Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2019

Entrevista al acadmico Pablo Salvat
"Las derechas, sea en versin soft o neofascista, no saben vivir sin la creacin de enemigos

Paul Walder
Rebelin


Tras el estallido social han comenzado a fluir asambleas, cabildos comunales y otras formas de organizacin ciudadana desde las bases. En general, el diagnstico est bastante claro: este sistema poltico y econmico no da para ms. Revent y en este momento flota en el aire.

No son pocos los acadmicos, activistas, que le advertan a la clase poltica, ciega, torpe y volcada en sus propios intereses, que algo grande se incubaba. Uno de ellos ha sido el profesor de la Universidad Alberto Hurtado (UAH) Pablo Salvat, doctor en filosofa tica de la Universidad de Lovaina y particularmente interesado en temas de derechos humanos, justicia, tica social y cultura poltica, entre otros. El profesor Salvat es autor, entre otros ttulos, de El Porvenir de la Equidad (LOM) y Max Weber: poder y racionalidad (RIL Editores).

En esta conversacin, entrega una visin sobre la magnitud del momento que vive Chile, sus causas y sus posibles escenarios. Hay un pueblo que ha tomado conciencia de su realidad y, en especial, de los motivos de su actual condicin de sufrimiento. Es por ello que tiene hoy muy claro que esto no se resuelve slo con la renuncia de Sebastin Piera, que es sin duda el primer paso en un proceso de ms largo plazo. La solucin pasa por la desinstalacin completa de este sistema y la fundacin de uno nuevo a partir de un proceso constituyente. De todo esto hemos hablado con Pablo Salvat.

En general las explosiones sociales de multitud sin una organizacin tienden a decaer. Podemos pensar que pasar lo mismo o hay elementos que digan lo contrario?

Bueno, en primer lugar, podemos recordar todas aquellas predicciones interesadas hechas desde el poder central de la Casa Blanca a fines del siglo pasado, sobre que la historia y la cada de los socialismos histricos, de que la historia humana haba llegado a su fin y de que la alianza entre capitalismo, liberalismo y nuevas tecnologas seran la solucin final a todos los problemas. La propia historia que nunca puede ser detenida por nadie- y los sujetos en ella implicados, se han encargado de desmentirlas. la historia no ha terminado.

Ahora, qu podemos avizorar en el caso nacional? En tu pregunta hay un punto de acuerdo contigo: las manifestaciones espontneas tienden a tener un tiempo de expresin y si en ellas prima la represin indiscriminada o la falta de una mnima orientacin reivindicativa y programtica en comn, es probable que decaigan; pero ojo, slo en su intensidad manifestativa. No en sus motivaciones y causales de fondo que las desatan.

Segundo, lo positivo de esta espontaneidad rebelde ha estado a mi juicio, entre otras cosas, en que la elite de poder no ha podido adjudicrsela a algn sector poltico tradicional; tradicional digo en su visin de mundo habitada por buenos y malos, delincuentes y gente de bien, por una permanente y renovada guerra fra. Las derechas, sea en versin soft o neofascistas, no saben vivir sin la creacin de enemigos ficticios, inventados, algunos creados por ellos mismos y por tanto, en una lgica de guerra, que es guerra a muerte..

Tercero, preguntas si hay elementos que puedan contradecir la tesis de jugar por parte de la elite de poder al desgaste, a la rutina, al decaimiento, a que la gente vuelva a vivir y sentir como lo haca antes del estallido del viernes pasado, a la normalidad, como es el discurso oficial. En esto creo que la toma de conciencia social y poltica se ha acelerado de tal forma, que veo difcil que podamos volver atrs, en el sentido de bueno aqu no ha pasado nada, ha sido un mero azar y coincidencia, pero nada ms. Bajamos este y este otro precio y ya, todo el pueblo contento a sus madrigueras a sobrevivir como se pueda. Difcil. Creo que lo esencial aqu es la recreacin de una conciencia poltica y social, del despertar, que es el darse cuenta de donde estamos viviendo, bajo qu sistema; el darse cuenta, el comprender que cada parte del sistema lo econmico-mercantil; lo sociopoltico, los modos de vida- no es el todo, sino una parte del todo Y ese todo hoy, para nosotros es el modelo neoliberal impuesto a sangre y fuego hace ya cuarenta aos y apenas suavizado por una serie de parches colocados por los gobiernos de turno entre el ao 1990 y el presente. Por eso los ciudadanos, y no se equivocan, ven como corresponsables de lo que est sucediendo al conjunto de la elite poltica, y no solo al gobierno de Piera. Por eso piden tambin acciones de los parlamentarios, compromisos, como por ejemplo, podra ser el que ellos renuncien en masa y se pueda llamar a nuevas elecciones. Cual ms cual menos de los que all est sentado tendra que tener la voluntad de renunciar a su cuota de poder. No olvidar que su poder no es absoluto ni para siempre, es delegado, es decir, ellos hablan de parte nuestra, o al menos, deberan. Eso podra comentar de manera rpida a tu pregunta.

Esta es una movilizacin empujada por el rechazo a un modelo, no a un gobierno ni a demandas puntuales no respondidas. Podemos hablar de un cambio de rgimen, de orden institucional?

Como te expresaba antes, comenz como el rechazo a una medida puntual: rechazo al alza del precio del Metro. Pero ya en esas expresiones juveniles y en las que vinieron despus se va expresando la toma de conciencia: tanto los precios de los servicios bsicos privatizados como de los bienes sociales fundamentales vendidos a transnacionales, los problemas medioambientales, el sentido de la educacin, la criminalizacin del pensar crtico, el valor de los arriendos y de los prstamos bancarios, el valor del Tag en las autopistas, los medios de comunicacin, el agua, de la misma vida, de casi todo, incluido por cierto la despolitizacin y des-socializacin de nosotros mismos, todo ello est en la lgica del neoliberalismo, la lgica del costo beneficio y del clculo de utilidad y maximizacin que, obviamente, favorece de manera prioritaria a la elite del 1% del pas. Cuidado. Es tambin un claro rechazo al actual gobierno de la derecha neopinochetista que ha quedado al desnudo en esta situacin con su accionar errtico y represivo. Lo que pasa es que hoy por hoy no se cuestiona solamente la poltica de este gobierno (hubiese sucedido algo muy similar si el presidente hubiera sido Guillier) , sino que se la enmarca en una racionalidad ms global, que es la del capitalismo neoliberal globalizado que nos fue impuesto a fines de los aos setentas. Esto es lo que se ha empezado a entender mejor. Muchos hemos venido hace aos insistiendo sobre estas cosas, pero bueno, los medios estn para otros intelectuales y otras formulaciones digamos correctas. Recuerde estimado la polmica que estall a fines de los noventa entre autocomplacientes y autoflagelantes (psima denominacin por lo dems: unos eran complacientes con la modernizacin neoliberal vigente de facto, y otros, ramos crticos de ella); all enuncibamos muchos de los problemas que estaba enfrentando ese proceso, hasta ese momento envuelto en el brillo del aura de los nmeros, el ingreso a la OCDE y otras maravillas.. .en fin.

Segundo, claro que los cambios tendran que expresarse tambin jurdicamente hablando. Pero, cul juridicidad sera? De nuevo la misma Constitucin pero ahora con nuevos parches? Uf, difcil concebir ya una carta constitucional con ms parches, no le parece estimado? Todo este proceso de cuestionamiento para ser realista y plausible y para garantizar una nueva vida social ms o menos estabilizada hacia adelante, debera expresarse en el debate y deliberacin participada del conjunto de la poblacin en la construccin de una nueva carta de navegacin, es decir, una nueva constitucin. Las constituciones no son cualquier cosa. Son muy importantes porque ellas expresan o deberan expresar no solamente un conjunto de normas, reglas y procedimientos, sino tambin un ethos, un cierto modo de vivir juntos y ordenar las prioridades de ese vivir.

Reforma o revolucin

Podemos hablar de revolucin?

Uf, este es un tema complicado. Es lo que estuvo planteado a comienzos del siglo pasado en la Europa del norte, como un debate entre reforma social y/o revolucin, en particular, en los escritos de Rosa Luxemburgo. Tenan como trasfondo las revoluciones rusas y la posibilidad de una revolucin en Alemania, y a partir de all, en toda Europa. Hoy no se habla de esto por ahora. Pero tendr que hablarse. T preguntas: Estara expresando esta rebelin popular una revolucin? Si se pudiera adjetivar, en todo caso tendra que ser una suerte de "revolucionamiento" espontnea del orden actual. No he visto por ahora esos trminos enarbolados en las pancartas de los manifestantes. No se puede dar por ahora una respuesta concluyente al respecto.

Lo que s ha sido es la expresin de una rebelin, de una insumisin ante tanto abuso de poder, ante tanto sufrimiento social, ante tanta ignominia poltica, tanta mentira y manipulacin. Es una profunda reivindicacin de dignidad colectiva frente a la conjuncin de abusos por tantos aos.

Al mismo tiempo, se ha comenzado a articular esa protesta, ese reclamo por dignificacin del vivir juntos, con un cuestionamiento radical del modelo de desarrollo neoliberal, visto como el principal causante de los abusos y el sufrimiento social. No puede plantearse la dicotoma reforma social y/o revolucin en blanco y negro. Tenemos que aprender de nuestra propia historia.

Desde un punto de vista conceptual, quiz podemos decir que una reforma o varias reformas, sern aquellos actos, decretos, normas legales o polticas que apuntan a remediar los peores efectos de este derechismo neoliberal sin tocar eso s, los pilares fundamentales de ese modelo consagradas en la actual juridicidad constitucional. Son negativas per se las reformas? Creo que no. Esta evaluacin depender del horizonte poltico y normativo en el que cada quien se site. Nos aproximaremos a una revolucin si por intermedio de todos estos actos, manifestaciones, expresiones, articulaciones, se logra empujar hacia un nuevo orden sociopoltico, econmico y cultural. Para nosotros, lo que Chile necesita hace ya muchos aos es una revolucin democrtica, que permita ubicarnos en la senda de la vivencia de una real democracia, entendida no como el depsito del voto y delegacin del voto cada cierta cantidad de aos a los distintos miembros de la elite del pas, sino como aquella capacidad de ejercitar una direccin en comn de los asuntos comunes. Esta se expresa para nosotros en un republicanismo democrtico.

Necesitamos esta revolucin. Despus, bueno, despus las distintas visiones de pas y de nuestra Amrica tendrn que abrirse a la deliberacin del todo.

Cmo se deben articular los pasos siguientes, en el momento y corto plazo?

Cmo se deben articular? Difcil decirlo como un ciudadano ms. Pero creo, lo ms importante tendra que ser contribuir a articular desde la base a las cpulas de la sociedad que se manifiesta y protesta en los espacios pblicos. Y en ello creo que responsabilidades tienen y tendrn los nuevos liderazgos que vayan emergiendo. Al mismo tiempo, los liderazgos de las asociaciones actuales, como ACEs, Confech, Colegio de Profesores, sindicatos, trabajadores fiscales, camioneros, medioambientalistas, una larga lista; la articulacin digo entre todas estas expresiones y aquellas expresiones del mundo poltico que estn dispuestos a sumarse a esta explosin y a contribuir humildemente desde sus posiciones, conocimientos y medios. Tendra que ser el reencuentro del mundo social, profesional, acadmico, con el mundo poltico no vendido, no entreguista, que est abierto a una autocrtica y al mismo tiempo a seguir coorganizando los pasos de una revolucin democratizadora en Chile, que es lo que requerimos y necesitamos para hoy y maana.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter