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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2019

El retorno del pueblo

Omar Cid
Crnica Digital


Se rompi el relato del Chile exitoso. El culto extendido al constructo poltico econmico, elaborado en los inicios de los aos 90, llega a su fin. La tecnocracia clerical conservadora y la vieja Concertacin, ven como los conos edificados en esta larga liturgia, se queda sin feligreses: la democracia protegida, el credo del emprendimiento, la monserga meritocrtica, el chorreo que nunca llega, la gran estafa de la capitalizacin individual, el crecimiento para la estadstica.

Dicho lo anterior, es el momento de la poltica en su mxima expresin. No obstante el gobierno ha renunciado a ella. Renuncia cuando decreta una de las facetas del estado de excepcin y saca los militares a la calle. Renuncia cuando transforma sus voceras en una descripcin de daos y criminaliza la protesta social. Renuncia cuando busca espacios de dilogo practicando la exclusin o con invitaciones a regaadientes. Renuncia, cuando el Ministro del Interior nos dice que: no tengo ninguna responsabilidad poltica. En consecuencia, las detenciones injustificadas, los heridos, los muertos de estos das, la destruccin de la infraestructura pblica y privada, se explica en hechos azarosos, cuya responsabilidad es de la ciudadana que decidi manifestarse en las calles.

El seor Piera, en un resabio de su formacin escolar prusiana, ha puesto en el centro de la discusin la vieja mxima de Von Clausewitz la guerra es la continuacin de la poltica por otros medios.

Se trata entonces de una guerra personal e imaginaria? Se trata de una pataleta social? La explicacin proveniente desde la psiquiatra resulta exigua, por momentos irrelevante, al poner a los abusados, los excluidos, los violentados en el divn. Tngase presente que dentro de la estrategia poltica del gobierno, siempre rond la idea de un nuevo acuerdo nacional. Se trataba de revalidar los privilegios ya logrados y extenderlos por cuarenta aos ms.

As se entiende el plan Araucana, que era un conjunto de medidas destinadas especialmente al mundo empresarial de la zona militarizando, criminalizando, persiguiendo, abriendo mesas de dilogo con los dispuestos a aceptar migajas.

Del mismo modo las emprendieron contra los estudiantes durante meses, buscando destruir las comunidades, los espacios democrticos que no aceptaron ni aceptarn la propuesta de aula segura. Cubillos y Alessandri son los espectros destinados a calentar el ambiente hasta lo inaudito.

Estbamos con la amenaza a la oposicin en la Cmara de Diputados, de acusar inconstitucional en el proyecto de ley de cuarenta horas, donde la derecha pretenda recurrir al cuestionado Tribunal Constitucional. Estbamos con los intentos de reintegracin con saldo favorable al gran privado.

Y estall todo

Bajo esas circunstancias, la lite econmica y poltica pretende resolver el conflicto que les revienta producto de la desigualdad, el menosprecio y el abuso, recurriendo con rapidez a las Fuerzas Armadas, desplegndolas en principio en Santiago y luego en casi todo el territorio nacional.

Detrs del llamado del gobierno al dilogo excluyente, opera la intencin de fraguar un acuerdo entre cuatro paredes, de ah el conjunto de medidas centradas en pequeas mejoras econmicas, muy lejanas a lo que los movimientos sociales y el pueblo est exigiendo en las calles.

El punto de inflexin de unos y otros hoy es ese. Se cita a un conjunto de partidos tradicionales que desterraron su militancia, demolieron sus propias redes de convergencia social en favor de operarios y tecncratas. De ah que el conflicto exponga la magnitud de su desastre, aunque lo deseen, estn imposibilitados de ser interlocutores vlidos.

El efecto inmediato del estallido social es el traslado de la poltica a las calles. Los barrios, las plazas, las banderas, los cnticos, se transforman en expresiones socioculturales de diverso tipo, en ese contexto emergen los grupos con mayor historia de resistencia, de servicio, validados en su entorno. La Mesa Social, sumada a otras formas de organizacin, se ha propuesto conducir en la medida de sus capacidades, el estallido.

Los partidos polticos de la oposicin en tanto han tomado caminos distintos y estn en su derecho, ciertos sectores consideraron que era necesario dialogar y otros a falta de seales claras y directas han preferido restarse.

A pesar de lo anterior, la oposicin entreg una seal de unidad en La Cmara de Diputados al dar curso a la legislacin de las 40 horas, ello con la abstencin de Renovacin Nacional y el rechazo unificado de la UDI.

Desde El Senado, los opositores preparan un paquete de medidas, destinadas a abrir paso a las demandas sociales y polticas, como la iniciativa ciudadana de ley, adems de abrir paso a un cambio constitucional profundo.

Problema de diagnstico

Lo ms preocupante es el diagnstico que proviene de los centros de pensamiento conservadores, no han sido capaces de entender el fastidio social. Los dineros invertidos en focus group, encuestas, no dieron cuenta del estado de decepcin.

La ltima gracia de los estudiantes violentos ha sido alterar el orden en las estaciones del Metro, llamando a evadir el pago, solamente porque hay un alza en la tarifa, moderada pues no supera la inflacin y que ni siquiera les afecta a ellos. Varios das de incidentes afectando a millones de santiaguinos, porque estos jvenes piensan que ellos no estn para cumplir las leyes . Lus Larran Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo. La Tercera, 19 de octubre de 2019

Con fecha 24 de abril, Libertad y Desarrollo publica un artculo titulado La revuelta de Chile [1], cuyo anlisis se centra en la idea de un ataque concertado contra la institucionalidad y el gobierno. De este modo ratifican la tesis del enemigo interno y segn un tal Guaid, tambin fuera de nuestras fronteras, el argumento de Lenin Moreno, desplegado en su dimensin ms prolija.

Estbamos frente a un virtual asalto a la institucionalidad y al poder democrticamente electo, y el mximo dirigente del Partido Comunista pidi pblicamente la renuncia del Presidente Piera. Las convocatorias que despus se han conocido a paros de la CUT, trabajadores portuarios, del cobre, de la salud y la educacin, muchos controlados por el PC, convergen hacia una accin organizada de insurgencia contra el poder establecido.

Al profundizar sus observaciones, argumentan que existen elementos que afectaron la credibilidad de las instituciones de orden y la legitimidad de su accionar, quedando en entredicho carabineros -y desde su punto de vista- rescatando la labor del ejrcito.

El documento esboza que las medidas que se adopten no pueden afectar el crecimiento, hacen un llamado a los partidos polticos institucionales a desempear su funcin bajo los mrgenes de lo establecido, incluso proponen futuras reglas que coloquen lmites, pautas preestablecidas a las protestas sociales, una especie de cacerolazo seguro, empadrnese y marche, sutilezas de ese estilo.

Para terminar, dos consideraciones adicionales. El nuevo pacto social debe contener estipulaciones sobre los lmites de la protesta social y la legitimidad de las formas para ejercerla. No basta con condenar la violencia, se trata de concordar en que hay formas de protestar que devienen en incontrolable violencia. Por ltimo, debemos estar en alerta frente al populismo. Sensibilidad social no es lo mismo que populismo. Supuestas soluciones que no atacan la raz de los problemas, pueden terminar en mayor frustracin e ira. (LyD, La revuelta de Chile)

En otro tono, La Fundacin Jaime Guzmn en un trabajo titulado Crnica de una crisis social no anunciada [2], establece como un primer punto la idea que detrs de estas movilizaciones no existe nada concreto y con ello esperan por cierto que se diluya.

Los inciertos escenarios que se abren de cara al mediano plazo deben entenderse en el marco de que esta insurgencia no tiene rostro ni demandas especficas.

En su especulacin establecen una primera aproximacin terica desde la perspectiva de la comunicacin horizontal, por sobre la tradicional que representa a las instituciones y el Estado, por su verticalidad. Desde su perspectiva se est frente a un supuesto ideolgico distinto de las izquierdas, capaces de generar un nuevo sentido comn.

De ah entonces el hecho de apostar a un sujeto social, que seran los movimientos sociales y desde esos espacios antisistmicos perturbar las leyes vigentes. Citan como referente a Benjamn Arditi, un profesor de ciencia poltica de la UNAM, de lnea posmoderna.

Las demandas, manifiestos, programas y dems cosas que asociamos con el contenido se van viendo sobre la marcha: lo propio de las insurgencias no es disear un nuevo orden, sino abrir posibilidades mediante un desafo de nuestros imaginarios y mapas cognitivos (Cita de Arditi, recopilada en el estudio)

Desde ese punto de vista habr que pensar el supuesto de la horizontalidad en la comunicacin, porque no me resulta convincente que ese paradigma se manifieste y sea capaz de recoger la voz de los que se encuentran en la lnea del no ser.

Si esos presupuestos posmodernos son ciertos, entonces tienen razn los que afirman que se trata de un reventn apoltico, desmesurado, una especie de juerga social sin sentido, bajo ese fundamento, Piera se atreve a colgarse de los manifestantes que coparon el pas, el 25 de octubre, repudiando sus polticas de defensa de privilegios.

La multitudinaria alegre y pacfica marcha de hoy, donde los chilenos piden un Chile ms justo y solidario, abre grandes caminos de futuro y esperanza. Todos hemos escuchado el mensaje. Todos hemos cambiado. Con unidad y ayuda de Dios, recorreremos el camino de ese Chile mejor para todos

Para ser ms contundente. Los rostros han existido y estn presentes, otra cosa es la actitud de los que han gozado de franquicias epistmicas, sociales y econmicas, no los hayan tomado nunca en cuenta, estuvieron siempre frente a sus ojos como un otro, subvalorado. Estn ah, en las organizaciones estudiantiles desde el ao 2006, en la organizacin No + AFP, en los semblantes de quienes han defendido el medio ambiente, en la fisonoma de las agrupaciones feministas, sindicales; cada instancia difundiendo sus discursos, usando las nuevas tecnologas, por tanto, la ausencia de un relato comn no la comparto, cuando lo que est en cuestionamiento: es el papel del Estado en el modelo neoliberal, lo que est en entredicho es su estado de derecho, su forma de entender la economa y sus nulas relaciones sociales, fuera de las mediadas por una tarjeta de crdito.

La maciza marcha del viernes 25 de octubre, nos habla del regreso del gran ausente en esta historia, de ese que ha estado subsumido en la oferta y la demanda, en las categoras de clase elaboradas en el siglo XIX, de ese, que el discurso liberal lo lee como un conjunto de individuos capaces de enfrentarse unos contra otros. El retorno del pueblo chileno, ha dado una leccin de comunidad, solidaridad y sentido poltico sin precedentes. La elite econmica, poltica y social ha sido interpelada, veamos si est a la altura de las circunstancias.

Notas:

[1] https://lyd.org/centro-de-prensa/noticias/2019/10/la-revuelta-de-chile-2/

[2] https://www.fjguzman.cl/wp-content/uploads/2019/10/crisis-social.pdf

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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