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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-11-2019

Movilizacin estudiantil, una mezcla de agendas

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


La movilizacin estudiantil vuelve a ocupar lugar central en la agenda social del pas y se reactiva con los levantamientos en Chile, Ecuador, Espaa. Aunque parezca espontanea, no lo es, 2011 y 2018 marcaron el camino de una creciente toma de conciencia, individual y colectiva, sobre el sentido y significado del derecho a la educacin y sobre la misin de las universidades creadas para formar seres humanos libres y autnomos, responsables con la sociedad de su tiempo, que aparece convulsa, indiferente, angustiada, con creciente agresin, falta de respeto, inmoralidad de funcionarios y polticos corruptos, con desinformacin, manipulacin de pasiones, engao y violencias que regresan.

La universidad pblica, a pesar del asedio y deficiencias, ha cumplido un papel social determinante en la formacin de la inteligencia, pero tambin en la construccin de ciudadana y sentido de nacin, que la provee de capacidad tica y poltica para ocuparse de su propia agenda, pero tambin ser actora en la defensa de la agenda social. Ha participado de luchas contra la dictadura, la moral exacerbada, el fascismo, la explotacin y la opresin y sus campus han sido lugar esencial para que su profesorado de altas calidades en la ciencia y los jvenes de enormes capacidades, circulen saberes universales y sienten las bases tericas y prcticas de los cambios que ha vivido el pas. La mayora de profesores y estudiantes provienen del mismo sector social de victimas, excluidos y mayoras en condiciones de precariedad econmica a consecuencia de las desigualdades y del dficit democrtico. En el pas de 286 instituciones de educacin superior, 81 son universidades y de estas solamente 32 son universidades pblicas, todas regidas por la constitucin laica, plural y diversa.

Sin universidades pblicas el pas hace tiempo sera un campo de horror y de barbarie sin memoria y es incontrovertible que la mayor parte de la produccin cientfica y cultural del ultimo siglo, se ha producido con presupuesto pblico y sus artfices son sus jvenes y profesores. Razn de mas impedir que se las quiera tratar como islas o aislarlas, con estigmas y desinformacin. Necesitan del respeto, proteccin y acompaamiento de la sociedad y del estado para fortalecer su capacidad cientfica y cultural y la sociedad est llamada a entender que histricamente ellas educan en y para ser libres, comprometidos con el presente y forjadores de salidas y esperanzas de un pronto futuro de bienestar.

Por ser una sntesis de la sociedad, agrupan fcilmente mltiples demandas sociales, que la convierten en promotora del desarrollo, pero adems en vocera y actora social protagnica de los temas prioritarios de la agenda nacional, que mezclados con los de su propia agenda, en la coyuntura, en la que la percepcin generalizada es que el pas va mal, la guerra regresa y el odio se recrudece, terminarn por configurar un mapa complejo y diverso, que parece apuntar hacia un levantamiento popular contra el patriarcalismo, el capitalismo, el paramilitarismo, la militarizacin y por la defensa del estado de derecho(s), que contienen polticamente inconformismo contra el partido en el poder, por incumplimiento al acuerdo de paz, barreras a JEP, comisin de la verdad, curules a victimas, centro de memoria, abusos policiales y socialmente desesperanza por imposicin de modelos ineficaces y fracasados de extraccin de recursos, tributos, salud, jubilacin y empleo. La agenda propia de la movilizacin universitaria se centra en el reconocimiento y respeto por la autonoma que es derecho fundamental, la democracia participativa que es un principio central y la financiacin total con recursos de la nacin, que es base del sistema publico, como ocurre con los dems organismos pblicos (ministerios, fuerzas militares, otros) exentos de recurrir a la autofinanciacin.

La universidad pblica tiene el imperativo de reconducir su nueva visin, crear condiciones para realizar la paz y los derechos en colectivo, lo que exige de sus estamentos responsabilidades y compromisos para mantenerse abiertas y en ejecucin de sus tareas cientficas y culturales, afianzar la verdad como valor y principio de dialogo entre estamentos y, afianzar el rechazo unnime a toda opcin material o simblica de violencia, que propicie chantaje, amenaza, manipulacin, produccin o escenificacin del horror o reproduccin de tcticas de guerra. Lo contario repercutir negativamente con la puesta en riesgo de su legitimidad como referente tico de la agenda social, en cuanto ninguna violencia es til ni bienvenida para defender a la universidad pblica, y aparte el costo poltico lamentable ser la perdida del afecto y solidaridad ganada en la sociedad con las movilizaciones de 2011 y 2018. La mezcla de agendas, propia y social, no es ajena al hacer de la universidad y no resulta claro entonces cmo y quin puede llamar a parar la movilizacin (que no es parlisis, ni bloqueo, ni inmovilidad acadmica) cuando los jvenes con su voz y rebelda cubren el silencio de los intelectuales, impiden el olvido de la tragedia humana de los ocho millones de vctimas y desplazados (que ya no cuentan en las cifras oficiales) y hacen visible el sistemtico genocidio de indgenas, lideres sociales y excombatientes y sealan la reactivacin paramilitar?

A manera de colofn, es preciso reafirmar que la universidad no incuba violencia, ninguna asignatura, ni currculo ensea cultos, ni doctrinas de guerra, ni hace apologa al horror. Los juegos de guerra no son una herramienta vlida ni reconocible para defender la universidad pblica, ni le aportan para hacerla protagnica de la agenda de lucha social, en tanto la fuerza nunca ser mejor que la imaginacin, ni el miedo podr superar la creatividad humana expuesta con su protesta civil.

P.D. De Alfredo Molano, el pas critico, le agradecer por siempre su disciplina de columnista honesto, que dijo la verdad cada semana, aunque saba que poda costarle la vida. Siempre comprendi, vivi y defendi la Universidad Pblica, con su pluma y con la verdad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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