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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2019

La casa en llamas en lo alto de la cumbre

Antonio Turiel
The Oil Crash


Queridos lectores:

"La casa est en llamas" es un eslogan repetido por los integrantes de Friday for Future, desde que la propia Greta Thunberg lo pronunciase por vez primera. Es un aforismo potente, que condensa la urgencia a la que nos lleva el Cambio Climtico. La casa est en llamas, tenemos que actuar si no queremos perderlo todo, si no queremos morir. Una idea sencilla que sintetiza la verdad simple de que ya no hay ms tiempo para esperar; el tiempo de actuar es ahora.

No es por tanto casual que el ltimo libro de Hctor Tejero y Emilio Santiago lleve el significativo ttulo " Qu hacer en caso de incendio? ". Se sobreentiende que en este largo ensayo (nada menos que 256 pginas) se pretende abordar, desde el punto de vista de la teora poltica (campo al que pertenece esta obra), el que sin duda es el gran reto de nuestro tiempo. Sin embargo, tampoco es casual el epgrafe que lleva este libro: "Manifiesto por el Green New Deal". Es decir, no se trata de dar una perspectiva amplia de cmo abordar el desafo que nos plantea el Cambio Climtico, sino que lo que se nos presenta es un manifiesto a favor del Green New Deal.

Hace semanas que llevo ese libro en mi mochila, con el objetivo de acabar de leerlo en algn momento y escribir aqu una resea. A pesar de que tener tiempo para leer es una cosa siempre difcil con la carga de trabajo que llevo, lo he seguido llevando en mi mochila, esperando avanzar en sus pginas y en la sntesis de lo que para mi es ms esencial. Lamentablemente, a estas alturas he perdido la esperanza de acabar de leer el libro y comentarlo. Aunque me sepa mal decirlo (conozco a Emilio y es una persona a la que aprecio y respeto por su trabajo), reconozco que el libro no me interesa en absoluto.

Por lo que respecta al anlisis factual que realiza el libro, tomadas aisladamente estoy de acuerdo con la mayora de las cosas que se comentan en sus pginas pero no tanto en el discurso que se va hilando, ya que, a mi entender, hay grandes omisiones que probablemente obedecen a ese deseo, explcitamente expresado en el libro, de no asustar a la gente para evitar el miedo paralizante. Y en cuanto el libro entra en el discurso poltico para mi pierde la mayora del inters. En el libro se propone una estrategia de "negociacin" con el statu quo y la adaptacin progresiva del actual sistema capitalista, cosas las cuales, sinceramente, yo no las veo posibles. Entiendo el esfuerzo honesto de Hctor y Emilio de buscar una va posible para salir de este atolladero, pero a estas alturas de la partida ya sabemos que el posibilismo es solo otra forma de rendicin.

Huelga decir que no entiendo que se puedan escribir 256 pginas con la excusa de un texto bastante vago, vacuo y prepotente, y mucho ms corto, como fue la propuesta inicial de Alexandria Ocasio-Cortez. Ya discutimos en este blog el contenido de aquellas escasas 14 pginas del Green New Deal : nunca tan poco ha dado para hablar tanto. Quiz porque precisamente unos y otros aprovechan la absoluta vaciedad del texto original para exponer sus filias y fobias, para hablar de lo que ellos quieren hablar, que poco o nada tiene que ver con el espantajo al que dicen referirse.

El libro de Hctor Tejero y Emilio Santiago ya ha recibido algunas crticas significativas justamente de gente que est lgica e ideolgicamente prxima a ellos. En particular, veo muy destacable la prolija crtica de Manuel Casal Lodeiro (se ve que es mentar el Green New Deal y todo el mundo vierte ros de tinta o de electrones), de la cual querra entresacar un prrafo que creo que sintetiza muy bien la carencia mayor que yo le veo al libro:

Pgina 27: "En el mismo campo que ello es verdad que el Green New Deal no nos permitir apagar el incendio. Pero si mitigarlo, conseguir tiempo, forzar una prrroga. Mucho ms de lo que ahora tenemos." El problema, aunque parezca mentira tener que decirlo, es que los incendios no se "mitigan": se apagan o no se apagan. Y ellos no hablan de que sea imposible apagarlo, sino que afirman, simplemente, que su propuesta no permitir hacerlo. Por qu no buscar, entonces, una que s lo haga? Por qu quedarnos en la"mitigacin" o contencin del fuego cuando sabemos que otro tipo de abordaje podra permitir su extincin? Adems, como ya he sealado antes, ni siquiera explican (ni aqu ni en el resto del libro) cmo se supone que se ganar ese "tiempo" del que tanto hablan, sin abandonar el capitalismo.

Quiz a otras personas les resulte interesante ese libro; a mi, llegado a un punto, simplemente no me aporta nada. Y sin embargo ste es el planteamiento ms avanzado que se est haciendo en el mundo poltico: no en vano el libro lo prologa igo Errejn, lder del nuevo partido de izquierdas Ms Pas. Esto es lo ms que podemos esperar de los grandes partidos estatales, aqu en Espaa.

Cmo hacer frente al cambio climtico? Pues tal y como se nos presenta la cuestin, parece que bsicamente hay dos opciones: o se ignora el problema (lo que hacen los negacionistas) o si no tenemos el Green New Deal, es decir, el pactismo con el capitalismo en el que a las malas prcticas de siempre se les da la ptina de "lo verde" para hacerlas polticamente digeribles. Y qu es eso de "lo verde"? Muchas cosas que de verde tienen muy poco: ms extraccin de materiales, ms contaminacin, ms consumo; y poca reparacin ambiental, poca autocrtica y poca contencin. Muchos productos presentados como "verdes" se elaboran con procedimientos ms contaminantes que sus contrapartidas convencionales. Y no casualmente, mucho ms caras.

Al ciudadano de a pie, a fuerza de repetirle los mensajes durante aos, y por la mera observacin directa de la realidad, ya le ha quedado claro que el mundo est cambiando. El tiempo est loco, las estaciones ya no son lo que eran, los eventos extremos parecen multiplicarse con el paso de los aos... Tambin ha llegado a la mayora de la poblacin el mensaje de que es la actividad humana, sobre todo la industrial, la que est provocando estas graves alteraciones. Los poderes polticos han ignorado mayoritariamente los problemas ambientales durante dcadas, especialmente cuando se trataba de algunos bien localizados e identificados (cuntas poblaciones no han sufrido en sus carnes los efectos de la contaminacin persistente del aire y del agua por parte de fbricas cercanas o de centrales trmicas?). Y sin embargo ahora, por fin, se dice que hay que hacer algo, y ms incluso: se dice que hay que emprender una Transicin Ecolgica. Un cambio completo de la manera de producir y de consumir. Ser menos contaminante, ms verde, reciclar ms y mejor. Con todo eso el ciudadano comn puede estar ms o menos de acuerdo. Sin embargo, cuando se han empezado a tomar medidas en la prctica para implementar esa transicin, lo que los ciudadanos han visto es que van a salir caras. Muy caras. Y que previsiblemente el coste no se va a repartir de manera justa. No en vano, en los documentos que hablan tanto de Transicin Ecolgica de manera genrica, como los que hablan de Green New Deal como plan ms concreto, se suele poner el acento en que la transicin ha de ser "socialmente justa". Obviamente, si se insiste en esto es porque ya se ve venir que no va ser socialmente justa, en absoluto.

La casa est en llamas, s. Pero si miramos al suelo veremos un reguero de plvora ardiendo. Un reguero de fuego que viene de Brasil.

A finales de este ao, como cada ao desde hace un cuarto de siglo, se celebrar la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima. La cumbre de este ao, la COP25, deba haberse celebrado en Brasil, pero en octubre de 2018 Jair Bolsonaro gan las elecciones presidenciales y en noviembre Brasil retir su oferta de albergar la COP25. Aleg dificultades presupuestarias y otros problemas organizativos, pero a nadie se le ocultaba que Bolsonaro, negacionista convencido, no tena el ms mnimo inters en que precisamente la Cumbre Mundial sobre el Clima tuviera lugar en su pas. Despus de eso, los terribles incendios de la Amazonia este verano y en general el desprecio de su presidente a cualquier cosa que le suene a ecologismo han llevado a que Brasil no sea considerado un pas fiable en cuestiones ambientales.

Y, sin embargo, dejando al margen los mltiples aspectos deleznables de la persona de Bolsonaro, Brasil ha seguido una evolucin bastante lgica. Es un pas muy poblado, con casi 210 millones de habitantes y con todava altas tasas de desigualdad. La rpida subida de la produccin de petrleo durante las ltimas dcadas hacan augurar un futuro brillante para Brasil, pero la produccin toc techo en 2017, sin haber conseguido cubrir el 100% del consumo domstico.

Todos los escndalos de corrupcin de los ltimos aos en Brasil tienen que ver de un modo u otro con PetroBras, la compaa de petrleos estatal. Como en tantos otros pases latinoamericanos en su misma situacin (Mxico, Venezuela, Ecuador, Argentina...), en vez de aceptar que el pas seguramente ya haba rebasado su peak oil, los dedos acusadores apuntaban a que la cada de produccin era debida la mala gestin (mala gestin que seguro que haba, pero que tambin estaba ah mientras la produccin suba). Al llegar Bolsonaro al poder se producen cambios drsticos y se aprietan las tuercas en PetroBras. En mayo de este ao se consigue romper el techo histrico y que Brasil produjese ms de 2,7 millones de barriles diarios, para despus caer estrepitosamente en junio, para luego recuperarse en julio y luego volver a caer...

En enero de 2020 podremos hacer el balance anual de 2019 y ver si la tctica de Bolsonaro ha tenido xito, pero todo apunta a que la produccin media en 2019 podra ser del estilo o incluso inferior a la del 2018.

Como ven, Brasil est luchando para intentar mantener su produccin de petrleo, para superar lo que parece el momento histrico de toda la regin: la llegada de Latinoamrica en su conjunto a su peak oil regional . Bolsonaro se debe a esas clases medias, descontentas con la gestin del anterior ejecutivo, y que quieren que las lleve a la riqueza y al bienestar. Creen Vds. que puede entretenerse con minucias como el clima del planeta? Si lo hiciera, adems, sera hombre muerto desde el punto de vista poltico.

La casa est en llamas, y el reguero de plvora ardiente nos lleva a un pas cercano, Chile.

Al desistir Brasil, fue Chile la encargada de asumir la COP25. Con poco ms de 17 millones de habitantes, Chile es un pas bastante menos poblado e industrialmente ms diversificado que Brasil. Hace un par de aos tuve ocasin de pasar unos das en Chile , y durante mi breve estancia pude comprobar una cosa: para los estndares europeos de los que yo provengo, Chile es un pas que profesa una gran fe en el liberalismo econmico como mejor sistema para regirse socialmente. Se pretende que la intervencin del estado sea mnima, y que los individuos, con su propia capacidad y trabajo, tracen su propio futuro, con las mnimas interferencias externas. Pero Chile tiene una excesiva dependencia en las exportaciones de su mineral ms preciado, el cobre. A Chile le ha cogido con el paso cambiado la cada de la demanda mundial de cobre por un lado (fruto de la debilidad econmica mundial) y por otro el brutal incremento de los costes de extraccin del cobre (sntoma inequvoco del agotamiento de las minas y de la llegada al peak copper). Como resultado, la otrora altamente rentable industria del cobre ha reducido drsticamente sus beneficios , impactando la economa nacional. El continuado deterioro de las condiciones de vida de la mayora ha provocado que un hecho banal como fue la subida de las tarifas del metro en Santiago de Chile haya degenerado en una revuelta de alcance nacional, que el Gobierno de Chile ha reprimido con dureza sin ser capaz de sofocar. En estos das, el presidente Sebastin Piera se juega su futuro poltico, lo que le ha llevado a medidas desesperadas, como la de solicitar la dimisin de todo su Gobierno. Y en este contexto el propio Piera decidi hace unos das cancelar la organizacin chilena de la COP25. Y de nuevo, es lgico: creen Vds. que los chilenos veran con agrado que se les hable de esa futurible y quimrica economa verde a la que tenemos que transitar para "salvar el planeta", cuando tienen dificultades para llegar a finales de mes?

La casa est en llamas, y el reguero ardiente nos conduce ahora hasta Espaa.

Ante el anuncio de Sebastin Piera de que Chile no podra organizar la COP25, Espaa se ofreci a hacerse cargo con un plazo muy breve de tiempo antes de que empiece la cumbre (poco ms de un mes).

Con 46 millones de habitantes, Espaa es un pas con un perfil muy diferente a Brasil y a Chile. No es un gran exportador de materias primas, al contrario: es un gran importador de las mismas. Su principal manufactura son los coches, aunque su principal actividad econmica se encuentra en los servicios, destacando el turismo como principal motor econmico del pas. Un pas as, con gran cantidad de palacios de congresos y amplia experiencia en la organizacin de eventos, est ms que preparado para hacerse cargo de la organizacin de un evento tan importante y en un plazo tan perentorio. As que nadie ha cuestionado que Espaa asuma la cumbre, y as ser.

Es Espaa el mejor pas para acoger el COP25? En principio es un pas con una paz social envidiable y un alto nivel de vida, as que todo indica que s. Claro que si miramos un poco por debajo de la superficie, empezamos a ver muchos signos bastante preocupantes. Por un lado, tenemos la situacin catalana, no tan desmadrada como hace un par de semanas pero an lejos de estar controlada. Probablemente, para una buena parte de la opinin pblica espaola el problema cataln solo tiene que ver con el seguidismo etnicisma, narcisista y borreguil de una gran masa manipulada por unos desaprensivos, aunque unos pocos pensamos que en realidad la deriva secesionista catalana tiene mucho que ver con la forma particular que tomar el colapso en Espaa . Pero por el otro, hay muchos sntomas de que el espaol de a pie est bastante harto de ser el que paga todas las fiestas. Las crecientes restricciones a la movilidad privada, prohibiendo con carcter prcticamente inmediato el uso de coches "viejos" en Barcelona y pronto en otras ciudades, y que seguramente se acabar extendiendo a todas las carreteras, implica un gravamen extra sobre las deterioradas economas de muchas familias, mxime cuando en breve los coches se van a encarecer ostensiblemente . Numerosos colectivos, desde taxistas hasta estudiantes, pasando por jubilados, estn en pie de guerra, con frecuentes manifestaciones. El futuro se ve incierto, y el panorama poltico no lo simplifica. Al ser los partidos polticos espaoles incapaces de llegar a un acuerdo para gobernar, los espaoles nos encaminamos a una repeticin de elecciones generales el prximo 10 de noviembre. Para ocultar su mediocridad y la falta de ideas, tanto para proponer un acuerdo viable entre los partidos que se repartirn la representacin parlamentaria como ante la crisis que todo el mundo reconoce que est al caer, los partidos polticos se han llenado la boca de... Catalua, Catalua y Catalua, sin que nadie proponga nada til para salir del atolladero cataln (tampoco los partidos catalanes que se presentan para el congreso espaol). En este contexto, el partido que mejor est capitalizando el descontento y el malhumor es Vox, formacin esencialista para la cual lo espaol tiene una cualidad transcendente ms importante que la democracia. Vox forma parte de eso que yo denominaba " la reaccin ", movimientos de nuevo cuo que intentan oponerse a la falacia del progreso por la va quiz ms radical pero no exenta de cierta razn. Por eso mismo no es de extraar que Vox sea furibundamente negacionista del Cambio Climtico, ya que intuyen la carga econmica que se quiere endosar a la clase media, envuelta en el papel de celofn de la Transicin Ecolgica o del Green New Deal.

Ahora imaginen que tras las elecciones del 10 de noviembre los votantes le dieran la mayora a las tres formaciones de derecha, PP, Ciudadanos y Vox, y que stas pudieran formar gobierno. Se imaginan a este gobierno, con negacionistas acrrimos en l, organizando la Cumbre Mundial del Clima?

Afortunadamente no es posible que se produzca tan forzada situacin, ya que los plazos para constitucin del Parlamento e investidura del nuevo Gobierno son un poco ms dilatados que el tiempo que le resta al actual Gobierno en funciones, pero el mero planteamiento de esta posibilidad nos muestra cun frgiles son nuestras seguridades. E incluso si el tripartito de derechas no gana las elecciones, lo ms probable es que ser dificilsimo que se consiga formar un Gobierno estable. En este contexto, y con una crisis econmica en ciernes, cree alguien que Espaa tomar medidas eficaces contra el Cambio Climtico? Medidas que realmente lo combatan y al tiempo no depauperen a las clases trabajadoras?

La casa est en llamas, y el reguero ardiente contina corriendo, perdindose en el infinito.

Qu otro pas podra, mejor que Espaa, hacer bandera de la lucha socialmente justa e inclusiva contra el Cambio Climtico?

No ser Francia, con sus chalecos amarillos que saltaron inicialmente a las calles para protestar por la subida del precio del disel. Est claro que a esos trabajadores no les importa contaminar ms o menos, sino simplemente ganarse la vida.

No ser el Reino Unido del Brexit, con su larvado racismo, contra el inmigrante, contra el otro, contra ese ser irreal que en su imaginario les roba el trabajo, ese trabajo que les cuesta tanto de conseguir y que cada vez se paga peor. Hagamos el Reino Unido grande otra vez, aunque sea a costa de hacerlo moralmente pequeo.

No ser Italia, donde ms gente de la que nos gustara aplaude a un ministro que deja intencionalmente que personas se ahoguen en el mar; Italia est llena, Italia para los Italianos.

No ser, me temo, ningn otro pas de Europa, todos ellos apremiados por mil urgencias, en muchos de ellos con movimientos reaccionarios subiendo, si no estn ya en el Gobierno.

Tampoco ser EE.UU., por razones obvias. Ni Canad, con su Primer Ministro que cnicamente apuesta por producir los combustibles ms sucios del planeta.

No ser Latinoamrica, donde ningn pas se libra actualmente de las tenazas cada vez ms cerradas de la crisis que aqu se describe como futura y all es bien presente.

No ser China, fbrica sucsima del mundo. No ser Japn, agobiado desde hace ms de 20 aos por volver a la senda del crecimiento. Ni ningn otro pas de Asia.

No sera Australia, gran productor, y a mucha honra, de carbn. Ni la Indonesia completamente volcada en la destruccin de bosques tropicales para cultivar palma. Ni el resto de Oceana, por accin o por omisin.

No ser Nger, Nigeria, Sudn del Sur, Argelia, Libia o Egipto, cada uno sufriendo una fase diferente de la maldicin de los recursos. Ni ser el resto de la sufrida frica.

Solo nos queda la Antrtida. Pero tampoco ser all.

La casa est en llamas, pero si miramos bien, est recorrida por infinidad de regueros en llamas. Y lo que se quema en ellos, en realidad, no es plvora, sino personas. Personas que se queman, que malviven y sufren para mantener un sistema disfuncional que les est abrasando, simplemente porque no conocen ningn otro, porque no se les muestra ningn otro, solo variantes del mismo en las que lo nico que puedes escoger es arder a la llama o a la brasa.

La casa est en llamas, s. Pero si queremos apagar ese incendio, lo primero que tendramos que hacer es apagar esos regueros de personas que arden, que son el combustible que mantiene vivas esas llamas que queman la casa.


Salu2.

Antonio Turiel. Licenciado en CC. Fsicas por la UAM (1993). Licenciado en CC. Matemticas por la UAM (1994). Doctor en Fsica Terica por la UAM (1998). Cientfico titular en el Institut de Cincies del Mar del CSIC.

Fuente: https://crashoil.blogspot.com/2019/11/la-casa-en-llamas-en-lo-alto-de-la.html?m=1



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