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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2019

Plutocracia "a la americana"

David Brooks
La Jornada


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El magnate Michael Bloomberg en imagen de archivo se est preparando para ingresar a la concurrida carrera para convertirse en el candidato demcrata rumbo a las elecciones presidenciales de 2020, informaron los medios estadunidenses.Foto Afp.

En los ltimos das uno  de los hombres ms ricos del mundo anunci que est contemplando ingresar a la contienda presidencial para retar a otro multimillonario que ahora encabeza el rgimen estadunidense, dejando abierta la posibilidad de que la pugna por la Casa Blanca sea entre un multimillonario contra otro multimillonario, ambos afirmando que representan los mejores intereses del pueblo.

La pregunta ya no es si Estados Unidos es una democracia, sino ms bien si es una plutocracia o una oligarqua.

Michael Bloomberg, con una fortuna personal de unos 53 mil millones de dlares, est tomando pasos preliminares para postularse como precandidato demcrata, aparentemente porque cree que el elenco actual de aspirantes no lograr derrotar a Donald Trump, con una fortuna de 3 mil millones de dlares (aunque insiste que tiene ms de 10 mil millones, pero rechaza comprobarlo).

Antes, casi todos los ricos estaban felices en influir, y en muchos casos controlar, el proceso electoral desde las tinieblas, a travs de sus donaciones a candidatos de su preferencia. Todos saben que para ser un aspirante presidencial viable se requiere de cientos de millones de dlares; que el monto recaudado por un candidato determina en gran medida si ganar o no; que hay millones de dlares que son canalizados sin tener que revelar cunto ni quin est detrs, a polticos quienes por supuesto saben quin los est apoyando y a quin le deben su chamba. La cpula econmica tiene hoy da tal vez ms influencia sobre la cpula poltica que en cualquier momento en el ltimo siglo.

De hecho, las personalidades ms ricas del pas, como Jeff Bezos, de Amazon; Mark Zuckerberg, de Facebook; Bill Gates, de Microsoft; los Walton, de Walmart (su fortuna personal se incrementa por 4 millones cada hora); los hermanos Koch, de Koch Industries, y el propio Bloomberg, entre otros, han ejercido enorme influencia en el juego poltico y electoral del pas. Su lana, dndoles mucho ms poder que los votos y opiniones de millones de ciudadanos.

Hace unos 4 aos el ex presidente Jimmy Carter coment que Estados Unidos ya no es una democracia, sino slo una oligarqua, con soborno poltico ilimitado. Hay mltiples investigaciones serias que comprueban esta afirmacin.

Pero mientras la oligarqua juega con volverse plutocracia (definicin: gobierno por los ricos), todo esto sucede justo cuando el gran tema poltico es la desigualdad econmica con la mayor concentracin de riqueza desde justo antes de la Gran Depresin, y donde el tema que impuls el movimiento Ocupa Wall Street, el uno por ciento ms rico frente al 99 por ciento de los dems, ahora ocupa el centro del debate politico. Hoy da, el uno por ciento controla casi 40 por ciento de la riqueza; uno por ciento tiene ms riqueza que el total de 99 por ciento de la poblacin.

La clase multimillonaria ya no goza de admiracin, sino de desprecio y sospecha. Crearon con su economa de mafia, un gobierno mafioso, como indicaba el historiador econmico Karl Polanyi, y la ilusin que impulsaron (de libres mercados/libre comercio= libertad), deja de funcionar, sobre todo entre jvenes.

De hecho, el candidato que est interrumpiendo la fiesta de los oligarcas, primero en 2016, y otra vez hoy da, es Bernie Sanders (y en menor grado, Elizabeth Warren), quien ha demostrado que no slo puede competir (por ahora es el que ms fondos ha recaudado entre los precandidatos demcratas), sino ganar sin el apoyo de ningn multimillonario, incluso definiendo su campaa como una lucha contra la clase multimillonaria.

Una integrante socialista del concilio de Seattle, Kshama Sawant, acaba de triunfar en su releccin, a pesar de que el dueo de Amazon, Bezos el hombre ms rico del planeta invirti ms de un milln y medio para derrotarla. De repente, el gran dinero se enfrenta a fuerzas democrticas, algo que asusta, y no poco, a los oligarcas.

Por ahora, esta sigue siendo la mejor democracia que el dinero puede comprar. Pero hay indicios de una rebelin que enfrenta a los oligarcas y sus sueos plutocrticos y recuperar la democracia que tanto se ha prometido aqu.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2019/11/11/opinion/030o1mun


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