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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2019

Notas (sueltas) sobre la crisis post-electoral boliviana

Pablo Stefanoni
Rebelin


Todo parece desmadrarse en Bolivia despus del 20 de octubre. Las acusaciones cruzadas entre oficialistas y opositores son las mismas: golpe /golpe, racismo/racismo, dictadura/dictadura y ya hay enfrentamientos violentos entre grupos de bolivianos en las calles. Claramente, el gobierno no midi los efectos de haber forzado la postulacin contra el resultado de un referndum y haberse obsesionado durante cuatro aos solo con la re-reeleccin. Y no mide el descontento ms all de las (an) buenas cifras macroeconmicas. En este tiempo, la potencia social fue reemplazada por la potencia estatal, lo que fue implicando una burocratizacin del apoyo al gobierno, un fuerte debilitamiento de la capacidad de irradiacin hacia fuera de los ncleos duros y los "creyentes" y un empobrecimiento del discurso oficial (se ve en las redes, en los post de quienes an tratan de defender al gobierno y en el propio discurso en la cpula oficialista) y de su capacidad de movilizacin (la energa se desplaz al bloque opositor). Las nuevas figuras del gobierno, como Canelas, que lo rejuvenecieron, fueron absorbidas por esta dinmica regresiva. Y as el MAS se desconect tambin de las nuevas generaciones que vivieron toda su vida consciente bajo Evo escuchando los mismos discursos.

Frente a los resultados del 20-O, de la desconfianza en el conteo emergi lo que pareca ser un movimiento democrtico con epicentro en sectores medios urbanos. Bsicamente los que represent Carlos Mesa, aunque muchos de sus votos fueron votos tiles contra el MAS ms que apoyo explcito al ex presidente. Pero la decisin del gobierno de ir a una auditora de la OEA sin acuerdo previo con Mesa dej al espacio moderado sin nada que mostrar y, en un contexto de protestas callejeras, sin estrategia frente a un nuevo polo opositor. Este se articula en torno al Comit Cvico cruceo renovado y recuperado luego de la derrota de 2008 que ha logrado una irradiacin, a diferencia de 2008, fuera de la Media Luna, e incluso en La Paz. Camacho parece tener una doble fuente de legitimidad religiosa: dijo que Dios deba entrar nuevamente al Palacio, de donde Morales lo habra expulsado, y viril: el macho Camacho parece tener las pelotas para plantearse frente a la dictadura de Morales, "anotar a los traidores en una libretita como la de Pablo Escobar", etc. Veremos si este empresario cruceo pasa a integrar la lista mundial de subestimados (incluso por m mismo) que luego sorprendieron a todos o es solo un instrumento pasajero e histrinico de una creciente y radicalizada oposicin al MAS.

La retencin del lder cvico que convoca cabildos masivos en Santa Cruz en el aeropuerto de El Alto por militantes del MAS, en medio de insultos y amenazas, para que no llegara al Palacio Quemado a llevarle la carta de renuncia que deba firmar Evo lo victimiz como secuestrado por hordas de masistas alentadas supuestamente por el propio Estado; y eso en Bolivia siempre es un buen capital poltico (Evo tambin lo us en su momento e incluso ahora sigue apelando a la victimizacin). Lo cierto es que en otras partes de Bolivia parece haber crecido la popularidad de Camacho -que dice que llevar la renuncia para que firme Evo en una mano y una biblia en la otra.

Pero al mismo tiempo, este giro y la desaparicin de Mesa, segundo en las elecciones, como actor principal llev tambin a una mutacin en las protestas: el movimiento democrtico incipiente, que reclamaba por el fraude electoral mut a un movimiento lisa y llanamente opositor. La idea ahora es que Evo se vaya como sea. De esta forma, estas protestas se conectan con varias en la historia boliviana, y con una dinmica insurreccional donde cada sector corporativo inscribe sus indignaciones en una economa moral explosiva (ahora est Potos que quiere ms beneficios del litio, cocaleros enfrentados a Morales, estudiantes, mdicos que vienen protestando desde hace meses y muchos bolivianos a quienes no les alcanzan las buenas cifras macro); se dibujan adems complejas fronteras de clase, ofensas a las identidades regionalistas y/o gremiales, alianzas que pueden parecer sorprendentes y una escasez de vas institucionales para moderar los enfrentamientos. Los propios medios de comunicacin, en lneas generales, estn contribuyendo bastante a la polarizacin poltica y social.

Por estas horas, ms que fuerzas de seguridad vs opositores, lo que se ven son enfrentamientos entre los dos bandos a menudo con pasividad o intervenciones modestas de la polica. Pero es difcil ver cmo el discurso radicalizado del liderazgo por Santa Cruz puede vehiculizar una mejor cultura democrtica en el pas. Fernando Molina mostr bien en su breve artculos Crisis de octubre: analogas histricas como funcionaron histricamente las dinmicas de enfrentamiento clasistas/territoriales/ tnicas post-Revolucin del 52 y los imaginarios que las acompaaron. Mujeres creando lo resumi bien en un grafiti: Indignacin y racismo no son lo mismo. Y no es difcil ver la analoga entre la expresin hordas de de masistas que pueblan las redes- y hordas de indios/campesinos; lo mismo que en las denuncias de que trajeron gente de otros sitiosEste tipo de racismo no puede justificarse por el uso de estereotipos sobre los "cambas racistas" o los qharas al que apela el gobierno. Es claro que en este contexto se debilitan las palomas de ambos lados y gana espacio los halcones: quienes creen estar haciendo la revolucin (Quintana habl de un nuevo Vietnam) y los que se entusiasman con lderes con pelotas, como Jair Messias al otro lado de la frontera (aunque este est sorprendentemente calmo sobre el tema Bolivia).

Quizs Evo gane y siga un tiempo ms; quizs sean los opositores quienes ganen la pulseada y se abra algn tipo de transicin ms o menos inmediata; hoy es difcil saberlo y an pueden pasar demasiadas cosas. Por ahora, el gobierno se muestra an con poder pero a la defensiva, y la oposicin ms activa juega a la insurrecin (alguno hasta parece fantasear con algn farol), y en el medio hay tambin algunos demcratas ahora muy entusiastas con que Evo caiga como si eso per se mejorara en algo la calidad democrtica en ausencia de algn acuerdo poltico y horizonte democrtico compartido. Hay un bloque nacional-popular hegemonizado por el MAS que ha perdido legitimidad e iniciativa y otro bloque multiforme pero hegemonizado por un ncleo conservador. Entremedio las voces son inaudibles y Mesa es presionado para alinearse, por motivos de supervivencia, con este ltimo.

Rafo Puente lo sintetiz bien: Hemos vuelto a los peores tiempos y est quedando claro que en nuestro pas slo se puede respirar un ambiente de paz y tranquilidad cuando los desacuerdos ideolgicos y polticos son entre bandos desigualmente fuertes (de modo que el ms dbil no puede hacer otra cosa que someterse; sin pensar en dilogo ni en acuerdos socio-polticos).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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