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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2019

Destellos de antagonismo en Amrica Latina

Massimo Modonesi
Rebelin


Hay que festejar la renovada emergencia antagonista que hace frente a la derechizacin en Ecuador y en Chile y parece cubrir el vaco dejado por el progresismo. En este sentido, la irrupcin de las protestas multitudinarias parece corresponder a la lgica de un momento especifico de la estructura y las relaciones de poder: contra las derechas emergentes, ms all o ms ac del progresismo desgastado y derechizado. Por lo tanto, visto que se trata de un escenario difuso, an con sus diferencias nacionales, no hay que excluir que aparezcan fenmenos similares en otros pases y que, una vez ms, se d cierto grado de sincrona latinoamericana en los procesos polticos.

Podemos constatar que, si la variable son los colores de los gobiernos, la constante, aunque se manifieste de forma intermitente, sigue siendo la capacidad de lucha e insubordinacin de las clases subalternas latinoamericanas.

En efecto, si bien las revoluciones pasivas progresistas cayeron por derecha, no han estado ausentes, en particular en los aos posteriores al 2013, movilizaciones populares de tinte antineoliberal. En este sentido, el antagonismo no solo ha estado latente, sino que se ha manifestado, aunque sea de forma espordica e inorgnico -para usar adjetivos gramscianos. La capacidad de irrupcin que siguen conservando y utilizando las clases subalternas, se presenta bajo algunos formatos que ameritan ser brevemente registrados a la luz del impactante retorno en escena de esta modalidad disruptiva de la poltica latinoamericana.

A nivel temporal, se configuran como episodios que rompen y rebasan las rutinas de la conflictualidad ordinaria y cotidiana, de la cual, al mismo tiempo, se nutren. La intensa brevedad del antagonismo concentrado en estas irrupciones tiene su lmite y su prueba de fuego no tanto en la duracin sino en el impacto y la capacidad de modificacin de la correlacin de fuerzas. Al mismo tiempo, a nivel espacial, es decir de amplitud social, las irrupciones se montan sobre las prcticas y la acumulacin de experiencias y la formacin de tejidos sociales y comunitarios, pero se vuelven multitudinarias en la medida en que se amplan a sectores no organizados, cuya politizacin y capacidad de movilizacin puede ser preexistente y latente o generarse al calor del conflicto. En todo caso, la activacin de franjas no organizadas de las clases subalternas confiere el carcter masivo y le permite un impacto.

Al mismo tiempo, ambas dimensiones de este formato antagonista que se expande y contrae han sido identificadas como problemticas en tanto que, en el reflujo de la marea, la evaluacin de los saldos es objeto de distintas interpretaciones. Sealo dos de ellas, que configuran la antinomia de la poltica latinoamericana de las ltimas dcadas: la autonomista y la hegemonista. En extrema sntesis, La autonomista enaltece la capacidad de lucha y de organizacin desde abajo y, por lo tanto, atribuye un valor absoluto a todo tipo de manifestacin de conflictualidad que sea expresin y que refuerce las capacidades y las reservas de politizacin, organizacin y autodeterminacin, poniendo en segundo plano o inclusive desconfiando radicalmente del saldo en trminos de modificacin de los equilibrios en el sistema poltico partidario o institucional. La hegemonista, por el contrario, valora este tipo de manifestaciones solo en tanto sacuden equilibrios estticos y permiten dilatar la influencia y la capacidad de articulacin de un polo o una fuerza poltica que intervenga en la disputa por el poder estatal, que sea en forma directa o delegada, es decir expresin de los movimientos y los sectores populares o solo en nombre de ellos. Bajo estos prismas, el fin del ciclo progresista y el retorno del formato del antagonismo de irrupcin vuelve a colocar, mutatis mutandi, cuestiones que fueron surcando los debates a partir del inicio del milenio. Valorar los movimientos en su espontaneidad relativa y su efecto simblico y experiencial de organizacin desde abajo y/o lamentar su incapacidad de mantenerse en el centro del escenario y de producir resultados contundentes y tendencialmente irreversibles antes de refluir en la normalizacin sistmica. Posturas que no son antitticas en sentido estricto, pero configuran nfasis que dislocaron posturas que tienden a enfrentarse. El valor coyuntural de la irrupcin se tradujo y sigue traducindose en distintos lenguajes polticos y se proyecta de maneras a veces contrastantes en la mediana duracin.

La distancia entre una y otra perspectiva se achica cuando las derechas estn en el gobierno y se ensanchan cuando partidos o movimientos progresistas lo ocupan o estn en condicin de hacerlo. En este sentido, un dato histrico y poltico ha cambiado respecto a los aos 90 y principio del 2000 ya que el fin del momento progresista, salvo por el momento- el caso mexicano, arroja la existencia desgastada o la simple sobrevivencia de las fuerzas que fueron protagonistas del ciclo gubernamental. Cabe entonces preguntarse qu tanto stos son percibidos o pueden presentarse como alternativos a las derechas o a s mismos, es decir capaces de superar sus lmites y contradicciones o, ms sencillamente, ser aceptados como mal menor frente a derechas manifiestamente reaccionarias e incapaces de instituir una dinmica hegemnica, como ha sido el caso en Argentina en las recientes elecciones. Qu tanto, en estas condiciones, en medio de una derechizacin epocal y cultural, desde las clases subalternas latinoamericanas, pueden constituirse, sostenerse y expandirse dinmicas que, si bien no desdeen el impacto en el plano institucional, se sostengan principal y fundamentalmente en una labor de construccin de contrapoderes, de un recurso de mayor duracin y consistencia.

Lo que podemos registrar, una vez ms, es que la conflictualidad latinoamericana puede volverse incandescente y, a esta temperatura, hasta los metales ms duros se vuelven moldeables y, como ocurri en los aos 90 y a inicio del siglo XXI, pueden forjarse experiencias y escenarios inesperados. Nada lo garantiza, pero, una vez ms, nadie se lo esperaba.

massimomodonesi.net

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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