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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2019

Octubre 1917 no fue una revolucin (solo) bolchevique

Dmitri Prieto Samsnov
La Tizza

Equipo Post_Soviet_Cuba del Capitulo Cubano del Grupo de Trabajo Anti-Capitalismos y Sociabilidades Emergentes afiliado al Consejo Latino-Americano de Ciencias Sociales (AC&SE CLACSO), & University College London (UCL Anthropology)


Fernando Martnez Heredia, Desiderio Navarro, Dolores ORiodan y Ursula Le Guin in memoriam


Introduccin. 1917: revolucin de quin, por quin, para quin?

De nuevo, vivimos en tiempos duros para quienes concebimos como posible e imprescindible un planeta Tierra no-capitalista. Para colmo, es quizs ms visible ahora que nunca la tendencia y plena capacidad de la mega-mquina de dominacin mltiple extractivista-militarista-estatista-capitalista-consumista-patriarcal, a movilizar un masivo deslizamiento hacia el abismo. Estamos frente a una configuracin del sistema-mundo no favorable para la contestacin cuando, por desgracia, la inmensa mayora de quienes analizan este tipo de fenmenos no esperaban el advenimiento de tales contextos. Pero el escenario no es robusto. Frente a una realidad as, compleja y controvertida en s misma, se plantean alianzas polticas, antes impensables, y ello me hace pensar que cada vez adquieren ms filo, de nuevo, algunas polmicas, hoy visibles a plenitud bajo la luz del crepsculo, pues hay en ellas suficiente calor acumulado: ms que cenizas, son brasas, como las que de manea cuidadosa se guardaban incandescentes siglos atrs para hacer fuego cuando surgiera la urgencia de la luz. En esos dilogos fragmentados depositada est en la actualidad la luz del ideal que tambin nosotros osamos defender.

La Revolucin de octubre [1] de 1917 en Rusia ha sido repetida y en mi criterio como un error bolchevique. Cul fue el lugar del partido bolchevique en el movimiento revolucionario de las clases obreras y campesinas de Rusia, el cual en aquel momento clave comenz a producir un nuevo y singular sistema socio-poltico? La respuesta a la pregunta parece evidente. Todo el mundo sabe; [2] los [3] bolcheviques protagonizaron la revolucin, o al menos fueron el partido que la organiz y lider.

Sin embargo, la realidad histrica es ms compleja que las narrativas ideolgicas acostumbradas. Resulta que tal complejidad del fenmeno 1917 en Rusia es susceptible de ser testimoniada en trminos ms adecuados a la diversidad de los hechos, si partimos de que las narrativas histricas son de modo usual contadas desde los proyectos polticos ms exitosos. Y aun las propias narrativas de los vencedores de turno suelen variar con el tiempo, hasta llegar a seleccionar lo que antes era obvio. Tal gesto epistemolgico no siempre es logrado por el exterminio fsico de portadores de culturas polticas y de pensamiento, y de narradores de la alternatividad, como sucedi en la Unin Sovitica bajo Stalin; en la propia Cuba, por ejemplo, en medios revolucionarios de finales de los cincuenta se pas de la valoracin de los sucesos hngaros de 1956 como insurreccin popular antimperialista a la de conspiracin contrarrevolucionaria y antisovitica mutacin discursiva debida al cambio en la afiliacin geoestratgica de Cuba. Por ello, sera adecuado asumir que una revolucin como la de 1917 fue un acontecimiento donde se ancla el foco de mltiples genealogas posibles, concomitantes, cuyas legitimidades respectivas fueron afectadas por los procesos posteriores, en que algunas de ellas fueron borradas de los registros, y otras modificadas re-contadas, re-escritas en lo que a su sentido contextual se refiere.

La Revolucin sovitica (octubre/noviembre de 1917) articul un grupo no uniforme de fuerzas polticas, aun cuando la iniciativa de la accin en las zonas centrales de Rusia perteneci al Partido Bolchevique [4], pero hoy resulta claro una cuestin: sin un complejo sistema de alianzas, y, sobre todo, sin invocar ideas y mtodos elaboradas en mbitos polticos no-marxistas, el proceso de ser monopolizado por el POSDR(b) habra sido abortivo desde sus inicios. Por tanto, la revolucin de octubre-noviembre del 1917 en Rusia no fue solo bolchevique.

Bastara ahora con decir que los bolcheviques eran solo una de las fuerzas polticas partidistas que tomaron el poder en nombre de las clases trabajadoras a finales de 1917; al ser el campesinado la clase entonces mayoritaria del antiguo Imperio de Rusia, corresponda al partido campesino de los llamados socialistas-revolucionarios S-R: partido cuya genealoga revolucionaria ser expuesta ms adelante el peso determinante en las decisiones del primer gobierno de los soviets, hasta que, a raz de la firma de la paz con Alemania y Austria-Hungra, surgiera la escisin en el bloque revolucionario sovitico.

El propio Partido Bolchevique articul en un perodo muy breve de tiempo (meses) y a partir de elaboraciones por Lenin y Trotski de un conjunto de presupuestos ideolgicos y experiencias prcticas de las masas un proyecto combinatorio de largo alcance el cual inclua, por ejemplo, los soviets, la socializacin de la tierra, el control obrero, y la consigna de la revolucin mundial y la construccin del comunismo en un futuro cercano, por mencionar solo ejemplos claves de muy diversa procedencia, dotado de complejidad; proyecto sobresedo por el agenciamiento derivado de la guerra civil, la cual se desat en solo algunos meses, y arras con estepas y ciudades del antiguo imperio. Y es que las guerras, en tanto confrontaciones antagnicas entre dos bandos o fuerzas polarizadas, imponen una lgica poltica de fidelidad binaria a lo Carl Scmitt: amigo contra enemigo. En los trminos del socilogo sistemtico Niklas Luhmann, es una reduccin de la complejidad: todo el conjunto enrevesado y complejsimo de manifestaciones de lo poltico en la praxis y el pensamiento, se reduce a un lugar en un sistema de lealtades donde solo hay dos posibilidades a escoger. De ese sobreseimiento del debate politizado en torno al proyecto, emerge el poder de la Nomenklatura [5] burocrtica de la Unin Sovitica: el aparato jerarquizado de los cuadros partidistas -completado mediante la cooptacin es decir, un mecanismo de caucus, en lo esencial vertical, antidemocrtico y nada participativo, a no ser para la aprobacin masiva de polticas ya elaboradas y regido por el sistema de ordeno-y-mando o sea, las decisiones eran tomadas por decisores, y mediante orientaciones de niveles superiores a los inferiores bajadas a la ciudadana, por lo que no eran el resultado de la deliberacin pblica dentro de aquella cuyo representante ms consistente en la historia sovitica fue I.V. Stalin. Ya en 1921, casi finalizada la guerra civil en la parte europea de lo que sera la Unin Sovitica, es tomada por los bolcheviques la inusitada decisin de prohibir las fracciones organizadas dentro del partido esas estructuras para el debate de polticas partidistas y estatales en el marco del centralismo democrtico existieron durante todo el proceso de la revolucin y la contienda blica: por qu, sin embargo, eran abolidas ahora, que el pas pasaba a una etapa de paz social y mayor apertura al mercado, con la Nueva Poltica Econmica propuesta por Lenin?.

ABC del comunismo: sus genealogas en el siglo xx son ms complejas de lo que parecen

Si volvemos a 1917, el partido en cuestin para complicar la cosa! ni siquiera se autodenominaba comunista en octubre/noviembre de ese ao. (La narracin acostumbrada construida a posteriori hara bien borroso ese hecho, mientras presupona que la ideologa del partido ya era comunista, a pesar de su denominacin oficial, por el simple hecho de ser marxista y leninista [fuese esto ltimo lo que fuese en aquel momento], pero incluso los historiadores ms inteligentes de la Unin Sovitica en sus ltimas dcadas muestran claridad en el punto, al plantear que Lenin [Trotski no poda ser mencionado, por razones obvias] se adelant al resto de la militancia y la tuvo que convencer)

Justo, la palabra comunista, como se ver a continuacin, es un rescate que realiz el fundador del bolchevismo, V. I. Lenin, junto con el exmenchevique internacionalista L. Trotski, de una nocin en lo esencial premarxiana, utilizada por los jvenes Marx y Engels para nombrar el famoso Manifiesto, de 1848 y tipificar su ideologa de aquel momento, pero que a la postre qued al margen de las narrativas de los partidos marxistas. El Manifiesto Comunista promovido en la antigua Unin Sovitica de modo usual bajo su primer ttulo: Manifiesto del Partido Comunista, texto inaugural de la Liga de los Comunistas, siempre ha sido considerado pieza clave y seminal de la ideologa marxista, y parte esencial en el acervo intelectual de la primera Asociacin Internacional de los Trabajadores. La derrota de la Comuna de Pars (en 1871), sin embargo, dio al traste con la esperanza de una pronta revolucin proletaria en Europa, y abri paso a la era imperialista. El reforzamiento y la estabilizacin de los grandes Estados burgueses conllevaron a la serie de decisiones de quienes en grados diversos seguan las enseanzas marxistas, de constituirse en partidos polticos legales, para entrar en la lucha electoral y establecer polticas pblicas en favor de quienes trabajan. En esa deriva se incorporaron tambin elementos provenientes del sindicalismo negociador tradicional. La fuerza poltica resultante fue, con amplitud, conocida bajo el nombre de democracia social, o socialdemocracia. Con ese criterio fue que se constituy la II Internacional, que era en esencia una alianza de partidos polticos socialdemcratas y laboristas. Para el movimiento obrero y revolucionario en su conjunto, el coste de esa opcin fue la escisin. El segmento ms radical se organiz alrededor de anarquistas y del sindicalismo revolucionario, bajo la consigna de Revolucin Social, o socialismo revolucionario. Ese fue tambin el nombre genrico con que en Rusia se conoca la tendencia de quienes, en vez del trabajo de masas caracterstico del POSDR, optaban por el terror individual o lo que era llamado propaganda por el hecho. Justo dentro de ese segmento, no solo en Rusia, sino tambin en otros pases, se conservaban corrientes que se autodenominaban comunistas. Lo hacan por oposicin a quienes se autodenominaban socialdemcratas y entre quienes estaba la mayora aplastante de los marxistas, al tiempo que optaban por la lucha poltica clsica. Hacerse llamar comunista era sinnimo de subversivo, muchas veces de terrorista. Era declararse inconforme con la paz social del sistema. Cuando alguien era llamado comunista antes de 1918, lo ms consistente era pensar que se trataba de un anarquista, nunca de un marxista o socialista autoritario, como tambin se les llamaba desde la izquierda libertaria. [6]

En Rusia, la tendencia comunista exista en lo fundamental dentro del anarquismo, y fue popularizada por Piotr Kropotkin (18421921), prestigioso gegrafo, bilogo, etngrafo y preso poltico fugitivo, de origen aristocrtico, quien tuvo que refugiarse en Europa occidental a causa de la persecucin zarista. Al caer la monarqua de los Romanov en febrero de 1917, Kropotkin volva a Rusia. Este antiestatista radical quien popularizara a travs de mltiples libros, artculos y folletos el principio comunista de cada cual, segn sus capacidades, a cada cual segn sus necesidades frente a ideales socialistas de menor radicalidad fue un cientfico social muy apreciado por Lenin en la poca del entresiglo, cuando el acadmico libertario refugiado en Londres escriba su tratado sobre el apoyo mutuo. Tal disertacin era muy til tambin a los bolcheviques, en funcin de probar desde la evidencia emprica la factibilidad de una sociedad sin explotacin. Durante la Primera Guerra Mundial (19141918), Kropotkin asumi posturas social-patriticas, a favor de la Entente y contra las Potencias Centrales, que en realidad lo alejaron de los revolucionarios rusos ms radicales, quienes condenaron la contienda por imperialista. No obstante, los efectos de su promocin del comunismo seguan presentes entre los socialistas libertarios de tendencia anarco-comunistas, y pronto se arraigaran, por osmosis, tambin en el partido encabezado por Lenin. Hay un particular residuo de este aprecio del lder bolchevique por el prestigioso anarquista, en el palimpsesto urbanstico de la Mosc de hoy: existe una calle e incluso una estacin de metro con el nombre de Kropotkin. An mas, cuando en los aos treinta el rgimen de Stalin comenz la construccin en el centro moscovita del enorme Palacio de los Soviets edificio de cerca de 500 m de altura, jams terminado; se situaba donde estuvo el Templo de Cristo Salvador, volado para dar espacio al Palacio, pero la Gran Guerra Patria impidi continuar las labores; con posterioridad estuvo ah la Piscina Mosc, y hoy, de nuevo, el templo, reconstruido, la estacin Kropotkinskaya deba ser su vnculo con el Metro por una rara justicia potica, se re-creaba el vnculo anarquismo-apoyo mutuo-soviets pero marcado esta vez por la tcnica y la arquitectura del estalinismo. Hoy, como una paradoja, es la estacin que sirve de acceso al reconstruido Templo de Cristo Salvador, smbolo de la Rusia posterior a la Perestroika y de cierto clericalismo emergente. El entierro de Kropotkin en 1921 fue la ltima gran manifestacin legal de las fuerzas anarquistas en Mosc. Hay una leyenda de que Lenin liber a un grupo de anarcos presos, bajo palabra de honor, para que asistieran a las honras fnebres de su maestro. Narra la leyenda que todos regresaron a sus celdas.

Es posible concluir, entonces, que el rebranding posterior a octubre de 1917 que renombraba el Partido Bolchevique como Comunista, fue una inteligente accin de relaciones pblicas que se apropiaba de una denominacin proveniente de otra corriente poltica (i.e. anarco-comunismo).

El anarco-comunismo era una de las tendencias dentro del socialismo libertario, es decir, el pensamiento y la praxis que aspiran a una sociedad postcapitalista sin Estado. Como vimos, en la poca posterior a la derrota de la Comuna de Paris (1871), el movimiento obrero occidental sufri una profunda crisis, que provoc la escisin de la Primera Internacional. La lnea, conocida en aquel entonces como social-democracia, donde el pensamiento marxista estaba ms presente, se consolido organizativamente en 1889 en la Segunda Internacional. Esta Internacional, que inclua las vertientes bolchevique y menchevique del Partido Obrero Social-Demcrata de Rusia, dejo de existir en la prctica en 1914, cuando los partidos ms fuertes que la integraban votaron en los respectivos parlamentos de sus Estados a favor de la guerra, con lo cual quedaron separados por la lnea de frente. Los bolcheviques, los mencheviques-internacionalistas, los espartaquistas alemanes, los tesniakos blgaros y grupos minoritarios de otros pases se opusieron a la confrontacin imperialista. Pero ms all de las corrientes socialdemcratas, que terminaron optando por intentar salir del capitalismo mediante la toma pacfica del poder bajo el esquema electoral de los propios Estados capitalistas lo cual despus se llegara a consolidar en los llamados Estados de bienestar, estaba el universo de las corrientes socialistas que se autodenominaban revolucionarias o sea, que optaban por la lucha insurreccional; dentro de ellas, para el caso de Rusia, hay que ubicar al Partido Socialista-Revolucionario, de raz campesina, y las mltiples organizaciones socialistas-libertarias o anarquistas.

El anarquismo, adems del anarco-comunismo, ya inclua en esa poca otras lneas de pensamiento, destacndose entre las mismas y tambin de gran peso entre los socialistas-libertarios rusos el anarco-sindicalismo. Esta tendencia tambin llamada sindicalismo revolucionario, a contrapelo del sindicalismo reformista, influido por los socialdemcratas y otros partidos polticos desestimaba la lucha electoral partidista en pro de la adopcin de reformas laborales por va legislativa, as como la utilidad a largo plazo de las negociaciones colectivas con las patronales a pequea escala, pretendiendo en vez de ello derribar el sistema capitalista, junto con el Estado, en su totalidad. Los anarcosindicalistas estn a favor de que los propios sindicatos, formados con el objetivo de la lucha obrera en terreno econmico, se conviertan en rganos por excelencia del ejercicio de la capacidad poltica de las clases trabajadoras, mediante la autogestin coordinada de la economa en su conjunto. Eso, segn el pensamiento anarcosindicalista, hara ya innecesario el aparato estatal desde los primeros momentos de la revolucin proletaria. Para llegar a tal situacin, se necesitaba, por un lado, una etapa organizativa, de educacin y aprendizaje, en la cual se ira reforzando la autonoma obrera a partir de la creacin, el fortalecimiento y la expansin de los sindicatos y sus organizaciones afines (federaciones, clubes, cooperativas); y, por el otro, llevar a cabo el propio acto revolucionario. Como principal mtodo de lucha en aras del derribo final del capitalismo y el Estado, los anarcosindicalistas de finales del siglo xix y principios del xx invocaban la huelga general, y la instalacin inmediata del control obrero sobre la actividad econmica, para garantizar su continuidad en medio de la ruptura.

El anarcosindicalismo fue una de las tendencias ms populares, sobre todo entre la clase obrera industrial, dentro del movimiento socialista de orientacin libertaria en los territorios que componan el Imperio de Rusia en los aos anteriores a 1917.

El anarcosindicalismo mundial tuvo como principal intelectual orgnico una hoy casi olvidada figura mtica: Georges Sorel [7] (1847- 1922), el ingeniero francs devenido a sus 45 aos pensador radical, y uno de los primeros en sealar, de modo preciso, la importancia social del mito. Para Sorel, la huelga general era justo un mito; pero, como los antroplogos posteriores, el mito no es visto ac como algo falso en trminos cognitivos, sino como algo eficaz en trminos culturales: la posibilidad de convertir la imaginacin en realidad prctica. Adems de esta adelantada doctrina, Sorel reflexion sobre la crisis de la racionalidad moderna, al intentar, desde la izquierda revolucionaria, hacer lo que Max Weber hizo desde la derecha conservadora y se volvi uno de los pilares referenciales de la Teora Social Contempornea, la cual, por su parte, muestra hoy una significativa amnesia respecto a Sorel: sintetizar los cuestionamientos de dos maestros de la sospecha: Karl Marx y Friedrich Nietzsche. El subversivo ingeniero tuvo una influencia atestiguada en figuras como Pareto, Croce, Gramsci, Maritegui, Benjamin, Kazantzakis y Mussolini (!). Lenin conoca y valoraba el pensamiento de Sorel, aunque tambin lo criticaba con dureza por sus tendencias pequeoburguesas tpico universal de la crtica marxista del anarquismo, que de manera usual emerge con independencia de la tendencia clasista real de los exponentes criticados del mundo libertario.

Lo que ac importa es la opinin de Sorel que es justo el ncleo de su condicin de intelectual orgnico del anarco-sindicalismo de que como mismo la forma parlamentaria de representacin ha sido central para los Estados del capitalismo moderno su matriz mtica, podramos decir, de forma algo anacrnica, as, los sindicatos seran la forma central organizativa de la gestin obrera no-estatal en el socialismo postmoderno mucho del pensamiento soreliano se lee hoy como si hubiese sido escrito cien aos despus, al calor de la crtica bombstica de la modernidad, por otros franceses tambin subversivos pero sobre el papel. Lo seran en tanto organizacin de clase, constituida desde abajo hacia arriba, por las propias colectividades de quienes trabajan en las industrias y otros sectores econmicos, sin que hiciera falta un parlamento.

Pero, al regresar a Rusia, 1917 fue, casi de inmediato despus del mes de febrero, cuando la insurreccin popular, luego de provocada la abdicacin del zar Nicols II, dio al traste con la monarqua en Rusia, al menos hasta el momento, el ao del reemerger de los soviets, consejos de diputados de obreros y soldados. En muchos de ellos, las tendencias anarcosindicalista y anarcocomunista se hacan presentes.

Este tipo de rgano de poder popular y de clase, con mandato imperativo de los electores sobre sus diputados y el consiguiente derecho de revocacin, que combinaba elementos de democracia representativo con democracia directa y era reconocido incluso por los anarquistas como un tipo de organizacin sociopoltica apta para devenir en base de un proyecto de autogestin general de la sociedad libertaria, fue producto de la iniciativa desde abajo. Los soviets ya haban existido en 1905, durante la primera revolucin rusa: para entonces, el propio Lenin se sorprendi con semejante innovacin social. Su primera reaccin fue de escepticismo,[8] pero abril de 1917 fue el punto en que Lenin lograba convencer al POSDR(b) de la necesidad de renunciar a la repblica parlamentaria como proyecto poltico-estatal inmediato, y reformular el plan en trminos de la constitucin de un Estado sovitico con la consigna bolchevique de Todo el Poder a los Soviets.[9]

Las referencias a la similitud del nuevo modelo propuesto con la Comuna de Pars (1871) no se hicieron esperar, y aun hoy son tpicas entre quienes defienden un proyecto sovitico [10] autntico frente a posteriores degeneraciones.

POSDR(b) y/vs PSR-I: El fallido intento de un bipartidismo sovitico

Los organismos soviticos en los cuales la participacin de los diversos partidos de izquierda variaron segn coyunturas y tuvieron una historia tambin compleja en 1917. La tendencia general fue que los congresos de toda Rusia y de alcance territorial ms estrecho eran representaciones multipartidistas; el Primer Congreso de los Soviets Obreros y de Soldados de Toda Rusia junio-julio de 1917 estuvo dominado en trminos cuantitativos por los partidos favorables al Gobierno Provisional socialrevolucionarios de tendencia derechista, mencheviques, entre otros y confirm su supremaca. Los socialistas moderados, en efecto, representaban cinco sextos de todos los delegados, mientras que los de extrema izquierda apenas contaban con unos ciento veinte representantes. La insurreccin revolucionaria de octubre/noviembre se hizo coincidir con el Segundo Congreso de los Soviets, al cual acudieron unos 670 delegados electos, ​de los cuales 300​ eran bolcheviques y cerca de 100 eran socialrevolucionarios de izquierda el partido S-R estaba justamente en esos momentos en pleno proceso de separacin entre sus segmentos de derecha, y el de izquierda, favorable este a la instauracin del poder sovitico,​ que tambin apoyaron el derrocamiento del Gobierno Provisional encabezado por el premier Krenski (socialista de derecha). El apoyo a los bolcheviques haba crecido de modo espectacular en los ltimos meses antes del congreso, aunque no contaban con mayora absoluta​ entre los delegados. La salida del congreso de las delegaciones de partidos opuestos a la insurreccin garantiz la aprobacin de los resultados de la misma y con ello el derrocamiento del Gobierno Provisional, el rpido voto favorable a los dos primeros decretos del poder sovitico el de la Paz y el de la Tierra, y el comienzo de las complejsimas negociaciones en aras de la formacin del primer Gobierno Obrero-Campesino el cual a sugerencia de Trotski fue llamado Consejo de los Comisarios del Pueblo, para evitar la palabra ministerio, considerada un trmino burgus.

Tales circunstancias no habran sido posibles, si el Partido Bolchevique no hubiese hecho suyo el segmento del programa del Partido Socialista-Revolucionario que se refera a la socializacin de la tierra: justo, se convirti en el ncleo del contenido del nuevo Decreto sobre la Tierra. Este hecho fue reconocido tanto por los socialrevolucionarios algunos de los cuales acusaron a los bolcheviques de plagio como por los propios bolcheviques, cuyos intelectuales con posterioridad acreditaban que se obr de acuerdo con una necesidad tctica en funcin de lograr el mximo apoyo de las masas trabajadoras en condiciones de la toma de poder en curso, incluso cuando consideraran que la terminologa socialista-revolucionaria deba mucho al pueblismo [11] ruso, de tendencias cratas, y no expresaba la nocin cientfica-marxista de la nacionalizacin de la tierra y no de su socializacin.

En general, casi todas las fuerzas socialistas del momento estaban de acuerdo con la necesidad de arribar en el debido curso a las medidas que tomaban los rganos de la naciente Repblica Sovitica trmino que no se us de manera ofical hasta dentro de algunos meses, pues, en teora, se trataba solo de un nuevo ordenamiento dentro de la ya existente Repblica de Rusia,[12] pero ese debido curso incorporaba para la derecha socialista la necesidad de esperar la Asamblea Constituyente.

Hay que reconocer tambin que los soviets de obreros y soldados, as como su congreso y el primer gobierno sovitico derivado de l, en tanto rganos de poder de clase, expresaban solo la voluntad del proletariado y de quienes estaban movilizados en el Ejrcito. Rusia era un pas agrario y los campesinos eran mayora poblacional. Para lograr la representacin de todas las clases trabajadores, haba que incluir el elemento agrario, y el mismo estaba expresado en los soviets de campesinos, rganos en aquel entonces independientes de los de obreros y soldados. El II Congreso de los Soviets campesinos, representante de la mayora absoluta del pueblo de Rusia, tuvo lugar en diciembre del 1917, y la mayora absoluta de sus delegados eran integrantes del Partido Socialista Revolucionario.

Cuando se decide con posterioridad, en el III Congreso, unificar la convocatoria a los soviets de ambos tipos obreros-soldados, y campesinos, los bolcheviques en ejecucin del principio de la dictadura del proletariado promovieron una proporcin de un sistema de cuotas por clase social, donde los electores obreros elegan un nmero en proporcin mayor de delegados per caput que los campesinos. El Partido Socialista-Revolucionario de Izquierda, en aquel entonces, acept ese tipo de arreglo en aras de la unidad revolucionaria. Lo que la narrativa tradicional establecera, mucho ms tarde, a partir de un claro desequilibrio, de la asimetra generada por el ejercicio explcito del poder-saber, es un esquema donde de los revolucionarios en bruto se van desgajando de modo paulatino grupos de revolucionarios falsos, incompletos, renegados, de modo que la pureza del ideal y de la poltica de vanguardia bolchevique codificada en la palabra rusa pravda, verdad y justicia al mismo tiempo, y nombre del rgano oficial del CC de ese Partido va quedando inclumemientras lo falso desaparece en la nada abisal, o los campos de concentracin de Stalin. Singular ejercicio de ingeniera de la memoria.

No eran los bolcheviques, por tanto, mayora dentro de gran parte de los organismos soviticos, en las semanas inmediatas antes y despus de octubre/noviembre. El gobierno resultante del triunfo insurreccional del 7 de noviembre de 1917 y del Congreso de los Soviets de Toda Rusia, que ocurra de manera simultnea con el levantamiento armado en Petrogrado ah s era un movimiento organizado, coordinado y dirigido en lo fundamental por cuadros del POSDR (b) o leales a ese Partido, a travs del Comit Militar-Revolucionario, rgano de poder temporal creado por el Soviet urbano de la capital nortea del antiguo Imperio, tena un explcito estatuto de provisionalidad, con posterioridad escamoteado. Se trataba, como se vean las cosas en aquel momento, de cambiar un gobierno provisional que haba perdido legitimidad derivada, en ltima instancia de la Antigua Duma estatal zarista y de los sucesos revolucionarios de febrero del mismo ao, que dieron al traste con la monarqua de los Romanov, por otro, provisional por igual, pero ms legtimo y declarado de carcter obrero-campesino, o, en algunos documentos, campesino-obrero puesto que, para unos, se apoyara en los soviets, entidades democrticas, revolucionarias y de clase, y para otros, en una amplia coalicin que aglutinara toda la democracia, es decir, los partidos defensores de las libertades republicanas y de polticas en inters de las amplias masas de la poblacin; en cuales habran de ser tales polticas, no haba consenso en ese sector de la opinin. La situacin de provisionalidad debera permanecer vigente hasta el momento de la Asamblea Constituyente, acontecimiento anhelado por generaciones de revolucionarios y revolucionarias de la vieja Rusia, que era vista en aquel entonces el verano-otoo de 1917 por quienes eran llamados partidarios de la democracia incluyendo, con probabilidad, a la mayora de los bolcheviques como fuente definitiva de legitimidad.[13]

En aras de poner en marcha el proceso de toma del poder y de su reconocimiento como legtimo y revolucionario por las clases trabajadoras y otros actores polticos relevantes, el CC del POSDR(b) tuvo que desplegar una complicada poltica de alianzas, donde el criterio de inclusin de cada partner en una coalicin sin dudas respaldada por la fuerza armada de la guarnicin y el proletariado de Petrogrado la Guardia Roja, y por la polifona de una mayora inestable de la extrema izquierda incluyente tanto de los bolcheviques como de otras fuerzas polticas radicalizadas, sin las cuales estos no habran logrado ninguna victoria real en el Segundo Congreso de los Soviets Obreros y de Soldados sera el reconocimiento explcito del programa radical maximalista [14] de Lenin y Trotski ms que del propio partido en su conjunto: como demostr la votacin en que se decidi la propia insurreccin de octubre/noviembre, incluso en el liderazgo bolchevique haba un nmero sensible de militantes que seguan ms bien la lnea poltica de la social-democracia tradicional en lo que a la tctica y al radicalismo poltico inmediato se refera).

Los primeros gobiernos soviticos obrero-campesinos eran de coalicin. Los socialistas-revolucionarios llegaron a ejercer las carteras de Agricultura, Correos y Telgrafos, Propiedad Estatal, Gobierno Local, Palacios, y Justicia este ltimo comisariado popular le toc a Isaac Steinberg, notable intelectual del Partido S-R de Izquierda, quien, con posterioridad, ya en el exilio, escribira su excelente crnica En el Taller de la Revolucin, de necesaria lectura junto con el siempre mencionado reportaje de John Reed. Los socialrevolucionarios formaban parte del Colegio de la Cheka, rgano creado para la implementacin del Terror Rojo. Junto con esas fuerzas polticas, en los organismos soviticos participaban, durante los primeros meses posteriores a octubre/noviembre de 1917, algunos anarquistas, e integrantes de otros partidos socialistas. John Reed explica en su Diez das que estremecieron el mundo, las complejidades de las negociaciones de esos primeros meses.

En el taller de la Revolucin fue publicado en Cuba en una edicin de 1960. Steinberg ofrece ah su testimonio de cmo fue su trabajo con sus colegas bolcheviques, sobre todo desde una perspectiva de confrontacin tica. Confronta la tica de los socialistas-revolucionarios, herederos de los pueblistas rusos del siglo XIX, con la tica marxista socialista-cientfica, de los bolcheviques. Alega que la tica bolchevique al invocar la ciencia como saber fundamental siembra la semilla de un gran peligro para la revolucin ese punto ya haba sido avanzado por Bakunin con casi media centuria de antelacin. Al resumir un pasaje bien extenso, Steinberg contrapone la sacrificialidad del socialismo tico de los socialrevolucionarios a la enceguecedora subordinacin a una verdad proclamada cientfica del socialismo bolchevique. Dcadas antes, el anarquismo ruso conoci al clebre Majaiski, crtico del cientificismo socialista estas crticas son un locus clsico del pensamiento ruso hasta hoy, sin dudas incluyendo pensadores religiosos como Tolstoi y Berdiaev.

En mayo de 1918, a raz de la en extremo controversial Paz de Brest con los Imperios Centrales, movida que dentro del mismo Partido Bolchevique incluyendo un nmero importante de sus dirigentes de mayor peso poltico gozaba de una popularidad menos que precaria, se produce la salida de los Socialistas-Revolucionarios del gobierno sovitico, a partir de la accin terrorista consistente en el asesinato del embajador alemn Mirbach. La llamada insurreccin de los S-R, momento clave de la purificacin bolchevique de la revolucin rusa, segn muchos autores fue un acto muy hipertrofiado en lo meditico en comparacin con su escala real. Aunque el Partido Socialista-Revolucionario no fue prohibido de manera inmediata, su marginacin fue cada vez mayor, teniendo sobre todo en cuenta la creciente implementacin de medidas de contingentacin econmica que implicaron un enorme peso represivo sobre sus bases sociales: las clases campesinas de Rusia. El raso fantasma de la guerra civil daba al traste con el espectro poltico y sus complicaciones existenciales. En 1923, fue organizado un congreso de los antiguos S-R, que dio fe de la no-existencia ulterior de ese partido, y sugiri a sus exmilitantes incorporarse al bolchevismo.

El partido mayoritario en el momento de la revolucin era liderado por una mujer, veterana de las luchas terroristas contra el rgimen zarista: Mara Spiridonova.

Dcadas despus de la desaparicin de su organizacin, ya durante las purgas de Stalin, fue arrestada junto con otros doce miembros del Partido Socialista Revolucionario de Izquierda en Uf, donde vivan en la deportacin el 8 de febrero de 1937. Acusados de planear un levantamiento campesino entre otros cargos, ella fue condenada a veinticinco aos de prisin por el Colegio Militar de la Corte Suprema de la URSS el 25 de diciembre de 1937. Despus de una huelga de hambre, fue mantenida en aislamiento en la prisin de Oriol. Junto con otros 150 prisioneros polticos, fue ejecutada en las afueras de esa ciudad el 11 de septiembre de 1941, en una de tantas de las masacres de prisioneros del NKVD, cometidas en 1941 poco despes de desencadenada la invasin nazi el 22 de junio con la Operacin Barbarroja. Spiridnova no dej confesin alguna.

Dispositivo sincretismo-sincdoque-sustitucin

Estas tres nociones sern las variables principales de la discusin que sigue:

Como vimos, la expresin revolucin bolchevique como trmino no exento de mitologa, vino a sustituir el reconocimiento histrico-poltico de un proceso plural; hoy, luchar por la revolucin posible implica tambin, en rigor, luchar contra el olvido de los orgenes mltiples de la doctrina bolchevique-leninista-trotskista en 1917, anunciada en las Tesis de Abril de Lenin y codificada con una interpretacin en su inconclusa pieza El Estado y la Revolucin, que como vimos, contiende genealogas de ideas y prcticas que han sido objeto de des-conocimiento (sic!). Muchas de ella provenan de segmentos no-marxistas del espectro poltico de izquierda, o haban sido marginadas dentro de la propia lnea marxista de anlisis social.

El Estado y la Revolucin se escribe y se inscribe en un dilogo del marxismo con tendencias anarquistas (y otras), en aras de lograr el mximo apoyo en las masas y en quienes reflexionan la sociedad desde plataformas ideolgicamente afines. La idea del control obrero que fue parte de las consignas bolcheviques en octubre-noviembre de 1917 viene de la tradicin anarcosindicalista en Rusia y en otros pases (Italia, Espaa), donde esa tendencia haba logrado un gran nivel de desarrollo. El programa agrario bajo el cual la revolucin vence y logra aglutinar a las masas campesinas a finales de 1917, era en esencia el programa de la socializacin de la tierra, planteado en un inicio por el PSR, y Lenin incorpora este concepto dentro de lo que despus fue codificado como alianza obrero-campesina: la idea de que los campesinos podan contribuir a una revolucin proletaria, que diverge en toda la lnea con la nocin marxiana de que los campesinos se organizan como las papas en un saco de papas. En Chapaev, clsica pelcula sovitica, aparece, con carcter de chiste, una escena donde a ese hroe popular de la Guerra Civil un hombre le pregunta: t, Vasili Ivnovich, ests a favor de los bolcheviques o los comunistas?. Eso era visto como un chiste en toda la poca sovitica desde la salida del filme; los espectadores se rean a carcajadas la pragmtica del chiste era sealar el carcter popular de Chapaev, su poca instruccin ideolgica, al tiempo que era capaz de responder: estoy por la Internacional. Pero resulta que el dilogo no es tan de chiste. Por qu? Como ya vimos, en 1917 la identificacin como comunista era signo indexical de los anarquistas. No haba una tradicin de que un marxista se identificara como comunista. Eso era nuevo; fue un acto de fuerza del Partido Bolchevique de autotitularse Comunista, en retorno por supuesto al Manifiesto de 1848, pero que no estaba planteado en los documentos anteriores del partido ni tampoco en los de otros partidos marxistas identificados como socialdemcratas. Lo cual cre la interesante situacin de que entre 1917 y 1919 cuando naci y se defini como comunista la III Internacional, y algunos aos despus, cuando una persona en Rusia sovitica se identificaba como comunista, haba que preguntarle si era bolchevique o no, porque podra sin problema alguno ser anarquista. Esto tambin forma parte de toda la cuestin de la amnesia, del des-conocimiento activo, pues hoy lo que fue una prctica discursiva, inmersa en un contexto histrico, parece ms bien un chiste poltico de mal gusto.

As, el proyecto bolchevique-leninista-trotskista pongo los nombres propios porque no todo el partido estaba de acuerdo con l, sobre todo al inicio del perodo analizado, al tiempo que haba, adems, fuertes estructuras fraccionarias incorpor:

1. La doctrina del control obrero sobre la economa, proveniente de crculos anarco-sindicalistas, muy afn tambin a:

El famoso cosmismo ruso de Fidorov y Tsiolkovski (lejana raz del vuelo orbital de Gagarin), el feminismo de Kollonti y la paidologa, la literatura moralizante clsica y el arte rupturista (el primer uniforme propio del Ejrcito Rojo fue diseado por artistas de vanguardia), el esperanto de Zamenhof y el idioma Zaum de Khlbnikov, la poesa visual futurista de Mayakovski y la arquitectura del francs Le Corbusier, el arrojo cientfico-positivista del conductismo de Pvlov y de la reflexologa de Bekhterev, la controversial teora jaftica del lingista georgiano Marr y las primeras propuestas geopolticas de los eurasistas, la teosofa marxizante de los Roerich e incluso la praxis no violenta del control mental para la doma de animales en el circo de los Drov, se convertan en rasgos de los que con posterioridad la propaganda denominara realidad actual sovitica. Durante un tiempo (cuando la NEP), las fronteras entre lo oficial, lo permitido y lo transgresor fueron porosas. Despus, mucho de esto fue censurado y reprimido, pero Boris Groys tiene un punto interesante sobre como el arte oficialista del realismo socialista no fue en sus inicios ms que una de las vanguardias intelectuales contendientes.[15] La monopolizacin que haba sucedido en la poltica, aos ms tarde emerga en el mbito de la creacin intelectual.

Ms que verdadero ejercicio de sntesis, estamos en presencia de un sincretismo, pues los segmentos de records, visiones, narrativas y poticas que convergieron en el bloque discursivo oficial posrevolucionario seguiran, es cierto, en muchos casos entrando en conflicto entre s pero su mera existencia previa fuera de dicho bloque era objeto de des-conocimiento (no desconocimiento como hecho, sino des-conocimiento como proceso de extincin de un conocimiento previo). Se trata por sobre todo de la construccin de un mito social a lo Sorel, integrador y unificador, el mito del bolchevismo en estado puro, libre de cuerpos extraos, de impurezas genealgicas, fracciones polticas organizadas permisivamente dentro del corpus del Partido y de acompaamientos sospechosos de gente rara (queer) en su viaje, bolchevismo que siempre estara a la mano, guardado por la cuasi-papal infalibilidad del Comit Central Leninista [16] del Partido, y no por gusto, a diferencia de los complejos orgenes del propio marxismo, en el caso del leninismo nunca se plante la cuestin de las fuentes cuyos aportes eran incorporados a la doctrina desde fuera y por va de su superacin cf. Las tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo, como tampoco se hablaba de rupturas entre pensamiento del joven Lenin y el Lenin maduro solo la ruptura del ltimo Lenin, proponedor de la NEP, resulto muy popular cuando la perestroika.[17] Es la creacin de una nocin de tradicin bolchevique, marxista-leninista,[18] que se construye mediante la des-historizacion, la des-genealogizacin, la des-sincretizacin, el des-conocimiento de una realidad socio-histrica de flujos, de rizomas, de anastomosis, que comienza a ser leda como pureza inmaculada en tiempo inverso, nacida por la observacin social subversiva y fundante qua estadista, desde una mente privilegiadamente genial. Tradicin ubicada en plenitud en el dominio de la metafsica, donde los poetas fueron los escritores del mito.[19]

En 1917, idelogos y polticos de la II Internacional acusaban a los bolcheviques rusos de anarquizantes. Y, en rigor, si tomamos en cuenta de la pluralidad de las fuentes del bolchevismo, razn no les faltaba. De hecho, muchos intelectuales de la rbita comunista posterior reconocieron el influjo de Sorel sobre ellos mismos y sobre Lenin. Pensemos en Maritegui y Gramsci, solo por mencionar un par de ejemplos bien poderosos. Lo que, de modo paradjico, esa inclusin del pensamiento anrquico en la ideologa del partido con posterioridad nico,[20] no impidi que en la URSS emergiera uno de los paradigmas de los estados totalitarios ms opresivos, represivos y genocidas del siglo xx.

Pero en los intersticios de la matriz hegemnica de significaciones, quedaban trozos de memorias difciles de borrar. En los aos treinta y cuarenta, viejos anarquistas y socialistas revolucionarios sobrevivientes fueron con frecuencia destinatarios de sinceros sentimientos de honor por parte de generaciones que no haban vivido la poca insurreccional. Un diccionario de 1979 a pesar de calificar a Makhno de contrarrevolucionario pequeoburgus, daba excelentes referencias de la calidad combativa de sus tropas. Jvenes que no queran afiliarse al sistema opresivo y estancado de los setenta, buscaban prototipos en esos personajes apenas visibles en la penumbra del crepsculo. Los libros de ficcin histrica y algunas pelculas transgredan los estereotipos, los residuos de culturas contestatarias no hegemnicas interpelaban la cultura poltica de la burocracia en el poder; eran fragmentos que en un futuro no lejano estimularan rutas crticas para escapes tangenciales.

En su conocido ensayo In media res publica, Desiderio Navarro introdujo el termino sincdoque en el anlisis de la cultura en los procesos revolucionarios; la gran sincdoque es una denominacin adecuada para interpretar la bolchevizacin a posteriori de los eventos revolucionarios de finales de 1917. La sincdoque es forma de la metonimia: tomar la parte por el todo, como cuando se llama Revolucin bolchevique al proceso iniciado en octubre de 1917, dejando fuera un conjunto significativo de fuerzas polticas populares e intelectuales que no compartan la ideologa, principios organizativos o programa del POSDR(b). Su presencia queda borrada, o relegada a lo queer, al fringe. Un gesto de reivindicacin queer, entonces, es interpelar esa sincdoque. Desde la perspectiva poltica inmediata, la construccin de la sincdoque bolchevizada fue un recurso necesario en la apoyatura discursiva al sustituismo.

Rosa Luxemburgo tan temprano como en 1918 con (doloroso) acierto diagnostic y pronostic en su texto La Revolucin Rusa el sustituismo dentro del rgimen sovitico: es la famosa idea, que result en plenitud adecuada a la realidad histrica, de que el poder sovitico como poder del proletariado iba a ser sustituido por el poder del Partido en nombre del proletariado, por el poder del Comit Central en nombre del Partido, y por el poder de un liderazgo de corto nmero por sobre el Comit Central. Rosa no vivi lo suficiente, al ser asesinada por la reaccin teutona, como para ver como un nico y mesinico lder se apropiaba de la prctica totalidad del poder en la URSS, en nombre de los soviets de trabajadores y el Partido bolchevique en lo que con algo de cinismo se llam desde el 1937 Bloque electoral de los comunistas y los sin partido.

Este tema fue confrontado tambin con mucha fuerza por Kropotkin en su carta a Lenin publicada en Cuba en fecha reciente, dentro del proyecto de los Cuadernos de Pensamiento Crtico donde este gran terico del anarco-comunismo en esa poca habla de modo enftico de que sin una participacin de fuerzas locales y de la autorganizacin de los campesinos y dems trabajadores incluida como es obvio la clase obrera es imposible construir una nueva vida. Esta carta est fechada el 4 de marzo de 1920.

A las concienzudas crticas por intelectuales orgnicos desde dentro del campo revolucionario (Luxemburg, Kropotkin, Steinberg) hay que sumar los masivos movimientos abortados, protagonizados por obreros, campesinos, soldados y marineros, entre los cuales brillan con legendaria luz y amargor de derrotas y masacres la insurreccin campesina ucraniana (19181921) de los Soviets Libres, liderada por el anarquista Nestor Makhno que confront enormes fuerzas militares de la contrarrevolucin de Denikin y Vranguel, y sufri los percances de alianzas concedidas y subsecuentemente rotas por el gobierno bolcheviques, y la rebelin de Kronstadt, tambin exigiendo soviets independientes del control por aparatos partidistas. Estos agenciamientos revolucionarios alternativos mostraron claras tendencias anticapitalistas y antiautoritarias. Como es posible ver, desde muy temprano existan advertencias relevantes y fundamentadas frente a la degeneracin totalitaria del proceso de cambio social radical iniciado en 1917.

El dispositivo sincretismo-sincdoque-sustituismo conform el diagrama poltico (es decir, la manera de decidir que queda dentro y que queda fuera de la visin oficial del proceso revolucionario) del proceso por el cual el proyecto liberador de 1917 en Rusia fue reconvertido de modo paulatino en nuevas estructuras de dominacin social (de clase, de gnero, de creencia, de etnicidad). Los procesos de este tipo se denominan transdominacin (creacin de nuevos sistemas de dominacin despus de que una revolucin emancipadora derriba el antiguo), y son cualitativamente distintos a la situacin cuando una dominacin es cambiada por otro producto de una invasin, un golpe de Estado, una contrarrevolucin o reformas poltico-econmicas, por cuanto en la transdominacin se presume la existencia de un verdadero esfuerzo liberador, un proyecto de emancipacin y una revolucin producto del agenciamiento propio, exitosa al menos en parte. En general, la nueva dominacin no logra eliminar de manera total los frutos del proyecto liberador, por lo cual determinadas cuotas de emancipacin, ya sea como propuestas, ideas, entre otras, o como verdaderas situaciones de libertad parcial en determinados contextos, permanecen dentro de los intersticios del nuevo gran esquema opresivo.

En el caso sovitico, el diagrama poltico conformado por el dispositivo sincretismo-sincdoque-sustituismo signific un dentro y un fuera demarcados con sangre, confinamiento y muerte. La lgica binaria excluyente de la contienda [21] civil fue trasvasada al aparato ideolgico del partido nico y al sistema NKVD-GULAG, y permaneci activada durante dcadas; quienes quedaban fuera eran asimilados a animales, pudiendo ser torturados y muertos, en una estructura de normatividad parecida a la vida desnuda descrita por Giorgio Agamben (tambin heredero intelectual de Sorel, por cierto). Stalin consolidara un imperio totalitario en nombre de la libertad de las clases trabajadoras, cuya mera existencia devino garanta geoestratgica para el xito de las luchas laboralistas en otras partes del mundo, las cuales generaron avances envidiables en materia de servicios pblicos favorables a la equidad, que hoy sin referir, como norma, esta peculiar genealoga invocan tantos defensores del llamado socialismo/capitalismo escandinavo y otras variantes de diseos econmicos con Estado de bienestar. Si en algo tuvo razn Putin al denotar la desintegracin de la URSS en 1991 como la mayor catstrofe geopoltica del siglo xx, no fue tanto respecto a la desastrosa situacin de desapoderamiento en que qued el heartland eurasitico, sino ms bien en relacin con el hecho de que junto con la URSS desapareca el campo de fuerzas a escala planetaria que haba hecho posibles innumerables victorias (tcticas y parciales) de actores polticos justicieros y defensores de la emancipacin humana, en pases econmicamente desarrollados y no tanto.

En el eplogo de su genial novela pstuma El Maestro y Margarita, Mikhail Bulgakov narra cmo en una Mosc donde la presencia de lo demonaco se haba hecho explcita no solo en la desaparicin de personas, la deslealtad cotidiana, la doble moneda, la corrupcin y el espectculo del individualismo solidario, sino tambin a travs de una visita especial del Maligno en persona junto con sus acompaantes infernales a la capital socialista continan las trayectorias temporales de los personajes; entre la muerte y la locura; de modo singular se salva el expoeta antirreligioso Ivn Desamparado, que se convierte en sagaz estudiante universitario del IFLI e investigador serio de temas culturales. Esto es seal de la continuidad de cierta tradicin emancipadora: Bulgakov traza una lnea que une el pasado con una futuridad donde sera posible la liberacin de lo bueno que habitaba esa sociedad de su elemento demonaco, y es Ivn quien construira ese puente. En las dcadas que siguieron el deshielo de 1956, lo que aparece en el punto 7 de mi lista de componentes del sincretismo bolchevique seran partidas de sendas mltiples para nuevas bsquedas de libertad y espiritualidad. El proceso de transdominacion dejaba con vida cierta intencin liberadora, y aun era posible conectarla con el pasado mediante un lazo de tradicin (casi) ininterrumpida. Sin embargo, el optimismo sovitico de los sesenta pronto cedi ante el viscoso estancamiento de los setenta, no sin mediar nuevas represalias, dentro y fuera del pas eurasitico, orquestadas desde arriba.

A propsito de la tradicin bolchevique: existen tradiciones iniciticas revolucionarias?

Es an tpico de cierta militancia el ir en busca de tradiciones de combate (social o espiritual); quizs, es una tendencia buena cuando el seguimiento tradicionalista no castra al librepensamiento. En el llamado marxismo-leninismo, hay muchas de ellas: el maosmo, el trotskismo, el guevarismo. Sucede que los maostas no se relacionan con los trotskistas porque aquellos suelen ser estalinistas; est la tradicin sovitica (del PCUS) que se extingui por 198591; est el nacional-bolchevismo. Como vimos, el referente central del leninismo es el sincretismo bolchevique de 1917, genealoga sustentada por una sincdoque construida, que en realidad interpela la legitimidad de lo que pretende ser una tradicin ininterrumpida.

La actitud tradicionalista en el marxismo-leninismo tiene mucho de inicitico. An recuerdo mi emocin cuando me hicieron pionero, y tambin la aun mayor cuando entr a aquel grupillo cuyo Manifiesto deca Vivan los trabajadores! Abajo la dictadura!. Segn el filsofo conservador-tradicionalista Ren Gunon, en el fondo, no existe conversin realmente legtima, sino aquella que consiste en la adhesin a una tradicin, cualquiera sea, por parte de una persona que anteriormente estaba desprovista de toda relacin tradicional. El paradigma emancipatorio que quiere convertirse en tradicin, de manera voluntaria o no, se coloca en el lugar de lo que los tradicionalistas llaman tradicin primordial o filosofa perenne, vinculada en trminos semiticos con lo mitolgico (recordemos ac a Sorel). No pretendo agotar ac el tema Tradicin y Revolucin, al que el gran mstico pragmtico del siglo xx, Jiddu Krishnamurti dedic un libro de coloquios, donde sugiere actitudes bien distintas a las avanzadas por Guenon. Solo deseo sugerir algunas perspectivas crticas sobre la problemtica de qu hay con la tradicin bolchevique y octubre de 1917? Porque, cuando en 1919 se defini la III Internacional, los requerimientos leninistas para que partidos forneos pudieran entrar a la misma fueron bien rigurosos, lindando en lo inicitico. La cultura en el iniciarse como revolucionario, en la accin y en el trabajo revolucionario interior (ntimo, consigo mismo: tema del cual hay muy poco escrito, hay que reconocerlo), para muchos se ha convertido en sinnimo de afiliarse a un partido y as pasar a tomar parte de una tradicin. En Cuba tenemos una muestra clarsima de ello. El partido se convierte en la imagen del ngel guardin de la revolucin y en cono de la revolucin misma, y esa idea expresada por George Orwell en su categrica frase: El Partido es inmortal[22] nos viene del Partido bolchevique, que sin embargo era solo una de las fuerzas revolucionarias que en bloque tomaron el poder en octubre-noviembre de 1917.

Cuando uno se inicia en una tradicin revolucionaria, pueden suceder dos cosas. Uno, o se adhiere de modo acrtico a la tradicin, y la asume como expresin pura, inmaculada, de lo emancipatorio-primordial, casi como un summum total de la cultura terrestre de la liberacin y ya vimos cmo tales nociones resultaron construidas desde la poltica; o bien se adhiere de manera abierta, deconstructiva, como Ivn el de la novela el gran filsofo-poltico, psicoanalista y economista Cornelius Castoriadis levant el problema de la tradicin autocuestionadora que heredamos de los griegos, y plante la necesidad de definir los trminos de una nueva relacin con la tradicin desde la cultura autnoma, entrando desde su perspectiva a la misma cuestin de Krishnamurti. En el primer caso, cuando la iniciacin es sincera, puede ocurrir al seno de un partido de raz bolchevique clsica, o a algn movimiento de los que ya mencion como excluidos de la sincdoque. Pero, al plantearse la iniciacin con carcter de adhesin a lo perenne inmaculado, se entra en zona de riesgo de lo que el propio Guenon denomin contra-iniciacin, es decir, una cosa que se presenta como iniciacin y que puede dar la ilusin de ello, pero que va al revs de la iniciacin verdadera.[23] Guenon vincula la contra-iniciacin al sincretismo: Los representantes de la contra-iniciacin son finalmente engaados por su propio papel y su ilusin es incluso verdaderamente la peor de todas, puesto que en la nica por la cual uno puede, no ser simplemente extraviado ms o menos gravemente, sino ser realmente perdido sin retorno.[24] En nuestro caso, se trata de una dinmica que juega dentro del campo de la transdominacin.

La nocin inicitica de la tradicin revolucionaria y en especfico de la bolchevique-comunista y de distintas lneas dentro de esa tradicin no se puede reducir, como vimos, a la mera traditio, porque existe tambin la invencin de la tradicin, como ya lo plantearon Eric Hobsbawm y Terence Ranger, donde la tradicin se elabora a posteriori, como algo parecido a una memoria (post-memoria) que remite discursivamente a eventos que no estaban ah as por las fechas a que se atribuyen en la actualidad se usa cada vez ms la nocin afn de post-verdad. Sincdoque, sincretismo y sustituismo interpelan a la tradicin bolchevique qua constructo: invention of tradition. Este punto conduce al re-planteo de la posible existencia o no de tradiciones iniciticas revolucionarias, cuestin crtica para la confrontacin socialista-libertaria contra la llamada 4ta teora poltica.[25] Lo que hemos hecho para detectar una invencin de la tradicin es escarbar ms profundo, y ver cmo podemos narrar los eventos incorporando ms hechos. En ese escarbar es fundamental la otredad: tenemos que incorporar la mirada del otro. La mirada de los preteridos, la mirada de quienes no se habla, como las fuerzas y actores polticas de 1917 en Rusia que ya se mencionaron. No se trata de una auto-invencin en un marco poltico-partidista cerrado, del partido bolchevique, sino de todo un panormico campo de produccin de prcticas donde haba unos y haba otros. No fue esta revolucin un acto de autocreacin dentro de un partido, sino fue un proceso masivo, pero tambin plural; con praxis e ideologas polticas dirigistas, pero porosas: permeables y no intransitablemente slidas: no bloques de ferrocemento, sino concepciones y dinmicas de proyectos en movimiento. Frente a ello, se erige la ingeniera de la amnesia histrica, movimiento real y agenciado generador del des-conocimiento, con los costos justificantes del estalinismo el mundo de realidad ilusoria mentado por Pasternak en El doctor Zhivago, solo purgado, segn ese autor, por la vivencia iluminadora y a la vez sacrificial de la Gran Guerra Patria y formacin de la nueva clase gobernante y econmicamente dominante la nomenklatura, origen de la posterior oligarqua capitalista de la Rusia actual y otras repblicas postsoviticas: la transdominacin.

Esta mirada pluralizante al proceso de emergencia ideolgica como una construccin estratgica emergida en el tablero del juego de agenciamientos polticos entre bolcheviques y otros actores se contrapone con la idea de la tradicin como traditio traslacin, paso inter-generacional de un determinado cuerpo de saberes, ideas, compromisos, valores, etc.; de hecho, tradicin y traicin tienen una etimologa muy similar a partir de la nocin mtica basada en lo esencial en asumir de modo dogmtico una ideologa fundacional, la de un Lenin iluminado, autor de una ideologa, trasvasada a consignas inscritas en banderas rojas, como todo el poder a los soviets, con las que los bolcheviques toman el poder en octubre de 1917. Existe sin dudas el paso de determinados valores, saberes, compromisos, entre otras, pero lo que sucede es que no tiene carcter lineal: la tradicin es ramificada y se anastomosa: tiene rizomas o dinmicas rizomticas incorporadas. Tal complejidad puede incorporar varios momentos ontolgicos:

Tradicin como concepto de partida (traditio)

El resultante, entonces, es reconocer la existencia de una ingeniera del des-conocimiento al combinar los trminos anteriores, bajo una agencia post-revolucionaria centralizada y despluralizada. Podemos establecer, entonces, una especie de ruta crtica para analizar el tema de la tradicin en el contexto post-1917, que parte primero que todo de oponer la nocin de dato a la nocin de constructo. Ejemplos de esos constructos devenidos datos (factoides) clonados n veces son el propio trmino Revolucin bolchevique o la idea de que Lenin, en tanto protagonista ideolgico de esa revolucin, la provey de un corpus terico que moviliz a las masas, corpus aun hoy citado y estudiado contenido en El Estado y la Revolucin, texto escrito en dilogo con los anarquistas y buscando el bloque histrico para el golpe revolucionario, texto que, adems de inconcluso, no deja de ser hiptesis a nivel de proyecto y no una descripcin o narracin de hechos; la segunda parte del libro nunca fue escrita por un Lenin ya jefe de gobierno, un gobierno que en la primera parte se explicaba cmo deba extinguirse pero que no se extingui. Para m, ese libro lo termin Rosa Luxemburgo en su conocido artculo titulado La Revolucin rusa, que a la vez por ser no solo insight en extremo lcido en la realidad de la Rusia post-octubre sino tambin un genial pronstico: carcter del que el texto de Lenin de modo significativo careci del todo media con la lgubre realidad novelada por Pasternak en Zhivago.[26] Esto, a nivel de texto. A nivel de praxis no-discursiva, lo que media entre 1917 y la era Stalin es la simplificacin binaria y los rituales propiciatorios de sacrificios sangrientos de la guerra civil. La ruta crtica utilizada ac la podemos desglosar de la siguiente manera:

1. Constructo vs dato

El problema planteado en el subttulo sobre un nombre correcto para la revolucin de Octubre [27] por el partido poltico victorioso, por el sistema estatal de los Soviets, o por su efecto final real a mediano plazo: el establecimiento del poder de la Nomenklatura burocrtica incluye una dimensin estratgica importante: la victoria de una revolucin no basta [28] para conseguir la emancipacin. Juan Bosch sealaba la Gran Revolucin Haitiana de 1804 consigui la victoria total sobre sus enemigos; y, sin embargo, no logr la emancipacin de la sociedad ms all de la abolicin (a veces formal) de la esclavitud, como muchos autores explican. La revolucin sovitica tuvo el mismo problema (de hecho, Bosch y Cesaire llegaron a comparar Hait con Rusia, tanto respecto al radicalismo de sus procesos revolucionarios como en cuanto a las problemticas posteriores a sus victorias): es la experiencia de la transdominacin.

En su ya mencionado artculo, Rosa Luxemburgo ella misma, marxista, comunista y defensora de los bolcheviques previ esa tendencia. El post-marxista Cornelius Castoriadis retoma y radicaliza el anlisis en sus textos sobre la rebelin de Kronstadt, el papel de la ideologa bolchevique en el nacimiento de la burocracia y la entrevista titulada Tiene sentido todava la palabra revolucin?. Para l:

La revolucin consiste exactamente en la auto-organizacin del pueblo La auto-organizacin es tanto el auto-organizar, como la conciencia, el devenir-consciente; y en ambos casos se trata de un proceso, no de un estado. No es que el pueblo haya descubierto al fin la forma apropiada de organizacin social, sino que se d cuenta de que dicha forma es su actividad de auto-organizacin, de acuerdo a su comprensin de la situacin y a los objetivos que se marca a s mismo. En este sentido, la revolucin no puede sino ser espontnea tanto en su nacimiento como en su desarrollo. Pues la revolucin es auto-institucin explcita de la sociedad. La espontaneidad no designa ms que la actividad creadora histrico-social en su expresin ms elevada, la que tiene por objeto la institucin de la sociedad misma. Todas las explosiones revolucionarias de los tiempos modernos ofrecen ejemplos indiscutibles de ello. (Cornelius Castoriadis 2009:260, cotejado con 1993:257).

Lamentablemente, en esos textos (no as en otros, como en sus estudios sobre cultura y autonoma, por ejemplo) Castoriadis deja fuera de consideracin el tema de la tradicin, que intentamos abordar ac y que me parece muy importante hoy; demasiado importante hoy, quizs.

Muchos de los temas ac tratados nos parecen hoy muy frescos algunos incluso se discutieron en Cuba en el marco del debate de los Lineamientos de Poltica Econmica y Social del Partido y la Revolucin, as como antes, en 1991, con el debate previo al 4to Congreso del PCC, y, si miramos la historia, eran temas que los Socialistas Revolucionarios, algunos anarquistas como Kropotkin (gobierno local) y otros representantes de la oposicin de izquierda no-bolchevique pona en la mesa del Jefe del Gobierno Sovitico en aquel entonces. Tambin despus de superar nuestra versin verncula de des-conocimiento histrico algunas problemticas cubanas recin comenzadas a abordar en nuestros espacios pblicos, y tambin en libros, acerca de la historia del proceso iniciado en 1959 [29], resultan afines a lo que intento sugerir aqu sobre la revolucin sovitica de 1917. Me refiero a libros publicados hace muy poco, sobre/de Ral Roa, Guillermo Cabrera Infante, Virgilio Piera, Jorge Maach, la revista Lunes de Revolucin, as como los ya conocidos desde bastante tiempo escritos de los hermanos Saz. Salta a la vista por primera vez en mucho tiempo la diversidad de fuerzas, visiones, ideologas, referentes de quienes estuvieron montados en Cuba en el tren de la revolucin en 1959, as como su crtica al sistema sovitico ya degenerado, y el deseo de que ese no sea el destino de la revolucin cubana. Por supuesto, sabemos que muchas de esas personas despus no estuvieron ms comprometidas con el proceso, como mismo sucedi en el caso de los ejemplos que mencion a propsito de la revolucin sovitica de 1917. Tambin Cuba vivi desde muy temprano en el 1959, simplificacin bipolar del proceso a lo Carl Scmitt. Para Luis y Sergio Saz y Montes de Oca quienes llegaron a disear en sus textos un sistema de socialismo municipal, parecido al que inspiraba Kropotkin, una postura verdaderamente revolucionaria implicaba renegar en la misma medida de alianzas con EE.UU. y la URSS, que ellos en medio de la etapa ms tenebrosa de la bipolaridad de la Guerra Fra fundamentaban en las noticias recientes de Guatemala y Hungra invadidas por los ejrcitos de sus patrones geopolticos. En 1962, Cuba practicaba una alianza nuclear con la URSS, y el haber participado con dignidad en la crisis era y es motivo de honor para la generacin de nuestros padres.

La URSS que vino a Cuba ms que un pas desangrado por la guerra, era territorio de optimismo y esperanza. Solo unas horas antes de la proclamacin del carcter socialista de la revolucin cubana, Gagarin aterrizaba despus de completar una misin mucho ms riesgosa de lo que se esperaba. Koroliov, Ingeniero Principal y autor intelectual de la proeza, haba perdido todos sus dientes en el GULAG durante el rgimen de Stalin. La necesidad de dar un salto tecnolgico en medio del esfuerzo blico hizo que Stalin revocara muchas condenas, pero gran nmero de excelentes fsicos e ingenieros soviticos laboraban dentro de las Sharashki: prisiones especialmente acondicionadas para el trabajo intelectual intenso. Algunos, como el gran Landau, futuro Premio Nobel y autor de textos mundialmente conocidos (y aun usados) de fsica terica, no fueron presos inocentes, sino verdaderos prisioneros polticos: en 1938, Landau fund un Partido obrero antifascista para derribar la dictadura de Stalin, a quien comparaba con Hitler y Mussolini; los volantes del Partido fueron distribuidos en el IFLI donde cuando aquello presuntamente estudiaba Ivn, el personaje de Bulgakov. No hay que olvidar que digan lo que digan los estalinistas y sus aliados el Ejrcito Rojo fue desangrado por las represalias antes de la guerra, en cada nivel de mando fueron arrestados o ejecutados cerca de la mitad de los oficiales; de los cinco mariscales soviticos fueron asesinados tres, y esos eran justo los partidarios de un rpido desarrollo tecnolgico-militar. Stalin haba prohibido de modo explcito en junio de 1941 cualquier accin de preparacin inmediata para la guerra, y solo lderes militares intrpidos como el Almirante Kuznetsov, Comandante en Jefe de la Armada Roja, al recibir irrefutables informes de inteligencia sobre el inminente ataque nazi, cumplieron con su deber arriesgando la vida ante posibles cargos de alta traicin: a las 00.00 horas del 22 de junio de 1941, todas las unidades de la Armada Roja pasaron a la fase de alarma de combate. Cuatro horas despus, al verificarse la invasin, los barcos soviticos iniciaban operaciones de ofensiva (!) contra los puertos de Alemania y sus aliados. No fue eso lo que sucedi en el resto del frente: durante los primeros meses la URSS estuvo a punto de perder la guerra.

La Guerra fue lo que, para Pasternak, devolvi el sentido de realidad al pas, que antes haba vivido en lo que hoy llamaramos una realidad virtual. El estalinismo dur ocho aos despus de la victoria, cobrando nuevas vctimas. Pero durante el deshielo de Khruschov, la juventud sovitica fue buscando vnculos con las tradiciones de liberacin, que no fue posible reprimir. La nueva potica social fue regenerando viejos proyectos revolucionarios. Sin embargo, ya durante la Perestroika, intento de revolucin recuperadora (Habermas dixit) desde arriba (Gorbachov dixit), a pesar de las efervescencias poticas y de la clara supervivencias de los proyectos de liberacin, se produjo un nuevo acto de transdominacin, y viejas/nuevas oligarquas asuman el poder, ahora bajo el rgimen del capitalismo privado, habiendo previamente logrado la hegemona ideolgica sobre la poblacin. Fue tambin una transdominacin, que incorpor luchas populares y transit va el sincretismo neoliberal pseudo-libertario a un nuevo sustituismo oligrquico, pasando, en vez de por una sincdoque, por una etapa de individualismo privatizador. Pero esto es otra historia.

Volviendo entonces al tema de la tradicin, asumida iniciticamente hoy, quizs deberamos evitar falencias, medias tintas, ausencias o palabras cortadas a la mitad, en nuestro discurso y en nuestras propuestas ideolgicas, dentro de nuestros debates, porque se trata de posturas que pueden resultar no tanto comprometedoras, como ms bien peligrosas, a la hora sobre todo de fijar desde dnde es que estamos hablando, a quines nos dirigimos y a quines nos oponemos. Soy de modo radical favorable a la libertad de expresin de las ideas. Y tal libertad de manera inmedita implica claridad en los puntos en debate. Desocultamiento inmediato e implacable de cualquier manipulacin falaz. Es imprescindible denunciar la post-verdad y las voluntades tergiversadoras o constructoras de ficciones que vende como si fueran hechos. Detrs de esa forma de actuar siempre est el poder, pero que no est motivado por la generosidad, ni por la consciencia de su propia fuerza, sino simplemente por el miedo. Con frecuencia se evita explicitar que hubo confrontacin de ideas en tal o mas cual momento histrico, o en el presente, muchas veces se es demasiado dialgico, y en estos momentos los grandes centros de poder mundial, los tanques pensantes lo que ms hacen es generar recursos de combate de carcter confrontacional aunque a primera vista no lo parezcan; pero lo apariencial es un rasgo clave de cualquier enunciado de carcter ideolgico. Si uno entra a uno de los sitios web de la Cuarta Teora Poltica de Rusia, encontrar en lo inmediato un recurso titulado Portal de la Guerra en Red.

Para ellos est claro que estn haciendo la guerra. Creo que para nosotros no siempre lo est. Y esto nos coloca en una situacin de clara desventaja, y de peligro. Porque, entre otras tantas cosas, nos estamos oponiendo a los mismos capitalistas de siempre, a los mismos imperialistas de siempre, los mismos estatistas y autoritarios de siempre, a los mismos patriarcalistas y clericalistas de siempre, e incluso los mismos totalitarios de siempre, que ahora prefieren marchar bajo banderas populistas. Cuando este trabajo era presentado de modo oral en el Instituto Marinello, en las calles de Rusia haba carteles con Donald Trump y Vladimir Putin uno al lado de otro con las respectivas banderas, y dicen Hagamos el mundo grande otra vez. Con independencia de posteriores conflictos entre ambos lderes, yo creo que esto es peligroso y hay que empezar a fijar con claridad las posiciones. Y ni hablar del re-surgimiento del estalinismo, hoy enmarcado de modo conveniente en narrativas de la historia rusa que justifican de manera apologtica la monarqua y los pogromos. Vienen tiempos duros, y de nosotros depende si adems de duros pueden resultar fecundos. Fecundos para la lucha por la liberacin humana.

Conclusiones

No hay razones suficientes para considerar la revolucin de octubre/noviembre de 1917 en Rusia monoplicamente bolchevique. Asignarle en exclusiva ese nombre contribuye al ocultamiento de momentos esenciales para la lucha y la victoria revolucionaria que fueron obra de otros imaginarios y agenciamientos poltico-ideolgicos. Por todo lo explicado, considero que el trmino revolucin bolchevique implica una cierta distorsin y, en todo caso, un enmascaramiento del carcter plural, autopotico y popular del proceso de 1917 en Rusia. Esta distorsin es muy peligrosa ahora, porque justo bajo la bandera del nacional-bolchevismo se estn colocando fuerzas que en este mismo momento se posicionan como aliadas de Donald Trump en Rusia y que son contrarias en esencia a los proyectos de autonoma y a la diversidad, que contienen valores emancipatorios claros, que hoy estamos defendiendo ac en Cuba y en todo el continente de Nuestra Amrica, a travs de propuestas como el Grupo Anti-Capitalismos y Sociabilidades Emergentes (AC&SE), por ejemplo.

Al mismo tiempo, al igual que Michel Foucault analiz los mrgenes para poder abordar el centro del episteme social, tambin es legtimo que aparezca entre nosotros una mirada de cierta ralea fucoltiana sobre la revolucin de 1917 en Rusia. Vimos cmo la propuesta bolchevique antes y en lo inmediato despus de octubre de 1917 incorpor ideas generadas bajo paradigmas polticos anarquistas y pueblistas (socialistas-revolucionarios), incluido la propia denominacin del Partido como Comunista. El dispositivo sincretismo-sincdoque-sustituismo, analizado en este texto, es uno de los pilares del proceso de transdominacin: produccin de nuevos sistemas de opresin a partir de proyectos liberadores puestos en prctica revolucionaria radical. Y la cuestin de la tradicin revolucionaria, de la cual la tradicin bolchevique es un excelente ejemplo paradigmtico, es en extremo compleja, mientras existe cierta indeterminacin entre lo que pudiramos llamar la tradicin construida (inventada) y la tradicin heredada. La iniciacin dentro de la tradicin, por su parte, incorpora lo que podramos denominar usando de nuevo una nocin fucoltiana una cierta tecnologa del yo (self) dentro del bolchevismo, generando semejanza con las llamadas tradiciones primordiales de la filosofa perenne. Este momento es utilizado con intensidad por el activismo neo-tradicionalista de la llamada 4ta teora poltica, movimiento a favor de la hegemona conservadora eurasitica, derivado del nacional-bolchevismo ruso.

Por su parte, el capitalismo global, basado como bien lo saben y lo proclaman de modo abierto en el individualismo egosta y en tomar en cuenta al otro solo cuando es de algn modo conveniente, aspira una vez ms a erigirse en sentido comn de la humanidad. Contra esa perspectiva, hace falta aprendizaje. La Revolucin sovitica de Rusia, con todos sus aciertos y todos sus desastres, sigue en la historia como uno de los mayores intentos de accin anticapitalista.

En el carnet de membresa de una de las organizaciones de jvenes anarquistas que siguieron un tiempo existiendo en la URSS, aparece la consigna: Моя свобода в свободе и радости других (Mi libertad est en la libertad y la alegra de los dems). El portador del carnet, con probabilidad no sobrevivi las represalias del 1937, si es que no lo mataron antes. Hoy, de nuevo, son tiempos duros. Amar es urgente.

Notas:

[1] El viejo calendario juliano, al uso en Rusia en aquel tiempo, tena para entonces trece das de diferencia con el calendario gregoriano o de nuevo estilo.

[2] Mundo en sentido casi literal: en este punto, aun cuando sus valoraciones seran opuestas, a nivel factico coinciden la mayora de las izquierdas y las derechas, a nivel de teora, historia y discurso poltico.

[3] La mayora eran hombres, pero entre las mujeres del partido destaca Alexanda Kollontai, y, en los partidos fraternos, Rosa Luxemburgo. Krupskaya, esposa de Lenin, tambin fue una destacada intelectual bolchevique.

[4] El partido fundado por Lenin se denomin, de modo sucesivo: Partido Obrero Social-Demcrata de Rusia, POSDR, de 1898 a 1917, nombre usado de manera indistinta por las organizaciones bolcheviques y mencheviques; Partido Obrero Social-Demcrata de Rusia (bolchevique, POSDR(b), de 1917 a 1918; Partido Comunista de Rusia (bolchevique), PCR(b), de 1918 a 1925; Partido Comunista (bolchevique) de Toda la Unin, PC(b)TU ,de 1925 a 1952; Partido Comunista de la Unin Sovitica, PCUS, de 1952 hasta su prohibicin en 1991.

[5] El termino Nomenklatura remite a las listas de la nomenclatura del sistema de cuadros dentro del sistema construido por los bolcheviques, que se completan por cooptacin agenciada por los comits del nivel correspondiente del partido, y con posterioridad las candidaturas, casi siempre nicas, puestas a confirmacin por el voto del organismo correspondiente, o en caso de la Administracin pblica, mediante el nombramiento de la instancia superior. Tal sistema opera como un cuerpo dotado de organicidad, y quienes lo integran son los verdaderos decisores, pero su labor e incluso su existencia misma estn camuflados por instituciones de la democracia socialista con rasgos representativos y participativos mientras en realidad el principio subyacente es la cooptacin. La Nomenklatura fue interpretada en un libro homnimo escrito por el investigador emigrado sovitico, Voslenski como clase dirigente y explotadora en la Unin Sovitica.

[6] Vanse, al respecto, las investigaciones de Avrich y Glushakov.

[7] Edward Hallett Carr (E.H. Carr) Estudios sobre la revolucin. Alianza Editorial 1968 edicin en castellano (la publicacin original del libro es del ao 1950)

[8] Cornelius Castoriadis (1993; 1999).

[9] El libro El Estado y la Revolucin, del cual Lenin solo llego a escribir su primera parte, es la expresin terica de lo anunciado en las Tesis de Abril. Constituye a la vez una pieza de dialctica marxista y un intento de dilogo con la tradicin anarquista. La praxis, sin embargo, del propio gobierno bolchevique sobre todo a partir de 1918 lleg a diferir muchsimo de lo planteado en el libro; quizs la propia distancia entre esa praxis y lo anunciado en la referida pieza literaria, fue lo que impidi a Lenin terminarla, y no la muchas veces alegada por los comentaristas de la misma falta de tiempo: Lenin, en efecto, tena muy poco tiempo, pero lleg a publicar unos cuantos textos de tanta o mayor extensin que El Estado, en el perodo que mencionamos.

[10] El trmino sovitico es hoy, por necesidad, polismico, con al menos tres significados: uno, referente a la URSS, su territorio, Estado y ciudadana; dos, referente a la poca entre 1917 y 1991, en la que existieron las repblicas soviticas; y tres, referente al sistema poltico basado en consejos de trabajadores, que existi en un inicio en esas repblicas, pero con posterioridad degener en una mezcla de cooptacin con representacin. El sistema estatal sovitico fue el paradigma oficial de la propuesta de la Internacional Comunista antes de la Segunda Guerra Mundial, con repercusiones en pases tan distantes como China y Cuba; ms adelante en el tiempo, fue el paradigma, junto con la Comuna de Pars, reivindicado desde las ideologas trotskistas y maostas. En el anarquismo, desde el inicio de los soviets en Rusia, fueron reivindicados como base de una sociedad libre no-estatal. Tal fue la postura de los seguidores de Nstor Makhn en Ucrania, durante el perodo de la guerra civil. En 1956, la clase obrera hngara cre soviets durante la insurreccin antiestalinista, ahogada en sangre por la intervencin sovitica ntese la paradoja a partir del uso del vocablo en cuestin. Castoriadis reivindic la lucha por la autonoma de las clases trabajadoras de Hungra y tambin defendi la posibilidad de que soviets autnticos sean la base de la sociedad autnoma no-estatal.

[11] He preferido usar pueblismo como traduccin de narodnichestvo, pues el ms conocido trmino populismo tiene connotaciones muy diferentes.

[12] La Repblica Socialista Federativa Sovitica de Rusia (RSFSR) se creara en el III Congreso de los Soviets, en enero de 1918.

[13] La posterior disolucin de la Asamblea Constituyente por el gobierno sovitico, y la sustitucin de su carcter de fuente ltima de legitimidad, con base en un voto secreto con representacin proporcional, por una legitimidad presuntamente superior de los propios soviets, basada en un voto casi siempre pblico con representacin de clase, por cuotas y con mandato imperativo, es afn al principio de la revolucin como fuente de derecho, muy invocado en el proceso cubano post-1959. Y, tambin por el proceso cubano del 33, ver lo que dijo Grau al respecto, y, en rigor, viene de lejos.

[14] En este caso, utilizo maximalista en el sentido ms amplio de la palabra, que corresponde en lo fundamental a la percepcin que en el idioma ruso, sobre todo en los medios populares, produca el vocablo bolchevique, alguien que da ms; frente a menchevique, como alguien que da menos; el propio nombre del Partido por lo dems, muy anterior a los sucesos de 1917, y, como bien se sabe, sin relacin con su intencionalidad revolucionaria-radical fue un megaxito como gesto propagandstico, como recurso de relaciones pblicas y de image-making. Esto fue sin dudas muy favorable a la propaganda del bolchevismo entre los sectores populares y la intelectualidad radicalizada. No por gusto Jos Ingenieros, por ejemplo, en sus Tiempos Nuevos tradujo, de modo incorrecto, bolchevique como maximalista, error ya exorcizado por John Reed en sus Diez Das que estremecieron al mundo, donde explica con cuidado la incorreccin de tal gesto, pues induce al equvoco, ya que exista un partido socialista minoritario no-bolchevique nombrado, por igual, Maximalista.

[15] Tesis avanzada por Groys en su libro Obra de arte total Stalin, traducido y publicado por Desiderio Navarro en Criterios. Para la relacin temprana entre bolchevismo y psicoanlisis, ver el artculo de Jorge Luis Acanda, La confluencia que se frustr: Psicoanlisis y Bolchevismo, (http://biblioteca.filosofia.cu/), publicado tambin en la revista Temas.

[16] La mayor parte de quienes integraban el Comit Central bolchevique en la poca de Lenin o murieron antes, o fueron asesinados durante las represalias estalinistas de 193738, cuando se les acus de alta traicin, espionaje a favor de potencias imperialistas y creacin de (ficticios) bloques polticos anticomunistas; la verdadera razn fue el bajo nmero de votos obtenido por Stalin en las votaciones secretas para el Comit Central del Partido, en su XVII Congreso (de los vencedores; 1934), de cuyos 1966 delegados 1108 fueron arrestados durante el terror de finales de los aos treinta; el Comit Central elegido tena 139 integrantes y candidatos, de quienes fueron fusilados 98, o sea, ms de dos tercios. Sin embargo, dentro de la sincdoque revolucionaria el trmino CC leninista sigui en uso hasta los 1980, tornndose en mera denominacin mitolgica.

[17] Y cuando la Perestroika, justo la crisis en la percepcin de la tradicin bolchevique como algo puro tanto en sentido epistemolgico como moral fue una causa de su final en la URSS. Primero final ideolgico, despus final organizativo: el Partido antes tan ubicuo, ya no estara a la mano El actual Partido Comunista de la Federacin de Rusia, aunque invoca con fuerza el mito bolchevique, en lo ideolgico es un constructo tambin sincrtico bien distinto: unen propuestas de econmica social de mercado, estatismo militarizado, nacionalismo gran-ruso, clericalismo ortodoxo, estalinismo, patriarcado y un singular discurso clasista.

[18] Ejemplo clave de cuyo texto es el Curso abreviado de historia del PCUS, sobre el que Sartre hizo su broma.

[19] Ver: Groys, Boris. Obra de arte total Stalin. Criterios, La Habana.

[20] En algn momento de los aos veinte, se hizo famoso el chiste de Nikolai Bujarin, de que: Nos acusan de establecer un sistema de partido nico. Esa acusacin es falsa. Tenemos muchos partidos, lo que uno est en el poder, y los dems, en la crcel. Aos despus, Bujarin fue fusilado, por rdenes de Stalin, a partir de una acusacin, tambin falsa, de haber creado un Bloque Trotskista de Derecha.

[21] Es probable que la cultura de la violencia generada por el involucramiento militar del Imperio de Rusia en la Gran Guerra Imperialista de 1914 propiciara la normalizacin de actitudes antihumanistas en una parte significativa de su poblacin; de manera reciente, se han publicado interesantes anlisis que tienden a establecer el punto de que la I Guerra Mundial constituy una irrupcin de la normal, aunque distante, violencia colonial en los campos de batalla de la vieja Europa, sorprendiendo a poblaciones civilizadas en general no acostumbradas a esos niveles de violencia explcita. A pesar de los masivos desaciertos de su etapa monrquica tarda, la Rusia post-reforma de 1861 era sin dudas un ejemplo de ese tipo de civilizacin.

[22] Y tambin: Solo la mente del Partido, que es colectiva e inmortal, puede captar la realidad. Lo que el Partido sostiene que es verdad es efectivamente verdad. (1984)

[23] Iniciacin y contra-iniciacin: artculo de Ren Gunon que apareci en la revista Le Voile dIsis, febrero 1933, y fue retomado en parte en el captulo XXXVIII de El reino de la cantidad y los signos de los tiempos: De la anti-tradicin a la contra-tradicin, as como en otras partes de su obra. http://simbolismoyalquimia.com/miscelanea/guenoncontrainiciacion.htm

[24] El reino de la cantidad y los signos de los tiempos, captulo XI.

[25] La Cuarta Teora Poltica (4tp) es un movimiento terico y poltico creado por el ruso Alexander Dugin, quien abog en un inicio por un fascismo rojo y despus ha elaborado una pretendida sntesis entre tradicionalismo radical anti-moderno, marxismo, geopoltica y nacional-bolchevismo (nazismo de izquierda), reivindicando figuras en extremo controversiales, como Gengis Khan, Ivn el Terrible, el barn Ungern, Stalin, Himmler, de Wirth, Mackinder, Heidegger, Junger, los hermanos Strasser, Carl Schmitt, Kaddafi, Trump y Putin. Al ser la base de un think-tank de geopoltica tradicionalista eurasiatica, la 4tp promueve de modo extensivo sus influencias entre la derecha y la izquierda radical, as como todo tipo de mbitos declarados antinorteamericanos, y sus representantes han sido con frecuencia entrevistados por la cadena multinacional TeleSur en calidad de analistas de poltica internacional e intelectuales orgnicos de la Rusia actual.

[26] Pienso en esa novela y no en otros libros por igual importantes, porque fue escrita muy cerca de los hechos, los focaliza ontolgicamente homologable con la perspectiva ontolgica del actor revolucionario, y la intencin de su autor fue muy sociolgica: narrar el destino histrico real de un grupo social. Es casi una etnografa. Otras obras que vienen a la mente, incluyendo las ya mencionados, y libros desde La Revolucin traicionada de Trotski hasta Archipilago Gulag, de Solzhenitsin, oscilan entre lo testimonial y la investigacin histrica, por lo cual su carcter necesario de texto distanciado es distinto de la inmersin que logra Pasternak.

[27] En la URSS, se han usado, primero, el trmino Gran Revolucin Proletaria de Octubre, y, con posterioridad, Gran Revolucin Socialista de Octubre. En la Rusia de hoy, la tendencia es, de sencillo, decir Revolucin de Octubre o incluso Golpe de Estado de Octubre, este ltimo trmino importado de los medios emigrados blancos.

[28] Vase al respecto mi artculo La victoria no basta. Liberacin y contra s en la [Gran] Revolucin haitiana (17911826) en Revista Temas no. 65: 7784, enero-marzo de 2011, y el libro Transdominación en Haití (17911826): una mirada libertaria a la primera revolucin social victoriosa en Las Américas, La Habana Editorial de Ciencias Sociales, 2010

[29] Vanse, en particular, los trabajos de la profesora Mara del Pilar Daz Castan y su equipo.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/octubre-1917-no-fue-una-revoluci%C3%B3n-solo-bolchevique-1f980f638037

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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