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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2019

El combate ciudadano frente al dinero, el lobby y el poder de los gigantes tecnolgicos

Pau Solanilla
Nueva tribuna

Ante la creciente presin institucional y ciudadana para obligar a las empresas tecnolgicas a ser ms transparentes y respetar los derechos de los ciudadanos, stas, lejos de amedrentarse, redoblan sus inversiones en ganar influencia


El negocio de los datos, mejor dicho, la comercializacin de los datos es un enorme pastel y un gran negocio. No es transparente ni ticamente ejemplar, pero es un gran business . Los gigantes tecnolgicos son conscientes de ello, y las llamadas BigTech , adems de librar una gran batalla soterrada por el control de nuestra data, pelean en otra no menos importante, en el frente regulatorio. Las empresas tecnolgicas no quieren que su modelo de negocio y sus prcticas sean puestas en cuestin protegiendo su coto de caza digital.

Las revelaciones de un uso fraudulento o ticamente cuestionable de nuestros datos es un tema recurrente. El caso ms meditico ha sido el de Facebook y el escndalo de Cambridge Analityca . Un escndalo denunciado por los diarios The Guardian y The New York Times que desvel que se haban usado los datos de un test colgado en Facebook para que la campaa de Donald Trump pudiera identificar potenciales votantes y poner publicidad en sus pginas personales en esa red social. Como consecuencia de ello, la reputacin de Facebook y su creador Mark Zukerberg qued seriamente comprometida. La red social haba mirado hacia otro lado ante la evidente cosecha de datos de sus usuarios, y ha tenido que desplegar una intensa campaa de diplomacia corporativa y meditica para intentar reparar su capital reputacional. Pero no es el nico caso. Muchas otras plataformas y pginas web se dedican al lucroso negocio de la comercializacin de los datos personales. Evgeny Morozov , uno de los enfant terrible de internet y principal ariete contra la nueva tecnoutopa, ha descrito bien las prcticas de los gigantes tecnolgicos: "no viven de la publicidad, como muchos creen. Absorben datos, crean productos y los venden sin que veamos un euro. Es un modelo parasitario".

La connivencia con el poder y el msculo financiero de las grandes BigTech , hace que la respuesta es esta situacin no pueda venir solo de la regulacin o de los gobiernos y las instituciones. La respuesta debe ser social

Los reguladores y los gobiernos han empezado a reaccionar abriendo investigaciones antimonopolio y estudiando las malas prcticas de las grandes tecnolgicas. Hace pocos das, la joven congresista demcrata Alexandria Ocasio-Cortez acorralaba a Mark Zuckerberg en un intenso interrogatorio entre millennials en una Comisin en el Congreso de los EEUU. Las grandes empresas tecnolgicas, por su parte, defienden sus oscuros modelos de negocio a base de dinero, lobby y connivencia con el poder. Facebook ha multiplicado exponencialmente cada ao sus inversiones en acciones de lobby. Frente a los 160.000 euros de 2009, la red social invirti casi nueve millones de euros en 2017 mientras el ao anterior, en 2016, apenas inverta 2,5 millones. Por su parte, Alphabet, la sociedad que controla Google, invirti ms de 14 millones de euros en lobby en 2017 , incluidos casi cinco millones en tan solo un trimestre.

Ante la creciente presin institucional y ciudadana para obligar a las empresas tecnolgicas a ser ms transparentes y respetar los derechos de los ciudadanos, stas, lejos de amedrentarse, redoblan sus inversiones en ganar influencia. Google, fue la compaa tecnolgica que ms gast durante el ao 2018 en hacer lobby en los EEUU, 18 millones de dlares segn informes federales. Amazon gast casi 13 millones de dlares en el mismo periodo, y Apple 7 millones de dlares. Ingentes sumas de dinero que convierte a las empresas tecnolgicas en una verdadera mquina de presin ante reguladores y gobiernos para favorecer sus intereses.

La connivencia con el poder y el msculo financiero de las grandes BigTech, hace que la respuesta es esta situacin no pueda venir solo de la regulacin o de los gobiernos y las instituciones. La respuesta debe ser social. La batalla de los ciudadanos frente al lobby tecnolgico o de otros sectores econmicos igualmente poderosos como el financiero es limitada y una lucha desigual. Sin embargo, tienen un flanco enormemente vulnerable, su reputacin. Hoy el valor de una compaa descansa principalmente en sus activos intangibles, el 80% segn los diferentes estudios, por lo que la imagen de marca y sobre todo su reputacin son su verdadero taln de aquiles. Fue precisamente el golpe reputacional a su imagen personal, -y a la de Facebook-, la que oblig a Mark Zuckerberg a publicar una declaracin en grandes medios de comunicacin en la que reconoca que la empresa cometi errores, asuma su responsabilidad y se comprometa a dar pasos concretos para reforzar la seguridad y garantizar la privacidad de los usuarios. El escndalo reputacional, adems de daar gravemente su imagen, haca perder a Facebook en un solo da 37.000 millones de dlares por la cada de sus acciones en bolsa. El hecho demuestra que la economa de la reputacin ha venido para quedarse, y la confianza y la transparencia se convierte es uno de los atributos crticos para la competitividad y sostenibilidad de las empresas.

En los entornos de poder algunas cosas estn igualmente cambiando. En plena carrera electoral para la nominacin de la candidatura a la presidencia de los EEUU en el Partido Demcrata, la senadora y precandidata demcrata Elizabeth Warren emerge como una de las principales amenazas para las empresas tecnolgicas. La senadora por Massachusetts, una de las favoritas en las encuestas, se ha convertido en el azote de las BigTech y en particular de Facebook . Tradicionalmente el Partido Demcrata ha sido el gran aliado de la empresa de Zuckerberg, pero ante la amenaza de los sectores ms progresistas, se decanta ahora por la reeleccin de Donald Trump. Las grandes empresas tecnolgicas siguen viendo al poder poltico como su principal valedor y protector frente a la presin y demanda de transparencia por parte de los ciudadanos. Se han convertido en industrias extractivas de datos, y nosotros somos en realidad la materia prima de su negocio.

Es por ello, que la principal arma frente este nuevo oligopolio tecnolgico es la reputacin. Los ciudadanos y los consumidores reclamamos una nueva forma de operar y relacionarnos con las empresas y las marcas. Exigimos prcticas ticas y el respeto por nuestros datos personales. Nuestra valoracin sobre la percepcin de la reputacin de las empresas, instituciones y organizaciones nos otorga un nuevo e importante poder de influencia para reconfigurar el mundo en el que vivimos. El capital reputacional es hoy un factor crtico para cualquier personalidad, ya sea poltico, empresario o celebrity, y es nuestra gran oportunidad para influir y exigir. Emerge as una nueva Repblica de la reputacin global, hiperconectada y emocional en el que ya no es suficiente construir un modelo de negocio rentable, innovador y escalable para convertirse en un unicornio. Las empresas y las instituciones tienen que aprender a gestionar su capital reputacional para ganar y mantener la licencia social para operar y garantizar su sostenibilidad. Sus prcticas ya no solo tienen que ajustarse a la legalidad, sino que tienen que alinearse con los valores socialmente emergentes de la sociedad.

Pau Solanilla, consultor internacional y autor del libro La Repblica de la reputacin: economa, poder y emociones

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/combate-ciudadano-frente-dinero-lobby-poder-gigantes-tecnologicos/20191029190657167635.html



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