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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2019

Feminismos & Machismos: Entrevista a Rita Segato
Hay que demostrar a los hombres que expresar la potencia a travs de la violencia es una seal de debilidad

Lionel S. Delgado
www.elsaltodiario.com/

La escritora, antroploga y activista feminista argentina residente en Brasilia, habla sobre feminismos y machismos.


Me invita a un helado mientras visitamos Santander. Nos cuenta que una seal para distinguir un buen helado es que se derrita rpido: tendr menos agua y conservantes, y ser ms cremoso.

Todo en ella es cercano. Su acento, su mirada y sus palabras. Mi colega Sergio le hace una ruta por la ciudad y cuenta sobre el incendio que la arras. Tambin que, a partir de ah, la especulacin y los intereses de clase moldearon el espacio a su gusto. Ella es siempre curiosa, responde a todo con sorpresa y te escucha con atencin.

Rita Segato (Buenos Aires, 1951) vino a la ciudad a dar un curso sobre Discriminacin y Violencia en la Universidad Menndez Pelayo. Yo asist al curso con ganas. Sus clases siempre hierven de ideas, conceptos e imgenes que vuelan de un lado a otro. Como buena antroploga, tiene ejemplos para todo. Cultos de posesin, rituales de iniciacin, mitos clsicos, arte, poltica, guerra. Sus ideas son fuertes y golpean duro.

Afirmas que tu trabajo debe entenderse como un estudio sobre la masculinidad. En estos estudios, la violacin siempre ha sido un tema central. Qu relacin existe entre la masculinidad y la violacin?

Creo que la violacin esconde un factor fundamental del orden patriarcal imperante. Hay que entender que la violacin no es un crimen como cualquier otro. La violacin se aleja, a la vez, de esa imagen del hombre como lobo hambriento que viola porque no puede controlarse, y tambin de la imagen del hombre como ladrn, que roba el sexo de la mujer. La violacin no es un crimen sexual; es, ms bien, un crimen expresivo, por un medio sexual. Con la violacin se dicen dos cosas: una a la mujer y otra a los otros hombres.

A la mujer se le comunica una leccin moral: la mujer es sospechosa de inmoral desde el comienzo de los tiempos, y la violacin le castiga por desobediente. A los otros hombres, la violacin les comunica la potencia. La masculinidad, para mantenerse, tiene que confirmarse por los interlocutores masculinos y, para ello, necesita exhibirse.

El caso de La Manada aparece ac como el paradigma de la interlocucin masculina. Mediante el acto grupal aflora una estructura que es la del orden patriarcal, un orden que ordena sacrificar una vctima para la construccin de la masculinidad de sus agresores. Y aqu, en la violacin, la masculinidad se revela frgil porque se estructura como la exhibicin violenta de una potencia para los ojos de los otros hombres.

Es la bsqueda desesperada de afirmacin. Es clarsimo en La Manada esto. Por esto se graban, por eso comparten el vdeo. Es un placer narcisista masculino en el que se revela una cofrada en la que los aspirantes a hombres necesitan recibir su ttulo de los ojos de los otros hombres.

En Espaa, desde el caso de La Manada se han dado 135 casos de violaciones grupales, 43 solo en 2019. A qu se debe esta epidemia?

No me gusta el trmino epidemia para esto. La epidemia es automtica y retira la deliberacin. Prefiero usar el trmino de mmesis. La pregunta aqu es por qu ese efecto mimtico de la violacin en grupo?

Como lo que se revela en la violacin es una estructura, es muy fcil que esa estructura se replique. El caso de La Manada se replica porque, aunque se critiquen y se condenen, siguen apareciendo como un espectculo de la potencia.

Y este espectculo rige la masculinidad, sobre todo la de los jvenes, que son los que no han conseguido probar an su soberana sobre la vida, su potencia. Ese espectculo donde la confirmacin de la potencia aparece como una fiesta masculina en la violacin grupal hace que sea contagiosa. Es muy fcil que mimticamente se vaya replicando cuando los violadores aparecen en los medios de comunicacin como hombres potentes. Y en eso tienen mucha responsabilidad los medios.

Y por qu aumenta ahora?

El aumento de las violaciones tiene que ver tambin con la precarizacin de la vida. Si hay cada vez ms dificultades para exhibir una potencia econmica, moral o intelectual, ya que los dueos del mundo son cada vez menos, el hombre vive como una emasculacin esta precariedad: no tiene forma de afirmarse.

El mandato de masculinidad dice a los hombres que necesitan apropiarse de algo, ser dueos. La precarizacin de la posicin masculina pone en cuestin su potencia. Y por lo tanto solo queda la violencia sexual, fsica, blica para restaurarse en la posicin masculina.

Crmenes como las violaciones en grupo muestran la existencia de una masculinidad progresivamente precarizada. Es una necesidad urgente que los hombres redefinan lo que es ser hombre, porque, si no, van a ser atrapados por una ola de violencia.

Al hablar sobre el hombre afirmas que a la masculinidad le acompaa siempre un factor de opacidad para s mismo. El hombre no es reflexivo respecto a su masculinidad. Cmo afecta esto a su lugar en el mundo?

En el trabajo que realic durante ms de diez aos con violadores entend que la violacin muchas veces no es un acto inteligible para el propio violador. El violador, la mayora de las veces, no entenda el propio acto. Ah entend que la masculinidad es opaca para s misma, que no suele haber una reflexin ni una racionalidad descriptible detrs de muchos actos del hombre.

El hombre acta de una forma automtica para reponerse de esa posicin inferiorizada. Hoy en da hay una inferiorizacin de todos y todas. Lo que pasa es que las mujeres esa inferiorizacin no la sentimos de la misma manera que los hombres. Los hombres tienen que reponer esa posicin, y de ah su bsqueda de demostrar la potencia. Hay que demostrar a los hombres que buscar expresar la potencia por medio de la violencia es una seal de debilidad. El hombre que usa el recurso de la violencia es un hombre frgil.

Lo que se quiere exhibir como potencia es precisamente impotencia. Ese mensaje, cuando lo comunico, lo reciben inmediatamente, entienden lo que estoy diciendo muy rpido. Y eso es porque existe un intenso sufrimiento masculino. Es deseable construir la masculinidad de otra forma.

Porque en esa bsqueda de la potencia por la violencia, el hombre se destruye, se deteriora. Mata, pero tambin muere. Les perjudica y no estn nunca contentos.

Qu salida les queda entonces a los hombres?

Creo que la historia de la masculinidad ahora est marcada por los hombres que perciben y entienden su sufrimiento. Pero no creo que tengan que venir los hombres a salvar a las mujeres. Somos las mujeres las que estamos auxiliando a los hombres para percibir cunto dao les hace el mandato de masculinidad y cunto les puede interesar a ellos construir nuevos modelos de masculinidad.

Sin modelos de llegada, es decir, sin modelos fijos e ideales que tenemos que cumplir, porque esos modelos siempre pueden volverse autoritarios. Pero para eso hay que prestar mucha atencin a los ms jovencitos.

En las escuelas de Secundaria a las que he ido ltimamente, hay muchos chicos que hacen un esfuerzo enorme por no ir en la direccin del machito. Hacen un esfuerzo enorme y creo que es por ah por donde uno puede constituirse sin ese mandato de masculinidad.

La masculinidad est cambiando, pero si todo cambio abre un proceso de crisis, esta crisis tambin puede ser capitalizada por la reaccin. Qu piensas sobre el repliegue masculino hacia posiciones conservadoras?

Creo que la reaccin responde a una agenda. Muchos hombres que se repliegan ah estn siendo captados por una agenda reaccionaria de todos aquellos que perciben que desmontando el mandato de la masculinidad y deshaciendo el orden patriarcal se est en riesgo de que todos los poderes caigan por tierra. Y aqu aparece el fascismo para capitalizar ese repliegue. Y eso es porque, por definicin, el voto fascista es un voto caracterstico de personas con resentimiento. Y hay varios tipos de resentimiento.

Hay personas que sienten que no han recibido el debido respeto, ni el debido aprecio. El fascismo es una estrategia. Mediante el sealamiento de un enemigo comn, consigue construir un rebao masivo de aliados. El fascismo es una poltica del enemigo.

Todas las polticas del resentimiento, que campan ms cuando la insatisfaccin se ampla, buscan un enemigo comn. Los migrantes y las mujeres, en ese sentido, son un blanco fcil. El nuevo fundamentalismo vuelve a ver a la mujer como en la poca de las brujas.

Y eso hace resurgir un patriarcado poltico, que es un orden que luego se va a revestir de discurso religioso, discurso moral, etc. Pero que el fondo es un orden poltico de dominacin. El patriarcado es funcional al orden de los dueos. Ese patriarcado que dice que la mujer debe ser sometida y la demoniza.

Entonces el feminismo apunta al verdadero corazn de la estructura patriarcal que sostiene el orden de las cosas?

Por supuesto! Y esto el poder lo sabe! El poder entiende que el feminismo que no tiende al poder puede desestabilizarlo todo. Por eso hay que tener cuidado con cierto feminismo que es patriarcal, es un feminismo que tiende al poder.

Te refieres al feminismo liberal?

S, pero no solo. Tambin a algunos feminismos radicales. El feminismo tiende a disolver el poder porque lo distribuye. El feminismo busca un mundo vincular, donde la reciprocidad es uno de los valores centrales. Pero hay una voluntad por parte de algunos grupos de que exista una verdad feminista nica y que las otras se supriman. El intento de vanguardizar lo veo muy feo. Porque una de las caractersticas de la practicidad feminista es que es pragmtica, no verticalista y principista.

La politicidad femenina es un trabajo arduo, pero no va por ah. As vemos que hay grupos que se dicen feministas pero que se comportan de forma patriarcal, intentando tomar el poder en un sentido patriarcal. Por eso creo en el Let it be de los Beatles, deja que el tiempo acte en nosotros. Abandonar esa visin utopista que define el camino que debemos recorrer porque tiene el objetivo claro. Esa visin tiende al autoritarismo.

En Espaa este debate que enfrenta a varios feminismos se enfoca en el papel de las mujeres trans, en las trabajadoras sexuales y las mujeres racializadas. Qu opinas sobre esto?

Al final es el debate sobre si las mujeres que tienen otros cuerpos pueden o no estar en la manifestacin del movimiento. Eso en Argentina afect mucho al movimiento Ni Una Menos. Casi hasta amenazarlo con romperlo. La presencia de que no puede haber otro cuerpo que no sea el de mujer. Me sale otra vez el Let it be. Hay que dejar ser, hay que dejar suceder. No podemos prevenir los males que pueden ocurrir si otros cuerpos aparecen junto al feminismo.

Para qu prevenirlo ahora? Vamos viendo lo que sucede, vamos viendo lo que pasa. No nos debemos olvidar de la diferencia entre el movimiento del Me Too y el movimiento del Ni una menos en Argentina. No tienen nada que ver el uno con el otro. El Me Too es mucho ms pequeo, mucho ms circunstancial y tiene otra estructura, y se refiere a otra historia de nacin. El Me Too se dirige al Estado, el Ni una menos se dirige a la propia sociedad. No le pide nada al Estado, reflexiona sobre el periodo de cambio de la sociedad. Algo totalmente diferente. El Me Too viene del feminismo norteamericano.

Un feminismo que, salvo algunas raras excepciones, yo llamo feminismo pilgrim (peregrino), el feminismo de los peregrinos puritanos fundadores. Es un feminismo puritano! Por ejemplo, mis hijos fueron a un colegio en Estados Unidos y ese colegio tena puesto en las paredes No PDA. No Public Displays of Affection, No muestras pblicas de afecto

No quiero eso en mi vida nunca. Y por eso hay que tener mucho cuidado con la pauta puritana. Hay un error muy grande que est ocurriendo en algunos feminismos: es necesario que nuestras muchachas y muchachos puedan negociar su deseo cara a cara, cuerpo a cuerpo.

Entregar al Estado o a los otros la negociacin de nuestro deseo es un error muy grave Yo puedo decirte me gustas, t puedes decirme me gustas, vamos a negociarlo, sin ofensa. Esta habiendo una presin para entregar a una instancia ajena la negociacin de nuestro deseo. Y eso no puede ser as.

El feminismo surge de prcticas muy prolongadas, tradiciones de colaboracin y horizontalidad, y pluralidad absoluta. Y deberamos mirar hacia ese momento donde no hay vanguardia, no hay una hegemona de un sector que conduce al resto.

Cmo vamos a entender eso con la prohibicin de la prostitucin? Una cosa autoritaria en extremo. No creo que pueda haber esos autoritarismos en el movimiento feminista. La politicidad de la mujer es un soltar, no un prohibir. Claro que la prostitucin y el prostbulo es una de las grandes escuelas de la pedagoga de la crueldad masculina.

Los hombres van en grupo y no buscan tanto el acceso al cuerpo de la mujer, sino otra cosa: la celebracin de la masculinidad, generar un pacto de complicidad entre hombres, etc. El hombre no va solo al burdel. Va en grupo. Y, por lo tanto, es un problema social de gnero. Pero no creo que la criminalizacin lo pueda solucionar. Porque la trata ya es ilegal, y eso no la ha abolido. La prohibicin no es la eliminacin del problema, es ms bien la invitacin a una clandestinizacin mayor todava.

Qu futuro ves entonces para el feminismo en los prximos aos?

Por mucho tiempo pens que el feminismo no estaba consiguiendo llegar a destino. Los feminicidios no paraban, la violencia creca cada vez ms. Pero hoy pienso que las mujeres estamos tocando el ncleo de la reproduccin del poder: el patrn patriarcal.

Por primera vez veo posible el acceso a una nueva politicidad y una nueva era social. Pero no viene por el Estado. Viene por las prcticas de las mujeres mismas, que son las guardianas del arraigo, del tejido de los vnculos. Y mi esfuerzo ahora es demostrar que esas prcticas de ese tejido del vnculo son polticas.

En ese tejido se esconde una poltica distinta. Las marchas de mujeres no son como las de los sindicatos, partidos polticos o movimientos masculinos. Tienen otras caractersticas: son festivas, son ldicas, son amorosas. All se generan amistades inmediatas, son fsicamente prximas.

Y todo eso genera vnculos, que son el soporte de la vida. Est habiendo un viraje para comprender que los soportes de la vida estn ah, y hay que cultivarlos y ver su contenido poltico. Adems, lo que nos dice que estamos llegando a destino es la reaccin de los que nos odian.

La reaccin violenta de los de siempre es la medida de lo que estamos avanzando.


Rita Segato. Foto de Laura C. Vela


Fuente: https://www.elsaltodiario.com/feminismos/rita-segato-hay-que-demostrar-hombres-expresar-potencia-violencia-senal-debilidad


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