Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2019

Sobreproduccin o infraconsumo

Juan Ramn Capella
mientras tanto


Sobreproduccin e infraconsumo parecen ser lo mismo pero no lo son. Pueden ser producidos por fenmenos econmicos diferentes, por mecanismos diferentes. Se acerca a nosotros una recesin econmica. Probablemente endmica. Vale la pena examinar estos conceptos, los procesos reales que hay por debajo de ellos y las polticas econmicas aplicables en cada caso,

El crack de 2008 fue debido claramente a una crisis de sobreproduccin. La financiarizacin de la economa permiti una expansin del crdito hasta extremos inverosmiles y la expansin de la produccin que se compraba a crdito; finalmente, suscit el gran batacazo debido a que los crditos no se podan pagar. Fue una de las crisis clsicas del capitalismo, una crisis de sobreproduccin, la mayor de todas? Probablemente, pero tal vez no fue solo eso.

El capitalismo de toda la vida se caracteriz por incorporar cada vez a ms y ms personas al trabajo asalariado. Primero en la agricultura y en la industria, sobre todo en esta ltima; despus, en los servicios.

El tecnocapitalismo contemporneo, en cambio, se caracteriza por todo lo contrario: por sustituir el trabajo de personas por el funcionamiento de mquinas robotizadas. Por expulsar a personas de la produccin y del trabajo asalariado. Son y sern las mquinas las que se ocuparn de realizar gran parte de las operaciones productivas, crecientemente, y en el lmite terico todas, salvo las innovadoras y las realizables preferentemente de modo artesanal (ensear a tocar el piano, por ejemplo).

La consecuencia est a la vista: masas enormes de desempleados, millones, reduccin del trabajo asalariado y su remuneracin real, discontinuidad en el empleo, aparicin de trabajo prcticamente esclavo, psimamente pagado, que no permite formar familias, etc. Eso es ya nuestra cotidianidad.

Con esa reduccin inmensa de los salarios o directamente su desaparicin la sociedad se ha polarizado de un modo nuevo: en su cspide, supermillonarios y gentes muy ricas esos que en caso de despido reciben indemnizaciones multimillonarias que ellos mismos se han hecho asignar, etc..

Algo ms abajo, pero tambin con riqueza, todos los que pueden permitirse el lujo: los asociados a los anteriores, los golfistas, los eternos viajeros, incluso el diminuto sector de los deportistas de lite. El consumo de lujo crece.

Pero por debajo estn las clases medias, cuyos ahorros destruy la ltima crisis casi completamente, clases cuya pervivencia sin caer en la proletarizacin depende en la prctica de que la economa pase por una fase boyante; las clases medias se han venido abajo.

Y ms abajo an an quedan otros estratos: el de los trabajadores empleados con salarios reducidos, el de los trabajadores esclavizados (repartidores, etc.), un infraproletariado, y los parados, a los que se llama retrico-polticamente desempleados.

Qu significa esto? Significa que las clases medias ya no consumen como antes, que no pueden ahorrar. Que su demanda de bienes ha cado. Significa que los trabajadores malpagados subconsumen, que los parados no consumen sino que sobreviven malamente. Significa, en otras palabras, que el nuevo tecnocapitalismo va a tener un problema endmico de demanda. Un problema no ocasional, no cclico, no peridico sino endmico.

El capitalismo anterior siempre haba sufrido una dificultad para convertir la inversin en ganancia, para vender todo lo que produca. Esto se ha exacerbado ahora. El tecnocapitalismo globalizado, hoy, puede producir muchsimos bienes muy baratos, pero produce al mismo tiempo personas sin capacidad para comprarlos. Produce infraconsumo subconsumo respecto de sus capacidades productivas y respecto de la produccin real, cuya absorcin por el mercado muy probablemente se ralentiza.

Por eso el tecnocapitalismo no puede evitar la recesin, que acabar convirtindose en endmica salvo que intervenga el Estado los Estados.

En las crisis de sobreproduccin la intervencin estatal tiene por objeto crear demanda endeudndose para que la actividad econmica se ponga de nuevo en marcha y el empresariado pueda introducir innovacin tecnolgica para producir mejor y elevar as su tasa de ganancia.

Tambin en una crisis de subconsumo el Estado est llamado a desempear una funcin socio-econmica, pero ha de ser distinta de la anterior. Socialmente debe redistribuir el acceso a la produccin, para lo cual debe crear primero una recaudacin fiscal suficiente.

Esa recaudacin puede provenir, obviamente, de las rentas altas, sin ser tan dura que impida la inversin. Pero ha de provenir tambin de los robots empleados por las empresas, los que sustituyen al antao trabajador contribuyente. Lo ha propuesto uno de esos nuevos millonarios de Silicon Valley. Y es lo que hubiera debido hacer el Estado cuando la Caixa instal el primer cajero automtico, un robot que traslada a los clientes una ingente cantidad de trabajo que antes corresponda a los empleados.

Con recaudacin fiscal podra haber redistribucin hacia los parados, que de este modo podrn consumir. El Estado ha de actuar como redistribuidor del producto nacional. Tal debe ser su funcin social.

Que al propio tiempo es su funcin econmica: apoyar la demanda, combatir el subconsumo.

Claro que sobre el consumo y la produccin en general hay que hablar tambin desde otro punto de vista: el ecolgico. Determinadas producciones y consumos, sobre todo los vinculados al lujo, deben cesar; otras deben cambiar cualitativamente; otras producciones no lujosas tambin deben cesar, y otras, finalmente, mejorar: las relacionadas con la vida y la salud. Esto aade complicacin al futuro del mercado. La problemtica ecolgica, sin anular mucho la accin del mercado, exigir orientaciones productivas del Estado, que deber recuperar, cambiada, la vieja nocin de fomento.

El sueo de una sociedad en que los robots realicen gran parte del trabajo carece de sentido si al llegar al mercado las mercancas no encuentran comprador.

Al lector no se le escapa que la propuesta de poltica redistributiva dibujada en estas pginas, obviamente la ms racional y lgica, no es la que se da en la realidad. Carece an de agentes que la propugnen, la sostengan y la impongan como poltica pblica.

Quiz el capitalismo de estado y de mercado chino sea el mejor preparado hoy para la redistribucin, aunque con falta de libertades polticas y elevados niveles de corrupcin.

Pero el capitalismo occidental va en otra direccin. A la crisis del neoliberalismo y la financiarizacin desencadenada en 2008 respondi con ms neoliberalismo. Hoy responde, al tener a la recesin en su perspectiva, con guerras comerciales. Ambas impulsadas por polticas de derechas. Las guerras comerciales, nos lo ensea la historia, pueden acabar mal, convirtindose en guerras de las otras. Y al tecnocapital an le quedara otro recurso: arrumbar con las libertades y recurrir a regmenes polticos autoritarios dirigidos a disciplinar a su gusto a la multitud.

Hemos entrado en una poca nueva, en un mundo distinto. Es preciso desprenderse de las creencias que se han convertido en falsas y ver el mundo sociopoltico con una mirada renovada. Se precisan agentes polticos nuevos, serios y ordenados de momento ninguno est a la vista que se doten de un programa estratgico de redistribucin del producto social, de un programa de transformacin ecolgica del modo de vivir y producir, de un programa de lucha contra la desigualdad socialmente reproducida.

B., 6 de octubre de 2019. Publicado en InfoLibre

ADDENDA PARA MIENTRAS TANTO:

Rafael Poch de Feliu me facilita los datos que reproduzco ms abajo (de su libro La Quinta Alemania, Icaria, 2013), que parecen confirmar la tesis sostenida en este artculo. Ah van:

La devaluacin del trabajo determina una devaluacin del consumo y tambin de la recaudacin fiscal con grandes consecuencias para el bienestar. Entre 1995 y 2010, la cuota de mercado de las ventas de productos baratos y de baja calidad en el mercado minorista de alimentos ha pasado del 29,2% al 43,6%. Paralelamente, alrededor del 50% de los hogares alemanes no pagan impuesto sobre la renta porque ganan demasiado poco para hacerlo. La sociologa ha acuado un concepto para definir este fenmeno: economa de baratillo, (Ramschkonomie). Ocupando el cuarto puesto mundial en cantidad de personas con fortunas de miles de millones (por detrs de Estados Unidos, China y Rusia), la lista de las mayores fortunas alemanas ya no la encabezan apellidos industriales como antao Krupp y Quandt, sino magnates de negocios de discount como Aldi y Lidl. El enorme xito de los almacenes baratos y de baja calidad, de comida, ropa y artculos de primera necesidad, refleja todo un estado de la economa. Veinte aos de estancamiento salarial no dejan gran cosa en los bolsillos de gran parte de los alemanes. En consecuencia, el consumo interno alemn, que tan importante sera para lanzar impulsos de recuperacin al resto de la eurozona, est estancado desde hace diez aos. Todo ello degrada la estructura del propio mercado: con menos consumidores los productos ms complejos y sofisticados se hacen menos rentables y su demanda baja en beneficio del baratillo.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-184/ensayo/sobreproduccion-o-infraconsumo

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter