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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2019

Las rebeliones populares y la construccin del futuro

Pablo Dvalos
Rebelin


Es necesario articular una mirada crtica y una comprensin global de los efectos de la rebelin de octubre de Ecuador y situarla en el contexto histrico de las transformaciones del capitalismo a nivel global. La rebelin ecuatoriana del mes de octubre, y las movilizaciones de Chile, Hait y otros pases, tambin en ese mismo mes, dan cuenta que la forma por la cual se articula la hegemona en el capitalismo tardo tiene fallas estructurales.

El ejemplo de Chile es paradigmtico, porque sobre esa sociedad se haba descargado la responsabilidad de asumir, legitimar y respaldar el modelo neoliberal. Chile se haba convertido en la vitrina ideolgica de todas las posibilidades del neoliberalismo. La privatizacin no solo de la infraestructura sino tambin de las polticas pblicas, los sistemas de exclusin a travs de mecanismos de precios (en salud, educacin, en el trabajo, entre otros), entre otros, contaban con un discurso basado en las cifras y en la aceptacin silente de una sociedad que, aparentemente, converga de manera unnime hacia ese discurso y esas prcticas.

Chile representaba la opcin a ser presentada cuando se propona la privatizacin de los sistemas de seguridad social, la flexibilizacin laboral, la privatizacin de los servicios bsicos, la estructura de todo el sistema de tarifas para servicios pblicos (que, de otra parte, son de los ms caros del mundo), pero nunca se deca que ese sistema econmico se sostena sobre un sistema poltico que haba sido diseado por la dictadura de Pinochet y que no haba sufrido transformaciones importantes en estas ltimas dcadas. Chile exhiba los indicadores ms bajos de pobreza en el continente, y las cifras de crecimiento econmico ms altas y ms sostenidas de la regin. Qu ms se poda pedir? Chile representaba el fulcrum ideolgico del modelo: crecimiento econmico sostenido y reduccin de la pobreza. Empero, todo eso se quebr y, coincidentemente, justo luego de la rebelin de octubre en Ecuador, cuando, de forma espontnea e impredecible, la sociedad chilena se volc a las calles a reclamar por algo que es un clamor no solo en Chile sino en todo el capitalismo global: la equidad.

Las marchas de Chile, as como las elecciones que se dieron a fines de octubre en Argentina, y la rebelin de Ecuador, y de Hait, entre otras, estn atravesadas, en efecto, por el discurso de la equidad como fundamento que les otorga legitimidad, coherencia y proyeccin global.

Aquello que se reclama es una justa y equitativa distribucin del ingreso. Un debate, adems, que tambin se dio en EEUU a propsito del movimiento 99/1, en donde el 1% de la poblacin mundial acapara la riqueza del 99% restante, y que tiene que ver, en ese pas, con la gestin de la crisis de las hipotecas subprime y la forma por la cual la reserva federal americana utiliz la poltica monetaria para salvar a los grandes bancos y perjudicar a los contribuyentes.

Si se hace un recorrido por los premios en economa que otorga el Banco de Suecia y que son mal llamados Premios Nobel de Economa, puede verse que los ltimos de ellos hacen referencia a reflexiones y teorizaciones sobre la pobreza, la desigualdad y la distribucin del ingreso. El libro de Thomas Piketty: El Capital en el siglo XXI, se convirti en best seller porque da un tratamiento terico apoyado en datos y matemticas, justamente al problema de la desigualdad. Se trata, por tanto, de un debate que est ah, que no puede ser eludido, ni escamoteado ni soslayado.

Es interesante constatar que la quiebra del discurso hegemnico neoliberal, se produce en Amrica Latina cuando la oleada de gobiernos progresistas remite y da paso a la conformacin de gobiernos de derecha y alineados con la agenda norteamericana y con el FMI. Se haba pensado que el retorno de los gobiernos de derecha implicaba el regreso y consolidacin del discurso neoliberal. Por lo visto, se trat de un espejismo. Los gobiernos de derecha tuvieron oportunidades histricas por los errores de los gobiernos progresistas, no por los mritos del discurso neoliberal.

En ese sentido, el caso de Argentina es otro ejemplo paradigmtico. Macri se convierte en el primer presidente de Argentina que no logra la reeleccin. Su apego al FMI y su negociacin por ms de 50 mil millones de USD con esta institucin, implic un duro programa de ajuste en circunstancias en las que la macroeconoma de ese pas no estaba apta para soportarlo. El tipo de cambio se increment de 9 pesos por dlar a ms de 60 pesos por dlar en apenas tres aos. La pobreza se duplic y la sociedad se fractur. Por ello, la forma por la cual la sociedad argentina rechaz el ajuste fue a travs del sistema poltico y posibilit el retorno del peronismo, cuyo sustento de campaa fue, precisamente, el discurso de la equidad.

Sin embargo, puede notarse que la derecha an no tiene una lnea discursiva que al menos le permita comprender la historia que sucede en su alrededor. De una manera u otra, ha recurrido al expediente de la teora de la conspiracin para explicar fenmenos histricos y sociales que tienen sus propias explicaciones y referencias en la estructura econmica y social. La derecha, es indudable, ha sido rebasada por el momento histrico. Su incapacidad de lectura de su propia realidad da cuenta que, por ahora, es el obstculo ms serio para los cambios que las sociedades necesitan.

Se puede afirmar, habida cuenta que se trata de un fenmeno global en el cual tambin hay que inscribir a los gilet jaunes de Francia, y a otros movimientos sociales del mundo, que la resistencia que este momento expresan las sociedades a la forma por la cual se consolida una injusta distribucin del ingreso en circunstancias en las que las sociedades y el propio capitalismo estn transitando de la escasez hacia la abundancia, y cuya principal caracterstica est en la preeminencia de la economa de la sociedad de la informacin como sustento de esta transformacin, es global y es histrica, y que anuncia cambios profundos en la estructura misma del capitalismo.

Es decir, las elites del capitalismo global, recurren a un discurso del siglo XX, en la ocurrencia el neoliberalismo, para consolidar la hegemona sobre las sociedades del siglo XXI. Por ello utilizan todos los mecanismos que le permitieron esa hegemona en el siglo XX, como el control a los grandes medios de comunicacin, lo que les daba la posibilidad y la capacidad de manejar los discursos desde los cuales se genera la comprensin y la interpretacin de la realidad, as como el financiamiento a los think tank que elaboraban, de su parte, las ideas, las propuestas, las cifras, los discursos y los marcos epistemolgicos desde los cuales operan esos discursos. Pero es muy difcil controlar el futuro con las herramientas del pasado.

Al parecer, esa forma de construccin de la hegemona est llegando a su fin. Las sociedades del siglo XXI tienen a su disposicin mecanismos de informacin, y de comunicacin generados precisamente por la economa de la sociedad de la informacin, como las plataformas de redes sociales, que les permiten ser actores y testigos de lo que sucede en su propia realidad y en la del mundo, sin pasar por las aduanas de los grandes medios de comunicacin. Son sociedades en las que los ciudadanos se reconocen tambin como ciudadanos globales.

Hay que recordar que hace algn tiempo, cuando emerga la sociedad de la informacin, los dispositivos de comunicacin permitieron la primavera rabe que acab con varios gobiernos despticos.

Lo que la rebelin de octubre de Ecuador, la movilizacin social de Chile, las elecciones de Argentina, la insurreccin social en Hait, entre otros procesos sociales, demuestran es que los discursos que aseguraban y sostenan la hegemona del capitalismo estn, epistemolgica, terica, e ideolgicamente, agotados. No se puede sostener la hegemona del sistema con el discurso del crecimiento econmico cuando hay que abordar y resolver los problemas del calentamiento global y las desigualdades estructurales. Tampoco se le puede exigir a las sociedades que sean ms competitivas, cuando se la empobrece de forma concomitante a la cual se multiplica la riqueza. Tampoco se les puede decir que acepten toda imposicin, incluso si va contra sus derechos fundamentales, para complacer a la inversin extranjera directa cuando sus condiciones de vida se deterioran.

Es tambin por ello que la institucin que codifica ese discurso se demuestra caduca y decadente con respecto a su momento histrico: se trata del FMI. En todas partes del mundo, el FMI es el centro de la inquina social. Las recomendaciones del FMI no son bien vistas en ninguna parte. Desde la crtica que hizo Joseph Stiglitz a inicios del siglo XXI, el FMI no ha cambiado un milmetro y se ha aferrado a sus propios marcos interpretativos con la pasin de los fundamentalistas. La legitimidad social de esta institucin se reduce a una velocidad creciente. Es muy probable que desaparezca en los prximos aos. Tal como est diseada, es un obstculo este momento para las propias necesidades del capitalismo de sostener su capacidad hegemnica. Pero no solo eso, es tambin el discurso que secreta el que tiene los das contados: el discurso del neoliberalismo.

Las transformaciones del capitalismo en el siglo XXI son cualitativas. La economa de la sociedad de la informacin multiplica de forma exponencial la capacidad de crear nueva riqueza y permite superar las condiciones de escasez para transitar a sociedades de la abundancia. Pero el discurso del neoliberalismo es un discurso de la escasez. Sus marcos epistmicos no pueden siquiera encuadrar y entender lo que significa la abundancia. Se aferra al discurso de la austeridad como una forma desesperada de luchar contra el futuro y restaurar el pasado.

De hecho, toda la estructura simblica e ideolgica de la hegemona del capitalismo del siglo XX se sustenta sobre la escasez. Pero ya no se puede hablar de escasez en un contexto de economa de la sociedad de la informacin, porque el recurso que sostiene los nuevos procesos de acumulacin ya no es escaso, como fue el caso del capital y el trabajo, sino un recurso infinito: la informacin, y cuya referencia ms importante es aquella de la inteligencia artificial.

Si la economa de la sociedad de la informacin converge hacia la inteligencia artificial, y todo parece apuntar en ese sentido, las condiciones histricas que definan el valor del universo de bienes y servicios que se crean y producen en el capitalismo, cambian de coordenadas histricas y epistemolgicas. El valor ya no puede referirse a la produccin, porque su importancia, en la economa de la sociedad de la informacin, es marginal. Es por ello que emergen nuevos discursos y nuevas prcticas: la renta bsica universal, las monedas digitales y las monedas locales, la reduccin de la jornada laboral, la seguridad social universal, la transformacin de la matriz energtica de la produccin y la circulacin, hacia energas limpias, la economa de las redes sociales, etc.

Y las sociedades, de una u otra manera, comprenden y sienten esas transformaciones, porque es ah en donde se gestan. Por ello, las movilizaciones sociales en todas partes del mundo, son la constatacin que el capitalismo del siglo XX est llegando a su fin y que otra sociedad, otros referentes, otros discursos estn emergiendo en esta coyuntura. Esas movilizaciones sociales estn construyendo otro mundo posible. Le estn poniendo fin al capitalismo del siglo XX y construyendo las sociedades del siglo XXI, y ninguna violencia que se ejerza contra ellas puede evitarlas.

La cuestin que ser fundamental a futuro, es saber si el capitalismo sea el modelo histrico que permita sostener a la economa de la sociedad de la informacin y de los ciudadanos globales. Si el capitalismo se revela como una camisa de fuerza para la economa de la sociedad de la informacin y la ciudadana global, quiz estemos presenciando el acontecimiento histrico ms importante desde el siglo XVIII: el primer cambio civilizatorio que implica la transformacin de un sistema que se quera inmutable y perenne, el sistema capitalista, hacia una nueva sociedad de la cual intuimos sus contornos pero a la que an no hemos dado nombre todava.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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