Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2019

Ms all del 500 aniversario de La Habana (i)

Ernesto Escobar Soto
Rebelin

Y sobre un programa que indique cmo queremos que sea esta ciudad en el futuro, y la decisiva participacin popular


A Eusebio Leal Splenger


Como habanero amo a mi ciudad y la considero una de las ms bellas del mundo. Junto ella, he sufrido su paulatino deterioro, ahora me enorgullezco de su mostrada vitalidad y resistencia, de su capacidad para curar sus heridas e intentar renacer para ser mucho ms bella y funcional. Me he sentido impelido a escribir lo que he soado y debatido durante aos con familiares y amigos. Pido a los especialistas en este complejo tema que me excusen por ideas y juicios que consideren inadecuados o faltos de sustento profesional. Las opiniones y sugerencias no estn solo enmarcados en (o para) estos dificultosos aos, he tratado con racionalidad de pensar en futuro.

El 16 de noviembre de 2019 se conmemorar el 500 aniversario de la fundacin de la ciudad de La Habana, otrora villa de San Cristbal de La Habana. Es meritoria y concluyente la atencin directa y sistemtica ofrecida por Miguel Daz Canel, presidente de la Repblica de Cuba con la participacin de ministros y las autoridades de la capital, para que la ciudad comience a revertir su acentuado deterioro de aos y poco a poco recupere y acreciente su esplendor. Esto da un preciso e imprescindible respaldo a tan enorme esfuerzo. Es relevante en este empeo el aseverar que el programa no se detendr el 16 de noviembre y continuar indefinidamente hasta lograr una ciudad total y verdaderamente maravillosa. Pero por encima de todo, los 500 aos de la fundacin de La Habana nos deben compeler a pensar y planear de manera integral en cmo queremos que sea en el futuro esta legendaria ciudad.

No es preciso sealar la importancia de La Habana para el pas. La capital de Cuba es la de mayor poblacin y superior desarrollo econmico del pas. En ella radican las ms altas instituciones del Estado. Aqu se celebran los ms importantes congresos y eventos de carcter nacional e internacional. Nuestra ciudad tiene una historia extraordinaria, su poblacin laboriosa, perennemente ha respondido a todas las tareas de la Revolucin. Un pueblo de gente apasionada y cariosa, de trato agradable, que quiere continuar disfrutando de la paz y la tranquilidad ciudadana y anhela con todas su fuerzas ver como su ciudad se hermosea y ennoblece.

Pese al deterioro y la destruccin de numerosas obras urbansticas de valor, La Habana no sufri la prdida de lo ms significativo de su patrimonio histrico, como si sucedi en muchas otras ciudades del mundo por alcanzar una pretendida modernidad. En la Habana, como resultado de un singular pasado coexisten en un pasmoso y bello enredo dismiles estilos arquitectnicos construidos en diferentes pocas histricas, lo que le da a la ciudad una imagen ciertamente fantstica. S e suceden uno tras otro el mudjar andaluz-criollo, le siguen el barroco cubano, el neoclsico, y ya en los primeros cincuenta aos del siglo XX, el eclecticismo, el Art Novo y el Art Dec.

La capital de Cuba tambin se caracteriza (al igual que todo el pas) por una gran tranquilidad ciudadana y un bajsimo nivel delincuencial, muy distante a la situacin en otras urbes en las que prevalece la inseguridad y las familias viven con un perenne temor a la violencia criminal. Todas estas condiciones y la calidad de su gente provocan en muchos de quienes nos visitan un impar arrobamiento y un profundo amor, as se explica que pese al palpable deterioro que sufre, haya sido declarada en 2016 como una de las siete ciudades maravillas contemporneas.

Antes de 1959 la Habana Vieja, centro histrico de la ciudad, declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad (un verdadero tesoro arquitectnico de la poca colonial hispana), estaba destinada a ser derribada por el menosprecio de las autoridades de entonces que no valoraban las joyas arquitectnicas e histricas que se escondan debajo de la mugre y los daos causados por el tiempo. En su lugar se erigira un conglomerado urbano con elevados edificios destinados a bancos, grandes comercios y viviendas de una poblacin de altos ingresos. Ya en la poca de Gerardo Machado, se plane infructuosamente que al terminar la edificacin del Capitolio, se construyeran a partir de la propia edificacin dos anchas avenidas que terminaran en la baha, razn por la que hubiera desaparecido gran parte de la Habana Vieja.

La Habana de la dcada del 50 del pasado siglo, al igual que todas las capitales de la Amrica Latina exhiban en esa poca el mismo escenario urbano: por un lado una vitrina del paraso burgus (y de las capas medias) y por el otro, su invisibilizado, oculto y ancho lado oscuro, desbordado por la miseria y el hambre de sus pobladores. Hoy, el neoliberalismo ha agudizado esta situacin en Latinoamrica multiplicando sus villas miserias y favelas. Cuando hablo del esplendor de La Habana de antes del 1959, como es lgico me refiero principalmente a las zonas que en otra poca lo fueron y que eran las visitadas por los extranjeros: Miramar, donde descollaba la deslumbrante 5ta Avenida y otras partes del actual municipio Playa; casi todo el Vedado en el de Plaza, y Santos Surez, en lo que es hoy el municipio 10 de Octubre, as como otras pequeas reas residenciales ubicadas en distintas partes de la ciudad.

El Malecn era (y es), la vistosa avenida que distingue a la ciudad, y la calle Galiano, la principal arteria comercial de la ciudad. San Rafael, Neptuno, Monte, Belascoan y otras se destacaban por sus numerosas y acreditadas tiendas y comercios. En los aos 50 se desplaz el centro de la ciudad de Galiano y San Rafael hacia La Rampa. Un sector de la alta burguesa a donde se traslad y construy regios palacetes en los repartos Country Club (Siboney) y La Coronela (Atabey). Al mismo tiempo en el Vedado se construan 17 lujosos rascacielos. Existan adems pequeos y hermosos repartos como los de Fontanar y Alta Habana entre otros, que se edificaron en esa misma poca para sectores de las capas medias.

En la etapa de la repblica burguesa el resto de la ciudad no impresionaba por su belleza, pues esos gobiernos no se destacaron nunca por priorizar y atender las otras reas mucho ms pobladas y humildes de la capital. Esta casi absoluta falta de atencin e inversiones tambin se manifest para con las otras ciudades y pueblos del pas, que languidecan sin perspectiva alguna de desarrollarse.

Durante la primera mitad del siglo XX , la bella y/o suntuosa arquitectura, as como el atrayente ordenamiento urbanstico de algunos municipios, barrios y repartos privilegiados, solo eran disfrutados por la parte de la poblacin favorecida, la mayora de los habaneros viva a en sus barrios humildes, aquejados en diferentes grados por el desempleo, el hambre, la incultura, la falta de atencin mdica e impedidos en muchas ocasiones por su manifiesta pobreza y/o su color de piel (salvo que prestaran servicios como empleados), hasta de caminar por esas hermosas y bien cuidadas calles y avenidas, siempre limitados a asomarse siquiera a las aristocrticas mansiones, a los regios rascacielos o a los lujosos hoteles, tiendas, bares o restaurantes, clubes afamados o hermosas playas privadas. Tambin en esa poca proliferaban en la ciudad barrios (verdaderas villas de horror) donde la miseria y las enfermedades prevalecan como La Yaguas y Quita y Pon, y zonas de tolerancia con decenas de miles de prostitutas. Estas tristes lacras sociales fueron eliminadas por la Revolucin. Dan fe de esto los documentales, noticieros, las pelculas, la literatura y la prensa de aquellos aos.

En la dcada del 50 del pasado siglo, la mafia estadounidense liderada por el conocido capo Meyer Lansky, en alianza con el dictador Fulgencio Batista haban acordado convertir a La Habana en un gran lupanar, en la capital del juego, la droga, la prostitucin y el lavado de dinero, en donde campearan los carteles del crimen organizado. Se plane rellenar, robndole territorio al mar, la herradura del malecn para construir unos 50 hoteles, por supuesto todos con casinos de juego. El triunfo de la Revolucin en 1959 impidi realizar esos propsitos y fue entonces que la mafia se vio obligada a desplazarse a Las Vegas convirtindola en lo que es actualmente la meca del juego... En esa coyuntura el negocio del narcotrfico predestinado a radicarse en Cuba, se enraiz con sus carteles en Colombia.

Al triunfar la Revolucin en 1959, la inmensa mayora de las inversiones se ejecutaban en la capital en detrimento del resto del pas, que sufra del olvido de los gobiernos de la Repblica burguesa. A partir de esa fecha se aplic una justa poltica y se benefici a quienes haban sido preteridos. Esta disposicin extendida errneamente por demasiado tiempo provoc que la capital favorecida antes de 1959 se afectara severamente, a lo que luego se uni en 1990, la profunda crisis econmica (Periodo Especial) por la desaparicin de la URSS y al recrudecimiento del inhumano bloqueo de los EE.UU. contra Cuba. Paradjicamente esto hizo que La Habana conservara la misma estructura urbana y arquitectnica hoy tan admirada. En el afn por destinar los pocos recursos en la construccin de ms viviendas, hospitales, presas, vaqueras etc en todo el pas, se cometi otra equivocacin al no destinar recursos para dar mantenimiento y as contribuir a preservar la herencia ancestral de la capital.

La belleza de una urbe no solo la dan los imprescindibles e impresionantes rascacielos. La tendencia a calcar a New York ha hecho que muchas ciudades hayan mermado su identidad y su encanto. Las capitales europeas preocupadas por mantener su rico patrimonio urbano han fijado los lmites de altura y hasta los estilos arquitectnicos para construir nuevas edificaciones en sus centros histricos. Destacados urbanistas sealan que de haber continuado la construccin desordenada de rascacielos en el Vedado, esta rea, una de las zonas ms hermosas y singulares de La Habana, irrepetible por dems, en unos pocos aos hubiera perdido completamente su bella y original distincin para infortunio de la capital .

Ya e n los 80 del siglo XX se plante la construccin de un edificio de 50 plantas en la avenida Boyeros, al lado de la Biblioteca Nacional, para las oficinas del Consejo de ayuda mutua econmica (CAME). Por suerte no se lleg a construir, pues hubiera arruinado el elegante equilibrio urbanstico de la Plaza de la Revolucin. En Centro Habana, en la calle Zanja se erigieron dos edificaciones de 20 plantas que para muchos especialistas no estaban en correspondencia con el entorno. En la misma poca se comenz a construir el conjunto urbanstico de Alamar destinado a viviendas para el pueblo. Aunque como otros critiqu el proyecto por ser poco atractivo estticamente, sirvi para ofrecerle vivienda a cientos de miles de habaneros. Tambin demostr que no podemos olvidar preocuparnos por el entorno en el que vamos a construir y el crear previa y paralelamente las urbanizaciones, las infraestructuras y todos los servicios bsicos sin excepcin, incluidos los culturales y recreativos.

Existen zonas en el propio Vedado y en el resto del municipio Plaza y en otras de la ciudad en donde previo estudio por las instituciones correspondientes, se deben construir edificios altos (y medianos) que no daaran el entorno urbanstico patrimonial y evitaran que la capital, ya de por s con una excesiva extensin, siga amplindose. Como La Habana debe crecer pero sin dilatarse ms, se requerir edificar en los espacios que se hallen disponibles y en los inmuebles desocupados. En un futuro, y de acuerdo a planes ser necesario demoler los conocidos solares o ciudadelas y aquellas barriadas con precarias condiciones y sin valores urbansticos, para levantar edificios que sern ocupados por esos mismos habitantes, con lo que se mejoraran sus condiciones de vida y la belleza del barrio. De igual modo se impone en un futuro el crear nuevas calles y buscar soluciones para aquellas arterias que se congestionan por el trfico. En estos 60 aos solo se han hecho las de Vento y la Ave. 25 en Playa.

Gracias a un original proyecto de Fidel y Eusebio Leal, el municipio Habana Vieja autofinancia su propio desarrollo. El centro histrico salv as, su rica heredad y se est transformando en un lugar de ensueo. Leal, Historiador de la ciudad, durante largos aos luch denodadamente contra la generalizada concepcin de demoler a la Habana Vieja. Con su fecunda labor ha sentado pautas en el hacer por conservar, reparar, embellecer y darle un amplio uso social y econmico al patrimonio histrico de La Habana y haberle procurado a ese hermoso proyecto un profundo sentido humano. Los resultados alcanzados han servido para crear en los cubanos una cultura de amor por el patrimonio del pas. En las ideas de Eusebio Leal siempre estuvo que Habana Vieja no se convirtiera en un museo urbano solo para visitantes, como ocurre en otras ciudades en el extranjero. Ahora este municipio renace de sus ruinas y en sus inmuebles reconstruidos habita un pueblo que estudia y trabaja.

La arquitectura seorial y deslumbrante siempre ha sido desde la poca de los faraones egipcios o de los reyes babilnicos, un privilegio de naciones o personas ricas y poderosas, ya que son los que pueden crear obras majestuosas. Estas magnas edificaciones admiradas hoy por todos, se erigan sobre la miseria y el dolor de los pueblos. De igual modo sucedi en la Cuba colonial y en la Republica burguesa.

La revolucin socialista en un pas subdesarrollado, que no posea recursos naturales de ningn tipo, con una poblacin desempleada y de bajsimos niveles escolares y de salud, y sufriendo por el triunfo revolucionario del xodo de numerosos profesionales, no poda destacarse por desarrollar una hermosa arquitectura, ni a construir obras monumentales enfrascado como se hallaba en la necesidad de desarrollar la economa, y dar empleo, alimentos, educacin, salud, cultura, y promover la ciencia y el deporte, sin olvidar los cuantiosos caudales que debi invertir en la defensa por hallarse bloqueado y acosado ferozmente por los gobiernos de EE.UU. por espacio de 60 aos (1). Apremiada en los primeros decenios por construir ms y ms viviendas para la poblacin hasta esos momentos desposeda, utiliz ampliamente prefabricados de los denominados Gran panel y el Girn, los que no contribuyeron a embellecer a nuestra ciudad. Entre 1960 y 1990 se edificaron alrededor de 2 millones de unidades habitacionales, miles de escuelas, cientos de secundarias, preuniversitarios y universidades, hospitales, policlnicos, presas, decenas de miles de Kms. de viales, etc Luego, en 1990, con el derrumbe de la URSS y del socialismo europeo, sobrevino el largo Perodo Especial. Esta terrible crisis hundi al pas en una economa propia de la guerra por espacio de ms de dos decenas de aos, y entonces lo nico posible para Cuba era tratar de sobrevivir. A esto se uni que muchos de los que gobernaban no eran oriundos de la ciudad, a la falta en general de conocimientos sobre arquitectura y urbanismo, y no dejemos a un lado los escasos recursos y la poca exigencia de las administraciones provinciales por preservar, lo que ha afectado negativamente a todos los municipios de la ciudad.

La terrible crisis econmica, como una pesadilla da con fuerza telrica todos los aspectos de la vida en La Habana. Por espacio de casi dos decenas de aos, la poblacin sufri numerosas penurias y los edificios, las viviendas, y calles, aceras, el arbolado urbano, se fueron estropeando. No hubo nada que se salvara de esta hecatombe, se redujeron hasta lmites insospechados: la alimentacin, el transporte pblico, la falta de combustibles, la escases de medicinas La ciudad perda poco a poco su elegancia, y por aadidura estas terribles y anmalas condiciones afectaron enormemente las costumbres y las formas de pensar y actuar de los habaneros. En la poblacin se resquebrajaba la disciplina social y comenzaron a manifestarse conductas no acordes con el alto nivel escolar y la educacin alcanzadas hasta esos momentos por los habaneros.

Por otra parte creci aceleradamente la migracin (de carcter econmico) que recibamos de otros territorios de Cuba. La Habana d e acuerdo al censo de 2012 cuenta con una poblacin de ms de 2 millones de habitantes. De ellos medio milln son inmigrantes provenientes de otros territorios del pas, para un 25%. Esta poblacin generalmente con un menor desarrollo escolar y econmico, tambin contribuy al surgimiento de indisciplinas sociales que se manifiestan de diversas formas. Parte de ellos se concentra en locales que no renen las condiciones de vivienda o se asienta ilegalmente en terrenos en la periferia de la ciudad, en los que no estn creados los entornos urbanos para vivir. Aunque las autoridades y el Instituto de Planificacin Fsica tratan por diversos medios de impedir esto y buscarle alternativas, la solucin definitiva es aumentar la construccin de viviendas en La Habana y en esos otros territorios del pas. Debemos destacar que la ciudad dada la falta de fuerza de trabajo los necesita. La mayora de ellos se desempean con eficacia en todas las esferas econmicas y sociales y garantizan la vida de La Habana.

La introduccin en esa poca de crisis y escaseces, de mecanismos mercantiles en la economa para salvar a la revolucin socialista, incidi enormemente en la degradacin de las relaciones humanas que se haban forjado durante aos, y surgi una capa social de personas incultas, egostas, guaposas o picaras que medran inventando negocios, acaparando productos para revenderlos y todo lo resuelven por medio de lo que llaman luchar alternndolo con la vagancia. Este sector generalmente de bajo nivel de instruccin y desprovisto de valores incomoda y ejerce una nociva influencia en la sociedad.

La Habana, pese a recibir esta amplia inmigracin interna, sufre un grave problema con el progresivo estancamiento de su poblacin debido a la baja natalidad, a que el nmero de fallecimientos ya supera los nacimientos, y a la emigracin para otros pases. Entre las causas de esta emigracin se hayan entre otros, la difcil situacin econmica del pas acentuada por el Bloqueo de los EE.UU. y el deseo (estimulado por la propaganda que reciben a travs de pelculas, series) de migrar a pases desarrollados para mejorar su nivel de vida, otro elemento de importancia es el de la reunificacin familiar. El no crecimiento de la poblacin de La Habana (y de toda Cuba) por la baja natalidad, es un fenmeno social, cultural y econmico muy complejo. Considero que en nuestro pas es principalmente expresin del desarrollo social y cultural de la poblacin y de las mujeres en particular y en segundo trmino por la difcil situacin econmica. No se puede explicar este fenmeno solo por razones econmicas, ya que en muchos pases europeos como Espaa e Italia y otros con superiores niveles de vida se comprueba el mismo problema. En cambio, pases con condiciones econmicas pauprrimas tienen altos ndices de natalidad. El gobierno cubano comprende la necesidad de adoptar medidas dirigidas a detener el decrecimiento de la poblacin. Se ensayan acciones como la de ofrecer viviendas a las mujeres con tres hijos menores de 14 aos, o la de la procreacin asistida por el sistema de salud pblica, a ms de 100 mil familias deseosas de tener descendencia, pero esto no basta y se requiere profundizar en este tema.

Las indisciplinas, conductas antisociales, actividades ilegales y la mala educacin que se manifiestan desde la falta de higiene cuando vecinos botan la basura en las calles y aceras (2), o derrochan el agua en jardines y parterres; ruidos insoportables (msica con altos decibeles, motos sin tubos de escape, incluidos los provocados por los llamados vendedores callejeros), hombres sin camisa caminando por las calles, personas tomando bebidas alcohlicas en las vas, o la violacin de las regulaciones urbansticas con la alteracin de inmuebles, especialmente de fachadas, sin permisos oficiales, o talleres de mecnica improvisados en las aceras, alquileres de viviendas y taxistas ilegales, focos de mosquitos Aedes Aegypti en viviendas y centros de trabajo, la contaminacin del aire, los ros y el mar; etc.

Estas anomalas tienen principalmente un carcter cultural-econmico y por supuesto responden a la perenne falta de control de las autoridades provinciales. Apoyados en el sector docente enriquezcamos la educacin, los valores y la cultura general y esttica de los educandos, de la familia y de la sociedad. Crear atractivos programas conducentes a cultivar (de verdad) en los nios, adolescentes y jvenes el hbito de lectura, los valores de la disciplina, la educacin formal, el respeto a los mayores, el cuidado a la propiedad, el amor a su ciudad (estos planes sern interesantes para estos sectores etarios si se complementan con las Tics). No pueden faltar en esta voluntad poltica la participacin de los medios, las organizaciones de masas y sociales y otras instituciones. Pero es imprescindible que paralelamente elevemos el nivel econmico y la calidad de la vida de los habaneros (construyendo viviendas en primer trmino).

Pero estas feas conductas no desaparecern solo por esto. El ejemplo democrtico de la discusin de la Constitucin por el pueblo, debe servirnos para enfrentar esta situacin. Sometamos a debate con la poblacin (a travs del peridico Tribuna y en los centros de trabajo y en las cuadras) un proyecto de Normas de convivencia social, previamente publicado en los medios (se incluira el tema de la higienizacin de la ciudad). Cmo quiere el pueblo que sea la disciplina social en La Habana? Tras enriquecer el documento con las opiniones de la poblacin, se debatir en las Asambleas del Poder Popular de los municipios y el documento que resulte de estos anlisis, sera refrendado por el Gobernador provincial con su firma. Este documento deba contemplar tres pasos para con los infractores: Actas de Advertencia, Multa (gravosa) y finalmente (si fuera necesario) las Salas de lo Civil de los Tribunales Populares Municipales.

Por espacio de tres meses se divulgaran ampliamente las Normas de convivencia social aprobadas y las autoridades del Orden Pblico, los inspectores y el pueblo llamarn la atencin educativamente a los infractores. Trascurrido este tiempo se exigir coactivamente el cumplimiento de las Normas de convivencia social. Previamente se requerir preparar a las organizaciones de masas, a los miembros del Orden Pblico, as como revolucionar el deficiente sistema de inspectores.

Las indisciplinas no son exclusivamente de la poblacin. Las numerosas indisciplinas administrativas y tambin desidias e ilegalidades, son parte indiscutible del problema. Cuando un centro de trabajo no abre a su hora o cierra antes de tiempo, o en una tienda adulteran los precios, o no tienen cambio monetario, o un gerente impasible no le busca soluciones a las colas, o un mnibus no se detiene como est establecido en las paradas, o un rutero estatal cobra ms de lo establecido, o un funcionario negligente no llega a su hora, o entorpece el proceso, o quien interesado por regalas ilegales alarga el asunto, y muchas, muchas ms... son indisciplinas, indolencias e ilegalidades administrativas que afectan y desmoralizan a la sociedad en su conjunto. Es responsabilidad absoluta de las administraciones superiores erradicar estas repudiables conductas y de la poblacin criticarlos e informar.

Notas:

(1) Aunque pueden sealarse entre otras, estas excelentes obras: Coppelia, el Palacio de las Convenciones, el Cenic, la Cujae. Cerca de la ciudad se construyeron el Parque Lenin, el Jardn Botnico y el Zoolgico Nacional. Adems se desarrollaron otras reas urbanas como Nuevo Vedado en Plaza, San Agustn en La Lisa y otros.

(2) Las capitales de las ciudades de las provincias, como Santiago de Cuba son un ejemplo a imitar de higiene y limpieza.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter