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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2019

comentarios sobre lo nuevo de Thomas Piketty
Algo huele a podrido en el capitalismo

Esteban Mercatante
La izquierda diario

Con Capital e ideologa, Thomas Piketty dobla la apuesta de su obra magna El capital en el siglo XXI, elaborando sobre las dinmicas polticas e ideolgicas que produjeron en todo el planeta sociedades crecientemente desiguales.


Fotomontaje: Juan Atacho

 

En 2013, Thomas Piketty se convirti en best seller con El capital en el siglo XXI , un libro de ms de mil pginas que desmenuzaba la evolucin de los patrimonios y de la desigualdad en las ltimas dos dcadas a nivel mundial. Pocas veces visto que un libro de economa se convirtiera en tamao fenmeno editorial. El logro result doblemente llamativo porque se trataba adems de un volumen bastante denso, a pesar de que el autor lo amenizara con abundantes citas de novelas de Jane Austen y Honor de Balzac. Esto no solo por la cantidad de pginas, sino por la relativa aridez de la cuestin tratada.

La tesis central del libro estaba construida a partir de la relacin entre dos variables (el crecimiento de la economa versus la retribucin al capital) y presentaba numerosas series sobre la participacin relativa en la riqueza de las naciones de los distintos sectores de la poblacin, incluyendo tambin el tratamiento de la distribucin del ingreso, los efectos del desarrollo tecnolgico esta ltima, propuestas de modificacin progresiva de los impuestos, y un largo etctera. Pero, de manera impensada, se transform en un catalizador para poner sobre el tapete la cuestin ms incomoda en la economa que segua atravesando los efectos de la crisis que produjo el desplome de la burbuja inmobiliaria en EE. UU. y la quiebra de Lehman Brothers: el pronunciado aumento de la desigualdad en las ltimas dcadas . Piketty le puso nombre y apellido a un malestar que se vena incubando, desde antes de la crisis, ya que se trata de una tendencia que se viene ahondando desde los aos 80. No es un tema del que nadie hubiera hablado. Por el contrario, numerosos marxistas y tambin economistas heterodoxos haban tratado el tema en profundidad. Pero esta vez era un economista salido del propio mainstream el que provea una explicacin del agravamiento de la desigualdad desde el mainstream neoclsico, como sealaba a propsito del libro el poskeynesiano Thomas Palley. El enfant terrible de la academia francesa volva contra s misma las herramientas conceptuales de la economa ortodoxa, para mostrar que contrariando el mundo idlico de la vulgata econmica en el cual los individuos maximizadores producen equilibrios generales de ptimo bienestar, la acumulacin de riqueza se profundizaba y con ella la desigualdad volva a ser en el siglo XXI igual que en los aos de la Europa de la Belle poque , guiada por la persecucin de los rendimientos patrimoniales y favorecida por la concentracin del ingreso en los estratos ms altos.

Adems de poner el dedo en esta dolorosa llaga para los defensores del capitalismo, lo haba con una profusa base de datos de muchos pases, desarrollada por el proyecto World Inequality Database que l coordina. De derecha a izquierda, nadie poda dejar de hablar sobre Piketty para alabarlo, destrozarlo o desmenuzar sus puntos fuertes y sus debilidades empricas o conceptuales.

Seis aos despus, Piketty vuelve a la carga con un libro que podramos decir que es todava ms ambicioso que el anterior, y que tambin da un paso ms en la visin crtica del autor sobre el hipercapitalismo actual y cmo remediar las desigualdades que produce. En esta oportunidad, el autor plantea mucho ms que aumentar pronunciadamente los impuestos a los ricos y sobre todo a la herencia, as como a las ganancias extraordinarias, que era uno de los planteos que ms revuelo armaba de El capital en el siglo XXI . Ahora Piketty defiende la necesidad de un socialismo participativo y asegura que su trabajo permite establecer las formas de propiedad justa. Este nuevo replanteo por parte de un economista formado en la ortodoxia neoclsica es un sntoma de los malestares que aquejan al capitalismo mundial, y es quizs uno de los aspectos de mayor inters que deja esta nueva entrega del economista francs.

Historia universal de la desigualdad

Partiendo de lo ya elaborado, en Capital e ideologa se propone estudiar cmo evolucion la concentracin patrimonial a travs de la sucesin de configuraciones sociales que caracterizaron las ltimas centurias, desde el final de la edad media, as como de las fundamentaciones ideolgicas que en cada una de ellas justificaban las desigualdades. Cada era produce un conjunto de discursos e ideologas contradictorias diseadas para legitimar la desigualdad tal como existe o como debera existir, y a describir las reglas econmicas, sociales y polticas que la estructuran, nos dice en la introduccin.

Ms es menos? Esa es una pregunta que este nuevo libro puede suscitar. Si algo distingue la nueva publicacin de la obra magna de Piketty es que no est construido a travs de un argumento de una sencillez engaosa como ocurra con El capital en el siglo XXI . Recordemos: el nudo central que lo articulaba era explicar por qu, exceptuando el perodo que va de 1930 a 1980, la desigualdad iba en aumento en toda la historia del capitalismo. La tesis central, muy debatida y criticada desde distintos ngulos, era que el factor explicativo principal de la desigualdad estaba en el hecho de que el rendimiento del capital (intereses, utilidades, etc.) era mayor al crecimiento de la economa. Siguiendo el razonamiento, esto significaba que la produccin de nueva riqueza es menor a la valorizacin de la riqueza preexistente, y por tanto quienes son dueos de la misma (muy desigualmente repartidos en la sociedad) mejoraban su posicin a lo largo del tiempo.

En esta oportunidad, Piketty no tiene una piedra de toque equivalente para recorrer las transformaciones sociales que se propone tratar. En las primeras tres partes del libro aborda la historia de las sociedades en los ltimos siglos, desde una mirada no occidental, es decir, incluyendo a importantes sociedades como las de China e India, que a veces quedan relegadas. Para cada sociedad analizada ofrece un pantallazo de la evolucin de la concentracin patrimonial, ligada a alguna definicin de los principales actores sociales y las formas de propiedad (desde los nobles y el clero en las sociedades ternarias hasta los grandes magnates en el hipercapitalismo actual, pasando por los miembros de la burocracia en los Estados obreros burocrticamente deformados, que forzadamente Piketty define como comunistas). Ligado a esto, analiza el sustento ideolgico en el que se basaban, apelando para esto a diversas fuentes.

En el anlisis del hipercapitalismo contemporneo, Piketty agrega apartados destacados en los que se mete con el impacto ambiental y los efectos desiguales que tiene entre pases y dentro de cada pas segn el estrato social.

La cuarta parte de Capital e ideologa propone repensar las dimensiones del conflicto poltico. Cul es la novedad que pretende introducir Piketty en este anlisis? Bsicamente entrelaza el estudio patrimonial que viene siendo la base de sus trabajos, con los datos de posicionamiento poltico y preferencia electoral de estos distintos estratos sociales que permiten numerosas fuentes como las encuestas y otros mtodos apoyados en el big data. Con estas herramientas se propone bucear algunas mutaciones polticas que vienen ocurriendo en tiempos recientes, a la luz de tendencias que vienen operando desde hace ms tiempo.

La distancia entre ambiciones y resultados ha sido sealada aun en las reseas ms benevolentes. Branko Milanovic, especialista en temas de desigualdad que escribi una de las reseas ms elogiosas hasta ahora del nuevo volumen de Piketty, se declara un tanto escptico nada menos que sobre las primeras tres partes del mismo (900 pginas de 1.300!). Milanovic seala que

a pesar de su enorme erudicin y sus habilidades como narrador, porque el xito en la discusin de algo tan inmenso geogrfica y temporalmente es difcil de alcanzar, incluso por las mentes mejor informadas que han estudiado diferentes sociedades durante la mayor parte de su carrera.

Otras lecturas son mucho menos benevolentes [ 1 ]. Michel Husson destaca que un libro supuestamente dedicado a analizar entre otras cosas la ideologa que fundamenta la desigualdad, falla en hacerlo, por omisin, nada menos que en Inglaterra, la cuna del capitalismo.

La izquierda brahmn

Uno de los aspectos que ms repercusin ha tenido hasta el momento del nuevo libro de Piketty es el planteo que realiza sobre la conversin de la izquierda (tomada en un sentido amplio, que llega a incluir a las socialdemocracias europeas y los demcratas norteamericanos) en una fuerza poltica elitizada, que ha ganado mayor base en sectores de mayor nivel educativo e ingresos elevados (aunque siempre el voto a la izquierda es decreciente a mayor patrimonio). Esto es lo que llama izquierda brahmn, en referencia a la casta sacerdotal hind. Las categoras populares se fueron sintiendo gradualmente abandonadas por los partidos de la izquierda, que a su vez se fueron orientando cada vez ms hacia otras categoras sociales (particularmente las ms diplomadas).

Las conclusiones a las que llega Piketty hace tiempo son reconocidas por numerosos autores. Los partidos socialdemcratas europeos hace rato que se han convertido en social-liberales, ampliando su base de representacin en sectores medios y de la burguesa, en detrimento de la base ms amplia de representacin en sectores trabajadores y de ingresos bajos que tenan histricamente. El Partido Demcrata en EE. UU., cuya trayectoria sinuosa describe Piketty (partido esclavista en el siglo XIX, articulador del New Deal con Roosevelt) hace rato se convirti en el mejor canal de expresin de los intereses de Wall Street, aunque sin por ello perder la habilidad para continuar siendo un cementerio de los movimientos sociales . La mirada que ofrece sobre el social-liberalismo Piketty contrasta con la trayectoria que vienen mostrando sectores de la izquierda neorreformista, como el DSA norteamericano, que impulsa una especie de entrismo al Partido Demcrata.

Piketty seala que la izquierda brahmn y la derecha de mercado pueden tener diferendos en materia de impuestos o volumen y destinos del gasto pblico, en particular del gasto social, pero que comparten una postura conservadora respecto del rgimen inegualitario configurado por el hipercapitalismo actual. Ambos comparten un fuerte apego al sistema econmico actual y la globalizacin tal como est organizada actualmente, y que bsicamente beneficia a las lites intelectuales, as como las econmicas y financieras.

No nos est hablando de otra cosa que de lo que Tariq Ali caracteriz hace ya varios aos como el extremo centro , los partidos de centroderecha y socialiberales que aseguraron durante las ltimas dcadas el avance de las polticas neoliberales, y que en los ltimos tiempos vienen sufriendo embates por derecha, por el ascenso de la derecha soberanista, y tambin por izquierda, aunque las fuerzas neorreformistas que plantearon desafos por este flanco tuvieron en algunos casos un rpida conversin al social-liberalismo, como fue el caso de Syriza , o una adaptacin al rgimen de partidos que decan combatir, como Podemos.

A modo de explicacin de la crisis de este gran centro, Piketty nos presenta, partiendo del escenario poltico francs y luego generalizando a partir de all, una divisin del arco poltico en cuatro cuadrantes, que en las elecciones de 2017 habran alcanzado un nivel de voto parecido: el voto igualitario-internancionalista expresado a su modo de ver en Melenchn (que sin embargo coquetea cada vez ms con el soberanismo de izquierda) y el socialista Benot Hamon (que es ms globalista que internacionalista; el voto inegualitario-internacionalista, canalizado por Macron; el voto inegualitario-nativista a Franois Fillon; y finalmente el voto igualitario-nativista captado por Marine Le Pen y Nicolas Dupont-Aigman. Este ltimo sera igualitario, a su entender, en el sentido de que las fuerzas soberanistas vienen movilizando en los ltimos tiempos a sectores populares y de la clase trabajadora apuntando contra las desigualdades que produce la globalizacin neoliberal, alimentando contra esto una perspectiva nacionalista.

Piketty ofrece una caracterizacin descarnada sobre la izquierda social-liberal actual, pero las coordenadas de la perspectiva que l plantea no le permiten delinear ninguna alternativa. Vemoslo.

Regular al hipercapitalismo para alcanzar el socialismo participativo?

En estas pginas finales de Capital e ideologa vemos el motivo de fondo para el recorrido realizado en las primeras partes del libro: sacar lecciones de la historia y comparar cuidadosamente las diferentes experiencias histricas para comprender mejor los contornos del rgimen de propiedad ideal, as como del sistema fiscal o educativo ideales. Una de las guas de la idea de la perspectiva de socialismo que quiere discutir tiene que ver con alcanzar la propiedad justa. Y esto tiene que ver con el reemplazo de la nocin de propiedad privada permanente por la de propiedad temporaria, a travs de impuestos altamente progresivos sobre las propiedades para financiar una dotacin de capital universal, y organizar as una circulacin permanente de bienes y fortuna. Se introduce tambin en el tema de la democracia (que debe ser participativa) y las fronteras, para plantear cmo es posible repensar la organizacin actual de la economa mundial a favor de un sistema democrtico transnacional basado en la justicia social, cambio fiscal y climtico.

En ltima instancia, lo que nos ofrece apunta, a grandes rasgos, a una recuperacin de las polticas socialdemcratas europeas de la posguerra, superando lo que identifica como sus debilidades: la incapacidad de la coalicin socialdemcrata para ir ms all del marco del Estado-nacin y renovar su programa en un contexto marcado por la internacionalizacin del comercio y por la educacin universitaria. Por momentos parece que Piketty olvida lo que l mismo ya haba sealado, como observa Paula Bach :

Solo grandes shocks como las dos guerras mundiales del siglo XX, la revolucin rusa de 1917 y la crisis de los aos 30 establecieron como excepcin histrica un lmite a la desigualdad que retom su curso ascendente durante las ltimas dcadas, tendiendo a recuperar en el presente siglo los niveles paradigmticos de la Belle poque .

El abandono por parte de los partidos socialdemcratas europeos de los compromisos entre las clases que, despus de estos shocks y hasta finales de los aos 70 pusieron lmites a la desigualdad, no se debi a las incapacidades que seala Piketty, sino simplemente a que son un pilar del orden social capitalista, que para revitalizarse exiga en ese entonces, agotado el boom econmico de posguerra, una profunda ofensiva contra la clase trabajadora para restablecer la ganancia y aumentar la apropiacin del excedente por los ms ricos. Piketty reconoce el compromiso de los social-liberales con este rgimen y sus crecientes desigualdades, al punto de definirlos como una izquierda brahmn, pero la apuesta pasa sin embargo por fortalecer el cuadrante igualitario-internancionalista del espectro poltico.

El motivo para descartar que la ruta para ir ms all del capitalismo y de la propiedad privada pueda pasar por otro lado, el autor ya lo dio antes en este libro, cuando en la tercera parte de Capital e ideologa analiz el desastre comunista. Tal vez este es uno de los captulos del libro que ms sorprende al dejar en evidencia una mirada superficial. Los bolcheviques no tenan una teora de la propiedad, y esta sera, entre mltiples razones, la primera para explicar el fracaso sovitico.

Estaba claro que la propiedad privada sera abolida, al menos en lo que respecta a los grandes medios industriales de produccin que eran, adems, pocos en Rusia. Pero, cmo se organizara nuevas relaciones de produccin y de propiedad? Qu se hara exactamente con las pequeas unidades de produccin y el comercio, transporte o agricultura? A travs de qu mecanismos se tomaran decisiones sobre la distribucin de la riqueza a travs del gigantesco aparato estatal de planificacin? Por culpa de la falta de respuestas muy claras, rpidamente terminaremos en la hiperpersonalizacin del poder.

Podra esperarse que el autor, para dar cuenta de cmo estas preguntas fueron respondidas o no, pase revista de los debates que economistas y juristas encararon sobre la propiedad y el derecho durante la sociedad de transicin durante los primeros aos de la Rusia sovitica. O que d cuenta de los planteos tan diversos sobre estos problemas que van desde Nikolai Bujarin (impulsor del socialismo a paso de tortuga durante la NEP) hasta Evgueni Preobrazhenski (que milit en la Oposicin de Izquierda y escribi La Nueva Economa , libro en el que planteaba una ley de la acumulacin originaria socialista y discuta justamente la relacin entre la propiedad agraria pequea, la propiedad industrial nacionalizada y los impuestos). Considerando estas ausencias, probablemente resulte mucho esperar que tuviera en cuenta la complejidad de los procesos de bonapartizacin y burocratizacin que dieron lugar al surgimiento de una casta en los marcos de la propiedad nacionalizada, la burocracia estalinista que diriga todos los aspectos de la sociedad sovitica, y que abrieron finalmente el paso a la restauracin burguesa. Mucho menos de las batallas dadas por la Oposicin liderada por Len Trotsky, que es quien terminar planteando como perspectiva la necesidad de una revolucin poltica para defender las bases de la propiedad nacionalizada derrocando a la burocracia, que basaba sus privilegios es usufructuar esa propiedad al mismo tiempo que contribua a su decadencia sentando las bases para el restablecimiento de las relaciones de produccin capitalistas. A pesar de que en la problemtica en la que centra su estudio, la de la desigualdad, su investigacin muestra cmo la Rusia sovitica la redujo de la manera ms pronunciada que en cualquier otro lugar del planeta aunque la burocratizacin restableci privilegios y diferenciaciones, Piketty descarta con estos argumentos rudimentarios que la liquidacin de la propiedad privada de los medios de produccin y del Estado que sustenta estas relaciones de propiedad sean una va hacia la propiedad justa que pregona.

La historia de cualquier sociedad hasta nuestros das no es ms que la historia de la lucha de las ideologas y la bsqueda de justicia, dice Piketty corrigiendo al Manifiesto comunista . Su libro busca aportar en esta lucha, sin ofrecer una hoja de ruta o un programa, sino ms bien una interpelacin sobre la necesidad de establecer nuevos equilibrios, favorables a una menor desigualdad, dentro del marco de una democracia reformada, con mayor vocacin federalista internacional y algunas restricciones a la propiedad. Todo indica que a esto podramos tender gradualmente, sin subvertir las instituciones contemporneas, es decir, las mismas que vienen generando un agravamiento agudo de la desigualdad y la concentracin de la riqueza como muestra toda su investigacin. Ms que una propuesta, el libro concluye en una apelacin moral.

El hecho de que Piketty hable abiertamente de un horizonte de socialismo participativo, que es ms que solamente aumentar los impuestos a los ricos y las grandes empresas, da cuenta de que algo huele muy a podrido en el capitalismo mundial. Por eso, sectores juveniles vuelven a discutir el socialismo como no lo hacan hace dcadas, y son cosa del pasado los tiempos del triunfalismo de los idelogos de la burguesa de que el orden capitalista quedaba establecido como orden insuperable despus de la cada del Muro de Berln. Tal como viene ocurriendo con otros otrora liberales complacientes como Paul Krugman, empiezan a desempolvar nociones archivadas en el arcn de los recuerdos como hablar de la propiedad estatal de algunos servicios.

Pero, al mismo tiempo que ahora Piketty seala la superacin del capitalismo como horizonte, sus propuestas apuntan a regular desde el Estado algunos lmites a la propiedad, por ms radicales que estas se presenten. Se queda, entonces, preso de la misma maquinaria productora de desigualdad que denuncia, aspirando a alguna regeneracin progresiva del ala igualitaria de los partidos que son parte de este mismo orden social.

Para salir de la encerrona es necesario retomar la perspectiva que Piketty descarta de un plumazo: arrebatar el poder del Estado a la clase capitalista, es decir, la revolucin socialista para terminar con la propiedad privada de los medios de produccin. Con los desarrollos actuales de la tcnica, las posibilidades de la socializacin de los medios de produccin para mejorar las condiciones de vida de todos y al mismo tiempo reducir la carga del trabajo, son muy superiores que en los tiempos de la Revolucin rusa. Esto podremos lograrlo si construimos partidos revolucionarios que peleen claramente por una perspectiva anticapitalista y socialista, y busquen desarrollar corrientes en los movimientos y organizaciones de masas y que apuesten al desarrollo de la autoorganizacin para confluir con los fenmenos de la lucha de clases, como los Chalecos Amarillos en Francia. Es decir, lo contrario a las fuerzas social-liberales que en el mejor de los casos apuestan a ser un ala un poco ms igualitaria o internacionalista dentro del rgimen, y en el peor se convierten en brazos ejecutores de los peores planes de ajuste neoliberal como Syriza. Como muestran las alternativas que reconoce el propio libro de Piketty, que considera que si no hay avances progresivos tenemos enfrente un panorama cada vez ms ominoso en el que se entrecruzan el salto abismal de la desigualdad, los desastres ambientales y el nacionalismo y xenofobia en aumento, la alternativa es como nunca entre la revolucin socialista o una cada an ms honda en la barbarie.

Nota:

[ 1 ] Ver por ejemplo las opiniones crticas de algunas investigadoras recogidas por Michel Husson

Esteban Mercatante. Nacido en Buenos Aires en 1980. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Coedita la seccin de Economa de La Izquierda Diario , es autor del libro La economa argentina en su laberinto. Lo que dejan doce aos de kirchnerismo (Ediciones IPS, 2015), y compilador junto a Juan R. Gonzlez de Para entender la explotacin capitalista (segunda edicin Ediciones IPS, 2018). @EMercatante

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/Algo-huele-a-podrido-en-el-capitalismo-Comentarios-sobre-lo-nuevo-de-Thomas-Piketty?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter



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