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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2019

Tensiones y contradicciones en Nuestramrica

Julio C. Gambina
Rebelin


Lula libre ya no es una consigna, sino una realidad. Fue una decisin judicial que responde a una demanda social extendida y que anima las contradicciones de nuestro tiempo en la regin. Los inversores actuaron ante la sola mencin de la posible liberacin de la injusta prisin al lder del PT. El resultado de ese accionar impact a la baja sobre las cotizaciones de acciones y a la variacin de las divisas, afectando va devaluacin monetaria las condiciones de vida de la mayora empobrecida del Brasil. La algaraba popular es preocupacin de los ganadores bajo el gobierno Bolsonaro, antes de Temer, que festejaban en estas horas el alineamiento del Brasil con EEUU e Israel para sostener el bloqueo a Cuba. Brasil condensa en estas horas las tensiones y contradicciones en nuestra regin, que nos motiva a pensar en otros procesos y en debates postergados en aras del imaginario de lo posible y lo necesario para transformar la realidad.

Hay tensa espera por la segunda vuelta uruguaya, no est muerto quien pelea sostiene el dicho popular, y ya asistimos a la despedida del gobierno de Macri en Argentina y a las expectativas por el prximo gobierno de los Fernndez. Dos pueblos hermanados, el uruguayo y el argentino, y separados por la historia que no siempre caminaron en conjunto y, de hecho, las tensiones a ambos lados del Ro de la Plata han sido frecuentes y no hablo de tango o de ftbol precisamente. La unidad de objetivos y rumbo en el Ro de la Plata resulta fundamental para mejor articular una poltica desde el Sur de Amrica para empujar otras posibilidades en la unidad regional, especialmente con Brasil y Paraguay, lo que podra extenderse ms all, hacia Bolivia y Chile. Pero de nuevo, hay debates ausentes que involucran esos desencuentros, aun con gobiernos que enarbolaban un discurso de impugnacin al neoliberalismo en aos recientes, del Frente Amplio y del Kirchnerismo. La discusin es el lmite de lo posible, ya que el posibilismo en ambas orillas, para no confrontar con el poder, culmina a la corta o a la larga en la reversin de procesos emancipadores y transformadores.

Celebramos el triunfo de Evo Morales, junto al reconocimiento de la ofensiva opositora que agudiza un proyecto destituyente en Bolivia. Las derechas ya no solo son proyectos autoritarios, protagonizados por militares auspiciados por el poder en las sombras, al margen de consensos sociales, que ahora son movilizados y organizados para el desarrollo de acciones callejeras. Las guarimbas venezolanas como ensayo, se despliegan en otros territorios, ms all del reconocido xito macroeconmico de Bolivia, destacado por todos los organismos internacionales. Algunos justificaron esas acciones en Venezuela ante los problemas econmicos, que ahora se aplican en Bolivia con argumentos relativos a la poltica. Es quiz Bolivia el territorio de mayor consolidacin de un proyecto popular en el gobierno, surgido de la impugnacin a la lgica hegemnica que denominaron neoliberal. Recordemos que en el origen estn las luchas contra la privatizacin del gas y del agua.

Por su parte y como gran novedad, el pueblo chileno mantiene su protesta en las calles y exige cambios profundos que descoloca al poder continuado de la dictadura pinochetista. Esta, consolidada por tres dcadas bajo la norma constitucional elaborada por el rgimen dictatorial como forma de institucionalizar el orden construido desde 1973, junto a reprimir intenta retomar la iniciativa poltica. Lo que ocurre es que la dinmica social en lucha no lo permite, al mismo tiempo que se desafa a construir un proyecto propio que pueda ser asumido por la mayora de la sociedad y transformar la realidad.

Qu hacer?

Son datos contradictorios de nuestro tiempo, que expresan los sentimientos cruzados de concepciones confrontadas sobre el qu hacer en nuestros territorios. La gran discusin es cul ser el rumbo que se imponga. No es menor la impugnacin social masiva, caso chileno, a un orden que dio inicio a lo que hoy se considera hegemnico en el sistema mundial: el neoliberalismo. Lo importante es la dinmica y la discusin sobre el qu hacer, que si se queda corto reanima el rumbo conservador y reaccionario de un orden capitalista en desorden.

Parece una contradiccin, pero no lo es. El orden requiere de un nuevo orden y por eso el desorden. EEUU lider la ofensiva capitalista liberalizadora ante la crisis de los aos 70 para terminar con la bipolaridad entre capitalismo y socialismo, objetivo logrado hace tres dcadas. Sin embargo, la propia dinmica de la acumulacin de capitales gener, va exportaciones de capital hacia China, la confrontacin por la hegemona del sistema con base en la gran expansin de la relacin capital-trabajo en territorio chino. El peso de China en el sistema mundial y las alianzas polticas, militares y econmicas desplegadas en estos aos, con Rusia e Irn entre otros, debilit el peso de la dominacin estadounidense. Con ello se exacerbaron las contradicciones y el fenmeno de la guerra comercial, econmica, financiera puso en evidencia la impunidad sancionatoria de Washington y la exacerbacin del militarismo. Las sanciones unilaterales de EEUU rompen todas las reglas del orden mundial surgido al final de la segunda guerra en 1945. Por eso, lo que ocurre es un desorden, para intentar reordenar el sistema capitalista contemporneo a favor del liderazgo de EEUU.

Cul es el papel de Nuestramrica? En este territorio surgi como ensayo el neoliberalismo en tiempos violentos de dictaduras genocidas, luego instaladas en el capitalismo desarrollado, no solo por las restauraciones neoconservadoras en Inglaterra y EEUU, sino tambin bajo la direccin de la socialdemocracia europea. Con la cada del socialismo en el este de Europa el fenmeno se extendi planetariamente y se pens en el fin de la historia y el triunfo del capitalismo. En este comienzo del Siglo XXI, Nuestramrica encendi la expectativa esperanzada contra el neoliberalismo, incluso contra el capitalismo, animando procesos polticos en Europa y en frica, provocando como respuesta el accionar desestabilizador de la dominacin local, regional y mundial. Por eso aludimos a las tensiones y contradicciones actuales, que requieren ser resueltas y el gran interrogante es con que rumbo.

Son muchos los desafos en estas horas. En Argentina no le funcion la estrategia a Trump y su asistencia financiera va FMI a la Argentina para sostener otro periodo de gobierno a Macri. Pero muerto el rey, viva el rey, sostiene el dicho popular. Trump ya felicit a Alberto Fernndez y se apur a poner a disposicin la voluntad estadounidense, de peso decisorio en el FMI, para cooperar con el nuevo gobierno de la Argentina. La OEA por su parte fiscaliza las elecciones en Bolivia, y el Grupo de Lima sostiene la ilegitimidad de la impugnacin al gobierno de Nicols Maduro en Venezuela, mientras un renovado Grupo de Puebla intenta nuevos reagrupamientos de impreciso signo progresista, del mismo modo que en su momento el Consenso de Buenos Aires intent contestar al consenso de Washington. Al mismo tiempo, en La Habana sesion el Encuentro antiimperialista, con una perspectiva que intenta radicalizar los procesos sociales de impugnacin neoliberal, con movimientos sociales y polticos en donde conviven quienes apuestan a procesos profundos de cambios socioeconmicos y otros que son contenidos en los lmites de lo posible.

El que no cambia todo no cambia nada dice la setentista cancin popular de Csar Isella y Armando Tejada Gmez, tan genialmente interpretada y matizada por Mercedes Sosa y Alfredo Zitarroza. Es sugerente la letra para pensar nuestro tiempo desde la transicin necesaria, para terminar con el neoliberalismo que es la poltica hegemnica del capitalismo contemporneo. No alcanza con la impugnacin al neoliberalismo y lo que debe impugnarse es el capitalismo. Es cierto que hubo tiempo para el reformismo del orden capitalista, pero fueron tiempos de bipolaridad y confrontacin entre capitalismo y socialismo. Fueron tiempos del Estado del bienestar y polticas keynesianas entre 1945 y 1975, los treinta aos gloriosos del capitalismo mundial, solo posible por la visibilidad de una propuesta anticapitalista. Por eso, solo es reformable el capitalismo si se opone la potencialidad del orden alternativo, de confrontacin anticapitalista. No es una cuestin de consignas, sino de colocar objetivos que reviertan la situacin, al estilo de la citada cancin Triunfo agrario, que dice: hay que dar vuelta el viento como la taba, el que no cambia todo, no cambia nada.

Qu supone cambiar todo?

Enfrentar el ajuste y las reformas inducidas en los acuerdos con el FMI, tal como lo hizo el pueblo ecuatoriano recientemente, o en otro sentido la movilizacin chilena, incluso la haitiana.

La Argentina est desafiada a atender la deuda con el tercio empobrecido y los problemas de empleo e ingresos de la mitad de la poblacin trabajadora o atender la usura de la hipoteca con los acreedores externos. Son objetivos confrontados.

Bolivia para profundizar tendr que apuntar a extender la preocupacin por el desarrollo de la economa comunitaria y el aliento a la construccin del sujeto de los cambios, coherente con el sujeto poltico indgena, originario campesino, con todo el peso del Estado Plurinacional, o pensar en la retraccin social a manos del revanchismo de los sectores ms concentrados de la economa local.

La disputa uruguaya se juega en la disputa del rumbo en un debate con la sociedad y hacia donde avanzar, en la profundizacin de los cambios esperados por la mayora social de menores ingresos y recursos, o en la restauracin de la lgica del capital por la liberalizacin.

Resulta necesario discutir la modificacin del modelo productivo y de desarrollo sustentado en el crecimiento, la expectativa por atraer inversiones y la tendencia a la mercantilizacin generalizada en una reproduccin de una norma por la ganancia y la acumulacin. Se trata de un cambio de lgica, ms orientada a la satisfaccin de las necesidades sociales extendidas y por eso ms pensar en producir bienes de uso que bienes de cambio, y en defender a la Naturaleza en tiempos de agresin y devastacin con peligro sobre la vida, la sociedad y el propio habitat.

Existe un tiempo de contradicciones y de definiciones, que pueden resolverse en trminos civilizatorios, lo que requiere un debate a fondo que no se quede en el lmite de los posible.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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