Portada :: Bolivia :: Golpe de Estado en Bolivia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2019

Sobre el golpe de Estado en Bolivia
La vuelta de las botas y los yankis al "patio trasero"

Gustavo Robles
Rebelin


El Golpe en Bolivia est consumado. Las botas han vuelto a salir a la calle en Nuestramrica para voltear un gobierno elegido por el voto popular y hacerse cargo, de facto, de las riendas del Estado. Eso ms all de que terminen convocando a la Asamblea Legislativa para abrir un nuevo proceso eleccionario que unja una nueva administracin: sern las fuerzas armadas las garantes de ello y los custodios del nuevo rumbo que no ser precisamente a favor de las mayoras populares.

Est clarita la injerencia imperialista en todo este proceso lamentable. Los hechos se fueron sucediendo como piezas movidas de un plan perfectamente elaborado, y esa elaboracin fue indudablemente fornea. Yanki, para ms precisiones. Ah est para confirmarlo la declaracin de Trump, que despeja cualquier tipo de duda:

"La dimisin ayer del presidente de Bolivia, Evo Morales, es un momento importante para la democracia en el Hemisferio Occidental. Tras casi 14 aos y tras su reciente intento de saltarse la Constitucin boliviana y la voluntad del pueblo, la salida de Morales preserva la democracia y abre el camino para que el pueblo boliviano haga que se escuche su voz. Estados Unidos aplaude al pueblo boliviano por exigir libertad y al Ejrcito boliviano por cumplir con su juramento de proteger no solo a una persona, sino la Constitucin de Bolivia. Estos eventos mandan una fuerte seal a los regmenes ilegtimos de Venezuela y Nicaragua de que la democracia y la voluntad del pueblo siempre van a prevalecer. Ahora estamos un paso ms cerca de un Hemisferio Occidental completamente democrtico, prspero y libre".

A qu le llama la bestia que ejerce la presidencia de Estados Unidos, el pueblo boliviano? Porque viene bien recordar que el gobierno depuesto fue votado por el 47% de la poblacin, a ms de 10 puntos del segundo, Mesa otro golpista- que cosech el 37%. Es evidente que no a la mayora, mucho menos si es colla o aymar.

As termina la puesta en escena que tuvo su origen con la intervencin de la oficina yanqui para la Regin, la OEA, el 20 de octubre pasado, cuando este instrumento imperial se entrometi para cuestionar el proceso electoral que dio ganador a Evo Morales, mientras haca la vista gorda ante el estallido social chileno, del Chile mimado por el imperialismo y gobernado por el cipayo Piera. La posturas que fueron tomando tanto la Polica como las FFAA fueron armoniosas y confluyentes: se fueron llevando unos a otros de la mano hacia el control del Estado y la instauracin de facto del Estado de Sitio.

Las fuerzas democrticas que se reparten hoy el manejo al pas hermano, esas que Trump festeja y aplaude, se han erigido a travs de un golpe de Estado, representan a la minora tnica de Bolivia, econmicamente acomodada, cipaya, profundamente oscurantista, clasista, racista, violenta y fascista, lo peor de la derecha que descansa sus privilegios en las iglesias catlica y evangelista, y en las fuerzas armadas y de represin.

A eso el imperio lo llama democracia.

En definitiva, lo terriblemente inquietante es el nuevo escenario que se instala en la Regin. EEUU ha vuelto poner su atencin en ella, y ya no se contenta con la sancin econmica, la manipulacin meditica o el lawfare: desempolv las botas y recurre nuevamente a las Fuerzas Armadas para conseguir sus objetivos. Tenemos una trgica memoria de ello. No se contentar con Bolivia. Ir por Cuba, por Nicaragua y Venezuela. Ir en auxilio de los Piera y los Moreno. Azuzar a los Bolsonaro. Socavar a Fernndez y Lpez Obrador.

Las fuerzas populares combativas y sobre todo las revolucionarias, debern estar a la altura de lo que se viene. Zanjar diferencias y construir y consolidar espacios de unidad y coordinacin. Organizarse para resistir y construir. Tener memoria, aprender de la historia lejana, de la no tan lejana y de la reciente, cuestionar esta democracia de mentira, negar sus instrumentos e imposiciones econmicas, ponerla en jaque; entender quin es el enemigo y cul es su instrumento de saqueo y explotacin: el sistema capitalista y su fase superior, el Imperialismo.

Cualquier cosa que se intente dentro de esa podrida e injusta maquinaria, terminar como ha concluido al menos en esta etapa, trgicamente, la experiencia de masismo boliviano.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter