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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2019

Multiplicidad y unidad de las violencias islamfobas
Qu significa Claude Sink?

Said Bouamama
Bouamamas (blog)

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos



El exmilitante y excandidato del Frente Nacional francs en las Landas Claude Sink ha reconocido ser el autor de los disparos contra la mezquita de Bayona que herieron gravemente a dos fieles. Admirador de ric Zemmour, se consideraba en guerra contra los islamistas, segn uno de sus post en Facebook. La mayora de los artculos de prensa centran sus anlisis en la cuestin de su salud mental y/o de su pasado en el Frente Nacional. Pocos abordan el anlisis de la relacin con el contexto de banalizacin de la islamofobia presente desde hace varias dcadas y de su aceleracin desde el final del verano[i]. Qu significa Claude Sink?  

Dos lecturas no exhaustivas

Claude Sink ser objeto de un examen psiquitrico y sin duda se descubrirn inconsistencias y/o fragilidad es y/o trastornos y/o desequilibrios psicolgicos. El diagnstico podr incluso concluir sin sorpresa en una descompensacin psictica con sus salidas de la realidad y sus crisis delirantes. Recordemos que para Freud la psicosis responde a la siguiente definicin: El hecho por parte de un sujeto de escapar de imperativos contextuales inaceptables o imposibles de integrar creando una nueva realidad que slo l percibe y que lo protege al tiempo que lo encierra [ii]. En otras palabras, la psicosis tiene un sentido y una funcin. El sujeto cree realmente en la existencia de un problema que le amenaza (a l, a su familia, a su grupo social, a su sociedad, etc.) y la funcin del acto que realiza es resolver este problema o cuanto menos protegerse actuando. As, Claude Sink explic que lo que quera hacer atacando violentamente una mezquita y a sus fieles era vengar la destruccin de Notre-Dame de Pars que, segn l, era imputable a la comunidad musulmana.

Ms all del caso Sink, conviene explicar por qu la idea de una comunidad musulmana peligrosa, inaceptable, imposible de integrar, amenazante, etc., se extiende lo suficiente en nuestra sociedad como para que se vuelva obsesiva para una parte de la ciudadana. Los objetos de sus obsesiones nos hablan tanto del sujeto como de la sociedad en la que vive. Por consiguiente, cmo no relacionarlo con ms de tres dcadas de construccin poltica y meditica del islam y de las personas musulmanas como problema? Desde el llamado caso de Creil* en 1989 no deja de aumentar la recurrencia de las polmicas agresivas sobre los marcadores de una pertenencia a la religin musulmana (culturales, indumentarios o alimentarios). Estas polmicas toman prestadas las lgicas de la dramatizacin y de la angustia. El intento de mejorar la tasa de audiencia meditica a menudo lleva estas lgicas a unas dimensiones paroxsticas. La competencia de un articulista se mide ahora por su capacidad para aumentar el sentimiento de que es urgente reaccionar ante un peligro que amenaza a todas las instituciones y logros de la Repblica: el laicismo, la escuela, de derecho de las mujeres, los hospitales, etc.

La introduccin de los campos semnticos de la identidad en el debate aumenta an ms el sentimiento de un peligro que pide una respuesta firme y decidida. Debemos esta introduccin en el debate poltico nacional a Nicholas Sarkozy en 2007 y su aval cientfico a la demgrafa Michle Tribalat. Tras introducir la nocin de francs de origen en su libro Faire France [Hacer Francia], Tribalat introdujo el concepto de autoctona en su artculo del diario Le Monde del 14 de octubre de 2011. La demgrafa opera esta innovacin al titular su artculo LIslam reste une menace [El islam sigue siendo una amenaza] [iii]. Una vez establecido el contexto de angustia y de urgencia, desarrolla a continuacin la idea de una religin extranjera:

Esa es la razn por la que el islam se presenta a menudo como parte integrante de las races y de la historia de Francia. De hecho, su presencia no sera sino una reanudacin de una historia antigua. Es un argumento de autoridad muy arriesgado porque se refiere al momento en el que la fuerza de las armas forz a la cristiandad, a la que todava no se llamaba Occidente, a recular. En realidad hace varios siglos que Europa invirti esta relacin de fuerzas. Hasta hace poco el islam haba desaparecido de los pases de Europa Occidental. En Francia casi todos los musulmanes son inmigrantes o hijos de inmigrantes. Por consiguiente, el desarrollo del islam va unido a la inmigracin extranjera. Lo mismo se podra decir de la mayora de los dems pases de Europa Occidental, en los que el islam es, efectivamente, una novedad.

Adems del hecho de que desde hace ms de un siglo la colonizacin ha tenido el efecto de arraigar a las personas musulmanas y al islam en Francia, el argumento de Tribalat construye el islam como una religin extranjera, una fe de extranjeros (aunque legalmente fuera francs). Sobre todo, opone esta religin y la autoctona, y la primera amenaza con hacer desaparecer a la segunda. Podemos ver que la tesis del gran reemplazo se cubre de un ropaje pseudocientfico. Para ello la autora no duda en utilizar su estatuto de demgrafa: El islam se beneficia de una dinmica demogrfica ms favorable que el catolicismo: una alta tasa de retencin de la religin paterna, una fuerte endogamia religiosa, una fecundidad ms elevada y una inmigracin que sin duda va a perdurar.

El antroplogo Laurent Bazin puso en evidencia en un excelente artculo el rumbo ideolgico y poltico seguido por Tribalat con esta teora:

As pues, de qu est hecha esta autoctona? La autora plantea esta idea en el prembulo para definir el islam como exterior al espacio francs y europeo: el islam, argumenta, no es autctono en Europa, lo trajeron los inmigrantes. El texto termina con la afirmacin de que, en efecto, el islam afecta a nuestros modos de vida y que ya est degradando la Repblica y la democracia por medio de las presiones que restringen la libertad de expresin. Todo el artculo est recorrido de parte a parte por un nosotros siempre opuesto a los musulmanes a los que excluye; un nosotros como esquema iterativo, que teje un vnculo entre la poblacin autctona y la Repblica, y excluye a los musulmanes. Por consiguiente, la poblacin autctona ya no se define aqu como los franceses de origen (a semejanza de la categora tnica que la autora reivindicaba en su libro Faire France) sino que se define por partida doble por oposicin al islam y por su relacin con la Repblica y la democracia [iv].

La comparacin que hace Bazin con procesos similares de introduccin del concepto de autoctona en el debate poltico en Uzbekistn y Costa de Marfil es particularmente esclarecedora de los desafos actuales. Nos encontramos, ni ms ni menos, en presencia de un a afirmacin de una francidad (comparable a la ideologa de la marfileidad que justific la caza violenta del extranjero en Costa de Marfil) amenazada por un enemigo que ayer era extranjero pero que hoy se ha convertido en enemigo interno. Catapultada por la derecha y avalada por Tribalat, la idea de una amenaza y de un peligro musulmn sale entonces del permetro de la extrema derecha en el que haba estado confinada hasta ahora.

El Partido Socialista har su aportacin por medio del tema de la defensa de los valores republicanos en el contexto del miedo suscitado por los atentados terroristas. Manuel Valls y Franois Hollande, y, en general, todos aquellos que han adoptado el discurso de los valores republicanos no como los logros de las luchas sociales, sino como unas caractersticas identitarias de una pseudofrancidad esencializada por un lado y como amenazadas por el comunitarismo y/o el islam por otro, importan a la izquierda la lgica de oposicin de un ellos identitario que amenaza a un nosotros tambin identitario. La lgica identitarista de la extrema derecha se despliega ahora en un espectro que va hasta la Primavera republicana y a veces ms all. Esta lgica es lo que explica que el blanco de las obsesiones y de los pasos al acto que suscitan y suscitarn inevitablemente sea la figura del musulmn. En efecto, dentro de esta lgica el musulmn es el portador del comunitarismo que amenaza estos valores republicanos y, ms particularmente, el laicismo: El islam encarnara entonces una amenaza para el orden republicano. Los atentados que Francia conoci en 2015 no seran sino la confirmacin de ello: el paso al acto de yihadistas franceses en territorio nacional sera la consecuencia directa del laxismo respecto al comunitarismo galopante que gangrena los banlieues [v], resumen los investigadores Julien Talpin, Julien OMiel y Frank Frgosi.

Lo novedoso de nuestra secuencia histrica no es la expresin del viejo racismo de extrema derecha que jerarquiza a la humanidad y deshumaniza a uno o varios de sus componentes, sino la extensin de su lgica bajo un barniz de respetabilidad (de defensa del laicismo, de la Repblica, de los derechos de las mujeres) a un espectro poltico mucho ms amplio.

La funcin de autorizacin  

En el prlogo del libro que escrib en 2011 sobre la identidad nacional insisto en la nocin de cerrojo ideolgico. Los incesantes llamamientos actuales a romper los tabes refrentes a la inmigracin, al islam, a los barrios populares, etc., a romper con lo polticamente correcto, a ser sinceros, etc., no son ni ms ni menos que un intento de relegitimar el discurso racista. En el plano de las ideas estos llamamientos reflejan la transformacin de la relacin de fuerzas entre clases sociales que caracteriza la ofensiva ultraliberal actual. El cerrojo ideolgico que se ha roto se puede resumir de la siguiente manera:

Desde 1945 se ha considerado, con razn, que la pretensin del Estado de definir una identidad nacional pertenece a una lgica de pensamiento fascistoide y a una prctica estatal que asume y reivindica una xenofobia de Estado. Por consiguiente, hay una dimensin de ruptura en la introduccin oficial de la identidad nacional como prerrogativa del aparato de Estado. No hay que subestimar nunca los efectos de la destruccin de un cerrojo ideolgico aunque este se limite a la esfera simblica. La desaparicin de un cerrojo ideolgico libera y autoriza, invita e incita, legitima y hace utilizables unos trminos y conceptos, unas lgicas de pensamiento y unos modos de razonamiento hasta entonces prohibidos por el estado de la relacin de fuerzas. Por supuesto, este proceso se da tanto en la destruccin de cerrojos reaccionarios como en la destruccin de cerrojos humanistas y democrticos [vi].

En efecto, ya sea bajo la forma del discurso sobre los valores de la Repblica definidos como caractersticos de una francidad esencializada o bajo la forma de la tesis de la gran sustitucin, la cuestin es la identidad nacional. Por ello, el aumento actual de la islamofobia no se puede reducir a algo que nicamente revela una lgica de chivo expiatorio coyuntural. Esta dimensin existe indudablemente, como atestiguan los momentos en que se producen de las polmicas que casi sistemticamente coinciden con luchas sociales importantes que ponen en dificultades a los gobiernos. Aunque la islamofobia como diversin es una realidad, no se puede reducir a esta dimensin. Varias dcadas de polmicas que liberan el discurso racista han aadido al chivo expiatorio la cualidad de enemigo interno. La nica respuesta a un enemigo interno es la guerra total y, efectivamente, es lo que comprenden cada vez ms los Claude Sink.

El momento legislativo ocupa un lugar esencial en este paso de chivo expiatorio a enemigo interno. Dado que la ley no es sino la expresin de una relacin de fuerzas sociales, este momento pone de relieve unos desplazamientos estratgicos. La ley sobre smbolos religiosos en la escuela de 2004 y la de 2010 que prohiba ocultar el rostro en el espacio pblico acreditan la idea de un problema y de un peligro que amenazan el laicismo en Francia. As, este supuesto peligro designa oficialmente un enemigo contra el que hay que luchar cueste lo que cueste. Desde la ley de 2004 asistimos de hecho a un aumento de demandas legislativas cuyo objetivo es ampliar la esfera de las prohibiciones (piscinas, hospitales, las salidas de la escuela, espacios pblicos, etc.). La ley de 2004 aparece as como la matriz de la guerra contra el enemigo interno al que se debe confinar cada vez ms. La extrema derecha ha entendido perfectamente esta funcin matricial y no se priva de llamar a ser coherente con ella exigiendo que se ample la esfera de las prohibiciones referentes a la indumentaria.

Por mltiples razones que ya hemos expuesto en otra parte, la izquierda no solo ha sido incapaz de oponerse a esas leyes, sino que ha aceptado su lgica y las ha aprobado. Al hacerlo autorizaba, conscientemente para algunos de sus componentes y engaada ideolgicamente para otros, el despliegue de la construccin del enemigo interno. Por ello la abolicin de esta leyes sigue siendo una reivindicacin que se debe hacer aunque la relacin de fuerzas actual haga que este objetivo sea inaccesible a corto plazo. La lgica del enemigo interno no retroceder de manera significativa mientras subsista la matriz legislativa que la autoriza. Todos los falsos debates que marcaron la ltima dcada (proceso contra el trmino islamofobia, rechazo indignado del concepto de racismo de Estado, el mantener la confusin entre la denuncia de la islamofobia y el derecho a criticar el islam, negacin de la existencia misma de la islamofobia en Francia, etc.) ponen de relieve la magnitud de los obstculos ideolgicos con los que se encuentra el retomar la iniciativa antirracista consecuente. Lo que determina el resultado de un a lucha ideolgica no es solo la fuerza del adversario, sino tambin las confusiones, las contracciones y las negaciones que se producen.

Las violencias islamfobas  

El atentado contra la mezquita de Bayona no se produce sbitamente sin signos anunciadores. Hace muchos aos que asociaciones, colectivos y vctimas de la islamofobia denuncian su banalizacin. A cambio se les acusa de victimismo, cuanto no de tener una estrategia destinada a acallar toda crtica al islam y/o intimidar a un oponente. Desde 2003 Caroline Fourest y Fiammietta Venner formalizan en su libro Tirs croiss [Fuego cruzado] [vii] este argumentario de silenciacin. Las autoras explican lo siguiente al resumir su libro para su revista Prochoix: La palabra islamofobia fue ideada por los islamistas para falsear el debate y desviar el antirracismo a beneficio de su lucha contra el blasfemo. Es urgente no utilizarlo ms para luchar de nuevo contra el racismo y no contra la crtica laica del islam [viii]. A pesar de obras que atestiguan el uso del trmino desde principios del siglo pasado [ix], ric Zemmour, Pascal Bruckner, Rgis Debray, Manuel Valls, etc. retoman el argumento de que hay que silenciarlo. Lo siguiente es pasar de una crtica del trmino a la negacin explcita de la realidad. Es lo que hace un Pascal Bruckner en un libro de ttulo evocador, Un Racisme imaginaire: islamophobie et culpabilit [Un racismo imaginario: islamofobia y culpabilidad] [x]. Subestimada y eufemizada en el mejor de los casos, negada en el peor, la islamofobia se ha banalizado de forma generalizada sin suscitar reacciones significativas.

Esta silenciacin y esta banalizacin solo han sido posibles y solo se explican si se tiene en cuenta otra dimensin de nuestra realidad social: el desfase o la distancia que hay entre muchas fuerzas polticas y asociaciones, y la parte de las clases populares heredera de la inmigracin postcolonial (no tener en cuenta o subestimar un as discriminaciones sistmicas en el momento de la contratacin o en el trabajo, en el mercado de la vivienda, en la escolaridad o la formacin, etc.). Este desfase hace imposible entender las condiciones de las personas negras o afrobereberes en Francia. Lleva a una ceguera respecto a la realidad de opresin que viven y padecen, uno de cuyos aspectos son las antes mencionadas silenciacin y banalizacin.

Desde 2004 este desfase ha llevado a no entender la dimensin de humillacin y de violencia que supona la obligacin impuesta a las chicas de elegir entre su escolaridad y su velo. Eligieran lo que eligieran, tuvo un precio que se mide en sentimiento de negacin y de ilegitimidad. Proclamar, como hacen muchas personas, que la ley ha sido un xito equivale simplemente a ocultar estos daos, que no por estar invisibilizados mediticamente son menos reales. En un artculo excelente el investigador Julien Beaug intenta describir la subjetividad de una chica que en aquel momento se enfrent esa prohibicin. Ms de diez aos despus la violencia padecida sigue resonando en ese testimonio:

Ellos no se dan cuenta [] creen que lo que llevas en la cabeza es una nadera, que te quitas tan fcilmente como un sombrero. Lo siento, pero no es lo mismo. No tiene nada que ver. [] Yo impona mucho, demostraba que no estaba intimidada; [] Cuando me llamaba al despacho era para presionarme y echarme el sermn. [] Me acuerdo que sala llorando de estas entrevistas. [] Me contena cuando estaba delante de l para no mostrarle que su juego funcionaba. Me haca la ta fuerte a la que le importa un carajo, pero de hecho, estaba harta, sobre todo cuando me acosaban por todas partes [xi].

El sentimiento de acoso que menciona esta chica es una de las primeras formas que adopt la violencia islamfoba a principios de este siglo. Toda una generacin creci vindose regularmente el objeto de discursos mediticos y polticos estigmatizantes. En esa edad particular para la construccin identitaria que es la adolescencia esta generacin se enfrent a una puesta en escena recurrente en la que ella asuma las figuras del peligro, del oscurantismo y de la amenaza. En el momento en que tena ms necesidad de calma y serenidad para construirse se le impuso el ruido permanente acusador y la conminacin permanente a justificarse. Los recurrentes y polmicos debates mediticos instauraron una apremiante violencia simblica que marc el paso a la edad adulta de esta generacin. Si bien algunos (y, sobre todo, algunas, porque son las mujeres quienes estuvieron ms expuestas) pudieron resistir a los efectos destructores de esta violencia gracias a los recursos de sus entornos, otras emprendieron el camino de la desvalorizacin de s misma y/o de la autodestruccin. La no percepcin y/o la subestimacin y/o eufemizacin de estos efectos destructores es por s misma un indicador de la magnitud del antes mencionado desfase.

A esta violencia simblica se aadieron progresivamente las microagresiones en la vida cotidiana (en el metro, en la calle, en las oficinas de las diferentes administraciones, etc.). Actualmente el concepto de microagresin es objeto de muchos estudios. Designa unas indignidades cotidianas, breves y banales, de naturaleza verbal, comportamental o ambiental que comunican de manera intencionada o no intencionada unas faltas de respeto o insultos respecto a una persona o grupo [xii]. Aunque cada una de estas microagresiones es insignificante si se toma aisladamente, su recurrencia no lo es. Con cada polmica meditica sobre el islam, el uso del pauelo, los atentados, la desradicalizacin, la inmigracin, el comunitarismo, el laicismo, etc., resurgen las miradas, los comentarios desagradables sobre el uso del pauelo, los empujones en los transportes pblicos, etc . As, el ambiente se ha vuelto violento para las personas musulmanas (y particularmente para las mujeres musulmanas) de Francia.

La multiplicacin de las discriminaciones vinculadas a la pertenencia religiosa real y supuesta es la tercera fuerza de violencia que ha tenido un aumento exponencial en las ltimas dcadas. Desde denegar un alquiler de vacaciones por llevar un pauelo hasta denegar la inscripcin en un mercadillo pasando por la prohibicin de ciertos restaurantes, el mismo mensaje de una ilegitimidad de presencia forma parte ahora de la vida cotidiana de las personas musulmanas en Francia o que supuestamente lo son. Esta multiplicacin de las discriminaciones ha ido acompaada de un aumento de los pasos al acto contra lugares y espacios vinculados al culto musulmn: dejar cabezas de cerdo delante de una mezquita, saquear tumbas musulmanas, dejar embutidos en las estanteras halal de los supermercados, etc.

El paso al acto de Claude Sink no se produce bruscamente en un cielo sereno. Significa traspasar un umbral cualitativo en un lento proceso de violencias acumulativas que dura ya varias dcadas. La banalizacin de estas violencias, el subestimarlas, el eufemizarlas, etc., por miedo a hacer el juego a los islamistas, por miedo a las consecuencias electorales de la toma de postura, por voluntad de protegerse de la acusacin de islamo- izquierdistas, por miedo a que esto desve de las verdaderas luchas de clase, etc., son el caldo de cultivo de este paso al acto y los que vendrn despus si no otorgamos a la lucha contra la islamofobia el lugar que corresponde a la gravedad de la situacin.

∞∞∞

El fascismo no es un fenmeno irracional e impredecible. Es el resultado de las necesidades de un sistema de dominacin econmica en ciertas condiciones (crisis econmica, pauperizacin y precarizacin masivas, aumento y radicalizacin de las luchas sociales, crisis de legitimidad de la ideologa dominante, etc.). Adopta formas diferentes segn los contextos histricos. Adopta los contornos vinculados a la realidad presente que le garantiza mayor eficacia. Por consiguiente, no adoptar los mismos rostros que los que adopt en la dcada de 1930. Sin lugar a dudas la islamofobia es uno de los rostros clave de la actual fascistizacin. Claude Sink significa esta fascistizacin que para no ser todava el fascismo anuncia ya la posibilidad de que lo sea si nuestra clase dominante lo necesitara para preservar sus tambaleantes intereses y si no volvemos a tomar la iniciativa.

Notas:

[i] Sin ser exhaustivo, recordemos los ms importantes: un derecho a ser islamfobo reivindicado por un orador en la Universidad de Verano de [la plataforma poltica] France Insoumise, un ric Zemmour que compara entre islam y nazismo, un presidente Macron que llama a una sociedad de vigilancia cuyo objetivo sea identificar en la escuela, el trabajo, en los lugares de culto, cerca de casa, las relajaciones, las desviaciones, esos gestos pequeos que sealan un alejamiento de las leyes y de los valores de la Repblica, un ministro de Educacin Nacional, Blanquer, que declara que el velo no es deseable en nuestra sociedad tras haber criticado a la asociacin de padres de alumnos FCPE por uno de sus carteles que defenda el derecho de las mujeres que llevan pauelo a acompaar a sus hijos a la entrada y salida del colegio, un cargo electo de Rassemblement National que la emprendi violentamente con una mujer que llevaba velo durante a la salida de los alumnos de la escuela en el Consejo Regional de Franche Comt, un proyecto de ley del partido Rpublicains referente a la prohibicin de que los padres que acompaan a sus hijos a la entrada y salida del colegio lleven signos religiosos debatida en el Senado, etc. Por supuesto, cada una de estas declaraciones es objeto de mltiples polmicas mediticas y de sondeos que preguntan a la ciudadana si desea que se prohba llevar velo a la entrada y salida del colegio, en los lugares pblicos, en el espacio pblico, etc.

[ii] Robert Neuburger, prefacio de Sigmund Freud, Nvrose et psychose, Actes Sud, Pars.

* Se refiere al hecho de que el director de una escuela de Creil vet la entrada a dos alumnas que llevaban velo. Fue el detonante de varias leyes para restringir el uso del velo. (N. de la t.)

[iii] Michle Tribalat, LIslam reste une menace, Le Monde, 14 de octubre de 2011, http://www.lemonde.fr/idees/article/2011/10/13/l-islam-reste-une-menace_1587160_3232.html, consultado el 29 de octubre 2019 a las 19:30 h.

[iv] Laurent Bazin, Idologies de lidentit nationale et formes de citoyennet. Une rflexion comparative (Cte dIvoire, France, Ouzbkistan), en Tolan J., El Annabi H., Lebdai B., Laurent F., Krause G. (eds), Enjeux identitaires en mutations (Europe et bassin mditerranen), Bern, e d. Peter Lang, 2013, p. 2.

[v] Julien Talpin, Julien OMiel y Franck Frgosi, Lislam et la cit. Engagements musulmans dans les quartiers populaires, Presses Universitaires du Septentrion, Lille, 2017, p. 16.

[vi] Sad Bouamama, La manipulation de lidentit nationale. Du bouc missaire lennemi de lintrieur, Editions du Cygne, Pars , 2011, p. 5.

[vii] Caroline Fourest y Fiammetta Venner, Tirs croiss. La lacit lpreuve des intgrismes juif, chrtien et musulman, Calmann-levy, Pars, 2003.

[viii] Caroline Fourest y Fiammetta Venner, Islamophobie?, Prochoix, n 26-27, Otoo - Invierno 2003.

[ix] Alain Gresh, A propos de lislamophobie. Plaidoyer en faveur dun concept controvers, http://archive.wikiwix.com/cache/index2.php?url=http%3A%2F%2Flmsi.net%2Farticle.php3%3Fid_article%3D224, consultado el 30 de octubre de 2019 a las 17:50 h o tambin Abdellali Hajjat, Marwan Mohammed, Islamophobie. Comment les lites franaises fabriquent le problme musulman, La Dcouverte, Pars , 2013.

[x] Pascal Bruckner, Un racisme imaginaire: islamophobie et culpabilit, Grasset, Pars , 2017.

[xi] Julien Beaug, Rsister au dvoilement lcole. Une lycenne face lapplication de la loi sur les signes religieux, en Julien Talpin, Julien OMiel y Franck Frgosi, Lislam et la cit. Engagements musulmans dans les quartiers populaires, op. cit., p. 124.

[xii] Derald Wing Sue, Racial microaggressions in everyday life: Implications for clinical practice, American Psychologist, n 62/4, 2007, pp. 271-286. 

Fuente: http://bouamamas.wordpress.com/2019/10/31/multiplicite-et-unite-des-violences-islamophobes-de-quoi-claude-sinke-est-il-le-nom/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.

 



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