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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2019

Cuaderno de bitcora: apuntes para el 10N

Hugo Cuevas Soria
Rebelin


Cuatro elecciones generales en cuatro aos: El PSOE de Snchez, el de Susana, Snchez el del IBEX y el enemigo de Espaa. El PP campechano, el de Rajoy, los recortes y la corrupcin, el de Casado y los msteres. Podemos el del 15M, el asalto a los cielos y la muleta del PSOE, el de Iglesias y Errejn, solo el de Iglesias, en fin, Podemos, Unidos Podemos y Unidas Podemos. El Cs de centro, el de derechas y el de extrema derecha, el emprendedor y el victimista, el de Adolfo Suarez y el de Plaza Coln, el del fin del bipartidismo y la muleta de este. Vox el de chiste, el de Andaluca, el de la mayora absoluta y el minoritario. Y ahora, tambin, Ms Pas.

Esto de la poltica espectculo y las enrevesadas estrategias de marketing se nos ha ido de las manos. La actualidad poltica ha pasado de ser un reality show a una telenovela, no una de las alegres, nuestros polticos han aprendido demasiado de Juego de Tronos. Si bien es cierto que la diplomacia siempre incluy la disputa del relato, hoy el estrado sea el del parlamento o el de un mitin, lo mismo nos da- ya no propone, solo disputa lo simblico. Espaa, feminismo, regeneracin La reiteracin de los trminos y su manipulacin como producto termina por negar su contenido, transformados en significantes vacos. Lo que queda no es ms que un emblema, un juego de luces y sonido, una marca comercial.

Cuando todo es espectculo, cuando la obsesin por la mercadotecnia obliga a cambiar el mensaje en una suerte de melodrama basado en locos y trepidantes giros de guion, cuando la campaa electoral se da los 365 das del ao, entonces, la actualidad se torna indescifrable. Como el comportamiento de la brisa y las mareas: interrogantes a resolver para el navegante. Cuaderno de bitcora, apuntes para el 10N:

-PSOE: Pedro Snchez e Ivn Redondo, interprete y guionista, los directores del relato, de la actualidad nacional desde que, aprovechando la irrupcin de Vox en Andaluca, se convocaran las elecciones del 28A, tal vez antes, desde que formaran gobierno tras la triunfante mocin de censura a Rajoy. As lo demuestran las encuestas y su tendencia al alza desde entonces. Sus movimientos son un verdadero quebradero de cabeza para todos los analistas polticos: la formacin de gobierno con ministros estudiados por una agencia de marketing; la exhumacin de Franco como elemento con el que desnudar las contradicciones de la derecha y un guio al votante de izquierdas; su posicin en el tablero, de colocar a Unidas Podemos como socio preferente a sealarlo como partido antidemocrtico; el veto a Pablo Iglesias porque no es de fiar, porque actuara como el Salvini espaol, porque la postura respecto a Catalua es incompatible; y, finalmente, nuevas elecciones, forzadas con premeditacin, con una sentencia del procs estudiada y un giro en su planteamiento discursivo, del progresismo de perfil bajo a exponerse sea cierto o no- como el gran partido de orden, centralidad, cordura y altura de estado frente a la crisis territorial que enfrenta el pas.

Los anlisis sobre las jugadas de Redondo son casi infinitos o, por lo menos, inabarcables en un solo artculo-, si bien, actualmente, podemos plantear dos grandes hiptesis: En primer lugar, los socialistas esperan rentabilizar electoralmente su viaje al centro poltico, un nicho vaco por la ausencia de Rivera y mal disputado por la vaga interpretacin de Casado. Con una victoria holgada la correlacin de fuerzas parlamentaria permitira a Snchez formar un gobierno sin el apoyo de los partidos nacionalistas. En segundo lugar, dejar el gatopardismo de Felipe Gonzlez y su No a la OTAN en una ancdota. Bajo la justificacin de la crisis en Catalua y la depresin econmica que se prev en el horizonte, Snchez puede tender su mano a Casado para la formacin de un gran gobierno de estabilidad. As, en esta partida de ajedrez que es la poltica representativa, el Partido Popular se observa como el estandarte del rgimen del 78, el rey, el cual, -como todos sabemos- no es nada sin su reina, la verdadera encargada de jugar la partida: El PSOE, el verdadero gran partido del orden supranacional en Espaa, la vieja guardia encargada de apuntalar los cimientos del estado siempre que las tendencias internacionales as lo requieran. Un gobierno de estabilidad PSOE-PP sera el encargado de reorganizar el estado espaol en torno a los dos grandes retos geopolticos de las prximas dcadas: la disputa hegemnica EEUU vs China y el colapso del capitalismo globalizado derivado de los lmites del planeta, con especial atencin al factor peak oil. Un gobierno capaz de abordar la coyuntura de crisis sistmica bajo la determinacin de la oligarqua nacional e internacional.

-PP: Es evidente que la derecha no se encuentra cmoda en un escenario fragmentado, la divisin no existe en la tradicin ni cultura poltica e histrica de los conservadores espaoles. Tres son multitud, recordemos, dos ya lo eran. Ante esta tesitura, los populares navegan entre disputar el espacio discursivo a Vox -lo cual no dio un gran resultado el 28A- y retornar al centro derecha, su nicho durante la era Rajoy, un espacio hurfano actualmente. As, el papel del lder, Pablo Casado, es el de borrar la inquietud respecto al espacio a disputar. De tradicin aznarista, su situacin se antoja personalmente complicada. La actuacin de Casado se asemeja a la de un funambulista renco, paticojo, seguir su instinto o relajar su discurso, en el partido solo tienen puesta la red de seguridad a la derecha, total, pensarn, siempre cae del mismo lado. Su tendencia a la derecha se puede ver evidenciada en episodios como el del cartel ellos o nosotros? de la sede en Gnova, discurso duro e incendiario donde los haya fue sustituido poco tiempo despus por Izquierda o derecha? Espaa, relajando un poco el tono y dando la clave de su campaa: el voto til dentro de la polarizacin por bloques. El Partido Popular como nica opcin frente a la izquierda, ese es el reto de Casado, su mensaje ganador.

-Cs: Estas pasadas elecciones, Albert Rivera tuvo en su mano la posibilidad de gobernar con el PSOE, cmo exiga Ana Botn. Pero la ambicin de la direccin del partido -ms bien de una parte de ella- nunca fue la de ser un partido posicionado en el centro poltico espaol, tras el bajn histrico del PP, el ala ms conservadora de los naranjas apost por sorpassar a los populares, ser la oposicin dura al gobierno progresista que nunca se constituy. As, Rivera se nos antoja como el capitn de un barco a la deriva; con el IBEX soplando al centro, maniobr contra marea y disuadi las disidencias por la borda recuerden a Toni Roldn-.

Al igual que solo los grandes buques pueden navegar a barlovento, solo los grandes hroes pueden desobedecer a los dioses. Rivera, irreverente, lleg a postularse contra los designios del Santander con un discurso antiestablishment , constituyendo un pulso contra los poderes fcticos de escasa duracin; la falta de apoyos mediticos, los descalabros en las encuestas -en algunas, el partido se encuentra por debajo de Vox- y las presiones de quienes piden la cabeza de Rivera han obligado al partido a relajar nuevamente sus posturas, sirvan de ejemplo sus ofrecimientos a un gran pacto de estado con socialistas y populares o su reciente coalicin electoral con UPyD. Hoy, es Albert quin camina desnudo por la tabla, mirando a los cielos ruega un milagro, si los resultados del 10N no son satisfactorios no habr plegaria que lo libre de los tiburones. A lo lejos, en el horizonte, una posible tabla de salvacin: Catalua. Tras la sentencia del procs, el lugar de nacimiento del partido vuelve a caldearse y en Ciudadanos tienen experiencia enfrentando al secesionismo. Pero, para su desgracia, carecen de una voz fuerte en Catalua, tal vez, su mayor error resida en el desplazamiento de Arrimadas a la poltica nacional, el abandono de su enclave tctico en el Parlament implica dejar de capitalizar el conflicto cataln.

-Unidas Podemos: Las posiciones del partido de Iglesias se antojan sinceras, incluso tras la sentencia del procs, el partido no tiene un plan B: disputar el relato de la culpabilidad, el quin es quin de la responsabilidad respecto a la no formacin de gobierno. Reivindicarse como la verdadera izquierda lo de la transversalidad hace tiempo que paso a mejor vida- esperando recuperar al militante que, desde la euforia del ignorante, gritaba S se puede! y Con Rivera no! en la sede de Ferraz. Finalmente, y para apoyar los dos ejes discursivos anteriores, insistir en su discurso antiestablishment, el de las cloacas del estado, incluyendo la disputa de un patriotismo alternativo nada es ms insurrecto que la resignificacin de la nacin-. De esta forma los morados se comportan como aquel firme estudiante de filosofa, pese a no tener salidas, saben en qu direccin quieren ir y conocen los pasos para transitar el camino.

-Vox: Si el Podemos de 2015 marcaba la agenda meditica a base de titulares, con grandes puestas en escena como regalar la serie Juego de Tronos al rey Felipe VI, al partido de Abascal las portadas se las pone la actualidad, cuando no sus adversarios; vase la sentencia del procs, la exhumacin de Franco o el creciente fervor por la disputa del concepto Espaa como patria/nacin. Fruto de su irrupcin en el parlamento andaluz, la aparicin de una fuerza de extrema derecha ha obligado al resto de partidos a modificar sus posiciones, con su mera presencia, como si de un gran astro se tratara, las discursivas polticas han orbitado entorno a su existencia. Ya fuera para cubrir su nicho (PP, Cs) o para movilizar el voto a la contra (todos), el tablero se ha expandido, ensanchado, con centro de gravedad derecho. Esta campaa electoral Vox continuar con la misma senda emprendida hasta la fecha, coherentes en su discurso, explorando los lmites hasta los que se puede polarizar la sociedad.

-Ms Pas: Dos partidos pivotan en torno al PSOE, Unidas Podemos y su escisin. Unos por oposicin, otros por cercana. Errejn se encuentra cmodo disputando el terreno a los socialistas; optimismo, suavidad y aires presidenciables, sin grandes aspavientos ni reclamaciones, sobriedad, patriotismo y pasin por la diversidad, en definitiva, los ingredientes del votante progre de toda la vida. Seducir a la posmoderna configuracin de las minoras con muffins, tonos pastel y psicologa positiva, con el comodn del patriotismo como fuerza compresora de este conglomerado, el pegamento en este collage de etiquetas. La apuesta, en definitiva, cautivar a las clases medias y a una clase obrera que lleva dcadas inmersa en la descomposicin identitaria a excepcin de Vallecas, en los barrios obreros ya hay ms tazas de mr.wonderful que banderas republicanas- la denominada clase media aspiracional.

Por otro lado, casi ms reseable que su contenido, se nos presenta su esttica. Si Felipe Gonzlez, en el apogeo de su insumisin, lleg a quitarse la corbata, y Pablo Iglesias nos sorprendi despreciando la totalidad del vestuario de etiqueta, hoy, Iigo Errejn ha recuperado el uso de la chaqueta institucional. Su discurso fundador se nos ofrece como la llave para desbloquear la crisis de representacin poltica, del desencanto generado por el bloque progresista deben nacer sus primeros votantes: Si alguno no quiere que se repita el espectculo bochornoso de este verano, entonces hay que votar diferente . De ah, de la necesidad de eliminar incertidumbres, transmitir viabilidad y aportar seguridad, sus esfuerzos por envolverse en un aura presidenciable.

Este es el ir y venir de la poltica espectculo, solo queda otro sprint final en la campaa que nunca termina. Nos vemos el 10N.

@CusoHugo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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