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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2019

Neoliberalismo o economa social
Estalla la confrontacin

Juan J. Paz-y-Mio Cepeda
Prensa Latina


En Amrica Latina, las reacciones sociales que se han manifestado en pases como Ecuador, Chile o Hait, han enfilado directamente contra el modelo empresarial-neoliberal. El triunfo de Alberto Fernndez en Argentina tambin expresa esa orientacin, tras el desastre social ocasionado por el gobierno de Mauricio Macri. En Mxico, el posicionamiento contra el neoliberalismo se afirma con Manuel Lpez Obrador. En Uruguay el neoliberalismo fue apartado hace tres lustros. Y en otros pases de la regin las manifestaciones igualmente empiezan a delinear el hasto social contra ese mismo modelo, aunque todava sus lneas se siguen en Brasil, Colombia o Per. Desde luego, Cuba, Venezuela o Nicaragua deben ser observados desde otras perspectivas y, sin duda, sus respectivos caminos histricos en la realidad contempornea, generan todo tipo de polmicas.

La implantacin de los modelos empresariales-neoliberales no es muy antigua. Se inici en la poca de las dictaduras terroristas del Cono Sur y especficamente con Augusto Pinochet en Chile, en 1973. Durante las dos dcadas finales del siglo XX, ese modelo fue impuesto a causa de una serie de factores: la crisis de la deuda externa, las cartas de intencin con el FMI, el derrumbe del socialismo mundial, la globalizacin transnacional, el auge de los poderes empresariales privados, la nueva expansin imperialista, los gobiernos identificados con las derechas polticas y sociales.

Sin duda, el ciclo de los gobiernos progresistas fue un freno a ese progreso neoliberal. Pero una vez que a la mayora de esos gobernantes sucedieron gobiernos conservadores que se subordinaron a los criterios del mercado y la empresa privada, el neoliberalismo retorn en Amrica Latina, aunque solo por poco tiempo, pues las reacciones sociales a las que he aludido anteriormente, marcan un nuevo derrumbe de ese modelo.

De repente, Amrica Latina luce ante el mundo como una regin explosiva; y, mientras desde las esferas oficiales se trata de vincular a las reacciones sociales con la violencia, la delincuencia o los saqueos, la represin desatada contra los manifestantes, como ha ocurrido en Chile o Ecuador, no ha tenido lmites e incluso se justifica con la idea de liquidar movimientos encaminados a destruir la paz y acabar con regmenes democrticos.

Tanto el auge como el derrumbe del neoliberalismo han dado paso a que la confrontacin poltica sea desplazada por una evidente lucha de clases: las elites del poder no estn dispuestas a ceder en sus intereses, en el tipo de economa que tanto les beneficia y en su hegemona sobre la sociedad, que les ha llevado a controlar al Estado; pero, a su vez, amplios sectores de las clases medias, los trabajadores y clases populares tampoco estn dispuestos a soportar un tipo de economa que margina sus condiciones de vida y de bienestar.

Como no haba ocurrido antes en la historia de la regin, en las relaciones de poder hay un sector dominante que comprende a los gobiernos conservadores, los altos empresarios, los medios de comunicacin privados que blindan esos intereses, fuerzas armadas, el capital transnacional, el imperialismo y los organismos multilaterales de crdito (FMI, BM) o americanistas (OEA), que obran unificados para defender la economa neoliberal sobre la idea de que todos estn garantizando la democracia que parece entrar en peligro al momento en que las masas irrumpen y explosionan para cuestionar su sistema.

Ese bloque del poder para utilizar una categora del socilogo greco-francs Nicos Poulantzas (1936-1979) se niega a aprender del pasado y se resiste a asimilar el presente. Y, en la actualidad, une a ese poder otro elemento: la persecucin o sospecha de insubordinacin, sobre cualquier opositor; el trato como amenaza a quienes protestan y la marginacin o seguimiento a quienes se manifiestan crticos por su pensamiento y su palabra, como ocurre contra quienes actan desde la academia. De este modo, en Amrica Latina empieza a perfilarse el fascismo como un fenmeno aliado al modelo empresarial-neoliberal que, de otro modo, no podra mantenerse.

La polarizacin resulta mala consejera, porque no es posible advertir hacia dnde puede tener sus salidas la abierta lucha de clases que se ha venido agudizando en nuestra Amrica Latina.

Revertir el neoliberalismo implica cambiar mentalidades, y esto es lo ms difcil. Habra que convencer a las elites de altos empresarios y clases medias, que debern admitir altos impuestos sobre rentas, patrimonios, ganancias y herencias, para afirmar una rpida y slida redistribucin de la riqueza. A esos sectores igualmente habr que convencerles que los trabajadores son seres humanos que requieren no solo de salarios y puestos de trabajo, sino de condiciones favorables y con bienestar, lo que significa buenos salarios, jornadas mximas reguladas y supervisadas, amplios derechos y tambin indemnizaciones cuando ellos son violados. A muchos toca convencer que en las relaciones internacionales los mercados libres y absolutamente abiertos han hecho dao a la regin y que merecen ser regulados para garantizar las economas de cada pas.

Adems, tocar convencer a la misma sociedad, que se requiere de Estados con amplias capacidades y fuertes recursos, no Estados achicados, pues solo as puede garantizarse la educacin universal, pblica y gratuita; la medicina socializada e igualmente pblica, universal y gratuita; lo mismo con la salud y, sobre todo, con la seguridad social (para no repetir el desastre de las administradoras de fondos privados de Chile), que bien puede adquirir los rasgos y experiencias de las economas europeas (a pesar del neoliberalismo que tambin ha avanzado en ese continente), particularmente de los pases nrdicos o la que tiene Canad.

Por cierto, muchos de esos rasgos de economa social, son los que los propios Estados Unidos de Norteamrica empezaron a construir a partir del New Deal de Franklin D, Roosevelt (1933-1945), que continu a medias en aos posteriores, y que liquid definitivamente el presidente Ronald Reagan (1981-1989), padre del neoliberalismo contemporneo.

En plena crisis econmica, Roosevelt impuso cdigos de competencia, precios, horas de negocio a las empresas; persigui a comerciantes inescrupulosos; inici un vasto plan de inversiones estatales, trabajo en obras pblicas, fomento del empleo; sancion despidos de trabajadores, introdujo la seguridad social, pensiones por desempleo, salud y jubilacin; cre o aument impuestos (taxes) como el de la renta y las herencias, persiguiendo la evasin; dict leyes para garantizar salarios mnimos, elevarlos, proteger sindicatos, contratos colectivos y otros derechos laborales.

En los EEUU, el candidato Bernie Sanders, as como Alexandria Ocasio-Cortez, han logrado despertar a la sociedad norteamericana contra el neoliberalismo, con propuestas que reviven las polticas de Roosevelt. Tambin han provocado las reacciones de los poderosos.

En Amrica Latina, la conquista de una economa social de la mano del derrumbe del conservadorismo y del modelo empresarial-neoliberal, anuncia una tendencia que da esperanzas de futuro.

Artculo original en Firmas Selectas. Prensa Latina: https://bit.ly/2PGIOkO

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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