Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2019

El pnico al BDS alcanza el punto lgido

Barry Trachtenberg
Electronic intifada

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Una manifestante sostiene un cartel que dice "Boicoteo a Israel pero no a los judos" durante un evento en Berln de solidaridad con Palestina. Fabrizio Bensch Reuters

La decisin del Parlamento checo de aprobar una resolucin que condena el movimiento de boicot, desinversin y sanciones liderado por palestinos como antisemita la semana pasada es solo el ejemplo ms reciente de que el pnico por el BDS ha alcanzado un punto lgido.

Esta ltima ronda de intentos de detener las crticas pblicas al trato de Israel a los palestinos comenz en Gran Bretaa en mayo. Jeremy Hunt, en ese momento secretario de Asuntos Exteriores y candidato al liderazgo del Partido Conservador, atac a los partidarios del BDS declarando que "boicotear a Israel, el nico Estado judo del mundo, es antisemita".

Mucho ms desconcertante, el Parlamento de Alemania, el Bundestag, aprob una resolucin ese mismo mes que conden al BDS como inherentemente antisemita.

Varios das despus, el comisionado de Alemania sobre el antisemitismo, Felix Klein, advirti de que "no puedo recomendar a los judos que usen la kip en todas partes, todo el tiempo, en Alemania", en una declaracin hecha pocos das antes de la marcha anual de al-Quds, un evento de solidaridad con Palestina en Berln.

En junio Peter Schfer, director del Museo Judo de Berln, se vio obligado a renunciar por permitir que el museo compartiera en Twitter un artculo del peridico Die Tageszeitung. El artculo informaba de que un grupo de 240 acadmicos judos e israeles haban firmado una carta al Bundestag oponindose a la resolucin anti-BDS alegando que es histrica y fcticamente incorrecto equiparar BDS con antisemitismo.

Cuando Der Spiegel investig en julio la resolucin del Bundestag e inform de que haba sido aprobada luego de un intenso cabildeo por parte de los grupos pro israeles Values Initiative y el Foro de Paz de Medio Oriente, la revista tambin fue considerada antisemita por los lderes judos alemanes.

Ansiedad palpable

En los Estados Unidos, la ansiedad por el BDS es palpable y se extiende a cualquier desacuerdo percibido contra el pblico judo.

A comienzos del verano, 27 estados individualmente ya haban adoptado leyes u rdenes ejecutivas anti-BDS.

Cuando la congresista de Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez se refiri en junio a los espantosos centros de detencin en el sur de los Estados Unidos que albergaban inmigrantes que buscaban asilo como "campos de concentracin", se encontr con una tormenta de protestas. Fue acusada de denigrar el Holocausto y, por extensin, las sensibilidades del pueblo judo.

El Centro Simon Wiesenthal la acus de "insultar a las vctimas del genocidio", mientras que la Liga Antidifamacin, otro grupo de presin proisrael, la reprendi por hacer comparaciones con el Holocausto.

Extraamente, el Museo Memorial del Holocausto de los Estados Unidos fue un paso ms all y public una declaracin rechazando cualquier comparacin entre "el Holocausto y otros eventos".

En respuesta, cientos de acadmicos, muchos de los cuales tienen vnculos directos con el museo, escribieron una carta en protesta por la declaracin. Los eruditos condenaron la decisin del museo de "rechazar por completo cualquier posible analoga con el Holocausto o con los eventos que condujeron a l [como] fundamentalmente ahistricos".

A fines de julio, en una votacin de 398 a 17 votos, la Cmara de Representantes de los Estados Unidos aprob abrumadoramente su propia resolucin condenando el BDS.

La votacin fue ampliamente vista como una reprimenda a las declaraciones que cuestionan el apoyo acrtico de los Estados Unidos a Israel por parte de Ocasio-Cortez, la representante palestina-estadounidense Rashida Tlaib de Michigan y la representante estadounidense somal Ilhan Omar de Minnesota.

Ignorar la amenaza real

Como judo estadounidense, historiador del pueblo judo y del Holocausto y signatario de las cartas acadmicas enviadas tanto en Alemania como en los Estados Unidos (as como una carta similar al Parlamento checo), he observado con alarma las formas en que el movimiento BDS est mal caracterizado y demonizado.

Mi preocupacin es doble. Primero, el intento de caracterizar al BDS como antisemita es principalmente una estratagema para desviar las crticas legtimas del trato inhumano de Israel a los palestinos que viven bajo la ocupacin.

En segundo lugar, y no menos angustiante, es que la ansiedad por el BDS ignora la amenaza mucho ms perniciosa de los supremacistas blancos contra los judos y otros grupos minoritarios tnicos y religiosos tanto en Alemania como en los Estados Unidos.

En los peores das de la violencia entre Israel y los palestinos que viven en la Cisjordania ocupada y Gaza, hubo grandes retorcimientos de manos entre los liberales en Occidente que queran apoyar la causa palestina pero que no podan soportar los ataques terroristas a civiles israeles. Vale la pena sealar que los ataques israeles contra civiles palestinos, que fueron mucho ms numerosos, no provocaron la misma angustia.

En particular durante la dcada de 1990, los aos entre la primera y la segunda intifadas, a menudo se escuchaban lamentos como "si los palestinos adoptaran la no violencia, entonces podramos apoyar su causa".

Los ataques suicidas, los bombardeos de autobuses y el lanzamiento de piedras dieron a estos liberales una excusa suficiente para pasar por alto la opresin sistemtica de Israel para con los palestinos, que incluy asesinatos extrajudiciales, ocupacin de tierras palestinas, detencin indefinida y asaltos militares regulares contra civiles.

Desde que se hizo un llamamiento palestino a un boicot a Israel en 2005, el movimiento BDS ha promovido la misma estrategia de resistencia no violenta a Israel que una vez exigieron los liberales occidentales.

El BDS hace un llamado para que Israel se vea obligado a adherirse al derecho internacional, no a travs de la violencia, sino a travs de la desconexin y el aislamiento econmico, social, cultural, poltico y acadmico.

A pesar de este enfoque pacifista para poner fin al sufrimiento palestino, los liberales aparentemente bienintencionados han seguido al lado de los lderes israeles y las organizaciones sionistas menos bienintencionadas que lo que han representado como la amenaza existencial ms sustancial para el Estado judo y un ejemplo profundo de antisemitismo.

Se avecina una catstrofe?

Ahora es comn escuchar informes de que un "nuevo antisemitismo" tipificado por el movimiento BDS amenaza con poner en peligro a los judos en una escala no vista desde la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto nazi.

Los estudios de varias organizaciones judas importantes han dado la alarma de que el antisemitismo es un "peligro claro y presente". Y los comentaristas regularmente declaran que otra "guerra contra los judos" est sobre nosotros, esta vez desde la izquierda poltica.

Tanto The New York Times como The Washington Post publicaron el verano pasado artculos declarando el peligro del BDS. Si bien estos comentarios pretenden alertarnos de una catstrofe inminente, estn menos motivados por cualquier amenaza tangible que por ser parte de una campaa persistente para evitar discusiones que son crticas para el tratamiento de los palestinos por parte de Israel.

La verdad es que el "viejo antisemitismo" de la extrema derecha es mucho ms una amenaza y requiere vigilancia y resistencia persistente y un reconocimiento de que est profundamente entrelazado con otras manifestaciones de la supremaca blanca.

En mayo, en las elecciones al Parlamento Europeo se obtuvieron victorias en el Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia y grandes logros del partido Alternativa Neofascista en Alemania.

En junio, el poltico alemn Walter Lbcke fue asesinado por su postura a favor de los refugiados.

En los Estados Unidos, los supremacistas blancos inspirados en las polticas y la inventiva racista de Donald Trump han apuntado a sinagogas, centros comunitarios y cementerios judos. Los tiroteos en sinagogas en Pensilvania y California en el ltimo ao dejaron muertos una docena de fieles judos.

No debemos permitir que los debates sobre BDS nos distraigan de la ocupacin ilegal e inmoral de Israel en Cisjordania y Gaza o de la amenaza real que enfrentan los judos y otros grupos tnicos y religiosos minoritarios en Europa y Estados Unidos.

Dadas las repetidas afirmaciones de Israel de que habla en nombre de los judos de todo el mundo, es especialmente necesario que los judos de todo el mundo respeten el derecho internacional, especialmente en trminos de su tratamiento de aquellas poblaciones bajo su control.

Mientras los partidarios de Israel insisten en que el Estado judo no puede ser cuestionado o boicoteado, solo permiten que el sufrimiento de los palestinos que viven bajo la ocupacin israel contine sin cesar.

Lo mismo ocurre con la declaracin de que los judos, porque alguna vez fuimos vctimas de uno de los mayores crmenes genocidas de la humanidad, somos de alguna manera incapaces de ser perpetradores de actos de violencia contra otros pueblos. Tambin refuerza la creencia antisemita de que los judos son personas fundamentalmente distintas para quienes deben aplicarse reglas especiales.

Adems los intentos de ampliar la definicin de antisemitismo para abarcar formas de protesta, como el BDS, que claramente no son antisemitas solo pueden hacer que sea ms difcil combatir el odio antisemita real cuando aparece.

Barry Trachtenberg es profesor de historia y director del programa de estudios judos en la Universidad de Wake Forest en Carolina del Norte. Su ltimo libro es The United States and the Holocaust: Race, Refuge and Remembrance (Bloomsbury Press, 2018).

Se public una versin anterior de este artculo en Die Tageszeitung, en alemn, y en A2larm, en checo.

Fuente: https://electronicintifada.net/content/panic-over-bds-reaches-fever-pitch/28786

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin.org como fuente de la traduccin.



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