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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2019

Del 27-O al 21-N

Horacio Duque
Rebelin


Con los dilogos y los Acuerdos de paz firmados entre el Estado colombiano y las Farc iniciados desde el ao 2012 y finalizados en el 2016, el campo y el sistema poltico colombiano ingresaron a una transicin poltica marcada por importantes cambios en la sociedad civil. Ese trnsito se reflej en importantes ajustes institucionales recogidos en Actos legislativos, leyes, decretos leyes y procedimientos especiales como el Fast Track, que se instalaron en el mbito de la superestructura poltica pero que en la prctica dieron pie a una intensa disputa poltica como la que se pudo observar en el plebiscito de octubre del 2016, el tema de las 16 curules para las vctimas, los recortes a la Jep, los montajes judiciales a los ex guerrilleros y el bloqueo, por parte del gobierno de Duque, a la implementacin de la reforma rural integral y del programa de sustitucin voluntaria de los cultivos de uso ilcito.

La paz y su construccin en medio de un ttrico escenario de exterminio de lderes sociales, de ex integrantes de ex guerrilleros y de la masacre de los indgenas, ha regulado el campo poltico en los aos recientes mostrando coyunturas de gran intensidad por su alcance alternativo respecto del modelo tradicional.

As, por primera vez, la izquierda canalizo una amplia movilizacin electoral en las elecciones presidenciales del 2018, cuando Gustavo Petro obtuvo el respaldo de ms de 8 millones de electores que le dieron apoyo a su programa de la Colombia Humana; se adelant una consulta anticorrupcin que involucro casi 13 millones de ciudadanos en una revuelta contra el saqueo de la elite poltica a los presupuestos pblicos; se desplego una potente huelga universitaria en el ltimo trimestre del 2018 que cerr con una amplia victoria de los estudiantes en materia presupuestal; se adelant, en los primeros meses del 2019, una histrica Minga indgena en el Cauca que exigi la solucin de importantes demandas de las comunidades aborgenes con bloqueos de vas y acciones de masas contundentes.

El pasado 27 de octubre, conforme la tendencia poltica dominante, tanto el gobierno de Ivan Duque como el partido que lo respalda, el Centro Democrtico, y su jefe Uribe Vlez, fueron derrotados con gran amplitud en las votaciones para alcaldes y gobernadores. Para voces importantes como la del ex Presidente Gaviria lo que se escuch en la nacin el domingo pasado en elecciones fue un grito nacional que clama transformacin, y que le pide al gobierno que escuche los profundos cambios que reclama la gente y que se estn presentando en todo el continente. Colombia no es la excepcin. Pero, segn l, el gobierno no lo reconoce as. Para el jefe liberal, el gobierno estaba el domingo bajo plebiscito y fue rechazado.

Agrega que el resultado del domingo dej claro que la gente aprecia la paz, respeta los acuerdos, los quiere conservar no obstante la accin destructiva de Duque.

Hay que interpretar lo que acaba de ocurrir, sugiere, resaltando la gran fractura del poder presidencial pegado a un populismo barato que no contrarresta su aguda deslegitimacin.

Lo que ofrece esa ruta histrica de reciente conformacin nos est indicando una gran disposicin de la ciudadana en favor de la accin colectiva para superar la grave crisis poltica que nos afecta como nacin y sociedad. Una potente voluntad para disponer de todos los recursos a disposicin en el campo poltico que no son solo los electorales.

Como lo acaban de indicar las gigantescas movilizaciones indgenas en Ecuador y ciudadanas en Chile, el pueblo acumula energas y termina entendiendo que romper y destruir la hegemona neoliberal supone trascender la rutina electoral y echar mano de la accin colectiva con todos los recursos y repertorios de la movilizacin: bloqueos de vas, huelgas, manifestaciones, paros cvicos, cabildos ciudadanos, marchas y plantones.

La paciencia del pueblo colombiano se agot y para el prximo 21 de noviembre las Centrales obreras, las organizaciones agrarias, las asociaciones comunales, los universitarios, las mujeres, los indgenas y otras formas de la multitud han previsto adelantar un gran Paro cvico para echar atrs las medidas neoliberales contra los trabajadores, contra las pensiones, en defensa de la salud, de la educacin, de los acuerdos de paz, para exigir se detenga el exterminio de los lderes sociales, la sangrienta masacre de los indgenas sometidos a una cruel estrategia de guerra por parte de carteles de la coca manipulados por altos oficiales del Ejrcito y la Polica, quienes aprovechan el desorden territorial y social para acceder y apropiarse de las rentas diferenciales del negocio del narcotrfico, utilizando para tal efecto el distractor y la cortina de humo de los carteles mexicanos con el fin de facilitar sus negocios con el procesamiento, exportacin de la droga y el lavado de activos que florece en el negocio inmobiliario y bancario de Cali.

Una movilizacin cvica y popular como la del 21 de noviembre no debe acoger la idea, frente a la masacre indgena, de una alianza entre los militares, policas y Guardia indgena, pues esos dispositivos estatales son focos podridos del Estado que deben ser depurados dada su directa autora en el sistemtico exterminio de los liderazgos sociales, campesinos e indgenas a travs de las nuevas formas del neo paramilitarismo (guilas Negras, Agc) en pleno auge por todo el pas con el regreso del uribismo al gobierno.

Esas alianzas no tienen sustento y ms bien pueden ser un atajo que termine favoreciendo el despotismo de la elite oligrquica.

Estn dadas las condiciones, como ocurri en Mxico despus de Ayotzinapa, para una gran ofensiva estratgica contra el viejo Estado fascista de la oligarqua empresarial, bancaria, militar, pro gringa y mafiosa que prevalece en la cpula del gobierno.

Lderes como Petro, no obstante sus desaciertos en las recientes elecciones, deberan volcar todas sus energas a fortalecer la histrica movilizacin del 21 de noviembre, evidentemente encadenada a la gigantesca accin popular latinoamericana contra el neoliberalismo y el fascismo. Hay que interpretar correctamente lo que est sucediendo y no ponerse con medias tintas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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