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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2019

La caldera planetaria

Susana Merino
Rebelin


El planeta se ha transformado en una enorme caldera donde se cocina un guiso para pocos y en la que sin orden ni proporcin se mezclan los ms inslitos e imprevistos ingredientes creados por el ser humano: divisas y otros muy diversos derivados financieros tales como SWAPS, acuerdos a futuro (forward) OTCs (operaciones over de counter), CDS (Credit Default Swaps, o permutas de incumplimiento crediticio), los CFD, los contratos de futuros, los bonos estatales, los fondos de inversin y las opciones, calificados todos como armas de destruccin masiva, instrumentos en suma puramente especulativos y en permanente ebullicin que segn el premio nobel de economa Maurice Allais han convertido al mundo en un enorme casino destinado a sustentar la pleonexia como llamaban los griegos al insaciable apetito de riquezas que Platn calific como verdadera enfermedad moral, generando un potaje en permanente ebullicin al servicio de un reducidsimo ncleo de seres humanos.

Es lgico en consecuencia preguntarse, cmo es posible mantener incandescente tanto tiempo el fuego de esa caldera? Y sin embargo no lo hace difcil la ficticia construccin de ese mbito especfico que algunos han llamado Moneyland, pas sin territorio en el que opera un acotado grupo de grandes financistas internacionales sin patria y sin ley, servidores y transmisores del llamado ROC (Riqueza Obscena Concentrada) un virus para el que hasta ahora no se han encontrado antdotos.

Pero lo ms grave no es solo que se mantenga ese fuego incandescente alimentado por el mismsimo Satans ni que se siga cocinando ese siniestro potaje que alimenta a unos pocos seres vivos, sino que cada vez con mayor frecuencia saltan chispas que incendian campos y forestas y estn provocando hasta en las grandes urbes, violentas reacciones con graves consecuencias para sus patrimonios y el de la vida humana.

Pruebas al canto nos muestran que en lugares tan dispersos como El Lbano, Egipto, Ecuador, Honduras, Hait, Chile y ayer mismo Bolivia los incendios tienden a incrementarse porque es de all donde se extrae el combustible que les proporcionan sus recursos naturales y es en ellos en los que las chispas generan cada vez ms frecuentemente las reacciones de quienes son los miembros ms afectados de la comunidad planetaria.

Como apunta Marcelo Colussi hay hambre, bronca, frustracin, profundo malestar; hay desencanto y desilusin. Es por eso por lo que la gente, enardecida, se manifiesta, an a riesgo de su vida. Y es por eso mismo que en la medida en que se mantenga esa estructura de poder apoyada y sostenida por gobiernos que traicionan las aspiraciones de sus votantes, que se someten a los dictados de los poderosos, claramente identificados por las revistas Forbes y Fortune y que se sienten enfermizamente atrados por el mundo virtual de las finanzas olvidando rpidamente que es al pueblo a quien deben su acceso a ese poder que a poco de andar terminan sometiendo vilmente al bblico dios Mamn.

Seguirn esparcindose muchas chispas todava en la medida en que no se logre apagar ese fuego maligno atacando las profundas y verdaderas causas de su aparicin o se obtenga de otro modo la coccin de un producto ms genuino y abundante que alcance y se distribuya ms equitativamente sobre toda la faz de la tierra. De otro modo nos exponemos a que la caldera levante presin y el planeta estalle en miles y miles de pedazos, inexorablemente.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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