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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2019

Derrumbes, cosas y personas

Fernando Luis Rojas
La Tizza


Alcanzan siete aos? Para las cosas s: ya hay un parque. Sin tarja y con wi-fi. Daniela era bachatosa y gritona. Era jefa de un grupo que diriga a puros ovarios. La hicimos militante de la juventud. Su voz inundaba los pasillos de punta a punta, y se enredaba en broncas con cualquiera. Yexni era, de otras maneras, igual. Tena el mismo galillo, pero lo utilizaba menos. Ms discreta y siempre correcta. Lo supe por una llamada telefnica, cuando calificaba pruebas de ingreso a la universidad en Ciudad Escolar Libertad. No hubo dilogos de esos que sirven para llenar cuartillas: No puedo creerlo, Cmo!? Ests hablando en serio?, o cosas por el estilo. No hubo silencios. Hubo Nada, en todas sus aperturas.

Los exmenes de Daniela y Yexni no llegaron. Daniela tena la piel aceitunada y el pelo largo. Lo mova a un ritmo pendular, igual que su cuerpo delgado. Tena ojos ciruelados, o era la pintura que los acentuaba? Yexni era pequea. La piel como cobre y los ojos grandes. Caminaba con pasos cortos y calculados, como si le fuera la vida en hollar el suelo. Se dice que la gente se resiste a irse, que no perciben el riesgo. Puede ser. En estos casos hay que hablar con Drexler: amar la trama ms que el desenlace. La gente se aferra a su espacio, se resiste a una temporalidad que en ocasiones dura aos. La gente, a veces, sabe vivir en lugar, se acomoda al invento que facilita un determinado espacio fsico, inventa para vivir y no aprendi a hacerlo en una periferia cementada, encajonada y pintada con uniformidad. La trama es cultural; el desenlace, tiene que ver con las cosas y, a veces, con la vida.

Hay tantas Habanas!, lo dijo Luisa iguez. Ahora vienen los reyes y s, vern La Habana que se quiere mostrar. Pero tambin vern La Habana que ellos quieren ver. Si hubieran aceptado reunirse con la disidencia, sera tambin La Habana que ellos, sus Majestades Reales, quieren ver.

Alcanzan siete aos? Tendra que preguntarle a L, la adolescente que, por esas cosas de Dios no el de los evanglicos, ms bien ese Dios de Skywalker al que llaman La Fuerza sali al balcn momentos antes del desplome. Y L puede hablarnos de esas tensiones entre sobrevivencia y muerte cercana.

Alcanzan veinte aos? Tendra que preguntarle a otra L, qu coincidencia!, en silencio aun por ese derrumbe en una calle de Centro Habana cuando sala de una reunin en su politcnico de la salud. Morir por la Patria es vivir. Dice el Himno. Es la encarnacin de una vocacin de lucha, ms que cadalso. Pero es ms que eso. No s si Perucho se lo propuso disculpen si suena a Timba casi un siglo antes de que escribiera Calvert Casey. Son las circunstancias de esa muerte y la permanencia, o no, en un panten simblico.

Hay personas sin muertes heroicas que viven en el panten individual de muchos vivos.

Alcanzan siete, veinte aos, para quienes no somos propietarios de las vidas y las muertes de los vivos? Ahora, que se premian los escritos del ao (premios que son casi siempre cosas) parece que s. Bastan horas o meses. No s, deban decirlo las L.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/derrumbes-cosas-y-personas-bab0a39d16b7

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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