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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2019

La fortuna de ser Pier Paolo Pasolini

Fernando Clemot
TopoExpress


Nota de edicin: El 2 de noviembre de 1975 mora asesinado el insigne escritor, poeta y director de cine italiano Pier Paolo Pasolini. Comunista crtico, fue una de las figuras ms controvertidas e inquietantes del mundo cultural de la segunda mitad del pasado siglo.

Alberto Moravia clamaba en el funeral de PPP(1) sobre la gran suerte que haban tenido los italianos de contar entre sus filas con alguien como Pasolini y posiblemente tena toda la razn. La cultura italiana tuvo la fortuna de tener un intelectual de su talla, pero posiblemente Pasolini tambin tuvo suerte de vivir en el tiempo que el que le toc vivir, tan agitado, tan violento, pero tan rico y lleno de propuestas y personalidades fascinantes de las que alimentarse.

Fueron los aos cincuenta y sesenta en Italia un tiempo lleno de vitalidad, de esperanzas, de ingenio (all se alude a menudo a esa poca como una especie de Arcadia cultural) y Pasolini slo vivi el tiempo de la desesperanza (personal y social) hacia el final de su vida, cuando todo lo hermoso por lo que siempre luch pareca languidecer. Posiblemente el entierro de Pasolini no fue nicamente el de una figura brillantsima sino que representaba el final de muchas ms cosas. El ao 1975 fue el punto de inflexin de los anni di piombo (2), una dcada de violencia y frustraciones que an se alargara diez aos ms.

A Pasolini le gustaba definirse nicamente como escritor, a modo de buen resumen, pero fue muchas cosas ms: poeta, ensayista, activista poltico, novelista, director de cine No fue el mejor de su tiempo en muchas de estas actividades (con excepcin de su trabajo en el cine) pero no est en la condicin del intelectual ser el mejor en todos los campos, sino transmitir una idea, un impulso. Regenerar. Y Pasolini supo hacerlo. Su mensaje cal no slo en su tiempo sino que posiblemente ha llegado con fuerza y renovada actualidad (la televisin, el fascismo, el individualismo, la prdida de valores sociales) hasta nuestros das. El objetivo del intelectual no es tanto deslumbrar como que perviva su voz. Y la de l se mantiene intacta y florecida.

No es fcil crear un intelectual. No florecen tan a menudo como los buenos poetas o novelistas. Necesitan a su alrededor el abono de una cultura slida y rica, el calor de buenas editoriales, de lectores interesados, de buenos compaeros de viaje con los que se pueda confluir en sus ideas, de un tiempo poltico y social que ayude (por su bonanza o como reaccin a l), de algn tipo de sociedad emergente o slida, reactiva, donde sus palabras tengan un eco y no caigan en el vaco. Tal vez por esa necesidad de tener un sustrato tan frtil, la erudicin, la intelectualidad se ha desarrollado con ms facilidad en culturas en las que este tipo de figuras tienen un reconocimiento, un premio. En Francia (un sustrato cultural que se adapta a lo sealado) tenemos una hermosa cantidad de nombres que se ajustan a ese patrn, como Sartre, Simone de Beauvoir (con ambos mantuvo siempre una buena relacin Pasolini), Barthes, Foucault, Jean Genet, Georges Bataille, Albert Camus, etc. En Estados Unidos encontraramos tambin figuras paradigmticas como Susan Sontag, Allen Ginsberg o Noah Chomsky. Y quiz en Espaa (aqu no tenemos un sustrato tan frtil) destacaramos a Juan Goytisolo, que hizo acopio (y mucho) de todas las cualidades que hemos sealado. Un intelectual no slo reflexiona y crea. A menudo acta. Tiene una causa, es un militante. Hay un componente de accin, poltico, en cualquier accin transformadora. Un intelectual no es slo una obra o un pensamiento: es una voz que necesita hacerse or.

Tal vez por ese componente poltico estas figuras cobraron especial relevancia en los aos cincuenta y sesenta. Europa haba quedado destrozada y dividida tras dos largas carniceras. Fueron tiempos de pobreza, pero tambin de resurgimientos. Nunca crecieron tanto las ciudades como entonces, ni las sociedades cambiaron de esa manera. Se enfrentaban tambin dos bloques, dos ideas de entender la sociedad en una guerra larga y taimada, de desgaste. Fueron aos muy politizados: los escritores, cineastas, pintores, dramaturgos solan tener ideologas frreas, un proyecto social. El artista buscaba cambiar la realidad que le rodeaba, no nicamente medrar o sobrevivir en un hbitat tan extremo como es el cultural. En un tiempo tan aptico como el que nos ha tocado vivir estas figuras no hubieran tenido sentido ni desarrollo. Hubieran muerto de inanicin.

Pasolini naci cuando naca el fascismo, en 1922. Lo vivi durante su juventud. Sufri muy directamente la crueldad de la guerra (su hermano fue asesinado por partisanos yugoslavos en febrero de 1945). Tambin vivi con esperanza el nacimiento de la Repblica de los trabajadores de 1946. Tuvo sus primeros reconocimientos en aquella Italia de la fiebre de Amrica, la del realismo social bajo la vigilancia estricta de Einaudi y otros intelectuales, la de las traducciones y las novelas de Pavese, del Neorrealismo que supla la falta de medios con una nueva forma de ver el cine, del erotismo de Moravia, de Elsa Morante, de Natalia Ginzburg o Carlos Emilio Gadda, hasta de figuras tan polidricas como la de Curzio Malaparte. Vivi aos de un intenso desarrollismo (que menciona una y otra vez en sus escritos), del silencioso control social de la Democracia Cristiana, de la emigracin del sur al norte industrializado. En esos aos convulsos siempre busc con anhelo lo ms sencillo, la pureza de lo popular, de aquella Italia humilde que funcionaba todava como una comunidad y que todava poda reconocer en algunos barrios de Roma. Tiempos convulsos, llenos de anhelos y tambin de desesperanzas. Hacia el final de su vida todo se torn terrible y violento. PPP vivi un tiempo brutal, fiero, pero tambin digno y apasionante.

Es por ello que todos tuvimos suerte de tener a Pier Paolo Pasolini, pero posiblemente l tambin tuvo la fortuna de vivir una poca en la que todo pareca posible.

PPP: Una vida violenta

En una de las entrevistas de este dossier, la editora de Gallo Nero, Donatella Iannuzzi, hizo una definicin reveladora de lo que fueron las ltimas obras de Pier Paolo Pasolini -en este caso relacionada con su cine-, sobre las diferencias entre Accatone (1961) y Sal olos ciento veinte das de Sodoma (1975), primera y ltima obra que dirigi: Es el mismo camino que recorri l. Un camino hacia la amargura. Sus ltimas denuncias son muy violentas. Ya no era un mensaje de denuncia, se convirti en un enfado violento. Evolucion hacia algo ms duro, sangriento.

La imposibilidad de cambio, la impotencia, condujo a un mensaje ms radical, ms desabrido, que impregna sus ltimos aos. Nada tienen que ver sus primeras poesas en lengua friulana, sus primeras novelas y pelculas neorrealistas con sus obras finales como Teorema (1968), Pocilga (1969) o la mencionada Los 120 das de Sodoma. Es un camino que va del idealismo y la bsqueda de la pureza (bsqueda en algn momento obsesiva) a la crudeza y la violencia final. Su propia obra pareca venir marcada en sus ltimos aos hacia un destino violento y terrible.

Aos atrs, cuando ya era un autor maduro y reconocido (a finales de los cincuenta ya haba obtenido el premio Viareggio por Las cenizas de Gramsci) pero no haba empezado todava su carrera como realizador, nos muestra todava esa mirada esperanzada, deseosa de encontrar la pureza. Es entonces, en el verano de 1959, cuando emprende un viaje de ida y vuelta desde las primeras playas de Liguria, en la frontera francesa, hasta el municipio ms meridional de Sicilia, regresando por la costa adritica hasta Trieste. El escritor (que plasmar este viaje al volante de su Fiat 1100 en una serie de artculos para la revista Successo, recopilados en La larga carretera de arena [3]) parece exultante, esperanzado. No es slo una pequea aventura solitaria, sino tambin un viaje hacia la pureza, hacia la sensualidad y la inmanencia de lo sencillo. El viaje est repleto de elementos que revelan el estado de nimo del escritor: El corazn me late de felicidad y de impaciencia, Aqu todo es perfecto, como en las islas de Verne. Sobre Ravello, cerca de Npoles, dice: No soy capaz de separarme de este rincn de cielo: un lugar destinado al xtasis.

Contrasta esta mirada ilusionada con la que estaba mostrando en alguna de sus primeras novelas, las de los aos cincuenta, Muchachos de la calle (1955), Una vida violenta (1959), Nebulosa (1959) o Mujeres de Roma (1960). Por entonces haba centrado su inters en los suburbios de las grandes ciudades italianas, alrededor de las cuales se haba ido creando un cinturn de pobreza. Los escenarios son variados pero no tan semejantes como se podra pensar. En Roma se centra en los barrios del sur y oeste de la ciudad, como la Garbatella o el Gianicolense, y tambin los alrededores de la Estacin Termini, siempre tan abigarrados y extraos. All deambulan una serie de personajes al lmite de la delincuencia -algunos incluso habitan en cuevas debajo del monte Testaccio-, que malviven y se ganan la vida como pueden. La mirada de PPP no es una mirada censora, se siente cercano a la vida sencilla y todava primitiva de estos arrabales romanos que, en el fondo, reproducen todava una forma de vida tradicional, colectiva, muy semejante a la que podan tener en sus pueblos de origen en el Mezzogiorno.

Su mirada ser ms distante y dura cuando reproduzca la vida de los arrabales del norte de Miln (Sesto, Paderno) con el fondo del naciente skyline formado por la Torre Breda, el Pirellone. La juventud desarraigada que retrata all s que le produce escalofros y su retrato no es tan benevolente. Esos jvenes desarraigados no son los culpables, son el resultado, son los teddy boys, una mezcla de delincuencia e imitacin del estilo de vida americano (ropa, msica, en la jerga, cierto nihilismo vehemente). Ese tipo de adaptacin forzada de la juventud a lo americano representa para PPP las pequeas monstruosidades que est creando el desarrollismo acelerado de la sociedad italiana, la entrada del capitalismo, la imitacin llevada al delirio que se empez a crear en los aos de la fiebre de Amrica (4).

Quiz esta mirada en busca de lo esencial, lo sencillo y puro que representaba una sociedad ms antigua, ms cohesionada, es lo que har que el autor (no olvidemos que era un hombre del norte de Italia) se sienta siempre mucho ms representado por Roma que por Miln. En Roma poda encontrar seales de lo que buscaba.

Desde entonces para Pasolini el viaje al sur ser siempre un viaje hacia lo esencial, hacia una forma de vida ms equilibrada que anhela, pero que observa que est cada vez ms alejada de su propia realidad. Buscar no slo en el sur esta pureza antigua, sino que tambin tratar de encontrar su reproduccin en los distritos ms populares de Roma.

El discurso cinematogrfico de sus primeras pelculas ser tambin una bsqueda de esa pureza. Son las llamadas pelculas en blanco y negro, el eje formado por Accatone (1961), Mamma Roma (1962), El Evangelio segn San Mateo (1964) y Pajaritos y pajarracos (1966). Las dos primeras estn todava rodadas en clave neorrealista (con toda seguridad marcan ya el cierre de este movimiento) y muestran un mundo de prostitucin y pequea delincuencia en los suburbios romanos, siempre teidas de un trasfondo trgico. Tras acabar Mamma Roma se embarca en Ro.Go. Pa.G, una pelcula dividida en cuatro episodios dirigidos por cuatro directores (Rossellini, Godard, Pasolini, Gregoretti). En su parte, La ricotta, (alterna ya escenas en color) hace en su escasa media hora un retrato crtico, crudo y desangelado de la crucifixin de Cristo (en forma de una trouppe de actores que estn rodando una pelcula) que le costar una condena en 1963 por insulto a la religin. Pese al apoyo de buena parte de la intelectualidad italiana e internacional, la condena seguir adelante y posiblemente este hecho marcar de forma decisiva la sensacin de persecucin e incomprensin que arraigar en PPP hasta el final de sus das. El Evangelio segn San Mateo slo se puede entender como una continuacin y depuracin de la simplicidad de algunas escenas de La ricotta y una forma de entender el cine como una representacin de lo puro y esencial. Y posiblemente sea el clmax de esta esencialidad.

Desde finales de los aos sesenta, la produccin literaria y cinematogrfica de Pasolini adopta una mirada ms dura. Sus ensayos, apariciones televisivas y discursos se tornan ms crticos, cidos y resentidos. Podemos ver entonces cmo carga contra la televisin, contra el sistema poltico (se aleja del PCI en esos aos) y contra una sociedad entera de la que se siente cada vez ms alejado. Comienza a sentirse alienado, sin un papel social. Teorema (novela y pelcula de 1968) aborda ya una temtica ms burguesa (con pinceladas todava de su primera poca) y en la Triloga de la vida (El Decamern, de 1971, Los cuentos de Canterbury, de 1972, y Las mil y una noches, de 1974) muestra a las claras una ltima deriva hacia temticas y escenarios ms complejos y extremos que se subliman en pelculas como Pocilga (1969) o Sal o los ciento veinte das de Sodoma (1975) en los que predominan escenarios de una sexualidad convulsa y desabrida, de una violencia latente, casi escatolgica en algn momento, reflejo posiblemente de una realidad social mucho ms extrema y violenta que empezaba a contaminar a la sociedad italiana en aquellos aos, y espejo tambin de ese desencanto que l mismo pareca arrastrar.

Es difcil saber cmo se hubiera desarrollado la obra de Pier Paolo Pasolini de no haber sido asesinado aquella noche de noviembre de 1975. Pareca estar en un callejn sin salida. Con poco recorrido. Sin voz.

A los que amamos su obra nos gustar pensar que, tras esa deriva final, el autor podra haber vuelto a la esperanza, a algn tipo de seguridad, a nuevas ilusiones: a esa bsqueda de lo sencillo y lo antiguo que durante un tiempo anhel.

Es imposible saberlo, pero es preferible pensar que s.

Que podra haber pasado.

Que le esperaba un final mejor.

 

Notas:

[1] En Roma, el cinco de noviembre de 1975

[2] Se alude a los aos de plomo al periodo de violencia terrorista y de mafiosa en la sociedad italiana y que abarcara desde 1969 (atentado de Piazza Fontana en Miln, obra de las Brigadas Rojas) al atentado del tren 904 (finales de 1984, a cargo de la Mafia siciliana). Esos quince aos de violencia tendran posiblemente su clmax en el atentado de la estacin de Bolonia, en agosto de 1980, y el secuestro y ejecucin de Aldo Moro (mayo de 1978).

[3] Publicada en Gallo Nero (Madrid, 2018)

[4] La fiebre de Amrica es el nombre que recibe un movimiento masivo de emigracin a los Estados Unidos (1898-1915) pero tambin un movimiento de imitacin del modo de vida americano que se plasma en la sociedad italiana desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los aos cincuenta.

Artculo publicado originalmente en la revista Quimera n 423, marzo de 2019.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/la-fortuna-de-ser-pier-paolo-pasolini/



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