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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2019

Rebelin, el supremo recurso

Daniel M. Gimnez
Rebelin


Coyunturas como las vividas en las ltimas dos semanas en Chile suelen ser caldo de cultivo para el ingenio, pero tambin para el delirio, que termina siempre instalndose y disputndole protagonismo. Las muestras de delirio en esta primavera chilena son abundantes. Pero las que ms destacan y definitivamente se han ganado todos los laureles fueron las sesudas y agudas reflexiones politolgicas de Patricio Navia y Javiera Parada frente a la posibilidad de presentar una acusacin constitucional para destituir a Piera. La tesis de ambos es similar, pero los trminos usados por la sobrepagada ex-agregada cultural de Chile en Estados Unidos son de concurso. Apenas se empez a discutir la posibilidad de la acusacin, us su cuenta de twitter para despacharse esta joyita de antologa:

De verdad hay gente pensando en destituir a un presidente democrticamente elegido [sic]? Por favor, dganme que no es cierto. Impresionante como [sic] no hemos aprendido nada. En este pas se relativiza la democracia de lado y lado, como si eso no nos hubiera llevado al peor desastre de nuestra historia. Un poco de cordura, por favor.

As de simple: pensar en destituir a un presidente democrticamente elegido (sic) es una relativizacin de la democracia y una falta de cordura. Presidentes democrticamente elegidos (sic) de todo el mundo, hagan lo que hagan, nada han de temer; pueden considerarse blindados por las profundas disquisiciones filosfico-polticas y psiquitricas de Javiera Parada, que es su pastora! Destituir a Fujimori? Na Democrticamente elegido. Y qu tal si destituimos a Hitler? No, no, no Eso es relativizacin de la democracia, completa falta de cordura! Hitler fue democrticamente elegido en 1933!

Y bueno, estos paladines de la no-destitucin de gobernantes claramente no se han enterado de que eso que en Chile se est llamando destitucin y que en los regmenes parlamentaristas recibe el nombre de voto o mocin de censura o en la tradicin anglosajona impeachment, es una institucin fundamental de los regmenes liberales representativos mal llamados democracias. Se trata de un instrumento que permite hacer valer la responsabilidad poltica que cabe en cualquier sistema de gobierno que pretenda encarnar la soberana popular. En efecto, como el pueblo, titular de la soberana, delega a travs de distintos mecanismos (voto y demases) el mandato de gobernar en su nombre, tiene por ello mismo la potestad de vigilar a travs de sus representantes el buen cumplimiento del mandato. Y la destitucin es un recurso coactivo a disposicin de los rganos de representacin para evitar que el mandato sea incumplido. Sin la posibilidad de suspender el mandato, el pueblo y sus rganos de representacin quedaran sin herramientas para vigilar y forzar su cumplimiento. O para castigar su incumplimiento.

El Federalista N 65 (atribuido a Hamilton) plantea el propsito y sentido de la destitucin en estos trminos:

Un tribunal bien constituido para los procesos de destitucin [impeachment] es no menos deseable que difcil de obtener en un gobierno totalmente electivo. Los mbitos de su jurisdiccin son aquellos delitos que proceden de la conducta indebida de los hombres pblicos o, en otras palabras, del abuso o violacin de la confianza pblica (traduccin propia, subrayados agregados).

Por estas razones, no slo la Constitucin de Chile, sino que todo rgimen representativo que se precie de tal ha institucionalizado algn mecanismo de destitucin de autoridades, desde el/la Jefe/a de Gobierno hacia abajo. En las antpodas se encuentran las viejas monarquas: como no consideran que el portador de la soberana sea el pueblo, los monarcas no tienen que responder polticamente por sus actos; ergo, no son destituibles. Pero en los regmenes que se sustentan en el principio de que la soberana emana del pueblo, la destitucin es una institucin democrtica fundamental. En este marco, lo nico que no slo relativiza la democracia, sino que prcticamente la anula, es la negacin, el rechazo o el cuestionamiento del uso de este instrumento fundamental de la soberana popular.

Pero la situacin en la que se ha metido solito el presidente democrticamente elegido (sic) al que quiere blindar Javiera Parada es bastante ms delicada y definitivamente no puede ser resuelta ya por ese procedimiento choriflai de la destitucin a travs de una acusacin constitucional. Piera se ha marginado de los marcos y las formas democrticas al incurrir en acciones y prcticas que en teora y filosofa poltica se llaman tirnicas. En qu consisten? Segn Rousseau ( Contrato Social, Libro 3, Captulo X ), en su acepcin comn (Dans le sens vulgaire dice l), tirano es quien gobierna con violencia y sin respeto a la justicia ni a las leyes.... Y justamente es lo que hizo Sebastin Piera durante los ltimos das: cruz una lnea sin retorno al volver a aplicar en Chile la doctrina de seguridad interior y declararle la guerra a un pueblo desarmado, tal y como ya haba ocurrido en 1973. Pero no slo hizo una declaracin retrica de guerra; la puso en prctica cuando orden a las Fuerzas Armadas tomar el control de las calles de Chile y estas mismas Fuerzas Armadas, en conjunto con Carabineros, iniciaron una matanza y masacre descontroladas en contra del pueblo movilizado. Y claro, para incentivar esta noble tarea, carabineros y militares recibieron ingresos adicionales por salir a reprimir y masacrar . He ah el acto tirnico de ...gobernar con violencia....

Por si fuera poco, la matanza y la masacre fueron puestas en prctica al margen de las leyes y en abierta vulneracin de todo el orden constitucional y del principio de legalidad. Como bien ha demostrado el abogado Jaime Bassa en una exposicin ante la Comisin de Constitucin del Senado, toda la actuacin de Piera y los encargados militares de implementar el Estado de Emergencia en cada regin careci de respaldo jurdico, lo que convierte su conducta en violencia estatal de facto. En otras palabras, las graves ilegalidades cometidas por el gobierno y las fuerzas armadas y de orden no slo lesionaron gravemente derechos fundamentales, sino que lo hicieron vulnerando abiertamente las normas jurdicas. Constitucionalmente, el Estado de Emergencia no suspende derechos que militares y carabineros s coartaron de facto con su represin. En la prctica ni siquiera podan detener a las personas que incumplan el toque de queda; al cometer nada ms que una falta, slo deban ser sancionadas con una multa. He aqu la tirana como actuacin fuera y en contra de las leyes.

Le duela a quien le duela, la emergencia de una tirana cambia completamente el escenario. Las acusaciones constitucionales, los impeachment, son el camino cuando un mandato o un orden jurdico son vulnerados sin haberse producido an prcticas tirnicas. Pero la declaracin y puesta en marcha de una guerra unilateral contra un pueblo desarmado hace que lo que est en juego sea algo ms elemental que el respeto a la institucionalidad: la supervivencia. Si la tirana se impone con su violencia estatal de facto, el resultado es la masacre del pueblo movilizado. Y el movimiento popular y proletario de Chile ya tiene suficiente experiencia y memoria de eso: Santa Mara de Iquique, masacre de Valparaso, Pampa Irigoin, masacre de Rnquil, batalla de Santiago, mitn de la carne Y claro, el genocidio de 1973 al 20??

En pocas palabras, un gobierno convertido en tirana por declarar y emprender una guerra unilateral contra el propio pueblo desarmado genera un escenario nuevo, de disyuntiva excluyente: o sobrevive la tirana a travs de la masacre, del asesinato, de la mutilacin de ojos con balines, de nias parapljicas por disparos desaforados, de violaciones y abusos sexuales en comisaras; o sobrevive el pueblo movilizado. Pero en una situacin de declaracin y puesta en marcha de una guerra unilateral contra un pueblo desarmado no parece posible que subsistan ambos. Bien lo sabe el derecho internacional de los Derechos Humanos, que ha reconocido explcitamente que la tirana nacida de la falta o vulneracin del derecho compele, empuja, obliga a los pueblos a recurrir al supremo recurso de la rebelin. As al menos lo estable la carta fundamental de los derechos humanos :

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un rgimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelin contra la tirana y la opresin...

Javiera Parada y Patricio Navia llegaron tarde con su pataleta. Ya no es tiempo de guardar formas institucionales con destituciones a travs de acusaciones constitucionales. El rgimen de Piera, al estar violentando de todas las formas imaginables los derechos humanos y convirtindose, por ello, en una tirana, ha legitimado la rebelin popular. Para quienes todava necesitan argumentos de derecho para considerar aceptable esto, ah est el derecho internacional de los Derechos Humanos dicindolo: la rebelin es el instrumento de autodefensa del pueblo contra la tirana. Y nada ms tirnico que un gobernante declarando y poniendo en marcha una guerra unilateral contra su propio pueblo desarmado.



[1] Socilogo. Director de Investigaciones del Centro de Estudios para la Igualdad y la Democracia CEID (Santiago, Chile). Integrante de El Trokinche, colectivo de pensamiento anticapitalista. Integrante de la Comisin de Profesionales y Tcnicos/as de la Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadoras. Twitter: @ego_ipse

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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