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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2019

Las urgencias del CUC y de todo lo dems

Oscar Fernndez Estrada
Progreso Semanal


Se soltaron los toros. Transcurridos los primeros das de anunciada la decisin por las autoridades de dolarizar segmentos del mercado de bienes duraderos, el CUC en la Bolsa de Valores de Revolico se deprecia un 10-20 por ciento a base de expectativas y especulacin. Los importadores privados de los productos que el Estado recin expende en USD rebajan sus precios ligeramente, tambin alrededor de un 15 por ciento. Afinan sus cuentas las casas financieras privadas ilegales que controlan una parte de las operaciones de cambio y crdito. La segunda economa alista sus estrategias de adaptacin. El Estado ha tocado una variable central y los actores comienzan rpidamente a reorganizar su juego bajo las nuevas reglas.

Que Cuba no avanza hacia la dolarizacin de su economa fue esta vez el decreto dictado a la realidad, y propagado, como en otras ocasiones, por las voces responsables de proteger de los rudos trminos a los odos vulnerables. Mientras, los hechos obcecados se apresuran, en su afn desmitificador y directo, a colocar los nombres donde se pretenda acuar eufemismos.

Para que ocurra una dolarizacin plena, digamos a la ecuatoriana, el gobierno tendra que decretar la anulacin de la moneda nacional y adoptar una fornea como nico medio de curso legal dentro del pas. No parece que esto vaya a ocurrir. Sin embargo, se conoce como dolarizacin parcial a una trama como la de Cuba, en que los individuos, junto con la moneda nacional, mantienen denominados en moneda extranjera tanto dinero fsico como activos financieros o depsitos bancarios.

Este proceso se reforz hace unos cinco aos, cuando las autoridades anunciaron la proximidad de la unificacin monetaria. Cada vez que la adopcin o el simple anuncio de una medida supone riesgo de alteracin del orden macroeconmico, los agentes temerosos reaccionan de inmediato. La primera provisin que toman es intentar proteger el valor futuro de sus riquezas monetarias mediante el reemplazo por moneda extranjera de sus ahorros en moneda local. Luego se preocupan por proteger las transacciones monetarias voluminosas y comienzan a cotizar en divisas los activos de alto valor como inmuebles y autos. Esa ha sido la realidad de Cuba en el ltimo lustro.

Se adicionan, adems, ciertas condiciones ideales para la circulacin y empleo de dlares americanos en los circuitos informales de la economa. Por la oferta encontramos remesas en efectivo, divisas que derraman el turismo y la inversin extranjera hacia las personas asociadas a estos, ahorros de cubanos que regresan, las ventas del banco. Por la demanda, importadores furtivos identificados como mulas, propietarios de negocios privados que remiten sus utilidades, viajeros cubanos temporales, emigrantes definitivos, y se acaban de adicionar los demandantes de bienes de las nuevas tiendas en divisas. Como mercado de cambio, adems de la banca comercial estatal, operan los agentes cambiarios privados, que aprovechan el gravamen a los dlares en efectivo y la inestable disponibilidad de divisas en los bancos para rentabilizar sus operaciones de compraventa de divisas y especular a sus anchas.

Puede que pique y se extienda

La dolarizacin podra llegar ms all de lo que las autoridades suponen. El escenario natural es que el dlar contine arrebatando parte de sus funciones a las monedas domsticas. En tanto ms transacciones se puedan realizar con la moneda extranjera, incrementa la seguridad que ofrece a sus portadores, y el pblico le apostar cada vez una mayor parte de sus intercambios y sus reservas dinerarias.

Todos los CUC y CUP que circulan en el segmento de la poblacin, con la excepcin de aquellos que suelen gastarse en las ofertas que el Estado controla, pueden convertirse en potenciales demandantes de dlares. Como tendencia, los vendedores privados intentarn obtener la mayora de sus ingresos en divisas y los compradores tendrn que agenciarse soluciones para afrontarlo. Se podra generar una peligrosa espiral que se alimenta de su propio movimiento, hasta llegar a una situacin indeseable, ya experimentada a inicios de los aos noventa: que el dlar se imponga de forma generalizada como unidad de cuenta y vace de funciones a las monedas de casa.

El momento es de puro stress. El Estado tiene que maniobrar con talento y celeridad. Si no interviene rpidamente con una accin neutralizadora, la depreciacin del CUC en la segunda economa incrementar las tensiones en la primera. Los depositarios de divisas ahora obtienen una mayor cantidad de CUC a cambio de sus dlares y aumentan su capacidad de compra en las TRD tradicionales y las tiendas en pesos cubanos. Como quiera que algunos de estos actores estn entrenados en detectar o generar desequilibrios en los mercados formales, podran atacar ciertos productos, algunos de los cuales ya se encuentran en falta segn nota reciente del Ministerio de Comercio Interior. Garantizar abastecimientos estables en la economa no dolarizada estar entre los ms importantes atolladeros a sortear por las autoridades.

El gobierno tiene ante s una disyuntiva crucial: adoptar acciones estabilizadoras para evitar una escalada en la depreciacin del CUC en los mercados informales e impedir que se precipiten desajustes monetarios ms graves; o dejar correr la depreciacin, y que el ajuste del mercado provea un equilibrio de referencia ante una eventual devaluacin oficial que nos acerque a la unificacin cambiaria. Voto por garantizar la mayor estabilidad monetaria posible; voto por la gradualidad.

La pieza clave del tablero es la garanta de convertibilidad de los CUC a USD en el sistema bancario estatal. Solo una oferta ininterrumpida de dlares desde el Estado puede aliviar las presiones en el mercado informal. Una eventual eliminacin del gravamen aligerara el camino.

Si bien este recargo cumpli la funcin de compartir una porcin de los altos costos que significa para el Estado trasladar dlares fsicos hacia el exterior, ya no se adecua al contexto actual. Su abolicin debera estimular un incremento de la entrada de dlares al sistema, pero estos en lugar de requerir traslados, podran ofrecerse en respaldo al CUC por la siguiente ventanilla. Para complementar la movida habra que buscar la forma para incentivar el envo de remesas por vas bancarias en lugar de en efectivo como predomina hoy. Se podra aplicar una pequea bonificacin en CUC por cada dlar que se remese electrnicamente, lo que funcionara adems como una devaluacin oficial en este segmento, que podra controlar indirectamente la estabilidad de las tasas de cambio del mercado informal. Habr que desempolvar tambin el debate sobre el rgimen cambiario, que lleva mucho tiempo anclado al paradigma de tipos de cambio fijos.

Pero todo esto solo se sostendra si se consensuara la conviccin real de extirpar todas las ataduras internas que obstruyen el desarrollo de las fuerzas productivas. La reforma descentralizadora de la empresa estatal y la institucionalizacin del sector privado encabezan la lista de los pendientes.

Fuente: http://progresosemanal.us/20191107/las-urgencias-del-cuc-y-de-todo-lo-demas/



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