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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2019

Mito y realidad del pacto entre Hitler y Stalin del 23 de agosto de 1939

Jacques R. Pauwels
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


En un libro notable, 1939: The Alliance That Never Was and the Coming of World War II [1939, la alianza que nunca existi y la llegada de la Segunda Guerra Mundial], el historiador canadiense Michael Jabara Carley describe cmo a finales de la dcada de 1930 la Unin Sovitica intent repetidamente, aunque sin conseguirlo, cerrar un pacto de seguridad mutua (esto es, una alianza defensiva) con Gran Bretaa y Francia. La finalidad de este acuerdo era contrarrestar a la Alemania nazi que bajo el liderazgo dictatorial de Hitler se haba estado comportando de forma cada vez ms agresiva y era probable que involucrara a otros pases, incluidos Polonia y Checoslovaquia, los cuales tenan motivos para temer las ambiciones alemanas. El protagonista de este acercamiento sovitico a las potencias occidentales fue el ministro de Asuntos Exteriores, Maxim Litvinov.

Mosc deseaba cerrar ese acuerdo porque los dirigentes soviticos saban demasiado bien que Hitler pensaba atacar y destruir tarde o temprano su Estado. En efecto, en su obra Mein Kampf, publicada en la dcada de 1920, Hitler haba dejado muy claro su profundo desprecio por la Rusia gobernada por los judos (Russland unter Judenherrschaft), porque era fruto de la Revolucin rusa, obra de los bolcheviques, que supuestamente no eran sino una panda de judos. Y en la dcada de 1930 prcticamente toda aquella persona mnimamente interesada por las relaciones exteriores saba muy bien que con su remilitarizacin de Alemania, su programa de rearmamento a gran escala y otras violaciones del Tratado de Versalles Hitler se estaba preparando para una guerra cuya vctima iba a ser la Unin Sovitica. Lo demostr muy claramente un detallado estudio de un destacado historiador militar y politlogo, Rolf-Dieter Mller titulado Der Feind steht im Osten: Hitlers geheime Plne fr einen Krieg gegen die Sowjetunion im Jahr 1939 [El enemigo est en el este: los planes secretos de Hitler de una guerra contra la Unin Sovitica en 1939 ].

En aquel momento Hitler estaba desarrollando el ejrcito alemn y pretenda utilizarlo para borrar la Unin Sovitica de la faz de la tierra. Desde el punto de vista de las lites que todava tenan mucho poder en Londres, Pars y otros lugares en el llamado mundo occidental era un plan que no podan sino aprobar y que deseaban fomentar e incluso apoyar. Por qu? La Unin Sovitica era la encarnacin de la temida revolucin social, fuente de inspiracin y gua para las personas revolucionarias en sus propios pases e incluso en sus colonias puesto que los soviticos tambin eran antiimperialistas que a travs del Komintern (o Tercera Internacional) apoyaban la lucha por la independencia en las colonias de las potencias occidentales.

Por medio de una intervencin armada en Rusia en 1918 y 1919 las potencias occidentales ya haban tratado de matar al dragn de la revolucin que haba alzado su cabeza ah en 1917, pero el proyecto fracas estrepitosamente. Las razones del fracaso fueron, por una parte, la fuerte resistencia que ofrecieron los revolucionarios rusos que contaban con el apoyo de la mayora del pueblo ruso y de muchos otros pueblos del antiguo Imperio zarista y, por otra parte, la oposicin dentro de los propios pases intervencionistas donde tanto soldados como civiles simpatizaban con los revolucionarios bolcheviques y lo demostraron a travs de manifestaciones, huelgas e incluso amotinamientos. Hubo que retirar a las tropas de forma ignominiosa. Los caballeros que estaban en el poder en Londres y Pars se tuvieron que conformar con crear a lo largo de la frontera occidental del antiguo Imperio zarista Estados antisoviticos y antirrusos, y apoyarlos, (sobre todo Polonia y los pases del Bltico) y erigir as un cordn sanitario que se supona iba a proteger a Occidente de infectarse con el virus revolucionario bolchevique.

En Londres, Pars y otras capitales de Europa occidental las lites esperaban que el experimento revolucionario en la Unin Sovitica colapsara por s mismo, pero no lo hizo. Al contrario, desde principios de la dcada de 1930, cuando la Gran Depresin haca estragos en el mundo capitalista, la Unin Sovitica experiment una especie de Revolucin industrial que permiti a la poblacin disfrutar de un considerable progreso social. El pas tambin se volvi ms fuerte, no solo econmicamente, sino tambin militarmente. A consecuencia de ello, el contrasistema socialista al capitalismo (y su ideologa comunista) se volvi cada vez ms atractivo a ojos de las personas plebeyas de Occidente, que cada vez sufran ms desempleo y miseria. En este contexto la Unin Sovitica era cada vez ms una espina para las lites de Londres y Pars. A la inversa, Hitler y sus planes de una cruzada antisovitica pareca cada vez ms tiles y apreciables. Adems, las empresas y los bancos, especialmente estadounidenses, pero tambin britnicos y franceses, ganaron ingentes cantidades de dinero ayudando a la Alemania nazi a rearmarse y prestndole el dinero que tanto necesitaba. Por ltimo, aunque no menos importante, se crea que fomentar la cruzada alemana en el Este reduca, si no eliminaba totalmente, el riesgo de una agresin alemana a Occidente. Por consiguiente, podemos entender por qu las propuestas de Mosc de establecer una alianza defensiva contra la Alemania nazi no atrajeron a estos caballeros. Pero haba una razn por la que no se podan permitir rechazar sin ms estas propuestas.

Despus de la Gran Guerra [Primera Guerra Mundial] las lites de ambos lados del Canal de la Mancha se haban visto obligadas a llevar a cabo unas reformas democrticas bastante importantes, por ejemplo, una ampliacin considerable del derecho al voto en Gran Bretaa. Debido a ello, hubo que tener en cuenta la opinin tanto de los laboristas como de otras pestes de izquierda que poblaban las legislaturas y en ocasiones incluso hubo que incluirlos en gobiernos de coalicin. La opinin pblica y una parte importante de los medios de comunicacin eran mayoritariamente hostiles a Hitler y, por lo tanto, estaban muy a favor de la propuesta sovitica de una alianza defensiva contra la Alemania nazi. Las lites queran evitar esta alianza, pero tambin queran dar la impresin de que la queran; a la inversa, las lites queran animar a Hitler a atacar a la Unin Sovitica e incluso ayudarle a hacerlo, pero tenan que asegurarse de que la opinin pblica nunca lo supiera. Este dilema llev a una trayectoria poltica cuya funcin manifiesta era convencer a la opinin pblica de que los dirigentes vean con buenos ojos la propuesta sovitica de un frente conjunto antinazi, pero cuya funcin latente (esto es, real) era apoyar los planes antisoviticos de Hitler: era la tristemente clebre poltica de apaciguamiento asocia d a sobre todo al nombre del primer ministro britnico Neville Chamberlain y a su homlogo francs, douard Daladier.

Los partidarios de esta poltica empezaron a trabajar en cuanto Hitler lleg al poder en Alemania en 1933 y empezaron a prepararse para la guerra, una guerra contra la Unin Sovitica. Ya en 1935 Londres dio a Hitler una especie de luz verde para rearmarse al firmar un tratado naval con l. Hitler empez entonces a violar todo tipo de disposiciones del Tratado de Versalles, por ejemplo, al volver a imponer el servicio militar obligatorio en Alemania, al armar hasta los dientes al ejrcito alemn y al anexionarse Austria en 1937. Los estadistas de Londres y Pars se quejaron y protestaron en cada ocasin para dar una buena impresin a la opinin pblica, pero acabaron por aceptar los hechos consumados. Se hizo creer a la opinin pblica que esta indulgencia era necesaria para evitar la guerra. Esta excusa fue eficaz en un primer momento porque la mayora de las personas britnicas y francesas no queran verse envueltas en una nueva edicin de la mortfera Gran Guerra de 1914-1918. Por otra parte, pronto fue obvio que el apaciguamiento haca a la Alemania nazi ms fuerte militarmente y a Hitler cada vez ms ambicioso y exigente. Por consiguiente, la opinin pblica acab dndose cuanta de que ya se haban hecho suficientes concesiones al dictador alemn y entonces los soviticos, en la persona de Litvinov, presentaron su propuesta de una alianza anti-Hitler, lo que provoc dolores de cabeza a los artfices del apaciguamiento, de los que Hitler esperaba an ms concesiones.

Gracias a las concesiones que ya se le haban hecho, la Alemania nazi se estaba convirtiendo en un gigante militar y en 1939 solo un frente conjunto de las potencias occidentales y los soviticos pareca poder contenerlo porque en caso de guerra Alemania tendra que luchar en dos frentes. Bajo la fuerte presin de la opinin pblica los dirigentes de Londres y Pars accedieron a negociar con Mosc, pero haba un inconveniente: Alemania no haca frontera con la Unin Sovitica puesto que Polonia se encontraba entre ambos pases. Al menos oficialmente Polonia era aliada de Francia, as que era de esperar que se uniera a la alianza ofensiva contra la Alemania nazi, pero el gobierno de Varsovia era hostil a la Unin Sovitica, un enemigo al que consideraba tan amenazador como la Alemania nazi. Se neg tercamente a permitir que en caso de guerra el Ejrcito Rojo atravesara el territorio polaco para luchar contra los alemanes. Londres y Pars rehusaron presionar a Varsovia, de modo que las negociaciones no acabaron en un acuerdo.

Mientras tanto, Hitler plante nuevas exigencias, esta vez respecto a Checoslovaquia. Cuando Praga se neg a ceder el territorio habitado por una minora germanoparlante conocida como alemanes sudetes, la situacin amenaz con llevar a la guerra. De hecho, esto supona una oportunidad nica para cerrar una alianza anti-Hitler con la Unin Sovitica y la militarmente fuerte Checoslovaquia como socios de Gran Bretaa y Francia: Hitler habra tenido que elegir entre una retirada humillante y una derrota casi segura en una guerra en dos frentes. Pero eso tambin significaba que Hitler nunca podra emprender la cruzada antisovitica que tanto anhelaban las lites de Londres y Pars. Por ello Chamberlain y Daladier no aprovecharon la crisis checoslovaca para formar un frente anti-Hitler con los soviticos, sino que se precipitaron a tomar un avin a Munich para cerrar un acuerdo con el dictador alemn segn el cual se ofrecan a Hitler en bandeja de plata las tierras sudetes, que casualmente incluan la versin checoslovaca de la Lnea Maginot. El gobierno checoslovaco, al que ni siquiera se haba consultado, no tuvo ms opcin que acceder y los soviticos, que haban ofrecido a Praga ayuda militar, no fueron invitados a esta infame reunin.

Los estadistas britnicos y franceses hicieron enormes concesiones al dictador alemn en el pacto que cerraron con Hitler en Munich, no con el fin de preservar la paz, sino para poder seguir soando de una cruzada nazi contra la Unin Sovitica. Pero el acuerdo se present a los pueblos de los pases respectivos como la solucin ms sensata a una crisis que amenazaba con provocar una guerra general. A su vuelta a Inglaterra Chamberlain proclam triunfalmente Paz en nuestro tiempo!. Quera decir paz para su propio pas y sus aliados, pero no para la Unin Sovitica, cuya destruccin a manos de los nazis se esperaba ansiosamente.

En Gran Bretaa tambin haba polticos, incluido un puado de personas de buena fe pertenecientes a la lite del pas, que se opona a la poltica de apaciguamiento de Chamberlain, por ejemplo Winston Churchill. No se oponan debido a su simpata por la Unin Sovitica, sino que no confiaban en Hitler y teman que el apaciguamiento fuera contraproducente en dos sentidos. En primer lugar, la conquista de la Unin Sovitica proporcionara a la Alemania nazi una cantidad casi ilimitada de materia primas, incluidos petrleo, tierras frtiles y otras riquezas, lo que permitira al Reich establecer en el continente europeo una hegemona que para Gran Bretaa supondra un peligro mayor que el que haba supuesto Napolen. En segundo lugar, tambin era posible que se hubiera sobrestimado tanto el poder de la Alemania nazi como la debilidad de la Unin Sovitica, de modo que la cruzada antisovitica de Hitler podra producir en realidad un victoria sovitica lo que podra provocar una bolchevizacin de Alemania y quiz de toda Europa. Por ese motivo Churchill era extremadamente crtico con el acuerdo al que se haba llegado en Munich. Al parecer afirm que en la capital bvara Chamberlain haba podido elegir entre el deshonor y la guerra, y haba elegido el deshonor, aunque tambin tendra guerra. Con su paz en nuestro tiempo Chamberlain haba cometido de hecho un error lamentable. Apenas un ao despus, en 1939, su pas se vera envuelto en una guerra contra la Alemania nazi que gracias al escandaloso pacto de Munich se haba convertido en un enemigo an ms temible.

El principal factor determinante del fracaso de las negociaciones entre el do anglo-francs y los soviticos haba sido la falta de voluntad no expresa de los apaciguadores de llegar a un acuerdo anti-Hitler. Un factor auxiliar fue la negativa del gobierno de Varsovia a permitir la presencia de tropas soviticas en territorio checoslovaco en caso de una guerra contra Alemania, lo que ofreci a Chamberlain y Daladier un pretexto para no llegar a un acuerdo con los soviticos, pretexto que necesitaban para satisfacer a la opinin pblica (aunque tambin se esgrimieron otras excusas, como la supuesta debilidad del Ejrcito Rojo, lo que supuestamente converta a la Unin Sovitica en un aliado intil). En lo que se refiere al papel desempeado por el gobierno placo en este drama existen algunos malentendidos graves. Vamos a examinarlos ms detalladamente.

En primer lugar hay que tener en cuenta que la Polonia de entreguerras no era un pas democrtico, lejos de ello. Tras su (re)nacimiento al final de la Primera Guerra Mundial como una democracia nominal, el pas no tard mucho tiempo en ser gobernado con mano de hierro por un dictador militar, el general Jzef Pilsudski, en nombre de una lite hbrida que representaba a la aristocracia, la Iglesia catlica y la burguesa. Este rgimen nada democrtico e incluso antidmocratico continu gobernando tras la muerte del general en 1935 bajo el liderazgo de los coroneles de Pilsudski, cuyo primus inter pares era Jzef Beck, el ministro de Asuntos Exteriores. Su poltica exterior no reflejaba unos sentimientos muy amistosos hacia Alemania, que haba perdido parte de su territorio a beneficio del nuevo Estado polaco, incluido un corredor que separaba la regin alemana de Prusia Oriental del resto del Reich. Tambin haba fricciones con Berln debido al importante puerto bltico de Gdansk (Danzig), al que el Tratado de Versalles haba declarado ciudad-Estado independiente, pero que reclamaban tanto Polonia como Alemania.

La actitud de Polonia hacia su vecino oriental, la Unin Sovitica, era an ms hostil. Pilsudski y otros polacos nacionalistas soaban con la vuelta del gran Imperio polaco-lituano de los siglos XVII y XVIII que se haba extendido desde el Bltico al mar Negro. Y haba aprovechado la revolucin y subsiguiente guerra civil en Rusia para apropiarse de un vasto trozo del territorio del antiguo Imperio zarista durante la guerra ruso-polaca de 1919-1921. Este territorio, errneamente conocido como Polonia Oriental, tena una extensin de varios cientos de kilmetros al este de la famosa Lnea Curzon, que debera haber sido la frontera oriental del nuevo Estado polaco, al menos segn las potencias occidentales que haban apadrinado a la nueva Polonia a finales de la Gran Guerra. La regin estaba poblada fundamentalmente por rusos blancos y ucranianos, pero a lo largo de los aos siguientes Varsovia iba a polonizarla lo ms posible llevando colonos polacos. La hostilidad polaca hacia la Unin Sovitica tambin se vio alimentada por el hecho de que los soviticos simpatizaban con los comunistas y otros plebeyos que se oponan al rgimen patricio en la propia Polonia. Por ltimo, la lite polaca era antisemita y haba abrazado el concepto del judeo-bolchevismo, esto es, la idea de que el comunismo y otras formas del marxismo formaban parte de un nefando complot judo y que la Unin Sovitica (el fruto de un plan revolucionario bolchevique y, por consiguiente, supuestamente judo) no era sino Rusia gobernada por los judos. Aun as las relaciones con los dos poderosos vecinos se normalizaron tanto como era posible bajo Pilsudski gracias a la firma de dos tratados de no agresin, uno con la Unin Sovitica en 1932 y otro con Alemania poco despus de que Hitler tomara el poder, es decir, en 1934.

Tras la muerte de Pilsudski los lderes polacos siguieron soando con la expansin territorial hasta las fronteras de la casi mtica Gran Polonia de un pasado lejano. Para realizar este sueo pareca haber muchas posibilidades en el este y particularmente en Ucrania, una parte de la Uni Sovitica que se extenda de forma tentadora entre Polonia y el mar Negro. A pesar de las disputas con Alemania y de una alianza formal con Francia, que contaba con la ayuda polaca en caso de conflicto con Alemania, primero el propio Pilsudski y despus sus sucesores coquetearon con el rgimen nazi con la esperanza de una conquista conjunta de territorios soviticos. El antisemitismo era otro denominador comn de ambos regmenes que urdieron planes para librarse de sus minoras judas, por ejemplo, deportndolas a frica.

El acercamiento de Varsovia a Berln reflejaba la megalomana e ingenuidad de los lderes polacos, que crean que su pas era una gran potencia del mismo calibre que Alemania, una potencia a la que Berln respetara y tratara como socio de pleno derecho. Los nazis fomentaron esta ilusin porque as debilitaban la alianza entre Polonia y Francia. Las ambiciones orientales polacas tambin fueron fomentadas por el Vaticano, que esperaba afluyeran unos dividendos considerables de las conquistas de la catlica Polonia en la Ucrania mayoritariamente ortodoxa, que se consideraba que estaba preparada para convertirse al catolicismo. En este contexto es donde la maquinaria de propaganda de Goebbels, en colaboracin con Polonia y el Vaticano, elabor un nuevo mito, es decir, la ficcin de una hambruna organizada por Mosc en Ucrania, con la idea de poder presentar las futuras intervenciones armadas polacas y alemanas all como una accin humanitaria. Este mito se iba a resucitar durante la Guerra Fra y a convertirse en el mito de la creacin del Estado independiente ucraniano que emergi de las ruinas de la Unin Sovitica (para un anlisis objetivo de esta hambruna remitimos a los muchos artculos del historiador estadounidense Mark Tauger, experto en la historia de la agricultura sovitica, que se han recopilado en una edicin francesa, Famine et transformation agricole en URSS).

Conocer estos antecedentes nos permite entender la actitud del gobierno polaco cuando se negociaba un frente defensivo comn contra la Alemania nazi. Varsovia obstaculiz estas negociaciones no por miedo a la Unin Sovitica sino, por el contrario, debido a aspiraciones antisoviticas y su consiguiente acercamiento a la Alemania nazi. En este sentido la lite polaca coincida con sus homlogos britnicos y franceses. De este modo tambin podemos entender por qu, una vez cerrado el Acuerdo de Munich que permiti a la Alemania nazi anexionarse la regin sudete, Polonia se apropi de una parte del botn territorial checoslovaco, es decir, la ciudad de Teschen y sus alrededores. Al caer sobre esta parte de Checoslovaquia como una hiena (en palabras de Churchill) el rgimen polaco revelaba sus verdaderas intenciones y su complicidad con Hitler.

Las concesiones hechas por los artfices del apaciguamiento hicieron ms fuerte que nunca a la Alemania nazi y a Hitler ms seguro de s mismo, arrogante y exigente. Despus de Munich demostr que estaba lejos de estar saciado y en marzo de 1939 viol el Acuerdo de Munich al ocupar el resto de Checoslovaquia. En Francia y Gran Bretaa la opinin pblica estaba impactada, pero las lites dirigentes no hicieron ms que expresar su esperanza de que Herr Hitler acabara por volverse sensato, es decir, que emprendera la guerra contra la Unin Sovitica. Hitler siempre haba tenido intencin de hacerlo pero antes de complacer a los apaciguadores britnicos y franceses quera sacarles ms concesiones. A fin de cuentas, pareca que no haba nada que pudieran negarle. Es ms, una vez que haban hecho a Alemania mucho ms fuerte gracias a sus anteriores concesiones, estaban en condiciones de negarle el supuestamente ltimo pequeo favor que les haba pedido? Ese ltimo pequeo favor concerna a Polonia.

A finales de marzo de 1939 Hitler exigi repentinamente tanto Gdansk como un territorio polaco situado entre Prusia Oriental y el resto de Alemania. En Londres Chamberlain y los dems defensores a ultranza del apaciguamiento se inclinaban a ceder otra vez, pero la oposicin proveniente de los medios de comunicacin y de la Cmara de los Comunes demostr ser demasiado fuerte para permitirlo. Chamberlain cambi entonces repentinamente de rumbo y el 31 de mazo prometi formalmente (aunque de forma nada realista, como seal Churchill) a Varsovia ayuda armada en caso de que Alemania agrediera Polonia. En abril de 1939, cuando las encuestas de opinin revelaban lo que ya saba todo el mundo, es decir, que casi el 90 % de la poblacin britnica quera una alianza anti-Hitler junto con la Unin Sovitica y Francia, Chamberlain se vio obligado a mostrar oficialmente inters por la propuesta sovitica de emprender negociaciones acerca de la seguridad colectiva ante la amenaza nazi.

En realidad los partidarios del apaciguamiento seguan sin estar interesados por la propuesta sovitica e idearon todo tipo de pretextos para evitar cerrar un acuerdo con un pas al que despreciaban y contra otro con el que simpatizaban en secreto. Hasta finales de 1939 no se declararon dispuestos a iniciar negociaciones militares y hasta primeros de agosto no se envi una delegacin franco-britnica a Leningrado para llevarlas a cabo. A diferencia de la velocidad con la que un ao antes el propio Chamberlain (acompaado de Daladier) se haba precipitado a tomar un avin a Munich, esta vez se envi a la Unin Sovitica en un carguero lento a un equipo de subordinados annimos. Adems, cuando despus de pasar por Leningrado finalmente llegaron a Mosc el 11 de agosto, result que no tenan las credenciales o la autoridad necesarias para llegar a cabo esas negociaciones. Para entonces los soviticos ya estaban hartos y es comprensible que rompieran las negociaciones.

Mientras tanto Berln haba emprendido un discreto acercamiento a Mosc. Por qu? Hitler se senta traicionado por Londres y Pars, que antes haban hecho todo tipo de concesiones, pero ahora le negaban la nimiedad de Gdansk y se ponan de lado de Polonia, de modo que se enfrentaba a la posibilidad de una guerra contra Polonia, que se negaba a permitirle tener Gdansk, y contra el do franco-britnico. Para poder ganar esta guerra el dictador alemn necesitaba que la Unin Sovitica permaneciera neutral y estaba dispuesto a pagar un alto precio por ello. Desde el punto de vista de Mosc el acercamiento de Berln contrastaba fuertemente con la actitud de los apaciguadores occidentales, que exigan a los soviticos hacer promesas vinculantes de ayuda pero sin ofrecer un quid pro quo significativo. Lo que haba empezado entre Alemania y la Unin Sovitica en las conversaciones informales de mayo dentro del contexto de unas negociaciones comerciales sin gran importancia en las que los soviticos en un principio no mostraron inters se convirti finalmente en un dilogo serio en el que participaron los embajadores de ambos pases e incluso los ministros de Asuntos Exteriores, esto es Joachim von Ribbentrop y Vyacheslav Molotov, que sustitua a Litvinov.

Un factor que no se debe subestimar aunque desempeara un papel secundario es el hecho de que en la primavera de 1939 tropas japonesas basadas en el norte de China haban invadido territorio sovitico en el lejano oriente. En agosto seran derrotadas y obligadas a retroceder, pero esta amenaza japonesa hizo que Mosc se diera cuenta de la posibilidad de tener que luchar una guerra en dos frentes, a menos de encontrar una manera de eliminar la amenaza proveniente de la Alemania nazi. El acercamiento de Berln, reflejo de su propio deseo de evitar una guerra en dos frentes, ofreca a Mosc una forma de neutralizar esta amenaza.

Sin embargo, hasta agosto, cuando los dirigentes soviticos se dieron cuenta de que britnicos y franceses no haban ido de buena fe a las negociaciones, no se resolvi el asunto y la Unin Sovitica no firm un pacto de no agresin con la Alemania nazi, concretamente el 23 de agosto. Este acuerdo se denomin Pacto Ribbentrop-Molotov, por los nombres de los ministros de Exteriores, pero tambin se conoci como el Pacto Hitler-Stalin. Apenas sorprendi que se llegara a ese acuerdo: varios dirigentes polticos y militares tanto de Gran Bretaa como de Francia haban predicho muchas veces que la poltica de apaciguamiento de Chamberlain y Daladier arrojara a Stalin en brazos de Hitler.

La expresin en brazos en realidad es inapropiada en este contexto. A todas luces el pacto no reflejaba clidos sentimientos entre ambos signatarios. Stalin incluso rechaz la sugerencia de incluir en el texto algunas lneas convencionales sobre la hipottica amistad entre ambos pueblos. Adems, el acuerdo no era una alianza sino meramente un pacto de no agresin y en ese sentido era similar a otros muchos pactos de no agresin que se haban firmado previamente con Hitler, por ejemplo, en Polonia en 1934. Se reduca a una promesa de no atacarse mutuamente y de mantener relaciones pacficas, una promesa que probablemente iba a mantener cada parte mientras le pareciera conveniente hacerlo. Se aadi al acuerdo una clusula secreta referente a la demarcacin de esferas de influencia en Europa Oriental para cada uno de los signatarios. Dicha lnea corresponda ms o menos a la Lnea Curzon, de modo que Polonia Oriental se encontr dentro de la esfera sovitica. Estaba lejos de estar claro qu significaba en la prctica este acuerdo terico, pero sin duda el pacto no implicaba una particin o amputacin territorial de Polonia comparable al destino impuesto a Checoslovaquia por britnicos y franceses en el pacto que haban firmado con Hitler en Munich.

A veces se considera el hecho de que la Unin Sovitica reivindicara una esfera de influencia ms all de sus fronteras la prueba de sus siniestras intenciones expansionistas; sin embargo, el establecimiento de esferas de influencia, ya sea unilateral, bilateral o multilateralmente, haba sido durante mucho tiempo una prctica ampliamente aceptada entre potencias grandes y no tan grandes, y a menudo su objetivo era evitar conflictos. Por ejemplo, la Doctina Monroe, que afirmaba que el Nuevo Mundo y el Viejo Mundo iban a seguir siendo esferas de influencia claramente separadas (Wikipedia), pretenda impedir nuevas empresas coloniales transatlnticas por parte de las potencias europeas que podran llevarlas a entrar en conflicto con Estados Unidos. De forma similar, cuando Churchill visit Mosc en 1944 y ofreci a Stalin dividir la pennsula Balcnica en esferas de influencia lo que se pretenda era evitar un conflicto entre sus respectivos pases cuando terminara la guerra contra la Alemania nazi.

Ahora Hitler poda atacar Polonia sin correr el riesgo de tener que luchar una guerra tanto contra la Unin Sovitica como contra el do franco-britnico, pero el dictador alemn tena buenas razones para dudar de que Londres y Pars declararan la guerra. Sin la ayuda sovitica estaba claro que no se poda ofrecer una ayuda eficaz a Polonia, por lo que a Alemania no le costara mucho tiempo derrotar al pas (solo los coroneles de Varsovia crean que Polonia poda resistir el ataque de las poderosas hordas nazis). Hitler saba demasiado bien que los artfices del apaciguamiento seguan esperando que tarde o temprano acabara cumpliendo aquello que deseaban ms fervientemente y destruira a la Unin Sovitica, de modo que estaban dispuestos a cerrar los ojos ante esta agresin a Polonia. Y Hitler tambin estaba convencido de que, aunque britnicos y franceses declararan la guerra a Alemania, no atacaran en Occidente.

Alemania emprendi su ataque contra Polonia el 1 de septiembre de 1939. Londres y Pars todava dudaron unos das antes de reaccionar con una declaracin de guerra contra la Alemania nazi. Pero no atacaron al Reich aunque el grueso de sus fuerzas armadas estaba invadiendo Polonia, como teman algunos generales alemanes. De hecho, los protagonistas del apaciguamiento slo declararon la guerra a Hitler porque lo exigi la opinin pblica. Esperaban en secreto que Polonia pronto estuviera acabada para que Herr Hitler pudiera finalmente dirigir su atencin a la Unin Sovitica. La guerra que libraron fue meramente una guerra falsa, como bien se la podra llamar, una farsa en la que sus tropas, que podran haber entrado en Alemania, permanecieron inactivas instaladas detrs de la Lnea Maginot. Ahora se sabe casi con certeza que los simpatizantes de Hitler en el mbito de los apaciguadores franceses y posiblemente tambin de los britnicos haban hecho saber al dictador alemn que poda usar todo su podero militar para acabar con Polonia sin tener que temer un ataque de las potencias occidentales (remitimos a los libros de Annie Lacroix-Riz, Le choix de la dfaite. Les lites franaises dans les annes 1930 y De Munich Vichy. Lassassinat de la 3e Rpublique).

Los defensores polacos estaban abrumados y pronto fue obvio que los coroneles que gobernaban el pas tendran que rendirse. Hitler tena todos los motivos para creer que lo haran y era indudable que sus condiciones iban a suponer a Polonia importantes prdidas territoriales, especialmente, por supuesto, en la parte occidental del pas que haca frontera con Alemania. No obstante, probablemente habra seguido existiendo una Polonia truncada, del mismo modo que despus de su derrota en junio de 1940 se iba a permitir a Francia existir en la forma de la Francia de Vichy. Sin embargo, el 17 de septiembre el gobierno polaco huy repentinamente a la vecina Rumana, un pas neutral, y a hacerlo dej de existir porque, segn el derecho internacional, mientras duren las hostilidades se debe encarcelar no slo al personal militar sino tambin a los miembros del gobierno de un pas en guerra al entrar en un pas neutral. Fue un acto irresponsable e incluso cobarde que tuvo unas consecuencias nefastas para el pas. Sin un gobierno Polonia degener en una especie de tierra de nadie (en una terra nullius, por utilizar la terminologa jurdica) en la que los conquistadores alemanes podan hacer lo que quisieran ya que no haba nadie con quien negociar acerca del destino del derrotado pas.

Esta situacin tambin dio a los soviticos el derecho a intervenir. Los pases vecinos pueden ocupar una potencialmente anrquica terra nullius; es ms, si los soviticos no hubieran intervenido, sin duda los alemanes habran ocupado cada centmetro cuadrado de Polonia, con todas las consecuencias que ello habra supuesto. Esta es la razn por la que el mismo 17 de septiembre de 1939 el Ejrcito Rojo se adentr en Polonia y empez a ocupar la parte oriental del pas, la antes mencionada Polonia Oriental. Se evit el conflicto con los alemanes porque ese territorio perteneca a la esfera de influencia sovitica establecida en el Pacto Ribbentrop-Molotov. Las tropas alemanas que haban penetrado al este de la lnea de demarcacin tuvieron que retirarse para dar paso a los hombres del Ejrcito Rojo. Dondequiera que los militares soviticos y alemanes entraron en contacto se comportaron correctamente y respetaron el protocolo tradicional, lo que a veces implicaba algn tipo de ceremonia, aunque nunca hubo ningn desfile de la victoria conjunto.

Como su gobierno se haba esfumado, se podra decir que las fuerzas armadas polacas que siguieron ofreciendo resistencia quedaron degradadas al nivel de irregulares, de partisanos, expuestas a todos los riesgos que conlleva dicho papel. La mayora de las unidades del ejrcito polaco se dejaron desarmar y encarcelar por el recin llegado Ejrcito Rojo, pero a veces se ofreci resistencia, por ejemplo por parte de tropas comandadas por oficiales hostiles a los soviticos. Muchos de estos oficiales haban servido en la guerra ruso-polaca de 1919-1921 y supuestamente haban cometido crmenes de guerra, como ejecutar a prisioneros de guerra. Se reconoce ampliamente que estos hombres fueron liquidados posteriormente por los soviticos en Katyn y otros lugares (aunque recientemente han surgido dudas respecto a Katyn. El libro de Grover Furr, The Mystery of the Katyn Massacre, analiza detalladamente este tema).

Los soviticos encarcelaron a muchos soldados y oficiales polacos segn las normas del derecho internacional. En 1941, despus de que la Unin Sovitica se involucrara en la guerra y, por tanto, ya no estuviera sujeta a las normas que rigen la conducta de los neutrales, estos hombres fueron trasladados a Gran Bretaa (a travs de Irn) para luchar contra la Alemania nazi al lado de los aliados occidentales. Entre 1943 y 1945 iban a contribuir de forma fundamental a la liberacin de una parte considerable de Europa Occidental (a los militares polacos que cayeron en manos de los alemanes les toc una suerte mucho ms trgica). Entre quienes se haban beneficiado de la ocupacin por parte de los soviticos de los territorios orientales de Polonia tambin se incluan los habitantes judos, que fueron trasladados al interior de la Unin Sovitica de modo que se libraron del destino que les habra esperado si todava estuvieran en sus shtetls* cuando los alemanes llegaron all como conquistadores en 1941. Muchos de ellos sobrevivieron a la guerra y despus iban a empezar una nueva vida en Estados Unidos, Canad y, por supuesto, Israel.

La ocupacin de Polonia Oriental se llev a cabo correctamente, esto es, segn las normas del derecho internacional, de modo que esta accin no constituye un ataque a Polonia, como lo han presentado muchos historiadores (y polticos) y desde luego tampoco constituye un ataque en colaboracin con un aliado nazi alemn. La Unin Sovitica no se convirti en aliada de la Alemania nazi al cerrar un pacto de no agresin con ella ni se convirti en aliada debido a su ocupacin de Polonia Oriental. Hitler haba tolerado esa ocupacin, pero sin duda habra preferido que los soviticos no intervinieran en absoluto de modo que as se habra podido apoderar de toda Polonia. En Inglaterra Churchill dio pblicamente su aprobacin a la iniciativa sovitica del 17 de septiembre precisamente porque impeda a los nazis ocupar toda Polonia. El hecho de que esta iniciativa no constituyera un ataque y, por consiguiente, no fuera un acto de guerra contra Polonia tambin qued claro gracias al hecho de que Gran Bretaa y Francia, aliados formales de Polonia, no declararon la guerra a la Unin Sovitica, como sin duda habran hecho de no haber sido as. Y la Liga de las Naciones no impuso sanciones a la Unin Sovitica, que es lo que habra ocurrido si lo hubiera considerado un verdadero ataque contra uno de sus miembros.

Desde el punto de vista sovitico, la ocupacin de la parte oriental de Polonia significaba recuperar parte de su propio territorio, perdido debido al conflicto ruso-polaco de 1919-1921. Es cierto que Mosc haba reconocido esta prdida en el Tratado de Paz de Riga que puso fin a esta guerra en marzo de 1921, pero Mosc haba seguido buscando una oportunidad de recuperar Polonia Oriental y en 1939 esta oportunidad se materializ y fue aprovechada. Se puede estigmatizar a los soviticos por ello, pero en ese caso tambin se debe estigmatizar a los franceses, por ejemplo, por recuperar Alsacia y Lorena al final de la Primera Guerra Mundial ya que Pars haba reconocido la prdida de ese territorio en el Tratado de Paz de Frankfurt que haba puesto fin a la guerra franco-prusiana de 1870-1871.

Ms importante es el hecho de que la ocupacin (o liberacin, recuperacin, restablecimiento o como se quiera denominar) de Polonia Oriental proporcion a la Unin Sovitica una baza extraordinariamente til, que en la jerga de la tecnologa militar se denomina glacis, esto es, un espacio abierto que tiene que cruzar un atacante antes de llegar al permetro defensivo de una ciudad o fortaleza. Stalin saba que a pesar del pacto tarde o temprano Hitler iba a atacar la Unin Sovitica y, de hecho, este ataque tuvo lugar en junio de 1941. En aquel momento las huestes ejrcito de Hitler tuvieron que emprender su ataque desde un punto de partida mucho ms alejado de las ciudades importantes del centro de la Unin Sovitica de lo que habra sido el caso en 1939, cuando Hitler ya estaba ansioso por iniciar ese ataque. En virtud del pacto el punto de partida para la ofensiva nazi de 1941 estaba a varios cientos de kilmetros ms al oeste y, por tanto, a una distancia mucho mayor de los objetivos estratgicos situados en el interior de la Unin Sovitica. En 1941 las fuerzas alemanas llegaran a un paso de Mosc y eso significa que de no existir el pacto sin duda habran tomado la ciudad, lo que podra haber hecho capitular a los soviticos.

Gracias al Pacto Ribbentrop-Molotov Pact la Unin Sovitica no solo gan un espacio valioso sino tambin un tiempo valioso, esto es, el tiempo extra que necesitaba para prepararse para un ataque alemn que en un principio se haba programado para 1939 pero se tuvo que posponer hasta 1941. Entre 1939 y 1941 se traslad al otro lado de los montes Urales gran parte de una infraestructura extraordinariamente importante, sobre todo las fbricas que producan todo tipo de material de guerra. Adems, en 1939 y 1940 los soviticos tuvieron la oportunidad de observar y estudiar la guerra que asolaba Polonia, Europa Occidental y otros lugares, y de aprender as importantes lecciones acerca del estilo de guerra ofensiva alemana, moderno, motorizado y rpido como un rayo, el Blitzkrieg. Por ejemplo, los estrategas soviticos aprendieron que concentrar el grueso de las propias fuerzas armadas con propsito defensivo justo en la frontera sera fatal y que solo una defensa en profundidad ofreca la posibilidad de detener la apisonadora nazi. Gracias, entre otras cosas, a las lecciones as aprendidas la Unin Sovitica lograra, es cierto que con grandes dificultades, sobrevivir al embate nazi de 1941 y finalmente ganar la guerra a este poderoso enemigo.

Para poder defender mejor Leningrado, una ciudad que tena industrias de armamento vitales, en otoo de 1939 la Unin Sovitica propuso a la vecina Finlandia intercambiar territorios, un acuerdo que habra llevado la frontera entre ambos pases lejos de aquella ciudad. Finlandia, aliada de la Alemania nazi, se neg pero por medio de la guerra de invierno de 1939-1940 Mosc consigui finalmente modificar la frontera. Debido a ese conflicto, que equivala a una agresin, la Liga de las Naciones excomulg a la Unin Sovitica. En 1941, cuando los alemanes atacaron la Unin Sovitica ayudados por los finlandeses y asediaron Leningrado durante varios aos, ese ajuste de fronteras iba a permitir a la ciudad sobrevivir a esta dura prueba.

No fueron los soviticos, sino los alemanes quienes tomaron la iniciativa de las negociaciones que finalmente produjeron el pacto. Lo hicieron porque esperaban sacar ventaja de ello, una ventaja temporal aunque muy importante, esto es, la neutralidad de la Unin Sovitica mientras la Wehrmacht [el ejrcito nazi] atacaba primero Polonia y despus Europa Occidental. Pero la Alemania nazi tambin obtuvo un beneficio adicional del acuerdo comercial que iba asociado al pacto. El Reich sufra una penuria crnica de todo tipo de materias primas estratgicas y esta situacin amenazaba con convertirse en catastrfica cuando, como era de esperar, una declaracin de guerra britnica llevara a que la Marina Real bloqueara Alemania. La entrega por parte de los soviticos de productos como petrleo, tal como estipulaba el acuerdo, neutraliz este problema. No est claro hasta qu punto fueron realmente decisivas esas entregas, especialmente las de petrleo: segn algunos historiadores, no muy importantes; segn otros, extremadamente importantes. En todo caso, la Alemania nazi sigui siendo muy dependiente del petrleo importado (en su mayora a travs de puertos espaoles) de Estados Unidos, al menos hasta que el To Sam entr en guerra en diciembre de 1941. En verano de 1941 decenas de miles de aviones, tanques, camiones y otras mquinas de guerra nazis que participaron en la invasin de la Unin Sovitica seguan siendo muy dependientes del combustible suministrado por empresas petroleras estadounidenses.

Aunque no est claro hasta qu punto era importante para la Alemania nazi el petrleo suministrado por los soviticos, es cierto que el pacto exiga a la parte alemana corresponder suministrando a los soviticos productos industriales terminados, incluido equipamiento militar de vanguardia, que el Ejrcito Rojo utiliz para mejorar sus defensas contra un ataque alemn que esperaban tarde o temprano. Esto preocupaba mucho a Hitler que, por lo tanto, estaba deseando emprender su cruzada antisovitica lo antes posible. Decidi hacerlo a pesar de que Gran Bretaa estaba lejos de ser descartada despus de la cada de Francia. Por consiguiente, en 1941 el dictador alemn iba a tener que emprender el tipo de guerra en dos frentes que en 1939 esperaba evitar gracias a su pacto con Mosc y se iba a enfrentar a un enemigo sovitico que se haba vuelto mucho ms fuerte de lo que era en 1939.

Stalin firm un pacto con Hitler porque los artfices del apaciguamiento en Londres y Pars rechazaron todas las ofertas soviticas de formar un frente comn contra Hitler. Y los apaciguadores rechazaron estas ofertas porque esperaban que Hitler fuera hacia el este y destruyera a la Unin Sovitica, un trabajo que esperaban facilitar ofrecindole un trampoln en la forma del territorio checoslovaco. Es prcticamente seguro que sin el pacto Hitler habra atacado a la Unin Sovitica en 1939. Sin embargo, debido al pacto Hitler tuvo que esperar dos aos antes de poder emprender por fin su cruzada antisovitica, lo que proporcion a la Unin Sovitica un tiempo y espacio adicionales que permitieron mejorar sus defensas lo suficiente para sobrevivir al embate cuando en 1941 Hitler finalmente mand sus perros de guerra hacia el este. El Ejrcito Rojo sufri terribles prdidas, pero finalmente logr detener al gigante nazi. Sin este xito sovitico, un logro que el historiador Geoffrey Roberts calific de la mayor hazaa blica de la historia mundial, Alemania muy probablemente habra ganado la guerra porque habra logrado el control de los campos de petrleo del Cucaso, de las ricas tierras agrcolas de Ucrania y de muchas otras riquezas del vasto territorio de los soviticos. Ese triunfo habra transformado a la Alemania nazi en una superpotencia inexpugnable, capaz de emprender incluso guerras a largo plazo contra cualquiera, incluida una alianza anglo-estadounidense. Una victoria sobre la Unin Sovitica habra dado a la Alemania nazi la hegemona de Europa. Hoy la segunda lengua del continente no sera el ingls, sino el alemn, y en Pars los hombres vestidos a la ltima moda se pasearan por los Campos Elseos enfundados en [pantalones] Lederhosen**.

Por consiguiente, sin el Pacto nunca habra tenido lugar la liberacin de Europa, incluida la liberacin de Europa Occidental, por parte de los estadounidenses, britnicos, canadienses, etc. Polonia no existira, las y los polacos seran Untermenschen***, siervos de colonos arios en un Ostland**** germanizado que se extendera desde el Bltico hasta los Crpatos o incluso hast a los Urales. Y un gobierno polaco nunca habra ordenado destruir los monumentos en honor del Ejrcito Rojo, como ha hecho hace poco, no solo porque no existira Polonia y, por lo tanto, tampoco un gobierno polaco, sino porque el Ejrcito Rojo nunca habra liberado Polonia y aquellos monumentos nunca se habran erigido.

La idea de que el Pacto Hitler-Stalin desencaden la Segunda Guerra Mundial es peor que un mito, es una mentira descarada. La verdad es lo contrario: el pacto fue la condicin previa para el feliz resultado del Armagedn de 1939-1945, esto es, la derrota de la Alemania nazi.

Jacques R. Pauwels es un historiador y escritor de origen belga que reside en Canad. Es investigador del Centre for Research on Globalization (CRG). Su ltimo libro es The Great Class War: 1914-1918. De este autor est traducido al castellano, por Jos Sastre, su obra El mito de la guerra buena: EE.UU en la Segunda Guerra Mundial, Hondarribia, Hiru, 2002.

Notas de la traductora:

* Un shtetl (poblado en yidis) era una villa o pueblo con una numerosa poblacin de judos en Europa Oriental y Central antes del Holocausto.

** Los Lederhosen son unos pantalones de cuero, largos o cortos, tpicos de Baviera (Alemania), Austria y en la regin autnoma italiana de Trentino-Alto Adigio. Originalmente era un traje tpico de la regin de los Alpes.

*** Untermensch (subhumano, en alemn) es un trmino empleado por la ideologa nazi para referirse a lo que consideraba personas inferiores, particularmente a las masas del Este, es decir, judos, gitanos y pueblos eslavos, principalmente polacos, serbios y ms tarde tambin rusos.

**** Ostland era la unidad administrativa territorial que agrupaba varios pases y regiones ocupados por la Alemania nazi en Europa del Este durante la Segunda Guerra Mundial y comprenda los pases blticos (Estonia, Letonia y Lituania), varias regiones del este de Polonia y zonas occidentales de Bielorrusia, Ucrania y Rusia que hasta entonces se encontraban bajo el control o soberana de la Unin Sovitica.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/hitler-stalin-pact-august-23-1939/5687021

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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