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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2019

Entrevista a Alfredo Apilnez sobre la Teora Monetaria moderna, TMM (y III)
No slo Astarita, tambin M. Roberts, A. Shaikh o M. Husson han sido crticos con las propuestas de la TMM

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Presentacin (del propio autor): Soy economista de formacin aunque, a decir verdad, eso es ms bien un desdoro-, profesor de ciencias sociales en un centro de estudios y escritor de artculos sobre historia, teora econmica y finanzas en el blog Trampantojos y Embelecos. All trato de poner un granito de arena en la crtica del discurso del capital -encarnado en la teora econmica ortodoxa y en el paradigma poltico neoliberal- y en la defensa de la necesidad de construir nuevos sujetos y prcticas emancipatorias. Soy miembro asimismo de la Asociacin 50020 , un humilde pero corajudo colectivo que lucha contra la violencia inmobiliaria, principalmente en el mbito del alquiler, en el distrito de Nou Barris de Barcelona.

*

Nos habamos quedado aqu. Quedaba la parte prescriptiva de tu exposicin.

La parte prescriptiva de poltica econmica se deduce directamente de tales principios. La TMM ofrece una revolucin fiscal para enchufar la manguera del gasto pblico a la economa real y asegurar -ya que el desempleo es 'una decisin poltica'- el pleno empleo absorbiendo el desempleo involuntario generado por el dficit de demanda efectiva del sector privado. Wray seala la tecla mgica: Siempre pueden suministrarse unas finanzas suficientes para la plena utilizacin de todos los recursos disponibles a fin de apoyar el desarrollo de capital de la economa. Podemos servirnos del golpe de tecla para llegar al pleno empleo. Tal planteamiento desemboca en la propuesta poltica estrella del movimiento: el trabajo garantizado. Como explica Mitchell: el pleno empleo y la estabilidad de precios estn en el corazn de la TMM. Un programa de trabajo garantizado es central para la TMM, es una herramienta clave para tener bajo control la inflacin y el desempleo. Por tanto, dado el nivel correcto de gasto pblico e impuestos, combinado con un programa de trabajo garantizado, los partidarios de la TMM afirman categricamente que se puede alcanzar el pleno empleo con estabilidad de precios. Tal planteamiento representa obviamente una hereja para la ortodoxia neoliberal que afirma que el gasto pblico creador de empleo es peligrosamente inflacionario y la deuda una rmora para las futuras generaciones que lastra el crecimiento y la actividad productiva. Pero precisamente por eso suena tan atractivo, no? 

S, s, pero surgen varias dudas. La primera: la existencia de criptomonedas, sin regulacin del Estado en principio, no refuta o toca la concepcin del dinero de la TMM?

En esta mbito te dira Salvador sin ser ni mucho menos experto en la materia- que comparto bastante la posicin de la TMM, muy crtica con este utopismo monetario de ribetes sumamente reaccionarios, con ecos del anarcocapitalismo de los nostlgicos del patrn oro deseosos de cerrar el banco central y acabar con el dinero pblico. Cosas de excntricos fetichistas del dinero como los austriacos, cuyo representante ms meditico en Espaa es el infausto Juan Ramn Rallo. Incluso el Fair Coin , la criptomoneda promovida por Enric Duran el famoso Robin Bank que estaf casi medio milln de euros a la banca- despide un fuerte aroma al utopismo de varita mgica de raz proudhoniana que tanto indignaba en mi opinin con razn- a Marx.

Quizs sera til pues clarificar conceptos, que ayuden a encuadrar la relevancia de las criptomonedas y su supuesto potencial transformador-, resumiendo las funciones del dinero moderno para contrastarlas con las que cumplen estas supuestas revoluciones monetarias.

Adelante con ello.

Podramos dividir a ttulo explicativo las funciones del dinero en dos campos: circulacin y produccin. Como medio de circulacin el dinero funge como medio de cambio, de pago, unidad de cuenta y depsito o reserva de valor el atesoramiento, la gran obsesin keynesiana-. En la esfera de la produccin el dinero-capital, descrito por Marx, pero ignorado por la ortodoxia y por los keynesianos- el dinero se convierte en capital cuando es avanzado con el objetivo de obtener un beneficio a travs de la explotacin del trabajo. La fuente del beneficio es la plusvala que se origina en el empleo de trabajadores asalariados que crean ms valor nuevo en el proceso de produccin del que obtienen cuando son pagados en forma de salarios. La funcin del dinero como medida del plusvalor es uno de los aspectos cruciales de una economa capitalista y la clave de la conexin entre la fbrica de dinero-deuda de la banca privada el dinero endgeno de los poskeynesianos- y el proceso de acumulacin de capital.

La cuestin clave sera pues: cules de estas funciones cumplen las critptomedas? Pues he de decirte que prcticamente ninguna. Me baso a continuacin en un texto de Eduardo Garzn, quizs el estandarte ms popular de la TMM en Espaa, en mi opinin excelente, que enumera las principales crticas a esta supuesta liberacin del yugo bancario-estatal que encarnan utpicamente las criptomonedas.

Parte de su innegable atractivo es que las criptomonedas y su columna vertebral subyacente, la cadena de bloques, le permiten al hombre promedio realizar transacciones con su vecino, de forma annima y segura, sin intermediarios. Es la moneda perfecta para el libertarismo econmico: el sector pblico no interviene ni en su creacin ni en su regulacin, de forma que cualquier persona puede llevar a cabo sus transacciones sin la necesidad de rendir cuentas a Hacienda o a la Justicia.

Y qu capacidad tienen los emisores del bitcoin se pregunta Garzn, centrndose en la criptomoneda estrella- de lograr que su moneda sea ampliamente utilizada en la circulacin, como medio de cambio, y en los pagos? Muy poca, teniendo en cuenta que no hay ni siquiera un nico emisor, sino que cualquier usuario puede (tras un proceso complicado y prolongado) crear nuevos bitcoins.

A ello hay que sumarle otra limitacin nada despreciable: slo se pueden crear 21 millones de bitcoins. Esto es sencillamente el resultado de un diseo carente de sentido econmico, ya que una economa necesita tanto dinero como actividades se produzcan en su interior, de tal manera que el lmite es un propulsor de la especulacin y del descomunal coste de generacin de nuevas unidades.

S, s, la cifra lmite parece absurda, totalmente arbitraria desde un punto de vista econmico o incluso desde cualquier punto de vista.

Por si fuera poco con las debilidades y amenazas de carcter estructural, se ha unido recientemente otra de carcter coyuntural: la generacin de una burbuja especulativa. Hoy da buena parte de la gente compra bitcoins para venderlos a un precio ms caro, haciendo una ganancia rpida por el camino. La espiral inflacionista es notoria y ya sabemos perfectamente que pasa con las burbujas: que en algn momento estallan y todo el artificio se va al garete.

Es decir, la supuesta panacea monetaria no sirve tampoco, debido a su extraordinaria volatilidad, como unidad de cuenta ni como reserva de valor, dos de las funciones bsicas del dinero fiat respaldado por el banco central.

Hay ms crticas?

Las hay. Esto no es todo: la produccin de bitcoins consume una cantidad desorbitada de energa. Los mtodos de creacin y funcionamiento de las criptomonedas son puramente electrnicos y necesitan la utilizacin de innumerables ordenadores en todo el mundo, lo que supone un elevadsimo consumo de energa. Un despilfarro energtico en toda regla teniendo en cuenta que los mtodos convencionales de creacin de dinero apenas requieren consumo de energa.

As pues, si la esencia de la matriz de rentabilidad del capitalismo financiero es la creacin de dinero-deuda por parte de la banca privada como motor de la actividad econmica el dinero-capital- con el respaldo, en ltima instancia, de la emisin de dinero fiat de curso legal por parte de la banca central, al bitcoin y a la mirada de criptomonedas no les puede esperar un gran futuro ms all de circuitos minoritarios e inversiones especulativas.

Harina de otro costal es el formidable impacto que las tecnologas digitales estn teniendo sobre el negocio bancario y la aparicin de las llamadas fintechs giles startups de pagos y prstamos digitales- que operan en mbitos subsidiarios del dinero bancario -y no pretendidamente independientes, como las criptomonedas-. Y, sobre todo, est por ver el impacto de la irrupcin de los gigantes de la tecnologa, con su vasta base de clientes, su experiencia en la recopilacin de datos y sus recursos financieros prcticamente ilimitados. Amazon ha lanzado una cuenta corriente, Google y Apple tienen sistemas de pago que convierten tu telfono en una cuenta bancaria, y Facebook ha provocado fuertes taquicardias en los dueos de la fbrica de dinero con el lanzamiento de una nueva moneda, la Libra. Pero esa es como digo otra historia que est slo en sus albores.

Acaso podamos hablar de esa historia en un futuro cercano. Cojo el hilo central de nuevo. Cuando se habla de trabajo garantizado, de qu se est hablando exactamente?

Como te deca, se trata de la propuesta estrella de poltica econmica de la TMM. Si te parece, doy la palabra a sus portavoces en la mencionada Red MMT, que explican su defensa del pleno empleo garantizado por un Estado benefactor:

La prioridad es repensar la poltica econmica colocando el pleno empleo digno en el centro de la agenda poltica, en coherencia con el mandato expresado en nuestras constituciones. El desempleo solo puede ser eliminado mediante una poltica fiscal adecuadamente expansiva que combine un aumento suficiente del gasto pblico y una disminucin de los niveles de tributacin sobre las clases populares y el tejido productivo. Dentro de este marco prevemos un Plan de Empleo de Transicin; un programa permanente de empleo pblico que asegurar a todos el acceso a un empleo con un salario superior al del umbral de la pobreza y con condiciones dignas.

Sin duda suena bien, no te parece? 

Me parece, suena muy bien de entrada.

El Estado convertido en una suerte de empleador de ltima instancia-, sin subir los impuestos a los ricos ni aumentar la deuda pblica, se encarga de remunerar el trabajo directamente mediante un pago tomando como referencia el salario mnimo- a la cuenta bancaria del participante del programa de TG, de forma que se eviten intermediarios privados y tentaciones perversas en la gestin del dinero.

Por lo tanto, los dficits presupuestarios del estado (y el aumento de la deuda del sector pblico) no son hasta cierto nivel- un problema. Ni que decir tiene que esto tiene un irresistible atractivo para la izquierda reformista como refutacin de los dogmas neoliberales que fundamentan las polticas de austeridad. He aqu una justificacin terica del gasto pblico deficitario para lograr el pleno empleo sin tener que afectar gravemente al sector capitalista de la economa. Incluso se llega a amenazarles con llamarles al orden obligndoles a subir los salarios para no perder a sus empleados. Fjate lo que dice la propuesta de trabajo garantizado de IU al respecto: Los empleadores del sector privado se ven obligados a ofrecer salarios iguales o superiores a los ofrecidos en el TG de lo contrario, sus empleados se iran al TG, que siempre est disponible, logrando as acabar de facto con todos los puestos de trabajo en los que no se garantizan condiciones laborales dignas. El tipo de empleos financiados directamente por el Estado seran pues aquellos no generados por el sector privado, como por ejemplo los que aparecen en esta lista elaborada por Bill Mitchell: muchas actividades socialmente tiles, incluyendo los proyectos de renovacin urbana y otros programas ambientales y de construccin, la asistencia personal a los pensionistas, y otros programas comunitarios. Por ejemplo, los creadores podran contribuir a la educacin pblica como artistas itinerantes (sic).

Resulta difcil exagerar el idealismo en el sentido estricto del trmino que recorre la tradicin filosfica, como opuesto al materialismo- contenido en tales propuestas que ignoran las relaciones de poder y de produccin imperantes bajo la gida del capital. Idealismo que ignora, slo como botn de muestra, el papel del ejrcito de reserva marxiano en la evolucin de la acumulacin de capital y en la depresin del precio de la fuerza de trabajo. Me sumo en este punto a la crtica del economista marxista Michael Roberts, que creo pone el dedo en la llaga: De esta manera, la TMM acta como un respaldo del capitalismo: el Estado es el empleador de ltimo recurso, pero no el principal empleador. Busca compensar (apaar) los fracasos de la produccin capitalista, no reemplazarla. Tal concepcin est en las antpodas del planteamiento marxiano: en la teora de Marx la desocupacin es generada de manera endgena por el sistema capitalista. Es decir, el desempleo es sistmico y no se puede eliminar a discrecin por un Estado benefactor.

En conclusin, de estar en lo cierto el enfoque de la TMM, se podra solucionar la desocupacin en el capitalismo sin alterar de manera significativa las estructuras sociales a travs de un Estado convertido en el mgico Deus ex machina que arregla el estropicio provocado por el capitalismo desquiciado. Para eso, bastara con superar la dficit-fobia, creada artificialmente por el monetarismo neoliberal y la ortodoxia neoclsica, y enchufar la manguera del gasto a la creacin de empleo. Como ves, peccata minuta. 

Has hablado de las crticas de la ortodoxia neoliberal, pero tambin hay crticas desde mbitos muy alejados. Desde el marxista por ejemplo. As, Rolando Astarita, La TMM y los argumentos monetaristas https://rolandoastarita.blog/2019/09/19/la-tmm-y-los-argumentos-monetaristas/ T e copio sus palabras finales: "Es necesario entonces delimitar, en particular, a la teora marxista de las propuestas de la TMM. En especial porque la derecha est empeada en que todo lo heterodoxo aparezca ms o menos igual. Enfatizo entonces: Marx o Engels jams sostuvieron que el valor pudiera generarse imprimiendo billetes. No hay forma de adjudicarles semejante tontera.

As es Salvador. Igual que en el caso de Roberts, no puedo por menos de suscribir la mayor parte de las crticas de Astarita que, dicho sea de paso, tiene uno de los mejores textos sobre la teora keynesiana y poskeynesiana y es un extraordinario conocedor de las mismas. No slo Astarita que les califica con razn de curanderos sociales y hechiceros monetarios-, tambin otros economistas marxistas como el mencionado Michael Roberts, Anwar Shaikh o Michel Husson han sido crticos con las propuestas reformistas e idealistas de la TMM. No es de extraar esta reaccin crtica ante las extravagantes afirmaciones vertidas por los apstoles de la escuela. 

Por qu no es de extraar?

En mi opinin, por tres motivos fundamentales: su falta de comprensin como toda la escuela keynesiana- de la dinmica de fondo y de la evolucin histrica de la acumulacin de capital; su idealismo, sustanciado en su concepcin del papel del Estado y su confianza en las reglas del juego de la democracia formal y, last but not least, su distorsin del papel del desempleo el ejrcito industrial de reserva marxiano, como mencionbamos antes- en las relaciones de produccin capitalistas y de la relacin, sustancialmente simbitica, entre los sectores pblico y privado en la dinmica de la acumulacin.

Para no extenderme y evitar reiteraciones doy dos botones de muestra de lo anterior. Por ejemplo, esta propuesta de un nuevo socialismo (sic), no basado en la propiedad de los medios de produccin sino en el control de la autoridad fiscal, que proponen Esteban Cruz y Parejo Moruno, enmendando sin ningn pudor la plana a la teora de la explotacin marxiana: la tesis sobre la explotacin aqu presentada se puede describir, no como una consecuencia de la propiedad privada de los medios de produccin, sino del control del dinero en una economa monetaria de produccin que los capitalistas se arrogan gracias a la elaboracin de unas reglas arbitrarias para restringir la accin del Estado. Es decir, arrebatando el control de la fbrica de dinero a los capitalistas bancarios y asumiendo las riendas del Estado benefactor tenemos ya el nuevo socialismo. Miel sobre hojuelas.

Y respecto al idealismo implcito en la concepcin del Estado como instrumento para la reforma del sistema contra la voluntad de las clases poderosas, valgan las siguientes exhortaciones, extradas del mismo texto, a liberar al Estado de su captura por parte de los capitalistas: La Teora Monetaria Moderna provee de unos slidos argumentos para hacer efectiva la reforma crucial que defendan Kalecki y Kowalik: la imposicin contra la voluntad de las clases poderosas de la estabilizacin del sistema, abriendo nuevas perspectivas para el futuro desarrollo de las fuerzas productivas () Sin embargo, el uso efectivo de los mecanismos de los que dispone el Estado para la administracin de la economa se encuentra bajo la captura de los capitalistas. Los aspectos polticos del pleno empleo, el poder de los intereses creados, son ms importantes para los capitalistas que los rentables efectos producidos por la buena marcha de la economa.

As pues, se podra incluso ser conciliador e intentar convencer a las clases poderosas de la bondad de sus propuestas para que desistan en su absurda actitud de resistencia frente a ellas. Su leit motiv de fondo consiste pues en decir: la austeridad neoliberal genera recesin, desigualdad y deuda crecientes y es irracional; por lo tanto es una poltica absurda que nos perjudica a todos. Y tenemos las teclas mgicas para revertirla! La reforma crucial que propone la TMM consiste pues en arrebatar al Estado de las manos de los capitalistas que lo tienen capturado para ponerlo al servicio de la estabilizacin del sistema a travs del buen uso del monopolio de emisin monetaria. Recuerdan en esto, desmerecindolos incluso, a los viejos socialistas utpicos premarxistas. Y no dan respuestas convincentes a ninguna de las cuestiones claves sobre las relaciones de poder realmente existentes bajo la gida de la acumulacin de capital. 

Como, por ejemplo...

Cmo modificar sustancialmente el papel de la banca privada y los fondos privados de inversin, fulcro neurlgico de la actual matriz de rentabilidad del capitalismo neoliberal, basada en la hipertrofia del prstamo personal-hipotecario y en la multiplicacin del capital ficticio en el casino global para sostener la maltrecha tasa de ganancia? Cmo podran coordinarse armoniosamente los dos focos generadores de actividad econmica: el Estado soberano, cuyo Tesoro estara integrado con un banco central financiador del pleno empleo a travs del trabajo garantizado, y la banca comercial, financiadora de la inversin privada y de las descomunales burbujas de activos, cuyos intereses inters pblico redistributivo y voraz beneficio privado en la esfera especulativa- son objetivamente contrapuestos? Sobre estas nimias cuestiones, la TMM, ms all de loables declaraciones de buenas intenciones de combatir la especulacin y las malas prcticas de los depravados tiburones financieros, guarda silencio.

El eximio economista marxista Anwar Shaikh , que desarrolla una profunda teora del dinero y la inflacin en su texto Capitalismo: competicin, conflicto y crisis, expone las razones que impiden que un sabio y benevolente Estado pueda imprimir dinero para alcanzar el pleno empleo con inflacin moderada, el postulado central de la TMM: En primer lugar, la TMM ignora los efectos de la tasa de beneficio en el crecimiento, el empleo y la inflacin. En segundo lugar, omite completamente el conflicto de clase entre capital y trabajo. En tercer lugar, ignora la teora marxista del ejrcito de reserva de trabajo, que, en el largo plazo, tiende a deprimir los salarios. Y, por ltimo, omite que el estado, como empleador de ltimo recurso, sera una amenaza para los negocios si pudiera contrarrestar la disciplina salarial.

Y, por ltimo, me gustara referirme a los argumentos del economista marxista Xabier Arrizabalo que, en un reciente debate sobre la TMM entre Eduardo Garzn y Mario del Rosal, organizado por la asociacin Economa Alternativa, lanz una serie de crticas al idealismo de las propuestas de la TMM que creo resumen todo lo anterior:

No podemos hacer lo que queramos, cambiando las reglas del juego del capitalismo a discrecin porque son expresin de relaciones sociales profundas. La TMM es la negacin de la economa poltica que explica el conflicto distributivo entre clases antagnicas. La teora social no es un pudding (sic), sino que tiene un ncleo que, en el caso de la economa, es cmo se produce y se distribuye el valor creado en una sociedad de clases. Resulta absurda la idea del manejo libre del Estado, negando que es expresin de las relaciones de produccin. La TMM obvia la lucha de clases y lo reduce todo al marco institucional, proponiendo que se trata nicamente de cambiar la gestin.

Tales ilusiones recuerdan vvidamente a la hiptesis populista del primer Podemos, popularizada por el nclito Errejn, gran experto laclauiano, y basada en el planteamiento idealista de la autonoma de las estructuras sociopolticas el Estado, en lugar destacado-, cuya naturaleza profunda no se define y devienen slo un producto relacional, resultado de la articulacin de diferentes elementos. Tal poltica no tiene otro objetivo que hacerse con la maquinaria del Estado para dar un giro a las polticas del neoliberalismo y usarlo contra la minora dirigente la casta o las lites que lo han capturado- para ponerlo al servicio del pueblo.

Tan atinadas crticas desvelan el idealismo de la TMM, sustanciado en su incapacidad para incorporar el conflicto social en sus probetas financieras de laboratorio y, en mi opinin, justifican la necesidad, enfatizada por Astarita, de delimitar claramente las abismales diferencias con el marxismo que se reflejan en las crticas mencionadas. Lo cual obliga a dar respuesta negativa a las preguntas neurlgicas acerca de la viabilidad y el rigor de tales propuestas: Reflejan de forma realista el engranaje profundo de la acumulacin de capital y su historia reciente; dicho en otras palabras, permiten comprender la marcha del capitalismo y su lgica de fondo, profundamente depredadora y degenerativa? Y, en fin, resulta til, para avanzar en la imperiosa necesidad de una transformacin social radical del ominoso sistema econmico vigente, el diseo de ficticias propuestas reformistas de ingeniera financiera implementadas por un Estado benefactor que promuevan el ilusorio avance hacia un idealizado e irrecuperable capitalismo bonancible y redistributivo con paz social y pleno empleo? 

No creo equivocarme mucho si conjeturo respuestas negativas a ambas preguntas.

Abusando ms de ti y pensando en nuestros lectores. En 15 lneas, no te otorgo ms, cules seran tus principales crticas, incluyendo virtudes si fuera el caso, a la teora monetaria moderna?

De acuerdo Salvador. Un matiz solamente para evitar reiteraciones... 

Que a veces ayudan a asentar conceptos y argumentos.

Como creo que las principales crticas ya las he expuesto en las respuestas anteriores, voy a ceirme, para terminar, a las virtudes y aadir, si me permites, una ltima reflexin crtica final de tipo ms general. 

De acuerdo. Sigamos tu esquema.

As pues te hara, disculpndome de nuevo por la prolijidad causada por la intencin, no s si lograda, de combinar el carcter didctico con la argumentacin crtica- una enumeracin telegrfica de las virtudes de la TMM.

-Una correcta descripcin del funcionamiento de la fbrica de dinero-deuda sin coincidir con la teora estatal cartalista del origen del dinero, en mi opinin, sumamente unilateral- en una economa monetaria con completa desmaterializacin del dinero desde el Nixon Shock de 1971. Esta teora del dinero endgeno parte esencial del enfoque poskeynesiano- explica el papel neurlgico de la banca privada en la creacin de burbujas de activos a travs de la generacin de crdito del puro aire frente a la falaz teora tradicional de la ortodoxia neoclsica que describe a los bancos como intermediarios financieros.

-Y, relacionado con lo anterior, una crtica demoledora de la austeridad neoliberal y del monetarismo friedmaniano, desvelando sus fundamentos pseudocientficos y su connivencia con la msica celestial de la ortodoxia econmica.

Poner en el candelero estos temas creo que ya es motivo suficiente para -lo corts no quita lo valiente- reconocer una relevante aportacin positiva. 

Muy justo por tu parte.Quieres aadir algo ms querido Alfredo?

Adems de agradecerte nuevamente la oportunidad de explicar estas cuestiones y felicitarte por la agudeza de las preguntas, simplemente tratara de resumir, abusando una vez ms de tu paciencia, lo anterior en una reflexin crtica final. 

No abusas.

El problema principal de propuestas como la TMM y tambin de otras reformas paliativas como la renta bsica o el impuesto sobre la riqueza de Piketty- es que no registran que la degradacin de esta sociedad capitalista es estructural, global, de todos sus mbitos, y tambin, en lugar destacado, el estatal. Y, por tanto, que la fbrica de dinero es la encarnacin del poder social al servicio del inters privado y no una herramienta tcnica que, en manos de un estado democrtico y soberano, se puede poner al servicio de las clases populares.

Resulta pues pueril polticamente y totalmente errneo pedaggicamente ofrecer soluciones dentro del sistema para problemas estructurales del capitalismo como el desempleo o la pobreza. Lo cierto es que, a pesar de su apariencia de respetabilidad y pragmatismo, quizs sean ms utpicas y desnortadas sus prescripciones que la defensa de la socializacin de la banca y de los medios de produccin propugnada por los radicales antisistema. Es por este motivo por lo que es necesario distanciarse de tales vanas ilusiones y desvelar el falso espejismo de los reguladores, creyentes en un capitalismo con rostro humano. Porque estas ilusiones, basadas en hacer retornar el genio malo a la botella, no son solamente estriles, son tambin, desgraciadamente, mala pedagoga popular. Y representan por tanto obstculos para el surgimiento de movimientos y luchas verdaderamente antagonistas que construyan alternativas radicales frente a las crecientemente desconyuntadas relaciones sociales en el capitalismo desquiciado. Se trata, en fin, de los viejos cuentos de la lechera reformistas de los que hablaba Sacristn. Porque, cuando la cosa va realmente en serio, como deca Joan Robinson, nada sospechosa, por lo dems, de radicalismo extremista, se acaba cortando por lo sano y no parece que este sea el caso: Cualquier gobierno que tenga tanto el poder como la voluntad de solucionar los principales defectos del sistema capitalista tendra la voluntad y el poder de abolirlo por completo.

*

Entregas anteriores:

1. Primera parte de esta entrevista: Hay dos paradigmas monetarios que determinan la visin del sistema econmico y de las polticas pblicas http://www.rebelion.org/noticia.php?id=261945 .

2. Segunda parte: La escuela busca convertirse en un programa de poltica econmica para la izquierda reformista en oposicin frontal al monetarismo neoliberal http://www.rebelion.org/noticia.php?id=262139


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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