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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2019

Feminismo andaluz y renta bsica, una alianza necesaria

Pura Snchez
Sin Permiso


Qu pasara si recibiera una renta bsica suficiente e individual una jubilada, con pensin no contributiva de 392 euros; una joven estudiante, con una pensin de orfandad de 195 euros; una madre de dos hijos, que se dedica a la prostitucin; una mujer divorciada con una pensin compensatoria de 500 euros mensuales y dos hijos a su cargo; una mujer de mediana edad, con un largo currculo de hormiga laboriosa, que debe hacer frente a su sustento y a su vejez; una inmigrante que realiza un trabajo no cualificado, que es tanto como decir esclavo Qu pasara si recibiera una renta bsica suficiente una empleada domstica, que cobra a 10 euros la hora, una kelly, a quien se paga 3 euros por arreglar una habitacin de hotel, una chica con diversidad funcional, que est tratando de independizarse, con una pensin que no alcanza los 400 euros mensuales, una mujer gitana, vendedora ambulante, una jornalera del campo, que tiene que mendigar jornales para alcanzar un subsidio de miseria

Precisamente por la situacin real que padecen las mujeres en Andaluca, ratificada una y otra vez por la tozudez de los informes micro y macro econmicos, es urgente plantear la conveniencia de la renta bsica desde una perspectiva encarnada, que explicite lo que queremos decir cuando afirmamos que la pobreza tiene rostro de mujer. Porque este ejercicio de concrecin tendra la virtud de poner en su sitio muchos argumentarios y estudios de saln, que en poco se acercan a la realidad de las personas.

El feminismo tambin debe sentirse interpelado por esta cuestin y pensar en las mujeres de carne y hueso. Es comprensible que, desde los feminismos se tema que la implantacin de la renta bsica refuerce los estereotipos y el lugar de no poder que actualmente ocupan mayoritariamente las mujeres, ahondando la divisin sexual del trabajo existente. Es comprensible que se piense si la implantacin de la renta bsica pueda provocar una cada de la participacin femenina en el mbito mercantil y un incremento de su presencia en el mbito domstico, aumentando de este modo la situacin de desproteccin y vulnerabilidad de las mujeres. Pero sospecho tambin estas y otras reticencias estn lastradas por algunos planteamientos que es urgente superar.

En primer lugar, los feminismos al menos en Andaluca, no acaban de superar una cierta sacralizacin de la idea del trabajo remunerado; en el fondo, se piensa que si el trabajo remunerado aliena es porque se hace en malas condiciones. Sin embargo, hace mucho que el trabajo remunerado dej de ser el billete para que las mujeres abandonaran la domesticidad. El trabajo asalariado ha empoderado a los hombres trabajadores, pero no a las mujeres trabajadoras, que siguen siendo pobres, salarialmente y en recursos.

Es ms, se sigue pensando en el trabajo asalariado y en la familia como cuestiones alternativas, cuando ambos mbitos son instrumentos disciplinarios para el mantenimiento de la divisin sexual del trabajo.

En segundo lugar, se sigue invocando una idea poco crtica de la igualdad, sin preguntarse con quines queremos igualarnos y en qu.

En el fondo, sobre algunas de estas reticencias planea la vieja y patriarcal desconfianza en las mujeres, que no es otra cosa que su no consideracin como sujetas polticas, con derecho y capacidad de decidir como sujetas soberanas.

De manera general, la propuesta de una renta bsica universal, incondicional, suficiente e individual, en principio quizs no tenga en s misma potencialidad gnero-transformativa suficiente, sin embargo, sera un punto de partida para un cambio estructural, teniendo en cuenta que sera necesario abordar la eliminacin de la divisin sexual del trabajo y los mecanismos y estructuras que sostienen la desigualdad de gnero. Una redistribucin radical de la renta, como es esta renta bsica de la que hablamos (y no cualquiera de los subsidios ya implantados con mayor o menos extensin), tiene que ir acompaada tambin de una redistribucin de los tiempos de trabajo reproductivo y de cuidados, as como de una redistribucin de las oportunidades. Tambin es necesario, particularmente en el caso de las mujeres, que entendamos el concepto de pobreza no solo en trminos monetarios, sino de tiempo y de emociones (el desnimo ante el presente, el miedo y la incertidumbre ante el futuro).

Hablamos, por tanto, de un cambio de paradigna, que requerira cambios en lo cultural, pero tambin en ideolgico, afectando a los esterotipos patriarcales. Necesitamos entender, como dice Federici, que la violencia contra las mujeres es un sabotaje de la lucha anticapitalista, para comprender las posibilidades de la implantacin de la renta bsica en esta lucha contra la violencia, que es patriarcal y capitalista.

Una de las seas de identidad del feminismo andaluz debera ser precisamente la reivindicacin de la renta bsica, tanto porque las mujeres andaluzas padecen un alto grado de pobreza de todo tipo, como por el hecho de que su implantacin sera un instrumento para que lxs sobrantes, mayoritariamente mujeres, se articularan como sujetas soberanas, con un mayor grado de autonoma, de capacidad de decidir sobre la vida, el tiempo y los deseos, individuales y colectivos.

En definitiva, el feminismo andaluz, que pensamos y necesitamos como una potente herramienta transformadora, debe aspirar a construir el sujeto poltico que reclame la renta bsica como el derecho a tener garantizada la supervivencia.

Urge que el feminismo andaluz d un paso ms: si en estos aos de crisis empujadas por la necesidad de sobrevivir, nos hemos hecho expertas en la creacin de redes de resistencia y solidaridad, ahora es el momento de pasar a la ofensiva, sin idealizar estos espacios a los que nos ha empujado la miseria capitalista para sobrevivir. Hay que pensar un sujeto poltico reclamante de la renta bsica construido como un sujeto soberano, en lo individual y en lo colectivo. Avancemos en la construccin del feminismo andaluz construyndonos como sujetas soberanas, con capacidad de decisin para hacernos con el timn de la propia vida. La renta bsica no es la renta mgica, pero representa una oportunidad de desatar el nudo que liga nuestros deseos a nuestras necesidades.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/feminismo-andaluz-y-renta-basica-una-alianza-necesaria



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