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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2019

Espaa hacia el caos sin remedio (como el resto del mundo)

Juan Torres Lpez
Ganas de escribir


El titular de este artculo puede parecer exagerado si la palabra caos se interpreta en su sentido ms coloquial. Pero yo la uso ahora como la utilizaba Immanuel Wallerstein para referirse a la situacin en la que va a encontrarse dentro de poco el capitalismo de nuestra poca.

El socilogo estadounidense, fallecido por cierto el pasado mes de agosto, deca que nuestro sistema social y econmico se dirige al caos porque desde la gran crisis de los aos sesenta y setenta del siglo pasado se viene alejando constantemente de la normalidad. Una deriva hacia la inestabilidad y el desorden que es consecuencia de la crisis estructural en la que se encuentra desde entonces y que se hace cada vez ms visible a nuestro alrededor en conflictos de todo tipo, en el auge de los populismos, del deterioro ambiental, en crisis comerciales, de deuda y financieras, en la extensin de un autntico imperio de la mentira, en el debilitamiento de las democracias y las libertades, en la desigualdad creciente y en el clima general de desconcierto y falta de soluciones en el que vivimos ltimamente, entre otras manifestaciones.

Curiosamente, son los propios capitalistas quienes ms rpidamente se han dado cuenta de ello y los que reclaman con ms urgencia medidas de reforma que puedan hacer frente al caos y al desorden generalizado para evitar el colapso del sistema. La declaracin que hizo el pasado verano una organizacin tan a favor del capitalismo como la Business Roundtable, que rene a los ejecutivos de las 200 mayores empresas de Estados Unidos, es significativa: reconoca que el sueo americano se est deshilachando y, en lugar de seguir manteniendo la tesis tradicional de que la gestin empresarial debe tener como nico beneficiario al accionista, afirmaba que las grandes empresas deben trabajar para promover una economa que sirva a todos los estadounidenses. Puede parecer simple retrica, pero es un cambio muy significativo cuando en Estados Unidos se registra la etapa de crecimiento ms larga de su historia mientras que la desigualdad, el empleo miserable, el deterioro ambiental y la pobreza crecen sin parar.

Lo que est ocurriendo en todo el planeta es una paradoja: el capitalismo neoliberal est entrando en crisis terminal como consecuencia de su propio xito como sistema de dominacin. Su problema es que ha garantizado la apropiacin masiva del beneficio pero a costa de llegar a la exageracin e incluso a la aberracin, monopolizando las fuentes de la toma de decisiones y convirtiendo al uso del poder y de la informacin en la fuente de la ganancia en detrimento de la actividad productiva. Pero al concentrar en extremo el poder ha generado una correlacin de fuerzas tan favorable a las grandes corporaciones que ha terminado destruyendo los equilibrios bsicos e imprescindibles que precisa tener cualquier sociedad si no quiere arder en la hoguera que antes o despus prenden quienes se quedan sin nada.

El capitalismo haba conseguido mantener el orden social y la legitimacin cuando permita que una parte de los de abajo llegara arriba o, al menos, que se beneficiara tambin de buena parte de la riqueza que se creaba, y cuando permiti que existieran mecanismos de contrapoder. Pero, asustado por la gran crisis de los aos setenta del siglo pasado, apost tan fuerte y con tanto xito por el beneficio y la concentracin del poder que ha creado un mundo en el que millones personas, o incluso naciones enteras, saben que ya nada tienen que perder porque nada hay que puedan ganar. El capitalismo neoliberal es el del todo o nada, el capitalismo sin ningn tipo de bridas, y eso es lo que ha producido la anormalidad creciente que le lleva sin remedio al caos y al colapso.

Espaa est inmersa en esa misma crisis, aunque sus manifestaciones sean diferentes. Y no deja de ser curioso que la nica persona que en periodo electoral est hablando de los males del capitalismo y de la necesidad de reformarlo sea la presidenta del Banco de Santander, Ana Patricia Botn: necesitamos un cambio. El capitalismo ha sobrevivido gracias a que ha sabido adaptarse a los cambios. Ahora debe volver a hacerlo. Y esta intencin no debe quedarse en palabras.

Nuestro pas, nuestra sociedad y nuestra vida poltica, tambin se vienen alejando progresivamente de la normalidad para dirigirse inevitablemente hacia el desorden y la inestabilidad permanente por una sencilla razn: las piezas que han venido sosteniendo al sistema dejaron de funcionar bien y son ya incapaces de mantenerlo en situacin de equilibrio, mientras que todava no hay otras de recambio que permitan devolverle el orden y la estabilidad.

El orden y la estabilidad del sistema poltico y, en general, de la sociedad espaola de esta etapa democrtica se han basado en la existencia de dos grandes partidos, el PP y el POSE, que hace tiempo que perdieron la legitimidad y capacidad necesarias para mantener el sistema en equilibrio, el orden de escuadra, por utilizar un trmino militar, que es preciso mantener para que las cosas no se desmanden y el sistema siga funcionando normalmente.

Cuando los dos grandes partidos entraron en crisis, transmitindola desde las ms altas instituciones del Estado hasta la arquitectura territorial en la que se basa la cohesin bsica de una nacin, la propia sociedad cre los antdotos en forma de nuevos movimientos y partidos, pero ninguno de ellos ha sido capaz de constituirse en el cemento de un nuevo estado de cosas. Y as es como, casi desde 2011 y sobre todo desde 2015, nos venimos encontrando en un va y viene continuo que no tiene solucin posible porque se est intentando dar solucin a los problemas con las mismas piezas, relatos y lgicas que los han provocado.

Y es por ello por lo que ninguno de los escenarios posibles que puedan darse tras las elecciones va a poder proporcionar estabilidad.

Los enfrentamientos entre las fuerzas de izquierda han creado un clima que hace extremadamente difcil, por no decir imposible, que se de la armona necesaria para gobernar bien y para poner en marcha con suficiente estabilidad y garantas un programa de transformaciones progresistas para Espaa. Y, como la sociedad est rota y no cohesionada, si finalmente hubiera un gobierno de ese perfil, la derecha constituira un frente de oposicin brutal, dispuesto a incendiar lo que haga falta -incluido el conflicto civil como el que han avivado irresponsablemente en Catalua en los ltimos aos- para acabar con las polticas de izquierdas, por moderadas que sean. Y el posible triunfo del bloque de derechas (no se olvide que Andaluca siempre ha marcado la senda estratgica de la poltica espaola) no hara sino reforzar los procesos y problemas que he mencionado y que han provocado la crisis estructural en la que nos encontramos en Espaa y en todo el mundo.

Las fuerzas que nacieron para regenerar la situacin poltica (Ciudadanos y Podemos) han mostrado su total inutilidad. Las novsimas, o son puros embriones como Ms Pas, o peligrosas variantes del fascismo neoliberal que ya proliferan en otros pases, como Vox. Y una entente entre el Partido Popular y el PSOE no slo podra llevar a este ltimo partido a la irrelevancia en la que se encuentran los que hicieron lo mismo en otros pases, sino que dara lugar a que el sistema se quedara sin reservas a la primera de cambio, siendo, al final, slo un paso ms y ms rpido hacia el caos.

Espaa no tiene arreglo con los actuales sujetos polticos ni con el discurso de espectculo que se utiliza para plantear los problemas sociales, ni con la lgica de enfrentamiento cainita que se ha generado como subproducto de la democracia de baja intensidad en la que vivimos, ni con una economa y unos medios de comunicacin sometidos sin disimulo al dictado de los grupos oligrquicos. Y eso es grave porque los problemas que tenemos delante de nuestras narices no admiten soluciones de compromiso ni cogidas con hilo. Me refiero, entre otros, a desastres como la corrupcin, la mentira generalizada, la ausencia de rendicin de cuentas, la constante descalificacin del adversario y la consideracin como enemigo de quien simplemente no piensa como nosotros, la venta de Espaa a los grandes intereses econmicos, el poder desnudo de las grandes empresas y de los bancos, la desindustrializacin, el desmantelamiento de nuestro sistema de servicios pblicos y de ciencia y tecnologa, la manipulacin meditica o, sobre todo, nuestra incapacidad para entender que tenemos algo en comn que se llama Espaa y que no puede ser slo de una parte de los espaoles sino de todos por igual.

Es ingenuo creer que las elecciones del 10N puedan proporcionar algn tipo de solucin estable. Los problemas sistmicos, estructurales, como los que estamos viviendo no generan pequeas heridas sin importancia sino el colapso de los sistemas, y eso es lo que est comenzando a suceder en Espaa y en el mundo. Las viejas orquestas dedicadas a difundir msica de siempre no podrn evitarlo. Se necesitan otros proyectos. Las reformas que anhelan Ana Botn y los grandes dirigentes capitalistas pueden darle de nuevo un aire diferente al capitalismo pero nada ni nadie puede ser contrario a s mismo, as que estn condenadas a dar el mismo tipo de problemas a medio y largo plazo. Hay que hacer frente al gran expolio, de riqueza y de derechos, que han llevado a cabo, al mundo digital que se abre paso, a una naturaleza destrozada y a una sociedad fragmentada, ensimismada y engaada. Y para eso hacen falta otros sujetos y un nuevo tipo de liderazgo, de lenguaje y de discurso poltico, nuevos mecanismos de representacin y de control ms genuinos y democrticos, nuevas formas de propiedad, de instituciones de gobierno y de relaciones sociales, liberarnos de la dictadura de la mercanca, una nueva cultura poltica y un nuevo ejercicio de la ciudadana, un proyecto socialista, o llmese como se quiera llamar, que quiera y sepa ir ms all del capitalismo. Y adems, la capacidad de saber resolver con justicia y sostenibilidad los problemas del da, cada vez ms difciles de abordar en medio de tantas turbulencias.

Fuente: http://www.juantorreslopez.com/espana-hacia-el-caos-sin-remedio-como-el-resto-del-mundo/



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