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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2019

El (neo)liberalismo y el futuro de la Argentina

Ezequiel Espinosa
Rebelin


Mis competidores han demostrado que son parte del problema. (). Cuidado los chantas y chorros, vamos a ser su peor enemigo. El futuro de Argentina es liberal y ya comenz

Jos Lus Espert

 

() no estamos cerrando una campaa electoral, estamos cerrando un ciclo histrico que debe ser, que definitivamente nunca ms, la patria vuelva a caer en manos del neoliberalismo

Cristina Fernndez de Kirchner


1) El liberalismo es el principio y prctica de gobierno frugal, que sita a la defensa y promocin de las libertades civiles, y del libre cambio, como objetivos fundamentales del orden pblico.

2) El (neo)liberalismo es el principio y prctica de gobierno dctil, que defiende y promociona al libre cambio y la libre concurrencia, como los pilares fundamentales del rgimen social.

3) El liberalismo (se) sostiene (en) el principio gubernativo de laissez faire, laissez passer, el (neo)liberalismo podra sintetizarse en el apotegma gubernativo de agenda, non-agenda.

4) En el liberalismo clsico, se pretenda que el rol del gobierno era el de oficiar como vigilante nocturno de la sociedad civil. En el (neo)liberalismo, se pretende que el rol del gobierno sea el de oficiar como comit gerencial de los negocios colectivos de la sociedad-empresa.

5) El liberalismo es la doctrina terico-prctica de la separacin (republicana) entre sociedad poltica y sociedad civil. El (neo)liberalismo es el principio y la prctica de una ingeniera social tendiente a la efectiva configuracin (totalitaria) de una sociedad de mercado.

6) El (ultra)liberalismo (miniarquista o anarco-capitalista) es la doctrina terico-prctica que retoma ampulosamente el principio liberal-clsico de gobierno mnimo, proclamando incluso la necesidad de la disolucin del Estado en cuanto tal, para dar lugar al efectivo advenimiento, no tanto, o no tan slo, de un mercado libre, sino, antes bien, de una sociedad de libre mercado.

7) Bajo los gobiernos inscritos en un signo liberal clsico, hubo de darse lugar a procesos de mercantilizacin extensiva de las relaciones sociales, las gobernanzas (neo)liberales han proyectado una capitalizacin intensiva de las subjetividades, hasta de su fuero interno.

8) En la Argentina, la ltima dictadura militar sostuvo un proyecto (neo)liberal eminentemente destructivo, el cual, a la postre, sera retomado, en su negatividad, por el modelo menemista. La alianza primero, y la segunda alianza despus, se presentaban como la promesa de un (neo)liberalismo positivo, constructivista. Los unos resultaron relativamente exitosos en su negatividad, los otros, positivamente, terminaron en fracasos ms o menos estrepitosos.

9) Y en este contexto, cmo entender la altsima rotacin, y la relativa resonancia que estn teniendo ciertos economistas ultra-liberales y/o liberal-libertarios? Esos que han realizado furibundas crticas al gobierno de Macri, por derecha (desde Espert hasta Milei), incluso tachndolo de intervencionista y hasta de socialista sin ms. Bien, por su funcin histrico-poltica, la cual consiste, precisamente, en brindar cobertura ideolgica al trust-liberalismo actual, posicionndose como una corriente crtica del mismo. El carozo del asunto de este verdadero quid pro quo, es desactivar la crtica por izquierda, aduciendo que esto no es liberalismo, etc. Claro est que ellos han de creer efectivamente en aquello que pregonan, y que suean genuinamente con su sociedad anarco-liberal. Mas como el capitalismo realmente existente no se ajusta ni se ajustar nunca a su utopa del mercado perfecto, etc., su rol se reduce a oficiar de crticos-apologticos del capitalismo actual, un capitalismo (neo)liberal.

10) El proyecto menemista de un liberalismo popular, terminara por desmantelar el viejo Estado benefactor con la promesa de acaecer una sociedad de la abundancia. El declinar de aquel horizonte consumista, (de)mostrara los efectos deletreos del (neo)liberalismo, no solamente en trminos socio-econmicos, sino, ms todava, en trminos socio-culturales. El proyecto cambiemista de un capitalismo de emprendedores, se present como una anttesis tico-policial de aquel liberalismo popular (corrupto, mafioso, salvaje), de clivaje peronista, y que lejos de ser combatido por el populismo kirchnerista, habra sido amparado por su garantismo nacional y popular. Para el macrismo, por tanto, la tarea histrico-poltica consista en restaurar el rgimen republicano asaltado por el populismo, (re)ordenando, asimismo, su infraestructura neoliberal. Tal es la promesa de orden y progreso que acaba de demostrarse como frustrada, si es que no se quiere reconocer su estentreo fracaso.

Este pasado condena a aceptar que, de la mano del (ultra)liberalismo, o de un liberalismo puro, la Argentina no tiene futuro. Pero que, irnica y acaso paradojalmente, si ha de haber un futuro para las tendencias liberales en la Argentina, ste vendr de la mano de articulaciones diversas con orientaciones justicialistas. Y es que ms all de sus querellas intestinas respecto a si es mejor llevar adelante reformas estructurales a travs de polticas gradualistas o de shock, la dirigencia neo/ultra/liberal argentina, hara bien en apreciar algunos de aquellos modelos provinciales donde el objeto de lograr una economa competitiva ha ido de la mano de un Estado activo y presente, configurando escenarios justicialistas de ordoliberalismo (los ms conservadores), socioliberalismo (los ms progresistas). Escenarios glocales de tercera va o, si se prefiere, de tercera posicin- donde los diversos horizontes de expectativas no apuntan tanto hacia la efectiva constitucin de una sociedad de mercado, sino, antes bien, hacia la consolidacin efectiva de Estados sociales con economas competitivas, o, lo que viene siendo lo mismo, hacia la conformacin justicialista de sociedades con mercado.

Y aun las dirigencias antiliberales, que no anticapitalistas, deberan de aceptar que no solamente nuestro pasado reciente, sino tambin nuestra actualidad inmediata nos obliga a reconocer que el neoliberalismo no es tanto una pesada herencia de la dictadura o el menemismo, sino que una filigrana econmico-poltica que ha marcado a todos los gobiernos desde la restauracin democrtica a sta parte, y que ser una mcula que seguir marcando a los gobiernos que, a futuro, nos toquen. O acaso los planes y los subsidios, ms o menos focalizados, ms o menos universales, no son sino el corazn de las polticas sociales del neoliberalismo? O acaso no son los pilares de una economa social de mercado que se sostiene en la flexibilizacin/precarizacin de las condiciones de vida?

La buena noticia es que le neoliberalismo, de por s, parece no tener un futuro en la Argentina. La mala es que el neoliberalismo ha llegado para quedarse, al menos hasta que ocurran acontecimientos de otra ndole, acontecimientos que pongan en cuestin no solamente las versiones liberales del capitalismo, sino a la formacin capitalista en cuanto tal. Una impugnacin que, dadas estas premisas, y las contradicciones sociales que de ellas se derivan, slo podra desarrollarse bajo la variopinta forma de los llamados socialismos del siglo XXI (mutualistas, comunitaristas, cooperativistas), ms o menos autogestivos, y con mayor o menor presencia del mercado y/o del Estado, de acuerdo con las circunstancias. Socialismo significa, en ste sentido, planificacin de la econmica, regulacin del mercado y abolicin del trabajo asalariado. Democracia socialista significa, a su vez, gestin social de la economa, procesos comunales de extincin de los Estados, y determinacin tica de los propios estilos de vida.

Sabido es, por fin, que para quienes adhieren ortodoxamente al liberalismo, o para quienes pretenden que hay que cultivarlo a ultranza, cualquier tipo de fiscalizacin o intervencin poltica sobre el mercado, no solamente significara una distorsin de los procesos naturales que hacen al buen funcionamiento de la economa, sino que, peor aun, la indefectible configuracin de un rgimen tirnico, desptico o dictatorial, que terminar por aplastar las personalsimas libertades individuales. Y es que, desde el campo liberal en general, se nos quiere convencer de que no hay otra forma de desarrollar las libertades personales, que sometindose individualmente a la disciplina impersonal del mercado, tal y como fuera el dctum y el desidertum del querido Friedrich Hayek. Por nuestra parte, y frente a tal camino de servidumbre, diremos que el socialismo no priva a nadie de sus libertades personales; no quita ms que la libertad de sojuzgar a otros, por medio del ejercicio individual(ista) de tales libertades.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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