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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2019

La Argentina blanca, antiperonista, y la esperanza depositada en los Fernndez

Rubn Armendriz
Rebelin


El quiebre socio-cultural en la Argentina qued patente en las elecciones: los sectores populares y trabajadores se inclinaron por el peronismo y la candidatura de Alberto Fernndez-Cristina Kirchner, mientras que las clases medias-altas lo hicieron por Juntos por el Cambio y por la reeleccin de Mauricio Macri, pese al desastre en que deja el pas.

Con una interpretacin ms poltica, se dio nuevamente una lucha de clases, de la argentina blanca (y de aquellos que quieren parecerse a ella) y la de los cabecitas negras, quiz en una latinoamericanizacin del pas, un retorno al 1945, cuando surgi la figura de Juan Domingo Pern, hace ya casi tres cuartos de siglo.

Argentina es un pas dividido. Los sectores beneficiados por los commodities, la soja en especial, conservan su poder en la provincia de Buenos Aires. Mendoza, Crdoba, Santa Fe, San Luis, Capital Federal y Entre Ros. El cordn del poder econmico real y las burguesas y clases medias de esas zonas conservan su cabeza dependiente y colonizada y, obviamente, votaron por la continuidad del macrismo.

En materia legislativa y segn la votacin provisional, el Frente de Todos tendra 109 legisladores, que podran llegar a 121 con los aliados ms cercanos. El macrismo reunira 120 diputados. El qurum para sesionar es de 129 diputados. La situacin en el Senado es diferente. Su qurum, para sesionar, son 37 senadores y el FdT tendra esos 37 senadores y el macrismo 28.

Pero el hecho de que a pesar del gran naufragio del 11 de agosto en las elecciones primarias, la derecha logr sumar un 40% de los votos, es demostrativo que consolida su posicin. Y ah surgi la narrativa del empate, difundido por los medios hegemnicos: El Frente de Todos se impuso por poquito, es el nuevo mantra, repetido una y mil veces, que intenta (y a veces consigue) distraer, engaar, creando el guin que se escuchar repetidamente no solo en los medios, sino en las conversaciones.

La falacia trata de revitalizar la figura de Mauricio Macri como jefe indiscutible de la oposicin, un papel desconocido en la historia argentina, seguramente diseado como recurso para condicionar al presidente electo, quien segn la falacia, deber consensuar todo o no conseguir aprobar leyes.

Mientras, Alberto Fernndez, quiz convencido por sus asesores del peso que empez a tener su palabra en el movimiento de los mercados, se puso el traje de presidente electo despus de las primarias, abandonando la ofensiva contra su adversario, su enemigo.

Macri se coloc slo el traje de candidato y organiz una gira para crear una mstica del s, se puede y reagrupar a sus bases en un cambio de estrategia radical en la campaa, con una estrategia tradicional de recorrida territorial y contactos con el pas real, abandonando el trabajo en redes sociales.

Alberto Fernndez, el presidente electo que debe esperar una cuarentena para poder acceder al gobierno, sabe que enfrenta una situacin econmico-financiera y social por dems delicada y, precisamente esa grieta socio-cultural le significa tomar la decisin primera, la de definir si el aumento de los recursos pblicos ser para afrontar los pagos de la deuda externa monumental que deja Macri, o para encarar polticas sociales urgentes e imprescindibles, reclamadas por aquellos que lo votaron.

No hay de muchos lugares de dnde obtener esos recursos: el aumento de las retenciones al agro y/o el incremento del impuesto a los bienes personales. Fernndez tiene fama de cabildero, de negociador. Va a tener que aplicar toda su capacidad de seduccin y convencimiento.

Sin dudas la tarea de gobernar afectar intereses y tambin dirimir conflictos. Los juegos del todos-ganan, de suma positiva, no expresan el universo de lo real, ya que desdolarizar las tarifas de servicios pblicos es exactamente todo lo contrario a las polticas macristas de redistribucin regresiva del ingreso, en beneficio de unos pocos.

Es claro: revisar esa poltica damnifica a los ganadores del modelo macrista, argentinos y trasnacionales, pero significara un gran respiro para las grandes mayoras.

Si algo ha caracterizado a esta dirigencia empresaria puesta a gobernar (no solo en Argentina) es en el desdn, maltrato y seduccin financiera a los polticos y a los partidos, ya que acostumbran dar rdenes sin debatir. O en el mejor de los casos, rindiendo cuentas de sus acciones solo a un pequeo grupo de accionistas (no necesariamente argentinos).

Pero si Fernndez cree que arreglando con los acreedores y el Fondo Monetario Internacional va a ir por el buen camino, su final ser el mismo que Chile hoy, o del presidente-aviador Fernando de la Ra, que en 2001 no soport el estallido social y prefiri huir en helicptero.

Loa analistas especulan sobre si es para los vencedores una buena noticia que el macrismo haya logrado el 40% o si era preferible un 30% que demostrara un rechazo social ms amplio a las polticas oficiales. Quiz ese porcentaje logrado le permita a la alianza macrista Juntos por el Cambio mantenerse como coalicin, con presencia institucional (en ciudades, provincias y, sobre todo, en el Congreso).

As, su electorado podr sentirse representado, podr canalizar sus reclamos y se ver menos tentado a "querer romperlo todo". La transicin "ordenada" dispuesta por Macri parece darle sustento a esa tesis.

No se puede olvidar que Macri es representante de una clase oligrquica que histricamente se escud detrs de bambalinas o debajo de sotanas, o fue a golpear a las puertas de los cuarteles. Los altos empresarios argentinos, despus de su nefasta participacin en la dictadura cvico-militar de 1976-1983, preferan no dar la cara, aunque siempre fueron parte del crculo rojo del poder fctico.

Las recientes elecciones presidenciales demostraron que el poder del triunfador Frente de Todos est en las provincias, los sindicatos (los votos en la Regin Metropolitana de Buenos Aires lo demuestran) y entre los ms sectores vulnerables, pobres y desclasados. Y confirmaron el poder electoral del peronismo, que persiste con relativa estabilidad en el tiempo.

El macrismo concentr su triunfo en la zona agropecuaria. El sector rural, a diferencia de otros factores econmicos, como los bancos o las empresas prestadoras de servicios, tiene una base social, con una identificacin, y fue beneficiado por medidas de la gestin macrista.

Peronismo y antipersonismo

Al final del gobierno de Cristina Kirchner daba la impresin de que el peronismo estaba perdiendo votos. Hay quienes interpretan que no los perda, sino que se dispersaban en ese gran conglomerado paraperonista. La crisis econmica y la decisin estratgica de Cristina (correrse a un lugar secundario) habilitaron la posibilidad de unidad en el peronismo, con su efecto demoledor en las urnas.

Mauricio Macri sorprendi a todos con su 40% que tambin da cuenta de otra persistencia: esto es, el del voto no peronista. Los no peronistas suelen votar a no peronistas. La campaa "s, se puede", dando la cara en todo el pas despus del descalabro sufrido en las elecciones internas PASO del 11 de agosto- le permiti a Macri acaparar a todo ese electorado disponible.

El futuro de la alianza macrista indica que la figura del jefe de gobierno capitalino Horacio Rodrguez Larreta ir adquiriendo preeminencia y de su manejo depende si la an gobernadora bonaerense Mara Eugenia Vidal , autoinmolada tras la candidatura de Macri , tiene una nueva oportunidad.

Su socio, la Unin Cvica Radical, sufre de agudo malestar en sus bases y su futuro sigue monitoreado y manipulado desde las sombras por el exministro del Interior Enrique Coti Nosiglia

Para dar vuelta el descalabro macrista, el gobierno surgido de las elecciones va a necesitar de mucha poltica, mucha organizacin popular, mucha calle para construir un poder propio. La derecha conserva el poder econmico de su lado, a lo que suma la presin del Fondo Monetario Internacional, del gobierno trumpista de EEUU y las trasnacionales de la tecnologa y la comunicacin.

En lo que respecta al nuevo oficialismo, un bloque de poder est constituido por el acuerdo de la mayor parte de los gobernadores (peronistas e independientes) con Alberto Fernndez. En el otro, estn Cristina, conduciendo con su hijo Mximo la fuerza territorial de agrupacin kirchnerista La Cmpora y con una slida base en el futuro gobierno de la Provincia de Buenos Aires, donde concentrarn su fuerza. Tambin aportarn a este polo los gobiernos del Chaco, Formosa y La Pampa.

Y el gobierno que viene cuenta con el respaldo de los movimientos sociales, que han tenido la paciencia de mantener la protesta callejera y a la vez contener el estallido social, esperanzados en un cambio radical en las polticas sociales. Pero an queda ms de un mes para que Alberto Fernndez se aloje en la Casa Rosada.

Rubn Armendriz. Periodista y politlogo, asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

http://estrategia.la/2019/11/03/la-argentina-blanca-antiperonista-y-la-esperanza-depositada-en-los-fernandez/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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