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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2019

Entrevista a Jess Aller sobre su ltimo poemario, Los libros muertos (KRK, 2019)
Sonetos contra Moloch

Tino Pertierra
La Nueva Espaa


Jess Aller (Gijn, 1956) fue profesor de geologa en la Universidad de Oviedo durante casi cuatro dcadas, hasta su jubilacin el ao pasado, y es autor de un relato de viajes: Asia, alma y laberinto (2002), as como de un buen nmero de poemarios, de los que los ms recientes son: Recuerda (2004), Subhuti (2006) y Los dioses y los hombres (2012). Los libros muertos, que acaba de editar en Oviedo KRK, rene doscientos diez poemas entre los que dominan los sonetos, y puede considerarse una exploracin de las posibilidades mtricas y estructurales de esta forma lrica, verstil y eternamente joven. La obra entrecruza varios temas a lo largo de toda ella: solidaridad con los perdedores de la historia pasada y presente, reflexin sobre las trampas de un pensamiento que nos ha relegado a la condicin de mercancas, reivindicacin del poder liberador de la razn y la palabra, y muy principalmente, contemplacin de una naturaleza en la que se hallan todas las respuestas.

Tino Pertierra: De qu viven los libros muertos?

Jess Aller: Libros muertos es una forma de nombrar la derrota de la conciencia y sus dos caras: el relato de los vencedores y el silencio de las vctimas. Todos estos libros muertos viven de nuestra complicidad, y por eso es necesario afilar los argumentos y alzar la voz para que seamos conscientes de otro mundo posible, ms all de las astucias del pensamiento nico.

T. P.: Por qu le atraen tanto los sonetos?

J. A.: Es una forma que exige concisin, pero tambin un desarrollo lgico, y con su dimensin urea nos aleja por igual del laconismo y la farragosidad; pocos discuten las maravillas que con forma de soneto ha producido la literatura en muy variadas latitudes y pocas. Todo esto hace que sea una composicin enormemente atractiva; sin embargo, y de una forma que me parece incomprensible, hoy da casi nadie la cultiva. Otra cosa podrn decir de m, pero no que me ha faltado coraje para lidiar con ella.

T. P.: Por qu no pasa de moda el soneto?

J. A.: Porque, si se mira bien, la estructura ternaria del soneto ingls, que es el que yo ms uso, es tan vieja como la preceptiva clsica, con su planteamiento, nudo y desenlace, o la dialctica, con su tesis, anttesis y sntesis. El esquema ternario es universal, y eso hace que no pase nunca de moda: Padre, Hijo, Espritu Santo; Brahman, Shiva, Vishnu; podramos seguir hasta aburrirnos Tres cuartetos bien engarzados tienen una capacidad expresiva asombrosa. El soneto italiano es un poco diferente, pero se podra hacer un razonamiento similar.

T. P.: Qu espacios ha explorado en este libro?

J. A.: Muchos y variados: la historia y los gritos que llegan de ella y apenas alcanzamos a or, los rituales del poder, el sentido de la poesa. Al final, creo que haca poemas casi de cualquier cosa que pudiera emocionarme. Pero, muy principalmente, los protagonistas de este libro mo son rboles, pjaros, gusanos y otros seres maravillosos, que sirven de contrapunto a personajes mucho menos maravillosos que aparecen en l.

T. P.: Los perdedores son inspiradores?

J. A.: Absolutamente. Creo que se es el motivo central del libro. Estoy humilde, pero decididamente al lado de los que luchan por un arte que no sea una celebracin de la impostura de los vencedores. se es para m el gran reto.

T. P.: Somos mercanca de usar y tirar en el paisaje cultural?

J. A.: Lo que consideramos nuestra identidad ms ntima, nuestras metas y anhelos, nuestras preferencias, gustos e inquietudes, llegan hasta nosotros en una cadena odiosa tejida a travs de los siglos desde las alturas del poder. Es el mito de la cultura, que nos moldea y hace imperar una locura travestida de razn, pletrica de identidades ficticias, patrias y banderas. La imagen sera un ordenador con una programacin absurda que es necesario resetear.

T. P.: Qu cadenas rompe la razn?

J. A.: Bueno, creo que la razn, entendida con una formulacin radical, que no rechaza el misticismo, es precisamente la herramienta para limpiar todos esos virus que nos traen a tan mal traer. Los sabios que redactaron las Upanishads hace dos mil quinientos aos vieron ya con claridad la unidad del ser y su naturaleza consciente y bienaventurada. En Occidente hemos tenido que esperar al siglo XX para librarnos de un determinismo estrecho y zafio, que ha sido la herramienta ideolgica del capitalismo para traernos donde estamos.

T. P.: Contra qu nos vacuna la palabra?

J. A.: Si el lenguaje ha tejido la malla que nos ha puesto donde estamos, slo l puede destejerla. La palabra tiene el poder de alcanzar una msica que emociona, y sa es la mejor definicin de la poesa. De esta forma, la palabra tiene el poder, y sin duda la misin, de vacunarnos contra la miseria y la locura en que nos han puesto y nos ponemos a nosotros mismos cada da.

T. P.: La Naturaleza es poesa?

J. A.: Hay un poema precioso de la primera poca de Miguel Hernndez, antes de aquel desastroso viaje a Madrid. Contempla en l esos bichos que nos parecen repulsivos, y llega sabiamente a la conclusin de que todo es poesa, y bello, en la Naturaleza. Yo estoy plenamente de acuerdo, y hay que pensar que de esa naturaleza formamos parte, y en ella encontramos nuestro sentido si nos comprometemos para enderezar lo que en ella resulta inaceptable y tiene remedio. Para lo que no tiene remedio, no nos queda ms que el infinito don de la paciencia.

T. P.: Cundo mordi el polvo la conciencia?

J. A.: Una rana atrapada en agua hirviendo, cuya temperatura ha crecido de forma muy lenta, es incapaz de escapar de ella. Lo mismo nos ocurre a nosotros. Vivimos en un infierno que nos parece normal. Desde cundo? Los crculos descendentes llevan siglos girando, pero el capitalismo industrial ha conseguido superar todas las cotas y transformarnos en mercancas delirantes. Herbert Marcuse lo analiz muy bien.

T. P.: Su libro tiene ms fuego purificador o ms ceniza?

J. A.: En la medida de lo posible, uno trata de que el fuego no se extinga. Los versos hermossimos sobre las pelotillas del ombligo propio no es el tipo de poesa que a m ms me interesa.

T. P.: Cinco aos sin escribir un poema. Por qu?

J. A.: A m la poesa siempre me da en rachas breves e intensas, pero es cierto que esta vez la intensidad ha superado todo lo recordado. Por qu ocurre as? Supongo que hay largos periodos en los que la mente va elaborando el material y luego ste surge casi de improviso. Le pasa a mucha gente. Es el viejo enigma de la inspiracin, que se resolva hablando de visitas de la Musa que te sopla las cosas al odo. De hecho, la forma cmo surgen los versos es a veces como una voz que te habla. Hay algunos fragmentos en el libro sobre esto.

T. P.: Viajamos a aquel da de diciembre de 2017 en el que?

J. A.: Hay que tener en cuenta que en aquel momento yo era una especie de apestado. La Universidad de Oviedo acababa de abrir contra cinco profesores de Geolgicas expedientados, entre ellos yo mismo, un Pliego de Cargos en el que se hablaba de tres posibles faltas graves y de penas de hasta de tres aos de suspensin de empleo y sueldo. Sin embargo, aquellos das de diciembre atravesbamos el solsticio de invierno, y se impona la evidencia de que la noche no iba a crecer ya ms. Senta unas ganas imperiosas de luchar, y vea mi jubilacin el prximo 31 de agosto como un horizonte casi utpico. Los poemas comenzaron a surgir entonces, yo creo que en parte como una celebracin de la libertad, que es otra de las ideas obsesivas del libro.

T. P.: En cinco meses, 194 poemas. Cmo afecta a un poeta semejante tsunami creativo?

J. A.: Tsunami creativo es una buena definicin, pero profundizando en el oxmoron yo hablara tambin de enfermedad salvadora o de guerra amigable. Uno se llega a acostumbrar a que pasen las horas y los meses cortejando a esas damas sublimes y veleidosas que son las palabras, y tratando de hacer msica con ellas. No distingues los das de las noches, y stas traen slo sueos obsesivos, encarcelados en versos marmreos. Sin embargo, cuando sale algo que crees que expresa bien lo que sientes, la alegra es formidable. Adems, nunca se pierde la esperanza de volver a ser otra vez una persona normal.

T.P.: Hay alguna va para convertir el lamento en esperanza?

J. A.: Hay una muy vieja y muy sabia. Muchos declaran haberla inventado y le ponen mil nombres, pero no deja de ser por ello la contemplacin desapasionada de la propia mente que ech a rodar el Buda. Si limpiamos ese cristal que tan empaado est, liberamos nuestro impulso ms noble: la compasin, que nos salva de todas las trampas que nos hacemos a nosotros mismos.

Blog del entrevistado: http://www.jesusaller.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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