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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2019

Meditaciones metafsicas en torno a un futuro que ya es pasado
Los ngeles, noviembre 2019

Jos Mara Agera Lorente
Rebelin


Un ao acaba, otro comienza. No sabe el tiempo que los hombres lo cuentan (Agustn Garca Calvo, La lluvia)

A dnde va el presente cuando se convierte en pasado? Dnde est el pasado? (L. Wittgenstein)

 

La tentacin era demasiado fuerte. As que, siguiendo el consejo del genial Oscar Wilde, para librarme de ella, ced. Y he vuelto a utilizar en clase de filosofa de 1 de bachillerato la pelcula de Ridley Scott, Blade Runner. Estrenada en 1982, la historia que cuenta, inspirada en la novela de Philip K. Dick Suean los androides con ovejas elctricas?, se sita cronolgicamente en noviembre de 2019, es decir, en nuestro ahora. Era, pues, irresistible para m la idea de ofrecerles a mis alumnos la oportunidad de reflexionar sobre su presente a partir de una ficcin que lo haba imaginado desde un pasado en realidad inexistente para ellos. Tengo que advertir dicho sea de paso que cuando trato de hacerles reflexionar sobre el significado de las cosas que les tocan vivir en su tiempo pocas veces recurren por propia iniciativa al conocimiento que la historia les podra aportar. Soy yo quien tiene que inducirles a un ejercicio de memoria para conectar lo actual con lo pasado con el fin de comprender el significado de palabras, pautas de conducta, valores vigentes, etc. Imprescindible ejercicio al que no cabe renunciar. De lo contrario, se corre el riesgo de ser sumidos en una especie de corriente hiperacelerada de (pseudo)noticias que estrechan el horizonte humano. Seguramente y esto lo habr escrito en alguna otra ocasin (lase mi texto El retorno de la historia) una parte importante de lo que ahora acontece sea resultado de una especie de amnesia colectiva que se impone como consecuencia de una visin cortoplacista que todo lo invade.

Este es el tema que yo creo atraviesa toda la pelcula que he querido conmemorar modestamente en mis clases: el tiempo, el ser en el tiempo que es el existir y la conciencia de ese existir y ese su reflejo especular que es la conciencia de su lmite y que es lo que nos hace mortales. Lo expresa tan bien como suele Fernando Savater en Las preguntas de la vida (1999), en el captulo que significativamente titula La muerte para empezar: la certidumbre personal de la muerte nos humaniza, es decir, nos convierte en verdaderos humanos, en "mortales". [...] Las plantas y los animales no son mortales porque no saben que van a morir, no saben que tienen que morir: se mueren, pero sin conocer nunca su vinculacin individual, la de cada uno de ellos, con la muerte. [...] No es mortal quien muere, sino quien est seguro de que va a morir. [...] Los autnticos vivientes somos solo los mortales, porque sabemos que dejaremos de vivir y que en eso precisamente consiste la vida.

Atenindonos a este punto de vista sobre la muerte y la condicin de ser humano, la cuestin que cabe plantearse en Blade Runner respecto de los replicantes de cun humanos son esos productos de la bioingeniera ms sofisticada, tiene una respuesta evidente: son tan humanos como los humanos que los crearon artificialmente dado que son tan angustiosamente conscientes de su mortalidad.

Tiempo... El suficiente. Son las primeras palabras que le omos a ese atormentado personaje, remedo de cualquier angustiado filsofo existencialista, que es Roy Batty, la ms sofisticada creacin, perteneciente a la generacin Nexus 6, posmoderna versin del Frankenstein de Mary Shelley, que quiere algo tan humano como vivir ms, ya que sabe que, como producto diseado mediante ingeniera gentica, tiene tasado su tiempo de vida. Recurdese: ms humanos que los humanos es el lema que motiva los trabajos de la Tyrrell Corporation, la empresa fabricante de esos seres no nacidos de mujer, los replicantes, rplicas artificiales de nosotros, hombres y mujeres a simple vista. Concebidos para la realizacin de determinados trabajos ingratos y peligrosos para los humanos, esclavos en verdad, pero no robots, no computadoras, como ellos mismos dicen en un momento dado: no somos computadores, somos fsicos. Cuando yo pregunto por el sentido de esta frase a mis alumnos, pocos intuyen la gran carga ontolgica que contiene. Con ella se est destacando el valor para el existir del cuerpo; pronunciada por ese ser que es artificial, pero que existe merced a su corporeidad de la que es consciente y, por lo mismo, mortal.

Para hacerse una idea de lo decisivo de nuestro ser corpreo a la hora de comprender el fundamento de nuestra conciencia existencial, nadie mejor que Antonio Damasio, el neurocientfico que en libros como La sensacin de lo que ocurre (2001) y El error de Descartes (1994) demuestra desde su conocimiento de los fundamentos neurobiolgicos de nuestra mente el decisivo papel del cuerpo en el ser de la autoconciencia. En palabras del segundo de los ttulos mencionados: Sean cuales sean las preguntas que podamos plantearnos sobre quines somos y por qu somos cmo somos, lo cierto es que somos organismos vivos complejos con un cuerpo. En trminos ms puramente filosficos, Santiago Alba Rico desarrolla en su libro de hace dos aos titulado Ser o no ser (un cuerpo) su tesis de que el ser humano es el nico animal que huye de su cuerpo, que la nuestra es una civilizacin que niega nuestra esencia corporal. Quiz digo yo resida en esta negacin nuestra incapacidad poltica para afrontar los problemas universales de la humanidad entera. Porque nos negamos a asumir lo que somos, cuerpos, cuerpos en los que el tiempo se torna autoconsciente. Deca Isaac Newton, ese mstico metido a filsofo natural, que espacio y tiempo eran sensorium Dei, los rganos sensoriales de Dios, los que garantizan su omnipresencia y eternidad. Pues bien, la autoconciencia es el rgano sensorial del tiempo; y en su suprema experiencia, el aburrimiento, el tiempo queda como estancado en el cuerpo y se torna densamente yo.

El cuerpo tiene mucha importancia en Blade Runner, en efecto. A travs suyo las emociones se tornan evidentes; por sus reacciones se trata de distinguir al verdadero humano del replicante. En la secuencia final, cuando Roy Batty y Deckard, el polica que tiene la misin de matarlo, se enfrentan, a pesar de su antagonismo, ambos quedan hermanados en el dolor que les causan las respectivas heridas que mutuamente se han infligido en la lucha. En el dolor deca Miguel de Unamuno se halla la raz de la conciencia, pues nunca nos pesa ms que cuando padecemos dolor, mientras que cuando la vida nos otorga sus deleites aqulla se torna liviana. Cuando duele el cuerpo se hace presente eterno, peso muerto de la consciencia.

No ser por casualidad, entonces, que el escritor vasco fuese uno de los pensadores ms aficionados a reflexionar sobre la muerte y sobre la propia conciencia individual, cuya extincin constituye el meollo trgico de nuestra mortalidad o lo que es lo mismo siguiendo el planteamiento de Savater nuestra humanidad. Su fe, que reconoca irracional y en agnica pugna con las certezas de la razn, le llevaba, incluso, a fantasear con burlar a la muerte desde la creencia ciega en la personal inmortalidad. Y jug a ser Dios, incluso, en su novela ms original, Niebla, de hace un siglo ms o menos, en la que el desenlace permite establecer comparaciones con una de las secuencias de Blade Runner; a mi modo de ver, la que ms preada de significados se halla.

En Niebla, Augusto Prez, el personaje protagonista de la historia que se cuenta, llega a un punto de la trama en que decide suicidarse, pero antes viaja a Salamanca a hablar con Unamuno, el autor a fin de cuentas de su historia. El encuentro es equivalente al que en la pelcula mantienen el replicante Roy y su creador, el doctor Eldon Tyrrell. El esquema ontolgico en ambos casos es el mismo: Dios-creador versus criatura; y el motor dialctico entre ambos, equivalente: la rebelin del que quiere vivir ms frente al que dicta su fecha de caducidad. Como dice Roy Batty en un momento dado de la conversacin que mantiene con su hacedor: I want to live more, fucker, que en el doblaje al castellano (con la imponente voz de Constantino Romero, por cierto) se convirti en yo quiero vivir ms, padre. Pero el mensaje en esencia queda inalterado y es la expresin del anhelo prometeico esencialmente humano y que est arraigado en su condicin de mortal. Se trata de romper con los barrotes de su jaula espaciotemporal, de trascender los lmites de su existencia carnal. Ya sea mediante la poesis ( ποιησις ) de la literatura en el caso de Unamuno o de la tchne ( τεχνη) de la bioingeniera en el caso de Tyrrell, ambos dos, esencialmente, actos de creacin mulos de la divinidad.

Tanto en Blade Runner como en Niebla, se enfrentan dos egos, dos individualidades conscientes que chocan entre s por ser ms: unos (Tyrrell y Unamuno), asumiendo el rol de dioses; otros (Roy Batty y Augusto Prez), rebelndose contra su tiempo finito, no aceptando lo que ontolgicamente los determina como entidades conscientes. Paradjicamente sus conciencias se constituyen desde la experiencia del tiempo, que slo desde esas experiencias autoconscientes adquiere sentido en la estructura tridica de pasado, presente y futuro. De ellos tres, slo el pasado es real, con entidad propia al margen del pensamiento. ste es condicin necesaria para percibir el presente, mera ilusin que se diluye cuando se trata de aprehender, aunque sea ilusin potente merced al lenguaje que lo fija. El futuro no existe, aunque con l cuenta el existente con conciencia para proyectar el sentido de su tiempo, para darle significado en forma de voluntad, destino planificado o azar. Prueba de ello es el filme de Ridely Scott, futuro cuando fue escrito su guin por un ser autoconsciente capaz de proyectarse en el tiempo: noviembre de 2019 (un nombre y un nmero abstractos para fijar lo que es puro devenir), ya presente que, sin ms, desafiar la contencin de nuestra conciencia para acabar siendo pasado. Como es prueba igualmente de la futilidad de ese proyectarse hacia el futuro lo poco que se parece la ciudad de Los ngeles que plasma la pelcula con la actual. En cuanto a la tecnologa, no hemos alcanzado a fabricar los coches voladores que en el filme se muestran, pero s a desarrollar un mundo virtual, como es internet, del que no hay rastro alguno en aqul.

Me fascina ese egocentrismo que ingenuamente encarnan tanto el replicante de Blade Runner como el protagonista de la novela de Unamuno. Es el mismo que detecto entre los creyentes en la vida eterna o, ms bien, los incrdulos, porque, como advierte certeramente Fernando Savater en el libro ya mencionado, el que cree en su inmortalidad cree contra toda evidencia, pues no hay cosa ms cierta que la muerte de cada cual. En cualquier caso, qu clase de vida es la vida eterna sin cuerpo, vida no, sin vsceras ni todo aquello que nos permite experimentar lo que de carnal tiene la vida y que es su esencia. En cierta ocasin le le a Unamuno no recuerdo ahora dnde que el amor nos hace sentir todo lo que el alma tiene de cuerpo. Hasta Dios, deca Ortega y Gasset en El tema de nuestro tiempo (1923), nos necesita a cada una de sus criaturas y sus singulares puntos de vista para tener experiencia de la vida, o sea, del tiempo encarnado; y qu, si no el cuerpo, nos otorga el anclaje a la experiencia vital siempre definida por unas circunstancias concretas que determinan una perspectiva nica?

El tiempo de nuestra existencia constituye nuestro mundo (nuestro entorno de sentido) y poco tiene que ver con el tiempo csmico, como los colores que proyecta nuestra conciencia mortal, que no existen fuera de nuestra mente pero que son para nosotros componentes irrefutables de la realidad objetiva. Porque somos fsicos, igualito que los replicantes de Blade Runner, tenemos conciencia del tiempo, lo sentimos, es una sensacin como la de los colores que proyectamos hacia el futuro, que es asimismo producto de nuestra sensacin del tiempo y que an no es nuestro cuando ya lo hemos invertido a meses y aos vista. Se puede decir que cuando nacemos contraemos una deuda con el tiempo csmico. Por cierto, que la palabra fsico viene del griego Φύσις (physis), la cual, a su vez, proviene del verbo φύω (phyo), que significa crecer o brotar; es decir, el tiempo expresndose. Somos fsicos; somos expresin del tiempo, a l nos debemos.

Y tenemos consciencia de ello, y por eso preguntamos cunto nos queda (del crdito). Esta pregunta est en Blade Runner, pronunciada por Deckard (Harrison Ford) en el momento en que ve cmo muere su antagonista, replicante pero humano, demasiado humano; y lo identifica como tal porque reconoce en esa criatura las mismas incertidumbres metafsicas que le angustian a l y a cualquier ser dotado de conciencia: de dnde vengo? A dnde voy?... Cunto tiempo me queda? La misma pregunta que yo me hice cuando vi por primera vez esta obra maestra del sptimo arte. Corra el ao 1982. Cuando, tras los rtulos con la contextualizacin inicial de la historia que se nos iba a contar, aparecieron en la pantalla las palabras Los ngeles: november, 2019, automticamente pens en m, en mi vida, en la edad que tendra (ms o menos la misma que el doctor Tyrrell en la pelcula), dando por supuesto inconscientemente que este mi yo seguira existiendo, pero abocado ya sin remedio a la pregunta; cunto tiempo me queda?

Por esas coincidencias cuya causacin adjudica el ser humano a esa antropomorfizacin del tiempo que es el destino, a la que otorga intenciones e ironas, este mismo ao, el de la muerte en la ficcin de Roy Batty el replicante, muri el 19 de julio el actor que lo interpret para la pelcula, el holands Rutger Hauer, el que declam uno de los monlogos ms emocionantes de la historia del cine, y que acaba diciendo: Todos esos momentos se perdern en el tiempo como lgrimas en la lluvia. Es hora de morir. Parece ser que una parte sustancial de estas palabras fue aportacin original del actor ya fallecido. Si fue as, hay que alegrarse por el luminoso momento de inspiracin que tuvo, porque pocas veces se logra decir tanto y tan profundo con tan pocas palabras. Dos veces aparece en esta cita la palabra time (tiempo). La primera vez es para significar el tiempo en el que los momentos de los que se compone una vida se diluyen, pierden entidad, al igual que las minsculas y efmeras lgrimas acaban diluyndose en la lluvia. Las lgrimas expresan la emocin que dota de significado lo vivido, que impregnan el Universo de emotividad y lo convierten en mi mundo, el que me duele, mientras que la lluvia es un fenmeno atmosfrico que responde a las condiciones y leyes de la naturaleza, una naturaleza carente de intenciones, ciega a los fines perseguidos por los humanos, insensible a su angustia vital, igual que el tiempo csmico en el que transcurre inserta la existencia humana y que permanece imperturbable ante nuestra querencia de ms. La segunda vez que aparece en el monlogo la palabra, en el sintagma en ingls time to die, se traduce en la versin castellana por es hora de morir. Acertadamente a mi juicio, porque la expresin est cargada de subjetividad, de toma de conciencia radical y trgica, pues es ese momento el que todos afrontaremos absolutamente en soledad con el vrtigo de asomarnos al abismo insondable de la nada, que existencialmente es la ausencia de conciencia, o sea, de experiencia del tiempo.

Supongo que conoce el lector que hace un par de aos se estren la secuela de Blade Runner, con el mismo ttulo al que se le aadi una fecha: 2049. Quien la haya visto sabe que retoma la historia en ese ao, un nuevo futuro, una nueva proyeccin de seres conscientes devoradores de tiempo, una nueva cuenta atrs. Cuando la vi no pude evitar plantearme la pregunta que me lanzaba la elucubracin ficticia de ese futuro que acabar siendo lo que marca la entropa, pasado. Estar vivo en el ao 2049? Tendr mi cabeza en condiciones para escribir un comentario sobre ella? Estar vivo usted para leerlo? Cunto tiempo nos queda?

Jos Mara Agera Lorente es catedrtico de filosofa de bachillerato y licenciado en comunicacin audiovisual

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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