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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2019

Trump: ofrecimientos impertinentes

Editorial de La Jornada


El brutal asesinato de tres mujeres y seis menores integrantes de la comunidad LeBarn quienes tienen doble nacionalidad: mexicana y estadunidense en los lmites de Sonora y Chihuahua fue usado como pretexto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para emitir, va Twitter, un posicionamiento tan belicista como injerencista: llam a Mxico a librar una guerra contra los crteles del narcotrfico y ofreci la ayuda de su pas para borrar de la faz de la Tierraa estas organizaciones criminales, para posteriormente emitir otras declaraciones en semejante tono.

Las expresiones del magnate republicano constituyen una impertinencia, en tanto nadie le pidi ayuda policiaco-militar ni se le invit a opinar acerca de la situacin de seguridad interior de una nacin distinta a la suya. Si a ello se suma el largo historial de Estados Unidos como potencia invasora e intervencionista (en el contexto internacional en general, pero tambin contra Mxico en particular), no queda sino calificar sus impulsivas publicaciones como actos de un intervencionismo indeseable, repudiable y fuera de lugar.

Con todo, debe reconocerse que tal impertinencia se mantuvo en el tono del ofrecimiento, sin transitar hacia las amenazas o los intentos de imposicin. En ese contexto, resulta adecuada y proporcional la respuesta del presidente Andrs Manuel Lpez Obrador, quien seal que la persecucin de los grupos delictivos se llevar a cabo con independencia y soberana; record que toda cooperacin bilateral en la materia habr de producirse en el marco de la legalidad internacional vigente, rechaz la intervencin de un gobierno extranjero, y reafirm la voluntad nacional de abandonar la irracionalidad de la guerra y los afanes autoritarios.

Ha de considerarse, por otra parte, que las desubicadas palabras del presidente estadunidense forman parte de una retrica belicista y agresiva natural en l, que no necesariamente va dirigida a sus destinatarios formales en este caso, el gobierno mexicano, sino, principalmente, a los segmentos guerreristas y chovinistas del electorado de su pas.

Por otra parte, resulta imposible ignorar que el fenmeno delictivo que azota a amplias zonas del pas tiene un carcter trasnacional, con muchos de sus orgenes y catalizadores ubicados fuera de Mxico: es bien conocido que compartir una frontera de ms de 3 mil kilmetros con el principal consumidor de drogas y mayor fabricante de armas del mundo tiene un efecto inevitablemente nocivo sobre la seguridad pblica y el estado de derecho.

Estas circunstancias son parte del contexto violento que padece la regin en la que estn asentadas las comunidades LeBarn rutas de trfico de armas y estupefacientes, en las cuales la seguridad pblica se ha venido degradando desde hace ms de una dcada.

Debe recordarse, por lo dems, que la violencia delictiva se exacerb en el pas a raz de una estrategia de combate a la delincuencia que indebidamente otorg manga ancha a instancias gubernamentales del pas vecino en las tareas de inteligencia y planificacin y hasta en la toma de decisiones; y en el contexto de la guerra contra el narcotrficodecretada por Felipe Caldern las oficinas estadunidenses de control de armas de fuego (ATF) y de lucha contra las drogas (DEA) suministraron armas de asalto a uno de los crteles que operan en el pas y participaron en el lavado de dinero producto de sus actividades ilegales.

La supeditacin descrita tiene secuelas perdurables, una de las cuales es el arraigo de la violencia que todos los das produce lamentables e indignantes prdidas humanas. El gobierno estadunidense, sin importar quin lo presida, debe entender que Mxico decidi dejar atrs esa desastrosa estrategia y que es su potestad soberana tomar su propio rumbo en sta y otras materias.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2019/11/06/opinion/002a1edi#texto


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