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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2019

A propsito de las elecciones presidenciales
Perspectivas e incertidumbres

Daniel Campione
Rebelin


La versin argentina del neoliberalismo rampante, la coalicin denominada en la actualidad Juntos por el Cambio ha sido derrotada en las urnas. Ese objetivo, mayoritario entre los trabajadores y otros sectores populares, se ha cumplido. El actual presidente no continuar en el gobierno. Pese a las decenas de miles de millones de dlares volcados por el capital internacional para que ganara las elecciones y reeligiera, ese despliegue de recursos termin en fracaso. Tampoco el entusiasta apoyo que los grandes medios brindaron a Juntos por el Cambio logr evitar la derrota.

A partir de all cabe reflexionar sobre los matices y alcances de esos resultados. Y sobre las perspectivas que se abren para la sociedad argentina a partir de all.

El Frente de Todos gan con claridad, pero no obtuvo el triunfo aplastante que se insinu con fuerza en las PASO. Despus de una campaa en la que, de modo en apariencia paradjico, Mauricio Macri eligi las calles y Alberto Fernndez los espacios cerrados, la ventaja del Frente de Todos disminuy ms o menos a la mitad de la que haba obtenido en las internas abiertas.

Axel Kiciloff ha sido el nico candidato de primera lnea que sostuvo (con alguna disminucin) la ventaja obtenida en las elecciones primarias. Afianza as su liderazgo personal, y de modo indirecto, el de Cristina Fernndez de Kirchner. Quizs jug un papel en su xito el hecho de que l si mantuvo una campaa de recorrida de territorio y actos pblicos de intencin masiva. Seguro incidi el voto masivo de los pobres del conurbano por la oferta peronista. Desde esa posicin de fuerza podra encarnar en el futuro una lnea crtica al presidente electo.

Fueron elecciones polarizadas, las dos opciones predominantes se acercaron al 90% de los votos vlidos. En una suerte de bipartidismo de coaliciones, los otras fuerzas quedaron muy relegados.

Resulta significativo que en una sociedad signada por la recesin; la cada de los salarios y el consumo, inflacin alta y en ascenso, incremento de la pobreza y el desempleo, el hombre que est en el gobierno y la coalicin que lo respalda hayan superado el 40% de los sufragios. Sus marchas del S, se puede, algunas multitudinarias, parecen haberle rendido frutos. En la campaa jug un rol sustancial la insistencia con el miedo al kirchnerismo, la interlocucin con una clase media que se siente saqueada por los planes sociales, amenazada en su seguridad y en sus derechos de propiedad. Frente al supuesto acoso de una masa de pobres soliviantados por el populismo, ha preferido la propuesta de Juntos por el Cambio, pese a los profundos nubarrones de la situacin econmica, que tambin los afectan de lleno. Les jug a favor que el Frente de Todos, confiado en los resultados de las PASO dedic mayor esfuerzo a los encuentros con factores de poder que a una campaa vigorosa. El decorado de los valores republicanos y la transparencia sirve de justificativo de una opcin ms reaccionaria, trasuntada en los altos niveles de aceptacin de la ministra Patricia Bullrich, adalid de la represin policial sin ataduras legales y de la estigmatizacin de los pobres. En la misma lnea han ido las brutales declaraciones del candidato a vicepresidente, orientadas con claridad a suscitar la fidelidad de una porcin del electorado conservadora, individualista, vida de preservar su lugar en la sociedad contra las variadas amenazas que siente al acecho.

Los intelectuales y periodistas del establishment se han permitido el lujo de un semifestejo del resultado equilibradoimplcito en la diferencia de 7 u 8 puntos que se registr entre ambas candidaturas.. Macri no ser presidente despus de 2017, pero puede ser el jefe de una oposicin fuerte, con elevada presencia en el Congreso. Con aptitudes tanto para la dura negociacin como para la confrontacin abierta, incluso con movilizacin de masas detrs suyo, como demostr en la campaa. Queda trazado un camino para una alternativa volcada a la derecha con sustento masivo. Con la recuperacin en los comicios generales respecto de las PASO, no es de prever una implosin de la coalicin macrista ni un desplazamiento rpido de la figura del actual presidente, como es probable hubiera ocurrido con una derrota bastante ms amplia. La fuerte representacin parlamentaria conseguida le permitir entrar en una pareja negociacin de todas los proyectos enviados al parlamento.

El gran capital sigue marcha adelante con su programa intacto, con el refuerzo en lneas generales el FMI: Reforma laboral, previsional y tributaria para abrir la va al pago de una deuda externa asfixiante y satisfacer las reivindicaciones contrarias a los trabajadores a las que el frustrado cambio cultural de Macri no pudo cubrir. Apuestan tambin a continuar con la disminucin del gasto pblico va recortes en salud , educacin, gasto social, despidos y cada del salario de empleados del estado. La reduccin del dficit fiscal aspira al trono de poltica de estado por nadie discutida. Tambin se procura privilegiar la libre circulacin de capitales y mantener la dolarizacin de las tarifas. El escenario se complica porque la crisis actual podra profundizarse, incluso con sntomas altamente disruptivos, como una devaluacin muy acentuada del peso acompaada de una espiralizacin de la inflacin.

Es probable que el nuevo gobierno asuma, al menos en parte, ese programa impulsado por los factores de poder locales e internacionales. No tiene un horizonte de clase distinto ni una perspectiva de cuestionamiento del orden capitalista. Tampoco cuenta con una coyuntura econmica favorable como la que los populismos disfrutaron en los primeros aos de este siglo. Ms bien todo lo contrario; menores precios de los bienes exportables, recesin, enormes necesidades de financiacin sin fuentes claras. La apuesta de los conglomerados empresarios es a reforzar la moderacin de Alberto Fernndez y sus aliados ms directos para que no se aparten de los dictados del poder econmico, junto con la neutralizacin de cualquier desborde de corrientes polticas y sociales menos confiables. La expectativa es que acte en pos de desactivar el conflicto social y se convierta en administrador de las demandas empresariales, con las amplias herramientas que proporciona el peronismo. Sus estrechas alianzas con gobernadores, sindicalistas y tecncratas viabilizan su postulacin como actor central de una nueva ola de disciplinamiento social.

La tendencia en el pensamiento y la accin del futuro presidente parece apuntar a una administracin de lo existente que permita la incorporacin, as sea en dosis mdicas, de banderas tradicionales del peronismo respecto al estmulo al mercado interno y la ampliacin de las polticas sociales. Eso en el contexto del mantenimiento de la paz social por parte de los sindicatos y los movimientos sociales. Mltiples escollos lo esperan en ese camino.

El escenario planeado por los candidatos triunfantes, de un amplio pacto social que incluya a centrales empresarias, sindicalistas burocrticos e Iglesia, es preocupante para los intereses de los trabajadores. Es probable que un acuerdo de ese tipo slo devenga en un moderado ascenso de salarios que no compense el marcado deterioro de los ltimos tiempos. Y a cambio de eso legitime diversas concesiones a las patronales, incluida una reforma laboral pactada, con detalles a definir sector por sector.

En tales condiciones las clases populares se encontrarn ante un nuevo horizonte de lucha para defender sus condiciones de vida y de trabajo, sin dejar que le sigan robando la posibilidad de una vida digna. Que el futuro gobierno no vaya a profesar el credo neoliberal no implica que se aparte de la lgica del gran capital. ste se encargar a diario de recordarle el camino correcto ante la mnima desviacin.

Existen sectores en la coalicin que apoy a la frmula de los Fernndez que aspiran a un horizonte menos concesivo. Hasta ahora ocupan un lugar bastante marginal, fuera de la disputa por el poder real y por los lugares de gobierno dentro de la futura alianza gobernante. Habr que esperar a cmo reaccionan frente a esa situacin de postergacin y a eventuales medidas antipopulares del nuevo gobierno.

De cualquier manera, en coincidencia con las rebeliones populares de Ecuador y Chile, se insina una oleada desfavorable a las polticas cuyos efectos, o mejor dicho sus propsitos, son ampliar la desigualdad, la explotacin y la exclusin. En ese contexto, cada restriccin que encuentre el avance de esas polticas, an en la forma de un mero rechazo electoral, tiene un valor no desdeable.

En este panorama, cabe interrogarnos sobre la actualidad y perspectivas de las propuestas de izquierda. La actuacin electoral del Fitu fue pobre. El hecho de ser la nica lista de izquierda que lleg a esta eleccin, acenta el magro resultado nacional, apenas superior al 2%. Eso no quita que la votacin a parlamentarios fue bastante mayor, por ejemplo la obtenida por la lista que encabez Myriam Bregman en CABA, que estuvo cerca de obtener una banca. Esa coalicin se mantiene hasta ahora como una tentativa bastante exitosa de agrupar a la izquierda trotskista, pero parece haber alcanzado un techo difcil de superar con sus solas fuerzas y tiende a mantenerse en lmites sectarios, inaptos para expandirse ms all de su propio campo.

La perspectiva de formar una alternativa popular ms amplia y diversa que la que hoy tiene presencia electoral, sigue en estado latente. Hoy se necesita una perspectiva feminista, comprometida en la defensa del medio ambiente y los bienes comunes, atenta a las necesidades y derechos de una clase trabajadora diversificada, segmentada y precarizada o desempleada en gran proporcin. Se requiere un nuevo planteo de la tradicin de izquierda y una articulacin con espacios sociales y polticos que vienen de otros campos, incluido el kirhcnerismo. Todo eso articulado por una crtica radical del sistema capitalista, que reivindique una orientacin socialista clara.

Las organizaciones sociales, polticas y culturales (muchas de ellas son las tres cosas a la vez) que procuran construir una izquierda innovadora, plural y no sectaria, deberan asumir el compromiso firme de generar una alternativa que, desde sus construcciones en distintos planos de la sociedad civil, pueda desplegarse en la perspectiva electoral. Por desgracia, lo que predomina hasta ahora es la fragmentacin, acompaada por intentos de alianzas que resultan parciales, frgiles y efmeras.

Eso no quita importancia ni factibilidad a la tarea pendiente. Pacientes construcciones en barrios, sindicatos, escuelas y universidades, ricas experiencias de asociacin, formacin, trabajo autogestionado, mltiples tentativas de desarrollar experiencias autnomas en lucha cotidiana contra la represin, el aislamiento o la cooptacin, todas merecen alcanzar una articulacin que potencie y d un sentido nuevo a sus luchas.

La actuacin electoral no puede ser un fin en s mismo ni convertirse en un campo de altsima prioridad, pero no puede estar ausente en una sociedad en la que el ejercicio normal de la hegemona se da en el terreno parlamentario. El electoralismo es un peligro siempre presente, el abstencionismo electoral una manifestacin de impotencia a menudo encubierta por pretensiones de pureza.

El escenario permanece abierto, poblado de desafos que exigen un salto cualitativo en nuestras capacidades.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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