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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2019

La enorme crisis social en Catalunya ignorada u ocultada en el debate electoral

Vicen Navarro
Pblico.es


Uno de los hechos ms notorios que han ocurrido en Catalunya desde el inicio de la crisis econmica y financiera (hace ms de diez aos) hasta ahora ha sido un declive muy notable (y sin precedentes en el perodo democrtico) del bienestar y calidad de vida de las clases populares, que son la mayora de la poblacin en Catalunya. Y tal declive no se ha resuelto ni revertido, en contra de lo que los establishments poltico-mediticos de Catalunya han estado diciendo. Veamos los datos, que hablan por s mismos.

La tasa de riesgo de pobreza entre 2008 y 2018 pas de un 16,6% de toda la poblacin catalana a un 21,3%. Hoy, ms de dos catalanes de cada diez estn en esta situacin. Este crecimiento ha ocurrido tambin entre trabajadores catalanes, pues sus salarios no son suficientes para salir de tal riesgo de pobreza. Y tal crecimiento ha sido incluso mayor entre la poblacin sin trabajo (que se ha incrementado en un 80% -prcticamente 200.000 personas ms- entre el ltimo trimestre de 2007 y el ltimo de 2018). Particularmente vulnerable ha sido la juventud (los menores de 18 aos), ya que la que se encuentra en riesgo de pobreza ha crecido un 7% entre 2013 y 2018, esto es, casi 30.000 jvenes han pasado a encontrarse en esta situacin; ello se ha visto reflejado en la tasa de riesgo de pobreza de esta juventud, que ha pasado de un 29,5% a 31,2%, alcanzando a 439.800 catalanes jvenes.

Otra caracterstica de esta crisis es el enorme aumento de la precariedad, en este caso en forma de temporalidad. Entre 2008 y 2018 los contratos temporales pasaron de representar el 83% de todos los contratos registrados anualmente a un 86,1%. Este crecimiento no se debe primordialmente, como constantemente se insiste, a la mal llamada revolucin robtica y a la automatizacin del proceso de trabajo, sino al enorme empoderamiento del mundo empresarial a costa del mundo sindical resultado de las reformas laborales del presidente Zapatero (aprobada en el Congreso con la ayuda de CiU) y del presidente Rajoy (que Ciudadanos ha hecho suya).

La enorme crisis del Estado del Bienestar cataln

Tales reformas laborales han ido acompaadas de las polticas de austeridad, con enormes recortes de gasto pblico, incluyendo el gasto pblico social que financia los servicios pblicos (sanidad, educacin, vivienda, proteccin y promocin social, fomento de la ocupacin y otros). Durante el perodo 2010-2017 la Generalitat de Catalunya recort 626 millones de euros en la educacin pblica, recorte incluso ms acentuado en las escuelas pblicas que en las concertadas. Hoy, el gasto pblico educativo es de 5.684,1 millones de euros, mucho ms bajo que en 2010 (6.310,5 millones), y ello a pesar de que las necesidades educativas son ahora mayores. Un tanto igual ocurre en otras dimensiones del gasto pblico educativo, tales como las universidades, donde el deterioro institucional debido a la pobreza de recursos ha sido muy acentuado.

Una situacin semejante se da en el gasto pblico en sanidad y salud pblica, que ha descendido un 10,4% durante el mismo perodo (en educacin el descenso fue de un 9,9%), pasando de ser de 9.903,5 millones de euros a 8.876.5 millones durante el mismo perodo, recortndose as 1.027 millones de euros que han tenido un impacto devastador en el sistema pblico sanitario, causa mayor de que el sector privado haya crecido, polarizndose as an ms la sanidad catalana, con un 30% de catalanes atendidos por la medicina privada y un 70% por la pblica. La sanidad utilizada primordialmente por las clases populares catalanas la pblica ha sufrido una enorme disminucin de recursos. En realidad, tales recortes han respondido frecuentemente al deseo de las autoridades sanitarias de la Generalitat de Catalunya de favorecer la expansin de la sanidad privada, tal como en su da indic el conseller de Sanidad del gobierno Mas, el Sr. Boi Ruiz, que antes de conseller haba sido el presidente de la patronal sanitaria privada.

Vivienda (y otros servicios urbanos) tambin ha sufrido un gran descenso, de 723,9 millones de euros a 357,6 millones, un recorte de ms de un 50% de los fondos disponibles para esta funcin esencial de las autoridades pblicas municipales y autonmicas .

Finalmente, tambin se han producido otros tantos recortes en captulos del gasto social que juegan un papel muy importante en garantizar el bienestar de la poblacin, tales como proteccin social (un recorte de un 7,1%) promocin social (31%) y fomento de la ocupacin (un 1,1%).

El gran crecimiento de las desigualdades en Catalunya

Todos estos datos muestran cmo los recursos disponibles y utilizados primordialmente por las clases populares han descendido muy marcadamente como consecuencia de las polticas de recortes del gasto pblico, a la vez que disminuan sus ingresos como consecuencia de la bajada de los salarios y el deterioro de las condiciones de trabajo, resultado de las reformas laborales. Tales polticas pblicas han significado un enorme descenso del nivel de vida y calidad del bienestar de la poblacin catalana que deriva sus ingresos de los salarios y de los servicios y fondos del Estado del Bienestar. Todo ello explica que el porcentaje de las rentas derivadas del trabajo sobre el total de todas las rentas haya disminuido (desde ya un muy bajo porcentaje) de un 50,1% en 2008 a un 47,1% en 2018, mientras que las rentas derivadas del capital (propiedad de medios que generan renta), que ya eran muy elevadas en 2008 (un 42,1%), pasaron a un 44,4% en 2018 . Estos datos muestran el enorme poder de lo que en la terminologa anglosajona se denomina la Corporate Class, las personas propietarias o gestoras de las grandes empresas econmicas y financieras y de servicios, que contrasta con la debilidad del mundo del trabajo, acentuada todava ms por las reformas laborales que han tenido un impacto devastador en la calidad de vida de las clases populares. Ello ha determinado que Catalunya sea uno de los pases con unas de las desigualdades de renta ms elevadas, creciendo estas de una manera muy acentuada durante el perodo 2008-2018. As, el 20% de catalanes que tiene rentas ms altas (burguesa, pequea burguesa y clase media profesional), que en 2007 tena 4,8 veces ms renta que el 20% de catalanes con las rentas ms bajas, en 2018 pasaron a tener 5,2 veces ms. Y estas desigualdades todava eran mayores en cuanto a la propiedad.

El deterioro de la calidad de vida de las clases populares en Catalunya

Detrs de cada uno de estos datos hay un enorme sufrimiento de las clases populares (que son la mayora del pueblo cataln). El contraste entre los de abajo, las clases populares, que son la mayora de la poblacin catalana, y los de arriba -alrededor del 20%, una minora (pocos, pero poderosos e influyentes)- es enorme. Por ejemplo, los aos que una persona pueda esperar vivir (la esperanza de vida) son mucho, pero que mucho mayor (11,3 aos), entre los de arriba (que viven en barrios bien) que incluyen directores, gerentes y profesionales universitarios, versus los que estn abajo, (que viven en barrios que incluyen trabajadores manuales obreros).

Otros indicadores muestran desigualdades parecidas entre catalanes, segn su clase social. Enfermedades debidas al estrs, por ejemplo, o al tipo de nutricin, son mucho ms comunes entre los de abajo (que son la mayora) que los de arriba. El porcentaje de diabticos (enfermedad que est en parte determinada por el tipo de alimentacin) es casi tres veces mayor en las clases populares que en la clase alta, y casi cuatro veces mayor en el caso del porcentaje de menores de 6 a 12 aos con obesidad.

Y para las personas mayores de 15 aos, las enfermedades debidas, en parte, al estrs, tienen mucha ms incidencia entre las clases populares que entre la clase alta; es el caso del porcentaje de personas con la tensin arterial alta, que es casi el doble en las clases populares que en la clase alta. Y un tanto igual ocurre con la incidencia de otras enfermedades como la depresin severa y mayor, donde la diferencia es casi dos veces mayor entre las clases populares que entre las clases altas.

Tal deterioro de la calidad de vida afecta a todas las dimensiones del ser humano, y afecta, pues, su comportamiento. Ello es fcil de ver en los grupos que son especialmente vulnerables: los jvenes y las mujeres. El deterioro tan notable del mercado del trabajo y el descenso de los recursos disponibles para los jvenes catalanes explica que el porcentaje de estos jvenes entre 16 y 29 aos emancipados (es decir, que viven en lugar distinto a sus familiares) haya disminuido de un 31,6% en 2008 a un 23,8% en 2017, habindose incrementado de una manera muy significativa su edad de emancipacin, siendo una de las ms tardas de la UE.

Y este descenso del porcentaje de jvenes emancipados ha sido tambin responsable del gran retroceso en la edad en la que las mujeres catalanas tienen su primer hijo o hija. En realidad, Catalunya es una de las regiones europeas en las que tal edad es ms elevada (30,9 aos), solo superada por la media en Espaa y en Italia (en el conjunto de la UE es de 29,1 aos). Y este retraso es tambin causa de un descenso de la tasa de fecundidad, que ha pasado de ser de 1,45 hijos en 2007 a un 1,39 en 2017, lo que constituye una gran insatisfaccin en el desarrollo del proyecto vital, pues el nmero deseado de hijos entre hombres y mujeres de 20 a 49 aos es de ms de 2. La tasa de reemplazo biolgico de la poblacin es de 2,1 hijos por mujer, lo cual seala que, de no aumentar tal tasa, la poblacin catalana descender o, para crecer, tendr que favorecer unos porcentajes mayores de inmigracin que los actuales.

La respuesta del establishment poltico-meditico cataln

Lo que es sorprendente es que esta enorme crisis que existe en Catalunya y que afecta primordialmente a las clases populares no aparezca en los grandes debates que estn teniendo lugar en Catalunya y en el resto de Espaa. Por el contrario, el tema de Catalunya por Catalunya se entiende el tema nacional, y el conflicto entre el Estado espaol y el secesionismo cataln absorbe un enorme espacio en el debate poltico y en las discusiones promovidas por los medios, y ello aunque los secesionistas, aun siendo una minora muy grande y muy militante en su causa, no representan a la mayora de la poblacin catalana. Las encuestas muestran que la enorme crisis social es el tema que preocupa ms a los catalanes en su vida cotidiana, mientras que estos abordan su relacin con el gran tema Espaa-Catalunya desde una frustracin con la clase poltica, a la cual ven como insensible a sus necesidades y problemas.

Merece ser citado que algunos sectores dirigentes del movimiento independentista s que reconocen que existe una crisis, pero la atribuyen a su pertenencia en Espaa. Sealan que muchos elementos de tal crisis aparecen tambin en Espaa, a la cual consideran responsable de ello . El mensaje de que Espaa nos roba ha tenido cierto calado, pero, paradjicamente, ha tenido escaso impacto entre las clases populares. Esta escasa importancia se debe a la amplia percepcin de que las derechas catalanas que han gobernado en Catalunya durante la mayor parte del perodo democrtico han aprobado las leyes (como las reformas laborales) e impuesto los recortes que consideran responsables del deterioro de su bienestar y calidad de vida.

Ello explica la aparente paradoja (que niega la credibilidad del argumento de que Espaa es la responsable de tal crisis) de que los sectores ms populares no sean independentistas y no apoyen el secesionismo. Los datos (negados por los independentistas) son claros y convincentes.

Quines son independentistas y quines no

Los datos muestran que hay una clara correlacin positiva entre el voto a partidos independentistas (ERC, CiU, PDeCAT y JxS) y la pertenencia a grupos ocupacionales tales como grandes empresarios/gerentes, clero, pequeos empresarios/granjeros y profesionales, y una correlacin negativa entre voto a tales partidos y pertenencia a grupos ocupacionales como trabajadores de la produccin y trabajadores de servicios. Es decir, que a nivel descriptivo se puede afirmar que las clases trabajadoras (produccin y servicios) votan menos (por debajo de la media) a los partidos independentistas que los pequeos y grandes empresarios, granjeros, clero y profesionales. Estos datos pertenecen a los barmetros del CIS y hacen referencia al perodo abril 2004-septiembre 2019 (con una muestra de 25.995 casos). Algunos estudios que se han realizado tambin para comparar el voto y el nivel de renta de los barrios en Barcelona muestran que las clases populares no son mayoritariamente secesionistas.

Todos estos datos cuestionan el argumento de que los catalanes son un solo pueblo, pues en Catalunya hay clases sociales que tienen una gran diversidad de intereses, frecuentemente en conflicto. Los datos muestran claramente que los de abajo no comparten las mismas posturas y los mismos intereses que los de arriba. Y el gran error de gran parte de las izquierdas es no darse cuenta de ello. Al estar imbuidas del debate nacional (que absorbe la atencin de la clase poltica y de los medios) se alejan de sus bases electorales.

As pues, la desaparicin del tema social ha favorecido el monopolio del tema nacional, que est ocultando el primero para beneficio de aquellos que crearon el problema territorial, que incluyen tanto a las derechas (tanto unionistas como secesionistas) como a las izquierdas gobernantes. As de claro.

Fuente: https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2019/11/06/la-enorme-crisis-social-en-catalunya-ignorada-u-ocultada-en-el-debate-electoral/



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