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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2019

Maltrato infantil: no mirar hacia otro lado

Jos Antonio Michelena
IPS


Ayer un amigo me envi un video donde un nio era objeto de maltrato fsico. Lo borr sin verlo. Y en la misma jornada, al regreso del mercado, caminando por la acera de una populosa calzada capitalina, fui testigo de un suceso muy doloroso: un nio de unos cinco aos le peda ayuda a un adulto mayor porque, segn l, mam y () se estn fajando.

Si el archivo del video lo pude borrar de mi telfono, la expresin de angustia y tristeza de ese nio no la he podido quitar de mi memoria, porque nada me afecta ms que el maltrato infantil. Y como ambos eventos ocurrieron en cercana temporal, la casualidad me remiti a la causalidad: todo ocurre por algo, y hay que atenderlo, deba atenderlo.

Cuando, ocho aos atrs, escrib un reportaje sobre maltrato infantil para IPS,[1] pude acercarme a la encomiable labor acadmica y humana, de un grupo de profesionales cubanos, nucleados en el Comit Acadmico para la Prevencin del Maltrato Infantil, que desde hace mucho tiempo se han ocupado de ese flagelo social.

Precisamente este 2019 se cumplen cuarenta aos de la publicacin de un extenso artculo, en Juventud Rebelde, del doctor Nstor Acosta Tieles, una suerte de introduccin al tema, de manera pblica, del fundador de esos estudios en Cuba.[2]

Especialistas en medicina, psicologa, psiquiatra, han investigado el maltrato infantil, han identificado causas y consecuencias; lo han expuesto en la comunidad cientfica, han publicado resultados de esos estudios Pero, el problema sigue ah, en la familia, en la sociedad. Y hay que hablar de l con mayor nfasis. Sealarlo. Visibilizarlo. Denunciarlo. Acorralarlo.

El maltrato infantil est en la misma trama de la violencia de gnero. Indisolublemente conectado. Quien, desde nio, se ha criado en un clima de abusos y maltratos, en medio de violencia fsica, sexual, verbal, psicolgica, emocional, difcilmente escape a reproducir esos patrones en su vida adulta.

Por incultura secular, por inadecuada educacin, el maltrato infantil vive soterrado, sobre todo, en el marco familiar. Porque no siempre se expresa en gritos que enteran a todos, en violencia que salta del hogar a la calle. Incluso, cuando sucede as, casi nadie interviene. El refrn de entre marido y mujer nadie se debe meter, tambin alcanza a los nios, considerados falsamente como propiedad de los padres.

Cuntas veces no hemos visto, en un transporte pblico, a un nio llorando, porque tiene hambre, sed, calor, y la respuesta del padre o la madre es callarlo con amenaza de violencia. Y, cuntas veces hemos mirado para otro lado, porque sabemos que esa violencia, de rebote, nos puede ir encima?

La falta de educacin e informacin sobre el maltrato infantil dificulta su identificacin en la multiplicidad de escenarios donde se manifiesta y su diversidad de representaciones.

Desde hace un tiempo, se ha extendido la mala costumbre, en no pocas familias, de convertir los cumpleaos infantiles en celebraciones de adultos. Es muy probable que inicialmente, en la tarde, haya piatas, payasos, juegos, pero en horas de la noche, se transforman en fiestas para mayores, con reguetn y bebidas alcohlicas. As, el nio es excluido de un espacio creado para l, o peor, involucrado en un ambiente que lo daar.

Desafortunadamente, las escuelas tambin incurren en esas malas prcticas festivas, al menos en lo que a elementos musicales se refiere: el reguetn invade los recintos educativos con su carga de machismo, gestualidad, y violencia verbal.

Exponer al nio a escenarios de violencia es maltratarlo psquica y emocionalmente. Convertirlo en testigo de maltrato a su madre o a su mascota es un dao muy severo para el infante, como tambin lo es presenciar la imagen del padre, o la madre, o ambos, en estado de embriaguez. Ese acto hace sufrir al nio y al mismo tiempo crea identificacin con una conducta que luego puede repetir con sus propios hijos.

La negligencia tambin es maltrato: exponer al nio a calderas de agua hirviente, cuchillos, armas de fuego, ventanas abiertas en alturas, ascensores, escaleras, huecos, y otros peligros potenciales. Las investigaciones sobre maltrato infantil han demostrado que la gran mayora de los accidentes de los nios son una consecuencia de conductas negligentes de los adultos.

Los cambios de poca muestran nuevas caras de maltrato infantil. Si en tiempos ya distantes, algunos maestros llegaban a castigar a los estudiantes de forma brbara, en el presente ocurren otros abusos en la institucin escolar, no precisamente de maltrato fsico, sino psquico y emocional. Solo hay que preguntar a padres de nios y adolescentes para conocerlos. Son historias silenciadas, pero de dominio pblico.

Los empoderamientos econmicos, sociales en los nuevos tiempos, igualmente, han trado otros rostros del maltrato infantil: los padres muy ocupados que sustituyen la atencin a los hijos por el dinero. Cmprate esto, cmprate aquello, dale esto al maestro, esto otro al director. Una actitud abominable que genera desinters, incomunicacin, corrupcin.

El maltrato infantil exige un activismo constante de los comunicadores. Sealar las malas prcticas, las conductas y costumbres errneas; dar a conocer la extensa trama en que se inscriben los maltratos fsicos, psquicos, sexuales, emocionales. Y educar, educar, educar Pero, llegado el caso, penalizar, lo cual no le corresponde a los comunicadores.

De la misma manera en que la violencia de gnero est marcada a fuego, puesta en jaque perpetuo, as debe estarlo el maltrato infantil. Es un grave problema social. Conocerlo, identificarlo, combatirlo, concierne a todos.

Notas:

[1] Vase: Jos Antonio Michelena: El largo camino del maltrato a la niez. Una mirada desde Cuba. http: //ww.ipscuba.net/archivo/el-maltrato-infantil-una-mirada-desde-cuba/

[2] Consltese: Nstor Acosta Tieles: Maltrato infantil. Prevencin. Editorial Cientfico-Tcnica, La Habana, 2007.

Fuente: http://www.ipscuba.net/espacios/la-esquina-de-padura/miradas-cubanas/maltrato-infantil-no-mirar-hacia-otro-lado/



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