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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2019

Causas y efectos de una vuelta a los aires islamfobos
El discurso sobre la amenaza "fundamentalista"

Said Bouamama
bouamamas blog

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


En el mbito social la vuelta a la actividad tras el verano de 2019 tiene decididamente un sabor amargo para los ciudadanos musulmanes, o que supuestamente lo son, de Francia. En las ltimas semanas se han encontrado con que en tres ocasiones son, a su pesar, portada en los medios. La cobertura y las polmicas mediticas de estos "casos" contribuyen una vez ms a construirlos como "problema social", a considerarlos un "problema poltico", a presentarlos como "amenaza ideolgica". Una vez ms las protestas contra la multiplicacin de reglamentos internos que prohben llevar "trajes de bao que cubran" (nuevo eufemismo de "burkini") han sido la ocasin para sostener que el laicismo est amenazado (tras las escuelas y los hospitales ahora le toca el turno a nuestras piscinas). El "derecho a ser islamfobo" proclamado por el filsofo Henri Pea-Ruiz en la Universidad de Verano de [la plataforma poltica] France Insoumise alegando la necesidad de distinguir entre el rechazo del islam y el rechazo de las personas musulmanas acredita una vez ms la idea de que est amenazada la libertad de crtica de las ideas religiosas. Por ltimo, la declaracin falsa del ministro de Educacin sobre la falta de escolarizacin de las nias "musulmanas" debido al "fundamentalismo islmico" que gangrena a determinados territorios aade el toque angustioso de una sociedad amenazada en sus fundamentos y valores por un "enemigo interno" que dispone de apoyos internacionales.

El laicismo indumentario

En tres ocasiones en las ltimas semanas grupos de mujeres deciden baarse en "burkini" para protestar contra la multiplicacin de los reglamentos internos que les prohben el acceso a estos espacios de ocio. El ministro del Interior declara inmediatamente que "hay reglas sobre la vestimenta que son las que se deben utilizar para venir a baarse. Y ninguna conviccin religiosa puede obstaculizar el respeto a estas reglas, hay que ser firme con las reglas". Por su parte, la portavoz del gobierno Sibeth Ndiaye condena la forma de actuar de "asociaciones de carcter comunitario". Desde entonces durante varios das nuestros medios de comunicacin se hacen eco de discursos que presentan a estos activistas como contrarios a las "reglas" comunes de la Repblica. Ahora bien, las reglas indumentarias definidas por la ley solo tienen en cuenta, con razn, un criterio: la higiene y la seguridad. Esto es lo que dice una gua publicada en mayo de 2019 por el Ministerio de Deportes:

"Las personas que frecuentan estas piscinas pueden ser consideradas usuarias del servicio pblico respecto a las cuales no existe una legislacin restrictiva en cuanto al uso de un vestimenta relacionada con un motivo religioso. En otras palabras, prima la manifestacin de la libertad religiosa mientras no perturbe el orden pblico. [] Unas reglas que impusieran el llevar una vestimenta adaptada a la prctica deportiva con el objetivo directo o indirecto de prohibir llevar burkini solo podran ser legales sobre la base de razones objetivas como la higiene y/o la seguridad, pero que tambin fueran demostrables para no dar lugar a una discriminacin indirecta por motivos religiosos" [i].

Estas acciones militantes no han consistido en ningn momento en rechazar las reglas de higiene (como, por ejemplo, la obligacin de ducharse antes de entrar en la piscina o la prohibicin de determinados tejidos). Lo que se cuestiona es la amalgama generalizada entre una indumentaria y la ausencia de higiene que hace que la prohibicin se deslice subrepticiamente de un campo a otro, de la higiene de las indumentarias a la discriminacin de las portadoras de determinada indumentaria. Como era de esperar, este nuevo episodio ha suscitado la movilizacin del mbito facha que como es habitual han recuperado algunos de sus argumentos en un campo ms amplio. En particular se ha esgrimido el de un comportamiento "secesionista" o "aislacionista" que obstaculiza la famosa "convivencia". La revista Causeur titula as uno de sus artculos: "Burkini: el islam separatista al asalto de las piscinas" [ii]. As, se presenta como "separatistas" a mujeres que exigen poder acudir a unos espacios comunes. Extraa lgica la de una "convivencia" que prohbe el acceso a los espacios pblicos. Tras la sucesin de decretos municipales de hace unos aos que prohiban llevar el "burkini" en las playas (Cannes, Villeneuve Loubet, Sisco, le Touquet, etc.), asistimos ahora a la sucesin de reglamentos internos que vuelven a prohibir el acceso a un espacio pblico. La sucesin de prohibiciones indumentarias contribuye concretamente a destilar cada vez con ms fuerza las imgenes de una poblacin reticente a las reglas comunes, de una religin contradictoria con la "convivencia" y de una amenaza cada vez mayor proveniente de una ofensiva "fundamentalista". Cmo extraarse, entonces, de que esta "islamofobia desde arriba" acabe por engendrar una "islamofobia desde abajo", es decir, en el seno de una poblacin francesa ya desestabilizada por la precarizacin generalizada de las condiciones de vida.

Las mentiras esencialistas de un ministro

 

El 31 de agosto es el ministro de Educacin quien aporta su contribucin a la banalizacin de la islamofobia. Declara lo siguiente al tratar la cuestin de la desescolarizacin en las escuelas infantiles: "Hay ms nias que nios que no acuden a las escuelas infantiles por razones sociales [] Y llamemos las cosas por su nombre, el fundamentalismo islamista en algunos territorios ha hecho que algunas nias pequeas vayan a la escuela lo ms tarde posible" [iii]. Esta afirmacin es simplemente una mentira, como atestigua el informe del Ministerio de Educacin sobre la asistencia a las escuelas infantiles en 2018 al destacar que el 50.3 % de los alumnos de dos aos son nias [iv]. A pesar de que los datos estadsticos lo desmienten, el Ministerio de Educacin persiste destacando que el ministro hablaba de "algunos barrios, de algunas zonas" y no de una realidad nacional sin especificar sus fuentes. "No es algo estadstico y aunque concierna a una decena de nias y no a miles, evidentemente debe formar parte de las cosas a las que hay que prestar atencin", afirma el ministro al anunciar "una evaluacin del laicismo en la escuela de aqu a finales de septiembre" [v].

Nos encontramos ante un tipo ideal de la lgica esencialista. La situacin de algunas nias se generaliza a "barrios", "zonas" y "territorios" enteros. Adems, se remite a una causalidad nica: el fundamentalismo islmico. No es de extraar el resultado de esta lgica: el fortalecimiento de la imagen de una sociedad amenazada en algunos de sus territorios por un peligro "fundamentalista islmico" que hace necesaria una reaccin colectiva y unitaria. Nuestra escuela funciona tan bien que el ministro se toma la molestia de preocuparse por la suerte de una "decena de nias". Los dems problemas de la educacin nacional son tan mnimos que tiene tiempo para examinar una vez ms el laicismo. El "laicismo" y/o el "peligro fundamentalista" se han convertido verdaderamente en "debates cortina de humo" a los que se puede recurrir fcilmente para desviar la atencin hacia cuestiones diferentes de las que desvelan los verdaderos problemas sociales y polticos. En un libro de 2004 destacbamos ya que la lgica activada por la "ley sobre los signos religiosos en las escuelas pblicas" instalaba una "Caja de Pandora" que se pudiera abrir segn conviniera por motivos tcticos:

"La ley plantea un mal menor que no puede sino volver a poner regularmente en primer plano a las poblaciones provenientes de la colonizacin como "enemigo interno" que amenaza a la Repblica, al laicismo, a la identidad nacional, etc. Las metstasis del debate de este ao se multiplicarn y reactivarn la misma pelcula, provocarn los mismos comentarios vehementes, producirn los mismos resultados en trminos de estigmatizacin de una parte del pueblo de Francia caracterizada por su origen, reducido l mismo a una nica dimensin religiosa" [vi].

Si el mbito facha se ha vuelto muy eficaz para reabrir regularmente esta Caja de Pandora, la declaracin de nuestro ministro pone de relieve que no es la nica que sabe como utilizarla.

El "derecho a ser islamfobo" de France Insoumise

La Universidad de Verano de France Insoumise ha permitido calibrar las metstasis que mencionbamos antes. Simplemente, se extienden a la prctica totalidad del mbito poltico. En esa Universidad de Verano el filsofo Henri Pea-Ruiz autorizaba de la siguiente manera "el derecho a ser islamfobo":

"Qu es el racismo? Es cuestionar a las personas por lo que son. Pero no es cuestionar la religin. Como deca el aorado Charb, como deca mi amigo Stphane Charbonnier, asesinado por los hermanos Kouachi en enero de 2015, se tiene derecho a ser atefobo al igual que se tiene derecho a ser islamfobo. En cambio, no se tiene derecho a rechazar a hombres o mujeres porque son musulmanes. El racismo es (y no nos desviemos nunca de esta definicin, de lo contrario debilitaremos la lucha antirracista) cuestionar a un pueblo o a un hombre o a una mujer como tales. El racismo antimusulmn es un delito. La crtica del islam, la crtica del catolicismo, la crtica del humanismo ateo no lo es. Se tiene derecho a ser atefobo, como se tiene derecho a ser islamfobo, como se tiene derecho a ser catfobo. En cambio, no se tiene derecho a ser homfobo por qu? Por que el rechazo de los homosexuales se dirige a las personas y no se tiene derecho a hacerlo. El rechazo solo se puede dirigir a lo que se hace, no a lo que se es" [vii].

El argumento de autoridad que consiste en dar una definicin arbitraria de un concepto que permite a continuacin sacar lgicamente las conclusiones que se desean previamente es una herramienta retrica clsica. Mal que le pese a nuestro filsofo, el racismo no se puede limitar al "cuestionamiento de las personas por lo que son". Dcadas de debates e investigaciones han consolidado algunas definiciones que ponen en evidencia el reduccionismo de la "innovacin semntica" propuesta. Tambin hay que recordar las precisiones que hizo Albert Memmi en 1964: "El racismo es la valorizacin generalizada y definitiva de diferencias, reales o imaginarias, a beneficio del acusador y en detrimento de su vctima, para justificar sus privilegios o su agresin" [viii]. No se trata de "cuestionamiento" alguno sino de un proceso de jerarquizacin de grupos sociales definidos por un color, un origen, una religin, etc. Tampoco estamos ante un "rechazo" "de las personas por lo que son" porque las diferencias mencionadas para estigmatizar pueden ataer a lo imaginario (e incluso generalmente lo hacen). Simplemente nuestro filsofo ha olvidado aqu que la forma de expresin del racismo depende de la relacin de fuerzas ideolgicas, la cual obliga al racismo a adaptarse, es decir, a adoptar nuevos rostros para mantener su eficacia poltica. As, histricamente pas de una forma "biolgica" (la afirmacin de la superioridad de una raza sobre las dems) a ser una forma culturalista (la inferiorizacin de determinadas "culturas") y ms recientemente a una forma centrada en una religin. Ya desde 1956 Fanon destac esta mutacin de los rostros del racismo o esta dinmica histrica de las formas del racismo:

"El racismo no ha podido anquilosarse. Se ha tenido que renovar, que matizar, cambiar de fisionoma. Ha tenido que sufrir la suerte del conjunto cultural que lo informaba. Como las Escrituras haban resultado ser insuficientes, el racismo vulgar, primitivo y simplista pretenda encontrar en lo biolgico la base material de la doctrina. [] Estas afirmaciones brutales e imponentes dan paso a una argumentacin ms refinada. [] Este racismo que quiere ser racional, individual, determinado, genotpico y fenotpico se transforma en racismo cultural. El objeto del racismo no es ya el hombre particular sino determinada forma de existir" [ix].

As, mal que le pese a nuestro filsofo y a sus argucias semnticas, el racismo puede adoptar la forma de una "critica de la religin". Por supuesto, eso no quiere decir que todas las crticas de la religin sean racistas, sino que lo son las que llevan a la infravaloracin. La islamofobia adopta as la forma de una crtica de la religin con una finalidad de infravalorar que justifica un trato de excepcin. Desde que el racismo biolgico cedi el paso al racismo culturalista siempre se legitima la agresin a los portadores, reales o supuestos, de esta cultura atacando a estas culturas. La reduccin de la islamofobia a la "crtica de la religin musulmana" para hacerla "legtima" y "respetable" se encuentra de forma significativa en ric Zemmour, el cual declara en abril de 2019: "La islamofobia no existe. No es un delito, es la voluntad de las minoras islamistas que tratan de imponernos este delito de islamofobia que no existe. [] Se tiene derecho a criticar el islam, incluso se tiene derecho a detestar el islam, se tiene derecho a tener miedo al islam, como se tiene derecho a detestar y criticar el cristianismo, el judasmo, el protestantismo, etc.". Lo encontramos tambin bajo la pluma de un Bruckner: "El objetivo del trmino islamofobia es convertir el islam en un objeto intocable so pena de ser acusado de racismo. Esta creacin, digna de las propagandas totalitarias, alimenta una confusin deliberada entre religin, sistema de piedad especfico y los fieles de todo tipo de orgenes que se adhieren a ella". Tambin est presente en Finkielkraut, Fourest, etc. Por ltimo, aparece tambin en la prosa de pginas web de extrema derecha, como "Franais de souche". En todo caso, sigue siendo demasiado importante para ser un malentendido. No se trata de un debate sobre vocabulario, como querra hacer creer el comunicado oficial de France Insoumise del 29 de agosto, sino de una divergencia poltica e ideolgica. Hay que sorprenderse de que Pea-Ruiz oculte o desconozca estos fundamentos? Recordemos simplemente que Pea-Ruiz se pronunci a favor de que se prohibiera a las madres que llevaran pauelo acompaar a sus hijos a la puerta de la escuela. Quienes lo invitaron a la Universidad de Verano lo saban [x].

El olor nauseabundo de las elecciones municipales

Una vez ms el fiebre islamfoba no resurge independientemente del contexto. Una vez ms lo que caracteriza la subida de la temperatura islamfoba es la proximidad de elecciones. Este estatuto particular de las secuencias electorales revela la magnitud de la lepenizacin de los espritus, es decir, la imposicin por parte de la extrema derecha al conjunto de la escena poltica de su vocabulario, sus temas y sus lgicas. En efecto, en junio de 1990 Bruno Mgret explicaba as la "batalla por el campo lxico": "Nuestra estrategia de conquista del poder pasa por una batalla del vocabulario. [] Cuando hablan de identidad, de libanizacin, de clase poltico-meditica, cuando utilizan trminos como el establecimiento, el cosmopolitismo, el pueblo, el totalitarismo larvado, hombres de la calle, periodistas y polticos entran en nuestro campo lxico" [xi]. Simplemente conviene completar la lista de palabras y expresiones aadiendo las siguientes: laicismo amenazado, comunitarismo, fundamentalismo, territorios perdidos de la Repblica, crisis migratoria, afluencia masiva de personas refugiadas, etc. El campo lxico dominante hoy en da tiene un origen preciso. Su extensin lleva ahora a convertir cada una de las elecciones en un momento propicio para el prurito islamfobo con la esperanza (consciente o no, poco importa aqu en lo que se refiere a sus consecuencias) de atraer a una parte de la opinin pblica sensible a este nuevo mensaje del racismo.

Pero esto solo es posible porque el terreno no estaba inmunizado. Por consiguiente, hay que examinar, ms all de la extrema derecha, la relacin heredada aunque tambin actual con determinados componentes de la sociedad francesa. En el plano de la herencia nos encontramos una vez ms ante una visin asimilacionista y civilizadora en el seno de una parte no desdeable de la izquierda, en cuyo seno las personas musulmanas son aceptables pero a condicin de que sean discretas, invisibles, silenciosas, etc. La nacin no se concibe como una realidad histrica en movimiento trabajada por unas contradicciones de intereses sino como una esencia inmutable en la que se deben fundir las personas recin llegadas aceptando que se les "civilice". Por lo tanto, el debate pasa del campo de la igualdad de derechos al de la "integracin", un refinado eufemismo de la lgica de la asimilacin colonial excesivamente cargado de connotaciones negativas por las lecciones de la historia reciente. Testimonio de ello es la enorme cantidad de discursos sobre la universalidad amenazada, el laicismo amenazado, el "modelo social francs amenazado", la integracin amenazada, etc. Esta amenaza no se sita en la esfera de un capitalismo globalizado que precariza y privatiza la escuela pblica, destruye los logros sociales (que no son un "modelo", sino unas conquistas de luchas que expresan una relacin de fuerzas en un momento dado de la historia), aumenta las discriminaciones racistas sistemticas que jerarquizan a la sociedad francesa segn una lnea de color para precarizarla en su conjunto, etc., sino en la esfera de las mujeres que llevan burkini, de quienes han elegido el trmino "islamofobia" para designar al racismo que destruye sus vidas, de quienes denuncian el racismo de Estado, las leyes de excepcin, la gestin colonial de los barrios populares y en particular la vigilancia policial de estos barrios, etc. Este "universalismo" particular no es tal. Es un arma ideolgica de las personas dominantes para desarmar los cuestionamientos del orden dominante y de sus injusticias desvindolos hacia otros objetivos que no sean la clase dominante. En el pasado sirvi para avalar la colonizacin y tratar de "integrar" a la izquierda en la defensa del sistema de dominacin capitalista, lo cual era tanto ms posible cuanto que sobreexplotacin colonial y despus neocolonial permita a las clases dominantes "negociar" unas concesiones sociales frente a las luchas populares y obreras sin poner en peligro el mantenimiento de sus beneficios.

Este "universalismo" que no es tal sirve hoy en da para producir una lgica de amenaza ante la cual los dems problemas sociales pasan a un lugar secundario. La idea fundamental de esta lgica es la afirmacin de la existencia de una amenaza a "nuestro" modelo, "nuestros" valores, "nuestro" modelo de vida, etc. surgida de un revoltijo del "comunitarismo" congnito de determinadas poblaciones, de una ofensiva yihadista proteiforme que va del burkini al derecho de las madres que llevan velo a acompaar a sus hijos a la puerta del colegio pasado por la exigencia de la carne halal en las escuelas, del cuestionamiento del derecho a criticar las religiones con el pretexto de luchar contra la islamofobia, de la llegada "masiva" de personas refugiadas, etc. No es casual que al mismo tiempo la Comisin Europea haya decidido cambiar el nombre de uno de sus "comisarios". A partir de ahora el cargo dedicado a las cuestiones migratorias se denominar "comisario para la proteccin del modo de vida europeo" [xii]. De este modo las instancias europeas consagran y legitiman una nueva temtica de la extrema derecha.

∞∞∞

La islamofobia y el discurso sobre las personas refugiadas que amenazan la identidad francesa y/o europea y el "modelo social francs y/o europeo" son los dos pilares contemporneos del desarme de las protestas sociales y polticas del orden dominante gravemente daado por el movimiento de los Chalecos Amarillos. La violencia de la represin de este movimiento, una violencia reservada hasta entonces a los barrios populares en general y a sus habitantes negros y rabes en particular, es un indicador de la urgencia que tiene la clase dominante de encontrar una ideologa de legitimacin que desarme las luchas sociales. No es afirmando el "derecho a ser islamfobo" a pesar de las sutilezas semnticas que acompaan a este discurso como se podr contrarrestar esta nueva secuencia de lucha ideolgica, reflejo ella misma de la lucha de clases en el corazn del capitalismo globalizado ya sea en el plano nacional o en el internacional en su dimensin antiimperialista. El nico resultado posible de este tipo de discursos es, por una parte, contribuir a banalizar la islamofobia (poco importa aqu si es voluntariamente o no, conscientemente o no) y, por otra, facilitar el trabajo de la pequea minora de autnticos "fundamentalistas" que surfean sobre la estigmatizacin de los supuestos o reales ciudadanos de confesin musulmana. El nico camino disponible para esta dinmica de rearme de las luchas sociales es desprenderse del frrago ideolgico compuesto de "universalismo", "modelo francs", "integracin", "crisis migratoria", etc.

[i] Lacit et fait religieux dans le champ du sport.  Mieux vivre ensemble , Gua del Ministerio de Deportes, mayo de 2019, p. 39.

[ii] Sophie Bachat, "Burkini : Lislam sparatiste lassaut des piscines", Causeur, 24 de mayo de 2019.

[iii] "Dscolarisation pour Blanquer , la faute au fondamentalisme islamique ?", https://www.valeursactuelles.com/societe/descolarisation-pour-blanquer-la-faute-au-fondamentalisme-islamique-110340, Valeurs actuelles, 31 de agosto de 2019.

[iv] Adrien Snecat, "Lerreur de Jean-Michel Blanquer sur les  petites filles qui ne vont pas lcole maternelle", Le Monde, 1 de septiembre de 2019.

[v] "Blanquer promet  un point  sur la lacit  lcole  dici fin septembre ", nota de AFP. 2 de septiembre de 2019 a las 13:32 h.

[vi] Sad Bouamama, LAffaire du foulard islamique : la production dun racisme respectable, Le GEAI Bleu, Roubaix, 2004, p. 127.

[vii] Citamos ntegro el pasaje porque una de las lneas de defensa de las personas responsables de France Insoumise fue afirmar que la frase se haba sacado de mala fe de contexto.

[viii] Albert Memmi, Le racisme, Gallimard, Pars, 1982, p. 154.

[ix] "Frantz Fanon, racisme et culture", en Pour la Rvolution Africaine, La Dcouverte, Pars, 2001, p. 40.

[x] Recordemos que mi intervencin en la Universidad de Verano de 2018 de France Insoumise se anul en el ltimo momento sin explicacin alguna.

[xi] Entrevista a Bruno Mgret, Prsent, 16 de junio de 1990.

[xii] Ludovic Delory, "Cette Commission europenne qui veut  protger le mode de vie europen ", https://www.contrepoints.org/2019/09/12/353337-cette-commission-qui-veut-proteger-le-mode-de-vie-europeen

 

Fuente: https://bouamamas.wordpress.com/2019/09/12/causes-et-effets-dune-rentree-aux-senteurs-islamophobes-le-discours-sur-la-menace-fondamentaliste/

 

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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