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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2019

Llegaron a Cuba SSMMRR
Un nuevo Capitn General espaol en Cuba

Dayron Roque Lazo
La Tizza


No se trata de ningn titular de los peridicos que circulaban en La Habana en el siglo XIX. Este lunes llegaron a Cuba SSMMRR, Felipe VI y Letizia. Felipe VI es, a su vez, Capitn General de las Fuerzas Armadas espaolas; as que, en rigor, el lunes arrib a Cuba un nuevo capitn general espaol, aunque esta vez no venga a instalarse en el Palacio que tiene su fachada principal hacia la Plaza de Armas. Sin embargo, y de la misma manera que suceda en el siglo XIX, su llegada a la capital cubana ha creado un hirviente estado de opinin en la isla que bien vale ser atendido.

El asunto una vez ms, como ya estamos acostumbrados desde la retrica de todos los signos intenta pasar por histrico, al tratarse de la primera visita, en calidad oficial, de un rey Borbn espaol a Cuba; aunque ya en 1999 estuvo el pap de Felipe, Juan Carlos I, para la Cumbre Iberoamericana y al cual entonces Fidel sent a su lado en la cena de honor que dio en el Palacio de la Revolucin, muy a pesar de los deseos y la cara de Jos Mara Aznar, el protofascista que fue jefe de gobierno espaol entre 1996 y 2004 y uno de los carniceros de la invasin a Yugoslavia, unos meses antes y regres en 2016 como rey emrito, pues haba abdicado ao y medio antes para los funerales del propio Fidel.

No hay dudas de la importancia que puede tener para algunos sectores de la poltica nacional la visita de Felipe y Letizia, medio milenio despus de la invasin que sus ilustres antecesores, Fernando e Isabel desataron en Amrica en general y en Cuba en particular. Para el sector ms recalcitrante de Miami (FNCA, Marco Rubio y ca.) y Madrid (FAES, Aznar, Pablo Casado, Esperanza Aguirre y otras hierbas), la visita real vendra a ser un respaldo al gobierno cubano y eso es inadmisible.

Pero como esta gente aspiran a cortarnos el agua, la luz y el aire, y, llegado el caso proceder con alguna invasin militar, su opinin nos tiene sin cuidado: protestaran igual por la visita de Felipe VI que por la de Antonio Banderas.

Hay un sector que lo siente como una victoria particular: el de las relaciones exteriores del Estado cubano, incluyendo instituciones oficiales que mantienen un vnculo muy estrecho con el Estado espaol. Hay que reconocer, sin ambages, que la visita de Felipe y Letizia es un reconocimiento al gobierno cubano y su institucionalidad. Al reino de Espaa no le queda ms remedio que reconocer la existencia de una Repblica de Cuba emanada de una Revolucin socialista y reparar la anomala que significaba que los inquilinos de La Zarzuela no hubiesen visitado en calidad oficial la ltima antigua colonia en Amrica. Por otra parte, el hecho de producirse en la poca de Donald Trump tambin le adiciona un sabor particular y es un golpe al mentn de quienes aspiran a ver a Cuba aislada. En el mbito estricto de las relaciones exteriores, Cuba puede anotarse un jonrn.

Ahora bien, qu significados e historias hay detrs de esta visita, ms all de las alfombras rojas o los deseos por impedirla?

No es posible escribir sobre la actitud de la Repblica espaola ante la Revolucin cubana, porque, sencillamente, no existe la repblica espaola. As que por ah comienza la cuestin. Por entender el anacronismo de, al menos, una cosa: la existencia de la dinasta borbnica como casa reinante en Espaa. Anacronismo porque la modernidad arras en buena parte de Europa con la existencia de las familias reales y de los privilegios de gobernar naciones y continentes completos. En Espaa no es que hayan faltado intentos desde el siglo XIX durante la Guerra de los Diez Aos cubana se produjo uno de esos intentos que llen de esperanzas a cierto sector revolucionario cubano y que motiv el necesario ensayo del joven Jos Mart, La Repblica Espaola ante la Revolucin Cubana, pero aquello termin con Estanislao Figueras montndose en un tren rumbo a Francia, tras pronunciar un inmejorable Estoy hasta los cojones de todos nosotros!, y no era el nico, la verdad; aunque el ms instalado en el imaginario es el del siglo XX cuando en 1931, un pas se acost monrquico y se levant republicano, segn frase del presidente del Consejo de Ministros, Juan Bautista Aznar; y Alfonso XIII el mismo rey nio en cuyo nombre Espaa luch en Cuba hasta 1898 puso los pies en polvorosa y hasta Roma no par, donde muri aos despus. Este segundo intento no puso a nadie hasta los cojones, que no fuera al general Francisco Franco Bahamonde que, golpe de Estado y tres aos de sangrientsima guerra civil (19361939) mediante meti en cintura al pueblo espaol para que no se les ocurriera andar eligiendo mal las prximas veces que hubiera elecciones o volver a levantarse republicanos. En su labor de reorganizacin, el Generalsimo se instal en El Pardo hasta 1975 y como mecanismo de sucesin hizo llamar a Juan Carlos de Borbn y hubo que desconocer los derechos dinsticos de su padre Juan de Batenberg, nieto de Alfonso XIII, para que, primero como Prncipe de Espaa y luego como rey, se hiciera cargo del Estado espaol una vez que ya no haba riesgos de que la gente votara de nuevo a republicanos o comunistas, o por lo menos que no lo votaran en masa. Aunque dicho de pasado, la defensa de la Repblica Espaola fue la causa ms conmovedora de todas las que precedieron al estallido de la Segunda Guerra Mundial. La Guerra Civil a la que fue sometida Espaa en el macabro juego de las potencias occidentales y las fascistas, ms la actitud de la Unin Sovitica, constituy el ensayo general de los horrores vividos a partir de 1939 y la derrota de los republicanos espaoles es, en alguna medida, una derrota de los revolucionarios de todas las pocas posteriores. Ms de un cubano fue aquella gesta y ms de uno muri tambin; un nombre los simboliza a todos: Pablo de la Torriente Brau.

Una vez muerto y enterrado Franco en el Valle de los Cados, lugar del que, por cierto, acaba de salir tras una larga batalla por sacarlo del mismo mausoleo donde conviven vctimas y victimarios, se instal en La Zarzuela Juan Carlos I y condujo un proceso que llev al nombre de Transicin, y con el cual se llevaron los smbolos franquistas, pero dejaron el franquismo instalado en Espaa, con un plus: la monarqua constitucional. De tal manera, la monarqua espaola se impuso contra la voluntad de un pueblo que en su da prefiri la repblica y los aos de transicin que le siguieron no significaron reponer la repblica asesinada en 1936.

Aunque el embajador espaol en La Habana emule con Pnfilo en hacer chistes y diga que el rey no hace poltica, lo cierto es que la corona sigue teniendo un papel y no decorativo en la poltica espaola. Desde el propio Juan Carlos que, en su da, sali a combatir una intentona golpista hasta Felipe que, tras los sucesos de Catalunya el 1 de octubre de 2017, sali en directo en TV a proclamar la unidad de Espaa y, de paso, a santificar la represin violenta que el gobierno de Rajoy impuso en Barcelona por esas fechas. Obsrvese si hace o no poltica el rey de Espaa, que no haba venido nunca, en visita oficial, a Cuba; y que cuando le preguntaron a Aznar que cuando lo hara respondi, tajante: cuando toque vaya, que si no hace poltica bien pudo haberse dado un saltico en calidad de turista como han hecho varios millones de espaoles en los ltimos treinta aos, o como el propio Fidel Castro le haba ofrecido en 1999 tras la Cumbre de La Habana. Decir que el rey de Espaa no hace poltica es como apuntar que el papa de Roma no practica religin y que solo tiene alguna fe en algo trascendente.

En este sentido, la visita del rey Felipe es, cmo no?!, una expresin poltica de un anacronismo poltico: la existencia de monarquas en pleno siglo XXI. [Y para los que retumben con qu por qu la agarramos con esta monarqua y no con otras, le respondemos que la agarramos con todas; no hay nada que justifique la existencia de familias reales, ni aun cumpliendo funciones decorativas, lo cual no es el caso; lo nico particular de este caso, el espaol, es que esta es la monarqua heredera de quienes comenzaron hace 500 aos la invasin; asuntico por el cual no han pedido disculpas ni estn en disposicin de pagar por los horrores que protagonizaron y toleraron.]

Los reyes vienen despus del 10 de noviembre

Parece una verdad de Perogrullo. Llegaron el da 11, la cuestin est en que llegan luego de las elecciones parlamentarias del da 10 de noviembre. Para los que no estn enterados, en Espaa van para cuatro elecciones en cuatro aos, no por amor a la democracia, sino porque la derecha no ha podido seguir gobernando como hasta ahora, y la izquierda ha sido incapaz de trascender sus egos y disputas internas. La visita del rey de Espaa antes Juan Carlos, ahora Felipe se haba estado preparando desde Adolfo Surez y tom fuerza con Zapatero, incluso con Rajoy, pero ha sido, en definitiva, Pedro Snchez el presidente del gobierno espaol que lleg a tal posicin con la misma cantidad de votos populares que tiene Felipe para ser rey: ninguno; y que ahora intent, por tercera vez, ver si anotaba quien los ha logrado sentar en el avin real rumbo a La Habana. De hecho, fue Felipe el que no hace poltica ni en Cuba ni en Espaa el que desencaden el cronograma electoral cuando decidi no tener una nueva ronda de entrevistas con los jefes de las facciones parlamentarias en septiembre ltimo verdad que ya la novela del bloqueo poltico entre el PSOE, el PP, Podemos, Ciudadanos y Vox llevaba unos captulos de ms; as que el Ibex 35, quien de verdad manda en Espaa, decidi que vala la pena echar a andar la ruleta rusa de una cuartas elecciones espaolas.

En estas circunstancias, los resultados que arrojaron las urnas el domingo determinarn la calidad de la sonrisa que tengan Felipe y Letizia en La Habana: no habra sido lo mismo que el PSOE de Pedro Snchez lograra, al fin!, unos numeritos que le permitieran el gobierno a que el bloqueo poltico continuara de modo incierto. Y lo mismo vale para Cuba, el PP de Pablo Casado por no hablar del Ciudadanos de Rivera, ni mucho menos el Vox de Abascal regresaran a los aos peores de Aznar e intentaran incluso un nuevo Kamasutra con alguna nueva Posicin Comn contra nuestro pas. Casado, quien tiene unos ancestros cubanos, es, desde su juventud, un recalcitrante anticubano y le ech en cara a Snchez que enviara los reyes a Cuba en el nico debate electoral previo a estas elecciones las comillas es porque no hubo, en rigor, debate: los cinco candidatos se dedicaron a recitar sus posiciones y, de hecho, dejaron que Abascal, en TV nacional, expusiera la naturaleza fascista de su programa.

Desde este ngulo, la visita de Felipe y Letizia ocurrir en el medio del desplazamiento del ojo del huracn poltico espaol.

En definitiva, la realidad ha sido ms dura que las previsiones: la noche de este 10 de noviembre qued confirmado que no solo la izquierda -real o presunta- es incapaz de formar gobierno por s misma, sino que la derecha y la extrema derecha gana un espacio cada vez mayor. En este escenario, la derecha promonrquica se fortalece en Espaa y har ms conservadora la poltica hacia Cuba.

Espaldarazo econmico?

Dicen que Felipe viene, entre otras cosas, a dar un espaldarazo a la presencia de numerosas empresas espaolas que hacen negocios en Cuba, ahora que la ley Helms-Burton ha abierto el camino a pleitos judiciales contra ms de una. Yo no lo dudo, pero tambin debera quedarnos claro que Felipe, como el gobierno espaol el de Pedro Snchez o el de Pablo Casado poco pueden hacer, de verdad, frente a la hostilidad estadounidense.

De hecho, ms all de las declaraciones de poner en prctica su ley antdoto, poco se puede confiar en el gobierno y la corona espaolas; en 1996, cuando fue aprobada la Helms-Burton, la respuesta de Aznar fue promover la Posicin Comn, en el parlamento europeo. Frente a aquel engendro legal la H-B, aunque la europea tambin era un engendro, ya derogado, fueron ms consecuentes los empresarios espaoles, quienes continuaron en Cuba aun en esas circunstancias y no es que yo crea en la santidad del empresariado espaol ni que estn ms cerca de las aspiraciones del pueblo cubano que de sus intereses econmicos, pero al csar lo que es el del csar y lo han continuado haciendo y vale decir que la hostilidad estadounidense no es la nica que los asecha. La oposicin hispana a la ley estadounidense, ms all de la retrica, se mantendr en la medida que no afecte sus intereses estratgicos y llegado el momento, no hay evidencia histrica que las clases gobernantes espaoles no nos sacrifiquen el asunto es de tradicin, esa s, espaola: ya lo hicieron en el 98, aunque despus le hayan puesto el desastre, y ms adelante lo repitieron con el pueblo saharaui, justo en el momento en que Juan Carlos se haca cargo del Estado espaol en 1975. De hecho, ya una vez que han comenzado las reclamaciones, la posicin ha sido aducir incompetencia legal, cuando se trata de un asunto de inmoralidad legal.

A celebrar 500 aos, de qu?

Lo que para Espaa fue gloria inmarcescible, Espaa misma ha querido que sea para los cubanos desgracia profundsima.

Jos Mart en La Repblica Espaola ante la Revolucin Cubana; 1873

El pretexto final que ha posibilitado la visita de SSMMRR a Cuba es la celebracin del medio milenio de la fundacin de San Cristbal de La Habana; jubileo que marca el punto culminante de similares celebraciones de siete villas anteriores. La verdad es que, puestos a celebrar, est bien que festejemos el nacimiento con nombre de nuestra ciudad; pero tambin es cierto que ello trae a colacin el asunto de las cuentas histricas pendientes entre ambas naciones.

La fundacin de La Habana fue el colofn del proceso de invasin, conquista y colonizacin que las huestes hispanas no, en rigor, espaolas protagonizaron en nuestro pas. Las consecuencias de aquellos hechos y los de cuatrocientos aos de colonialismo con todos sus horrores, como el de la esclavitud, merecen una reparacin histrica; parte de la cual pasa por el reconocimiento de la corona espaola de su responsabilidad. Y no parecen ser la monarqua y el gobierno espaoles muy dados a las disculpas: hace unos meses, una exigencia de peticin en ese sentido por parte de Andrs Manuel Lpez Obrador, el presidente mejicano, termin en un gran jaleo meditico que invisibiliz, una vez ms, la responsabilidad histrica que tiene el Estado espaol, como otras potencias europeas, en el subdesarrollo estructural de esta comarca del mundo que llamamos Amrica Latina y el Caribe.

No nos vamos a poner esencialistas con el tema; pero no est de ms, por poner un asunto concreto y tangible, exigirle a la monarqua espaola como tambin a la inglesa reparacin por los horrores de la esclavitud transatlntica y la que se asent en nuestro pas. Hara parte de los esfuerzos que hacen los hermanos pases del Caribe en ese sentido y Espaa es muy responsable de lo que fue y signific la esclavitud en Cuba. En ese sentido, la visita de Felipe y Letizia es un recordatorio de esas cuentas histricas pendientes.

Una historia que, sin embargo, s les interesa recordar a los reyes es la de 1898, al menos en lo tocante al herosmo espaol en la defensa de Santiago de Cuba. Segn ha trascendido a diferencia del asesinado Federico Garca Lorca quien no pudo repetir ellos s irn a Santiago a rendirle homenaje a la flota naufragada del almirante Cervera en aquella prctica del tiro al blanco que fue el combate naval de Santiago el 3 de julio de 1898. Aquellas acciones fueron el final grfico de la poltica de hasta el ltimo hombre y la ltima peseta que la monarqua, as como los gobiernos liberales y conservadores de Sagasta y Cnovas del Castillo, haban diseado y ejecutado para retener a cualquier costo los restos del imperio espaol y que signific el sacrificio intil de decenas de miles de jvenes espaoles que no pudieron zafarse de la conscripcin y el genocidio de la quinta parte de la poblacin cubana a manos de los capitanes generales espaoles, sobre todo Weyler.

Irn los reyes a Santiago, as que vale la pena recordarles que ese fue el episodio que antecedi al cobarde armisticio de agosto de 1898 cobarde en los trminos de hacerlo frente al ocupante estadounidense y no frente a los mambises, y ms cobarde cuando insinuaron el asunto de las posibles represalias y al todava ms penoso Tratado de Pars, de diciembre, con el cual prefiri la corona y el gobierno de turno entenderse con Estados Unidos que con el Ejrcito Libertador cubano.

Eplogo

En resumen; la visita de Felipe y Letizia significan, sin dudas, un triunfo de la poltica exterior del Estado cubano. Sobre todo en las circunstancias en que tiene lugar con Donald Trump en la Casa Blanca y toda una jaura en Miami y Madrid que lo queran impedir.

Recibir a SSMMRR en La Habana y Santiago de Cuba no puede significar, sin embargo, desconocer que se trata de un anacronismo poltico la existencia de una monarqua en pleno siglo XXI, que esa monarqua gobierna tras una derrota histrica de revolucionarios espaoles, que es tambin nuestra derrota y que esa monarqua, en sinergia con el gobierno de turno, tiene sus propios intereses, para los cuales Cuba es una ofrenda a sacrificar en cualquier momento.

Los lazos culturales entre el pueblo cubano y los pueblos espaoles vascos, gallegos, catalanes, castellanos, andaluces, canarios, machengos y el largo etctera no perdurar gracias a esta visita como no lo fue antes a las de sucesivos jefes de gobierno espaoles; sino porque est fundada en una historia comn compleja, contradictoria y hermosa, en la cual lo comn no es la monarqua, sino la repblica y la lucha por los valores supremos de la dignidad humana.

Comprender la visita real en estos trminos como en los matices que los complejicen nos permitir no encandilarnos con el oropel de las coronas, ni el regreso de un capitn general a La Habana.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/un-nuevo-capit%C3%A1n-general-espa%C3%B1ol-en-cuba-8c702cbf96c7

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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