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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2019

Entrevista a Anna Gabriel, exdiputada de la CUP
Una solucin dialogada en Catalunya, cada vez ms lejos

Juan Tortosa
solidaritS


Juan Tortosa (JT) : Cmo valoras la sentencia a los representantes catalanes?

Anna Gabriel (AG): La lectura detenida de la sentencia permite constatar diferentes aspectos, aunque para no extendernos mucho, resaltaremos tres: en primer lugar, que en ningn momento existieron los elementos del tipo penal para condenar por rebelin -golpe de estado con armas- pero que el procesamiento por ese tipo de delito en la fase de instruccin permiti inhabilitar desde el primer momento a los presos politicos. Con lo cual se ha impedido que, pese a haber sido reelegidos por el pueblo, puedan representar a los electores. Adems, tambin ha contribuido a expandir un relato, en el interior pero tambin a nivel internacional, que lo que habia sucedido en Catalunya en los ltimos tiempos era un golpe de estado y, por lo tanto, situndolo en el terreno de la delincuencia y no de la poltica.

En segundo lugar, tambin se puede apreciar que el juicio no sirvi para contrastar pruebas, sino que solo los testigos del Estado y de las fuerzas y cuerpos de seguridad se han tenido en cuenta. El ejemplo es que se acusa a los presos de organizar a la gente para la votacion del 1 de octubre, cuando son miles de personas las que se autoorganizaron para ejercer el derecho a voto, y no necesitaron rdenes de ningn tipo. Y asi lo expresaron en el juicio. Han sido decenas de observadores internacionales y juristas de prestigio quienes, habiendo seguido el juicio, han apreciado que no puede considerarse un juicio justo.

En tercer lugar, la condena por sedicin se basa en las movilizaciones masivas en la calle y en el hecho que no se dej actuar a los cuerpos y fuerzas de seguridad para impedir el referndum (es importante precisar que la convocatoria de un referndum sin cobertura legal fue despenalizada en 2005).

Lo que se ha condenado con hasta 13 aos de crcel es el hecho de manifestarse y expresarse. Lo que se ha condenado es una expresin de disidencia politica, la base de cualquier democracia.

La sentencia es la voluntad de no dejar ningn espacio a la contestacin poltica del proyecto de Estado centralista y nacionalista del Estado espaol. Ni tan solo se recoge en positivo la voluntad de dilogo del independentismo. Es una sentencia muy poltica y muy preocupante.

J.T.: Qu te parece la respuesta de la sociedad catalana a la sentencia y sus formas de organizacin de las manifestaciones ?

A. G.: En un pas de casi el mismo tamao que Suiza las manifestaciones han sido cotidianas, en todo el territorio, sumando a cientos de miles de persones. Pero es que adems hay que saber que estas movilizaciones masivas se producen desde 2010. No creo que en este momento haya movilizaciones comparables en ningn pas de Europa. Eso tiene que hacer reflexionar: cmo puede ser que nos consigan convencer que lo del independentismo es una deriva burguesa de una zona rica del Estado, de gente dirigida por unos polticos radicales? El carcter popular y continuado de las manifestaciones nos demuestra que hay un proyecto democratizador en Catalunya que, desgraciadamente, no es mayoritario en el conjunto del Estado. Aunque tenemos que valorar muy positivamente las concentraciones de apoyo que se han hecho en todo el Estado, muy a menudo con amenazas muy serias de la extrema derecha violenta. En general, el aparato meditico y el diplomtico del Estado distorsionan el carcter del movimiento popular en Catalunya que, siendo masivo, es fuertemente progresista.

Por otro lado, las imagenes que hemos visto, sobre todo en Barcelona, de daos a mobiliario urbano, tienen que ponerse en contexto: la violencia policial ha causado cientos de heridos, algunos muy graves, cientos de detenidos, 47 encarcelados. . Estamos obligados a cuestionarnos si los operativos policiales pretendian evitar la tension o, ms bien, al contrario. La respuesta a eso de una parte de la gente, sobre todo jvenes, tiene que hacernos ir al origen del conflicto y no solo a su expresin. Ese es el reto: queremos analizar qu pasa en Catalunya y darle una respuesta politica y negociada? O solo nos quedaremos en las imgenes sesgadas de los altercados en Barcelona para condenarlas y quedarnos tranquilos ? La primera es una opcion responsable. La segunda es peligrosa y preocupante.

J. T.: La "cuestin catalana" es un tema central en las prximas elecciones espaolas. Qu implicaciones tendran para Catalunya?

A. G.: Como deca, la cuestin catalana es un proyecto democratizador en s mismo. Que plantea poder decidir en referndum qu relacin se quiere mantener con el Estado espaol. Pero que plantea tambien otro modelo de sociedad, donde la capacidad de decidir de la poblacin sobre muchos otros aspectos, sociales y econmicos, sea mucho ms central.

La Constitucion espaola se vot en 1978, en un contexto de violencia de extrema derecha y de ambiente postdictatorial, y prev defender con el ejrcito la unidad de Espaa. Es una Constitucin que, aunque prev la defensa de los derechos sociales, laborales o la igualdad, no ofrece ningn sistema de garantias para defender esos derechos.

Desgraciadamente, casi todos los partidos de matriz estatal que se presentan a estas elecciones insisten en que la unidad de Espaa no se discute. Porque as lo proclama la Constitucin y no aceptan que sean las urnas las que decidan sobre la relacin entre los territorios. Pero, en cambio, no tienen ningn proyecto de defensa de la Constitucin respecto a los derechos sociales. Al contrario, son partidos muy, muy conservadores en cuestiones como los derechos de la mujer, la migracin o las polticas de vivienda o salud. Dnde queda en ese caso la defensa de la Constitucin?

Por lo tanto, en estas prximas elecciones puede ser que el escenario se dibuje todava peor, con un ascenso muy importante de la formacin Vox, extrema derecha nostlgica del rgimen franquista. Con una mayora muy importante de diputados que creen que la crcel es la nica respuesta. Y puede ser que tengamos ms represin, ms crcel, ms violencia de la extrema derecha. A veces pienso que si los brigadistas internacionales que vinieron a defender la Repblica vieran lo que est sucediendo se pondran muy tristes. 40 aos de dictadura en una sociedad, efectivamente, deja a una sociedad muy mermada a nivel democrtico.

Entrevista de Juan Tortosa para solidaritS (Suiza)

Traduccin: viento sur



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