Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2019

Por qu crece el fascismo

Ignazio Aiestaran
Rebelin


Cada vez es ms notable la preocupacin por el ascenso del fascismo y tambin cierta consternacin por la facilidad con la que se est infiltrando en diversos grupos polticos, medios de comunicacin y sectores sociales. En el fondo comprender el ascenso de esta posicin es analizar sus causas y condiciones, as que a continuacin expongo algunas cuestiones al respecto, por si pudieran servir de ayuda en estos momentos de confusin. Las he agrupado en diez bloques o tesis.

1- En pocas de crisis econmica hay siempre una probabilidad mayor de que el fascismo se refuerce y prolifere. En la medida en que haya sectores de poblacin que busquen una salida en un entorno de miedo y desconcierto, como es una crisis, el fascismo encontrar un motivo para infiltrarse y desarrollarse en semejantes condiciones. El fascismo pretender ser la salida a la crisis econmica, denunciando el liberalismo e incluso el reformismo izquierdista, as que siempre aparecer como un posible remedio, por ms que sea una falsa solucin. Aqu es preciso hacer un inciso. Con cierta asiduidad se suele citar la corrupcin como ejemplificacin de la crisis econmica y poltica. Es un recurso usado tanto por la izquierda como por la derecha. Desde el liberalismo hasta el fascismo todo el mundo nombra la corrupcin, como si fuese la causa desencadenante de la devaluacin democrtica y de la quiebra econmica. Sin menoscabar la importancia de la corrupcin, conviene mostrar cierta precaucin en este punto. La clase dominante persigue la acumulacin del capital, en ocasiones lo hace de forma legal y en otras de manera ilegal. La corrupcin solo es un epifenmeno, no la causa principal. Cada vez que el izquierdismo no profundiza en el capitalismo y se queda en la corrupcin le regala a los movimientos populistas como el fascismo la posibilidad de que se presenten como la salvacin y la respuesta a los problemas. No obstante, Walter Benjamin ya anunci en 1936 que el fascismo se presenta como un medio, que, sin embargo, nunca alterar de forma sustancial el orden del capital: El fascismo intenta organizar a las masas proletarias que se han generado recientemente, pero sin tocar las relaciones de propiedad hacia cuya eliminacin ellas tienden.

2- La forma preferida de actuacin del fascismo es la provocacin. La provocacin es un medio para desestructurar el consenso de las democracias liberales al uso, una manera de polarizar y dividir, as como un modo de marcar la agenda hacia una nueva direccin poltica. No es algo nuevo. En 1936 ya lo analiz Georgi Dimitrov: Los fascistas actan por medio de su procedimiento probado: la provocacin. En Alemania incendiaron el Reichstag y gritaron que lo haban hecho los comunistas. En Espaa se amotinaron contra el rgimen parlamentario, contra el gobierno republicano, gritando que el frente popular era culpable de la guerra civil. La provocacin presentada como incorreccin poltica es una forma de la doctrina del shock con la intencin de aadir ruido y reordenar las preferencias polticas, con mayor o menor violencia. Para ello, cuanto ms escandalosa sea la propuesta, mejor, con independencia de que sea verdadera o falsa. Esta tcnica se extendi con la propaganda fascista y Theodor W. Adorno describi su forma de operar en 1943 al constatar su funcionalidad tanto en Europa como en Amrica: Su fin ltimo no es probablemente tanto la venta de una falsa argumentacin como, en efecto, la ruptura total de un sentido lgico en los oyentes y eventualmente el colapso de cualquier significado que la idea de verdad pueda tener para ellos. La ruptura de sentido, la virulencia de la provocacin y la demolicin del consenso son los preparativos para el asalto fascista.

3- Uno de los problemas al identificar el fascismo es que tanto los medios de comunicacin hegemnicos como una considerable parte de las corrientes democrticas mayoritarias intentan no utilizar ese trmino, bien por complejo, bien por complicidad, as que acaban por emplear vocablos como radicales, extremistas, ultras, reaccionarios, nostlgicos, hooligans o similares. Al hacerlo as, borran su filiacin histrica y difuminan su peligro permanente, como si fueran casos aislados o simplemente gente descontrolada o perturbada sin relevancia, ni organizacin. Es una forma de restar importancia al fascismo o de pretender despolitizarlo y enmascararlo. Asimismo, la normalizacin de debates, noticias y tertulias con la participacin de representantes filofascistas es una prctica extendida mediante la excusa de que todo forma parte de la pluralidad democrtica y de la diversidad informativa. Se llega entonces al punto de que el fascista aparece como un demcrata ms, solo que no es correctamente poltico. Hay una parodia de este mismo ao del programa satrico alemn Browser Ballett que desenmascara con acierto la falsa incorreccin poltica que ha alcanzado el fascismo en las democracias liberales del caos. El sketch empieza con un vecino que llama nazi a un oficial con uniforme nacionalsocialista al pasar este delante de l. El uniformado se ofende y entonces se entabla el siguiente dilogo:

Nazi: Disculpe! Me acaba de llamar nazi?

Vecino: Bueno, es lo que es.

Nazi: Qu impertinente! Solo soy miembro del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemn y de las SS, eso no me convierte en nazi. Cree que soy un radical de extrema derecha o qu?

Ciudadano: S. Qu otra cosa podra ser?

Nazi: Quiz soy un ciudadano preocupado por la dominacin extranjera, pero no soy de extrema derecha. Y, sobre todo, no soy un nazi.

La escena contina con el oficial preguntando a un nazi de menor rango si parece un fascista semejante. Este le responde que no, obviamente. Y el oficial prosigue con su diatriba justificativa: Nazis, nazis, nazis Nazis por todas partes. Cuando se queda sin argumentos, es fcil emplear la carta nazi. Eso le hace la vida muy fcil. El hecho de que alguien no comparta la opinin dominante no le convierte automticamente en un nazi. La parodia acaba cuando el vecino dice que cree que Adolf Hitler es un nazi y entonces el oficial lo detiene por insultar al Fhrer. Todo el sketch es un reflejo de la inversin de papeles que se produce cuando el fascismo pasa a ser la voz dominante en las democracias liberales, gracias a los medios de comunicacin o a otros medios.

4- La aceptacin acrtica del populismo es otra de las condiciones a la hora de analizar el ascenso del fascismo. El populismo, tanto en sus formas ms clsicas como en su versin posmoderna, prepara el terreno para este tipo de movilizaciones en desarrollo. Como el mismo Alain Badiou ha llegado a decir, la nocin de pueblo es ambivalente. Puede servir tanto para posiciones dictatoriales de derecha como para movimientos de emancipacin y liberacin. En la medida en que dicha nocin es insuficiente para una poltica efectiva y completa es demasiado arriesgado conformarse con apelar al pueblo (o a la gente) como ltimo recurso, tal y como hace el populismo. En la tradicin socialista y comunista la categora de pueblo se utilizaba polticamente en condiciones de confrontacin directa contra formas definidas antagnicas como la aristocracia, la monarqua, la burguesa o la dictadura. Adems, el pueblo no era la nica referencia, pues siempre estaba modulada por la existencia de las clases sociales. Con el abandono de la lucha de clases como referencia primordial de la poltica, el populismo solo puede ser una herramienta ambigua que en cualquier momento puede ser esgrimida por el fascismo. De ah que el populismo sea una herramienta insuficiente y cargada de peligros.

5- El patriotismo y el nacionalismo son otra cuestin de relevancia en la proliferacin del fascismo. El refugio ms habitual del fascismo ha sido histricamente el nacionalismo. El fascismo ha sido con frecuencia una forma exacerbada de nacionalismo. La patria y la nacin no son negativas por s mismas y es difcil imaginar un escenario poltico donde la clase trabajadora no tenga una nacionalidad: de nacimiento, de empadronamiento, de circunscripcin o de eleccin. La nacionalidad, del tipo que fuere, siempre ha sido una condicin de la poltica. El peligro viene cuando la nacin ocupa todo el escenario poltico, con la proliferacin de elementos perversos y nocivos, como el etnicismo, la supremaca o la xenofobia, por caso. Recordemos que, si histricamente la Internacional de los trabajadores existi, fue porque se entenda que los trabajadores tenan una nacin, pero su propsito poltico no se agotaba en la nacin. Se aceptaba la nacin como condicin, pero se aspiraba al internacionalismo. La exacerbacin del nacionalismo solo puede acabar en el imperialismo, que es justamente lo contrario del internacionalismo de clase. Cuando no se las combate, las formas fascistas han tendido histricamente hacia el imperialismo.

6- El fascismo se camufla con frecuencia de obrerismo y apela a los trabajadores y a las trabajadoras como reclamo, pero nunca se adentra en la lucha de clases. La apelacin a la clase trabajadora no suele desbordar los lmites del nacionalismo y de sus fronteras polticas. Por eso, suele terminar en formas xenfobas, supremacistas y racistas, que nunca terminan por derruir el clasismo. Cada vez que el fascismo ha apelado a la clase trabajadora ha sido para confinarla en sindicatos verticales controlados o corporaciones dirigidas por oligarquas. No ha sido raro ver al fascismo utilizar smbolos de origen obrero, pero su enfoque siempre ha sido paternalista, reductor y caudillista. Al fascismo siempre le ha interesado ms insuflar el nacionalismo en la clase trabajadora que permitir que la clase desposeda y explotada utilice la nacionalizacin de los medios de produccin y financiacin como forma de socializacin y emancipacin. Por otro lado, el fascismo ha empleado la represin contra la clase trabajadora a travs de fuerzas militares y policiales, lo cual desmiente su pretensin obrerista. Recordemos que en Karl Marx las fuerzas militares y policiales nunca fueron consideradas como clase obrera. Por su condicin pueden ser elementos fundamentales en perodos revolucionarios, pero en momentos reaccionarios solo sirven para la persecucin, el castigo y la contencin de la clase trabajadora.

7- Unido al punto anterior, conviene subrayar que el fascismo nunca ha sido socialista, si bien le ha gustado coquetear con el socialismo. Al mismo Joseph Goebbels le encantaba la idea de hablar de socialismo en sus discursos, pero nunca con la pretensin de instaurar el socialismo o el comunismo. De hecho, en un mismo discurso era capaz de mencionar el socialismo para inmediatamente pasar a reducirlo a la raza, al pueblo o a la nacin. El socialismo solo fue un reclamo para combatir a todas las fuerzas marxistas y comunistas. Siempre fueron antimarxistas los nazis y todo el fascismo. El marxismo era el gran enemigo, bajo la forma de lo que denominaban entonces bolchevismo. Una de las estrategias para inutilizar el marxismo es confundir a la clase trabajadora hablando de socialismo y de los trabajadores. As parece que su propsito es ocuparse de ese sector y de sus preocupaciones, pero sus propuestas polticas nunca se adentran en las cuestiones claves del marxismo, tales como la teora del valor, la plusvala, la explotacin laboral y la socializacin de los medios de produccin y financiacin, por ejemplo. Ernst Bloch, quien escribi pginas de gran precisin sobre el ascenso del nazismo en la poca de Weimar, dej apuntado que a los camisas pardas les gustaba vestirse de rojo para camuflarse, pero que seguan siendo pardos, muy pardos. As que no hay que dejarse engaar por el hecho de que el fascismo se vista de rojo, mencione el socialismo o incluso cite en algunas ocasiones a autores de la tradicin socialista o comunista. Siempre lo han hecho para despistar e infiltrarse en los sectores ms explotados y excluidos.

8- En 1934, en un momento preocupante debido al ascenso del nacionalsocialismo, Bertolt Brecht se preguntaba: De qu sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina?. Brecht dejaba claro que no bastaba con hablar de la barbarie del fascismo, lo cual suele ser la nica forma de crtica que le hacen el liberalismo y el reformismo. Brecht rechazaba la idea de que el fascismo solo fuera una cuestin de barbarie debida a la naturaleza humana: Por ejemplo, esa opinin tan extendida sobre la barbarie: el fascismo sera debido a una oleada de barbarie que se ha abatido sobre varios pases, como una plaga natural. As, al lado y por encima del capitalismo y del socialismo habra nacido una tercera fuerza: el fascismo. Para m, el fascismo es una fase histrica del capitalismo, y, por consiguiente, algo muy nuevo y muy viejo. En un pas fascista el capitalismo existe solamente como fascismo. Combatirlo es combatir el capitalismo, y bajo su forma ms cruda, ms insolente, ms opresiva, ms engaosa. Esto es importante, aunque se suele olvidar fcilmente Para combatir el fascismo hay que combatir tambin el capitalismo. Sin socializacin de los medios de produccin y financiacin, sin una visin internacionalista de clase, sin una transformacin del capital y de su poder, la oligarqua y la jerarqua siempre pueden ser usadas de forma fascista, como ya ocurri en la Alemania de Hitler, que solo fue la expresin ms brbara del capital. En su obra El gran capital con Hitler, el historiador Jacques R. Pauwels detalla cmo el big business (o gran capital) alemn escogi la opcin fascista en un momento preciso de su historia. Ese momento fue cuando los industriales y banqueros decidieron que el establecimiento de una dictadura fascista era el nico medio para impedir una victoria comunista en las elecciones alemanas. Hitler hizo lo que el big business alemn esperaba de l, pero lo hizo a su manera, autoritaria, cruel, brutal. El nazismo ni obstaculiz, ni deform el desarrollo del capitalismo. Durante el nazismo el capitalismo se desarroll con toda normalidad. Los objetivos de la guerra de los nazis coincidieron plenamente con los intereses de los grandes capitalistas de Alemania. Por otro lado, esto no es tan raro. Cuando Antonio Gramsci empez a teorizar y analizar el fascismo italiano que desembocara en todo el movimiento de Benito Mussolini, tambin encontr una estrecha vinculacin entre capitalismo y fascismo; por eso mismo, ya en 1921 escribi en LOrdine Nuovo: Qu es el fascismo si se observa a escala internacional? Es un intento de resolver los problemas de produccin y los asuntos financieros con la metralleta y el revlver. Visto as, es imposible acabar con el fascismo, si no se termina tambin con el capitalismo.

9- En lugar de ir a la raz del problema, las fuerzas progresistas suelen actuar ante el sujeto oscuro del fascismo en tres etapas fatales. La primera suele ser la de ridiculizar el fascismo, como si fuera un movimiento de gente bruta, iletrada e ignorante, lo cual es un grave error, propio de la miopa moralista idealista. Histricamente el fascismo no ha sido una corriente inculta e ignara. Se ha nutrido de idelogos de todo tipo, juristas, periodistas, economistas, historiadores, estamento poltico, cultural o artstico y hasta religioso. El fascismo es una poltica cuidada, cultivada y de larga tradicin. La segunda etapa suele ser la de hacer concesiones al fascismo, con la excusa de no despertarlo o de no reavivarlo, lo cual supone otro error y muy grave, como ya denunci Georgi Dimitrov en 1936 con las siguientes palabras de reproche hacia los partidos liberales y socialistas que haban cedido tanto: Buscan por todos los medios la forma de hacer las paces con el fascismo. Ellos tratan de convencer a las masas de que puede llevarse a cabo tal poltica mediadora, gracias a la cual hubieran quedado los lobos saciados y los corderos inclumes. Pero por ms concesiones que se les hagan los lobos fascistas no se darn por satisfechos. Con una poltica semejante no se les podr frenar. En la prctica tal poltica solo lleva a la desmovilizacin de las fuerzas y de la voluntad de las masas trabajadoras. La tercera etapa, que puede ser simultnea con la segunda, se produce cuando las fuerzas que no son fascistas empiezan a remedar las pretensiones del fascismo y lo imitan en cuestiones como la familia, la inmigracin, la patria y la seguridad. Con ello se acaba reforzando la visin ms conservadora y reaccionaria, una estrategia que resulta fatal en las sociedades ms desclasadas. Reproducir lo ms conservador solo conlleva ser ms reaccionario. Hablar la lengua del fascismo solo ayuda a reduplicar el fascismo.

10- En 1936 Walter Benjamin adverta que el fascismo utilizaba la estetizacin de la poltica como estrategia. En eso han sido unos maestros todos sus idelogos y dirigentes. Sin embargo, flaco favor se le hace al antifascismo cuando se cree que el fascismo actual siempre ha de obedecer a las formas pretritas de expresin. Por un lado, quedarse en la esttica de ciertos grupos fascistas y de su publicidad puede hacer perder de vista sus races y su entramado ms profundo e institucionalizado. Por otro lado, el fascismo contemporneo puede que no use siempre la misma esttica del pasado, ni las mismas esvsticas pretritas, ni los mismos desfiles de antao, ni su misma parafernalia (esto se puede constatar fcilmente en un partido como el Frente Nacional: basta con ver su transformacin desde el partido petainista de Jean-Marie Le Pen al remodelado de Marine Le Pen). El fascismo puede incluso llegar a disfrazarse de tu amigo o de tu amiga, pues, como hemos visto con Brecht, en ese movimiento poltico hay algo nuevo y algo viejo al mismo tiempo. Hay un poema de Michael Rosen, publicado en el 2014, que narra esta capacidad verstil del fascismo, donde nos previene ante las apariencias cambiantes que ocultan el fondo inalterable de la cuestin. Creo que es una buena forma de cerrar estas diez tesis o reflexiones sobre el ascenso del fascismo hoy.

FASCISMO: A VECES TEMO

A veces temo que

la gente piense que el fascismo llega con disfraces,

vestido de esperpentos y monstruos,

como se representa en las reposiciones interminables de los nazis.

El fascismo llega como tu amigo.

Restaurar tu honor,

te har sentirte orgulloso,

proteger tu casa,

te dar un empleo,

limpiar el vecindario,

te recordar lo grandioso que fuiste alguna vez,

har desaparecer al sobornado y al corrupto,

eliminar cualquier cosa que sientas diferente de ti

No entra diciendo:

nuestro programa supone milicias, encarcelamientos en masa,

deportaciones, guerra y persecucin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter