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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2019

Patente de democracia

Antonio Lorca Siero
Rebelin


Tiene sentido que, en un mundo mercantilizado, hasta  la democracia representativa sufra sus efectos. Cumpliendo con el mercado, se trata de una palabra democracia que vende bien porque se publicita con efectividad  en el terreno poltico. Como sucede con ciertas mercancas, su atractivo reside en el envoltorio ms que en el contenido. Lo que vende es poder para una minora y, en el mejor de los casos, espectculo para el pueblo. En lnea con la publicidad, hay cierta tendencia a personalizar el valor del producto para ganar calidad humana y prestigio poltico. Es frecuente declararse demcrata, sobre todo a quienes ejercen como polticos, pero incluso los ciudadanos se siente demcratas, creyendo que tienen poder por el hecho de salir a escena de vez en cuando.

Hoy la democracia representativa est tan arraigada en las sociedades avanzadas que parece no haber otra democracia, aunque se ignore que ha suplantado a la democracia real, y sobrara hacer propaganda de ella porque casi todos son demcratas. No obstante, en momentos puntuales hay que machacar polticamente una y otra vez sobre el trmino, con la finalidad de vender productos ideolgicos con mayor fuerza de conviccin, productos que en realidad sirven de tapadera a intereses derivados de la gobernabilidad. Es aqu donde adquiere mayor inters insistir en pronunciar la palabra mgica de democracia, fundamentalmente para distraer la atencin con las palabras, mientras los privilegios de ejercer el poder, haciendo uso de la llamada democracia, pasan desapercibidos. Simplemente con hablar se logran adhesiones, puesto que las realidades son otra cosa muy distinta.

Resulta que en el panorama de los avances polticos esto de la democracia no va por buen camino, porque la democracia representativa pertenece a unos pocos, mientras que la democracia real corresponde a todos. Hay que remontarse a los orgenes modernos de la democracia representativa para observar que aparece como un montaje de la burguesa dirigido a establecer una nueva forma de gobernar a las masas, dentro del orden capitalista, con el fin de asegurar sus intereses econmicos. Si bien pudiera entenderse que fue diseada para uso de los ciudadanos con forma de expresin de lo poltico , resulta que ha pasado a ser la patente para gobernar, cuya titularidad la ostenta la clase poltica . Con lo que la parte aprovechable de la democracia representativa queda para los partidos y sus seguidores.

Se habla mucho de democracia, pero se pasa por alto los privilegios de quienes viven de la democracia. En el marco del sistema, dado que el ejercicio del poder es minoritario y no puede quedar al alcance de cualquiera, debe estar protegido por un blindaje especial. De manera que eso de predicar la democracia al uso debe de estar amparado por alguna especie de patente , en sentido metafrico, que permita ejercer el gobierno con exclusividad a una minora de profesionales cualificada para el desempeo de esa funcin. Si no se aprecia de derecho, as funciona de hecho la poltica.

Al margen de adornos jurdicos, los polticos son los oficialmente habilitados para explotar la democracia, en cuanto son ellos quienes ejercen el gobierno del pueblo en trminos de monopolio representativo, de ah la patente , mientras es obligado para los dems respetar los derechos otorgados por dicha patente . Se dicen demcratas, porque han sido elegidos, pero la forma de gobierno suena a  oligarqua . Haciendo uso de los derechos que conlleva la titularidad de la patente, cualquier gobernante o aspirante al puesto necesariamente se declara demcrata , porque la democracia representativa es inofensiva para sus intereses y adems le legitima como poltico. La tesis dominante es que para ser un poltico autocalificado de demcrata no basta un solo ttulo, se exige aadir el de progresista , fundamentalmente po rque suena bien eso de estar con el progreso. La cuestin es determinar realmente de qu progreso se trata, si es el personal, el de partido, el de la clase poltica o de avanzar en la lnea de progreso de la generalidad. El progresismo, ms all del uso y abuso del trmino en beneficio personal, suele traducirse en tratar de ganarse, mediante concesin o la simple oferta de privilegios exclusivos, a ciertos grupos disidentes de lo comn, con la vista puesta en el voto del grupo agradecido. Etiquetado el asunto como avance social, de que se convierte en promotor y hasta en gestor el progresista, el problema de tales liberalidades es que las facturas las pagan los dems.

 En la democracia representativa, el ciudadano solo se queda con la parte formal, pasando a ser calificado de demcrata practicante porque tiene derecho a votar a sus gobernantes, pero ah se acaba la democracia para l. En su caso, la democracia, se reconduce a permitir a las personas hablar en libertad solamente hablar dentro del marco estatal y disponer de derechos no conquistados, sino otorgados. La primera hay que entenderla como libertad dentro de la jaula , mientras que los segundos no se trata de hacer lo que a cada uno le d la gana, sino lo que le est permitido. En ambos casos est la ley para poner orden democrtico. Mas lo que se pregona como democracia , que resulta acertado en lo que se refiere a los derechos y libertades de las personas, no habla del autogobierno de la ciudadana, se queda en una palabra bien sonante que remite a la existencia de esos derechos y libertades para ilusionar al auditorio. En la prctica, si se mira con realismo desde la perspectiva del ciudadano, democracia como gobierno de todos es un trmino que camina cabizbajo y sin salir a campo abierto.

Lo que se conoce ahora como democracia, resulta que a efectos del ejercicio poltico de los electores es poca cosa. Su intervencin queda referida al acto de votar , en el que son protagonistas, despus, prcticamente nada. Hay que sealar que la democracia representativa en su sentido real es un procedimiento electoral diseado para que la ciudadana con capacidad de elegir puede mostrar sus preferencias por un partido, pero ah termina la funcin. Sin embargo, los que disponen de la patente de democracia estn destinados a mandar.

Como forma de gobierno, la democracia representativa no prev el gobierno del pueblo, porque no ha superado el momento electoral, se ha quedado estancada a las puertas de la gobernabilidad. Cuanto viene a continuacin es simple ejercicio burocrtico para poner en marcha la maquinaria estatal sometida al Estado de Derecho, pero no democracia. De ella solamente queda la parafernalia orquestada por la clase poltica que se atribuye en exclusiva la patente de lo que solo es una democracia descafeinada . As, se pasa por alto que la democracia no consiste solamente en elegir a unos pocos para que gobiernen, sino que incluye el gobierno del pueblo y, por otro lado, en forma alguna este acto corresponde al titular de la patente en rgimen de exclusividad, porque la democracia es de todos. 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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