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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2019

Rebelin Social y lucha por la Asamblea Constituyente

Leopoldo Lavn M.
Rebelin


La lucha por una nueva Constitucin est al centro de la crisis poltica y social; es el objetivo prioritario del movimiento social y de rebelda popular. Y la eleccin de una Asamblea Constituyente para redactarla, que plasme las necesidades y demandas populares en forma de derechos, es el objetivo del momento. Un proceso constituyente con AC electa es el nico garante de una calma social venidera. Pero Piera se opone obstinadamente.

Las exigencias del movimiento social francs a Macron, consejero de Piera en agenda poltica, no fueron tan precisas como las del chileno. Con el agravante que las violaciones a los DD.HH del Gobierno de Piera-Chadwick-Blumel superan cualquier otra atrocidad cometida en el mundo de la OCDE.

La consciencia acerca de la importancia de este momento constituyente, y de la necesidad de mantenerlo vivo, en un proceso que le d vigor y lo dinamice, son certezas racionales que se instalaron en los sectores populares movilizados. Es el nuevo sentido comn que surgi al romperse el pacto anterior.

Demasiado abuso empresarial acumulado. Demasiada corrupcin e impunidad facilitada. Demasiada negligencia del poder judicial. Y un persistente sentimiento popular en aumento de explotacin econmica, incertidumbre y fragilidad ante los avatares de la vida social y econmica.

La toma de consciencia hizo su irrupcin a travs de la Rebelin Social contra el modelo neoliberal imperante, el rgimen poltico que lo sostiene y la elite poltica profesional que goza de privilegios considerados hoy indecentes. Pero la exigencia de Asamblea Constituyente es el ncleo de las consignas compartidas en cada marcha. Es decir politizacin colectiva de los individuos.

Por de pronto, es vital para el futuro del movimiento democrtico, popular y de los trabajadores generar una correlacin de fuerzas favorable al proyecto, tanto en el plano organizacional, de las ideas, como de la cultura; de tal manera que pueda acumularse energa para plasmar en la nueva Constitucin los derechos y mecanismos que los constituyentes ciudadanos debern escribir.

La toma de consciencia de lo que est en juego, en esta fase de la lucha por recuperar la dignidad y el poder democrtico de decisin sobre cuestiones fundamentales de las que se estaba excluido, se desarroll rpidamente. Ya estaba la organizacin, la lucha y la sistematizacin de las demandas como antecedente.

El avance de NO+AFP es un hecho. La existencia de UKAMAU, una fuerza social. Las luchas estudiantiles: voluntad que se mantuvo en una disposicin renovada. La lucha mapuche, un ejemplo histrico de resistencia. Las convergencias de las luchas sindicales y populares en la Mesa de Unidad Social, un progreso.

Pero el tiempo poltico apremia. Los polticos del rgimen lo saben y cuentan con el desgaste. Pues si un acontecimiento tiene como caracterstica la de aparecer de improvisto, ocupar la escena y hacerse carne en la multitud (inmensa, hemos visto) que se afecta ella misma con sus pasiones compartidas como la dignidad y la igualdad, tambin se desvanece si no cristaliza los deseos de cambio estructural, justicia, igualdad y democracia en un proyecto con bordes ms o menos definidos. O, su energa es capturada por las instituciones del rgimen.

Por eso, el proyecto hay que alimentarlo, defenderlo, y sobre todo no darle tregua al enemigo en la poltica y la lucha de ideas.

Apuntar primero a dotarse de una Constitucin que en sus mecanismos y artculos inscriba ese poder ciudadano para que con el mecanismo del referndum o plebiscito de iniciativa ciudadana pueda expresarse sobre cuestiones fundamentales; cuando el soberano-pueblo lo requiera, y necesite debatir, parece consecuente con el sentir democrtico de la poblacin.

Segundo, la cuestin del rgimen de propiedad es fundamental, y merece ser considerado en todo debate. Las cifras ayudan (fundacionsol.cl lo ha destacado). No olvidemos que el derecho burgus, o el derecho dominante es la expresin jurdica de la propiedad privada de la riqueza (que es social), de los medios de produccin, y de los capitales en sus distintas formas que el sistema financiero global determina. Es la forma legal, tambin de legitimacin de la desposesin de la masa ciudadana.

La mayora de los constitucionalistas no se pronuncian sobre la propiedad privada de las riquezas de un pas y de los capitales que la clase u oligarqua dominante controla y posee. La dan como un hecho jurdico-natural (J.J. Rousseau) y no como una convencin social e ideolgica resultado de un pacto ilegtimo o espurio y de correlaciones de fuerzas histricas, ms tarde consolidadas por las mismas constituciones .

Editorialistas y polticos hablan, por ejemplo, de nuevo pacto social, sin cuestionar la base del poder real de la clase dominante: la estructura productiva y el rgimen de propiedad.

Por lo mismo, cabe eliminar el Tribunal Constitucional cuya funcin actual es ser el gran controlador o gendarme de la Constitucin y de su orden propietario (Piketty). El TC se apoya en el texto de la actual Constitucin de Pinochet y en la misma jurisprudencia por l creada para mantener el Orden Neoliberal y naturalizarlo o normalizarlo. Pero esta normalidad se rompi. As, la vida concreta de las personas y las grandes orientaciones que la sociedad se quiere dar son afectadas por el orden constitucional. Y el antiguo ya no sirve.

Por ejemplo: la nueva Constitucin puede decir que la tarea social, poltica y econmica prioritaria es la igualdad. Esto implica necesariamente una poltica fiscal consecuente para financiar un sistema de salud universal y de educacin pblica de calidad. (como el que existe en otros pases). O favorecer la actividad sindical y el poder de negociacin, pero sin darle instrumentos jurdicos a los empresarios para que abusen.

Ha quedado en evidencia para una masa crtica de la sociedad que tanto la Constitucin como el Tribunal Constitucional ponen trabas a cualquier intento por atenuar el carcter salvaje, explotador y depredador del modelo neoliberal chileno en manos de grandes empresas chilenas y de corporaciones extranjeras.

Que se materialice esta consciencia en una nueva Constitucin es lo que aterroriza a las distintas fracciones empresariales de la clase dominante, a sus intelectuales orgnicos (el caso Carlos Pea) y al dispositivo meditico.

Adems, una nueva Constitucin deber considerar el problema civilizatorio central (el colapso inminente de las sociedades termo-industriales y su explotacin de energas fsiles) y asumir que la supervivencia del Sistema Tierra est en riesgo. Plantearse la cuestin central a saber con qu tipo de sociedad debemos enfrentar este desafo para los seres vivos. Con una sociedad polarizada, con una casta riqusima y una masa desprotegida? Chile despert de ese letargo que ah lo mantena. Con un crecimiento depredador, o con un sistema que renuncia al crecimiento ilimitado y comienza a planificar, a distribuir y compartir? Sern cuestiones a plebiscitar, despus de informarse y debatir, en una nueva Constitucin que as lo permita.

La clase dominante y sus expertos no tienen respuestas, pero hacen como si

Los chilenos y chilenas queremos comenzar a reflexionar, debatir y actuar en un marco constitucional con nuevas instituciones democrticas salidas de la experimentacin social y del conocimiento racional que permitan orientarse en un Occidente en prdida de sentido. Slo as podremos hacer frente a la fractura social, a la crisis de las democracias representativas y elitistas, as como a la del capitalismo neoliberal y del productivismo depredador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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