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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2019

Greta Thunberg y las emergencias en debate

Vanessa Dourado
AdminiVirginia


Greta Thunberg y Bruno Rodrguez // Fuente: Reuters - Crdito: Carlo Allegri

Los ltimos meses fueron, seguramente, de una modificacin importante en los debates y dilogos acerca de las problemticas ambientales sobre todo el calentamiento global, que es la causa del cambio climtico. A pesar de que las temticas son las mismas, el mtodo de abordaje es distinto y est llevando a una mayor visibilidad y su consecuente masificacin en todo el globo. El hecho se da, como factor determinante, por las intervenciones de Greta Thunberg.

La joven sueca de 16 aos, sin embargo, despierta admiradores y crticos con la misma intensidad. Ms all de los histricos negacionistas que son financiados por las grandes empresas petroleras y por los gobiernos del Norte Global, lo que ms llama la atencin es la desconfianza de ambientalistas que, en lugar de apoyar y celebrar el proceso de involucramiento de sociedad en el debate, son crticos a la figura de Greta, su edad, su poca experiencia poltica, su supuesto tibio discurso y hasta su nacionalidad.

Es evidente que cada persona habla desde donde puede sentir an ms cuando esta persona es todava una adolecente y, en este caso, si es importante remarcar las diferencias entre una activista que vive en un pas cuyo ndice de Desarrollo Humano es uno de los ms altos del mundo y que, histricamente, tambin tiene una responsabilidad mayor en el escenario de tierra arrasada que se dibuja en este espacio-tiempo. Sin embrago, Greta subvierte su propio territorio. Su discurso es radicalizado y su impronta es de no conciliacin.

Si por un lado, hay un resentimiento por el proceso de invisibilizacin de las y los que histricamente dan las peleas y sacrifican sus existencias en defensa de la Tierra; por otro tambin hay un movimiento que comprende la importancia de dialogar con el otro, para no reproducir lo que fue impuesto a los pueblos del Sur en pocas abiertamente coloniales. Es comprensible que haya un cierto rechazo por el hecho de las lgrimas y los sentimientos de Greta masivamente difundidos a nivel global y expuestos en las cumbres de la alta poltica sean tomados como ms importantes que las vidas de indgenas y campesinos, nios y nias, mujeres y afrodescendientes exterminadas por la saa del capitalismo por la prctica generalizada de una necropoltica adoptada por los mismos actores que dicen querer resolver el problema ecolgico.

No obstante, el momento histrico impone el desafo de refundar las prcticas polticas y la radicalidad de la empata. Y esto necesita el involucramiento de los pueblos frente a la amenaza del exterminio de la especie, porque el tema central ya no es la defensa de los bienes comunes tomado como externo a lo humano sino del conjunto de condiciones que hace posible la continuidad de la vida desde una lgica integradora, que comprenda el ser humano como parte de la naturaleza.

Seguramente, la realidad de Greta cuando ella habla sobre los derechos de nies y adolescentes no es la misma de les que estn en el Sur Global, sin embargo esto no significa que esta realidad no exista y que sus protagonistas no tengan fuerza para hacerse ver, es notorio que hay matices y que estas estn puestas sobre la mesa. El hecho que el movimiento Viernes por el Futuro tiene sus representantes en distintos pases, permite traer a luz los debates urgentes en cada territorio.

La Historia muestra que la humanidad supo aprender de sus errores, pero superarlos siempre ha sido un proceso complejo de deconstruccin y reconstruccin de un sentido colectivo que inaugur una etapa distinta no necesariamente justa que avanz para una mejora en lo que conocemos como humano. Por ello, en la problemtica socio-ambiental, es menester disputar temas centrales como la Justicia Climtica y el cambio de la matriz productiva a fin de garantizar que el inevitable cambio por el cual pasar la humanidad no siga repitiendo los errores del pasado que tiene que ver sobre todo en Amrica Latina con la reproduccin sistemtica de violencias y opresiones.

Subestimar la fuerza de pueblos que han resistido a cinco siglos de genocidio es tambin una actitud que remite al colonialismo. Es admitir que la fuerza del blanco y dominador estar siempre presente en la piel europea y contra el cual es imposible dar las batallas. Desde que se proteja el protagonismo que corresponde a cada pueblo en su lucha y que se garantice el respeto por su historia y sus cosmovisiones, sus saberes, sus sentires y sus sentidos, no hay justificativo plausible para invalidar la lucha de una persona que est activando un debate tan urgente como es lo de crisis climtica y su consecuente reto civilizatorio.

Fuente: http://virginiabolten.com.ar/medio-ambiente/greta-thunberg-y-las-emergencias-en-debate/

 



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