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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2019

Cronologa y desenlace
Tres conclusiones sobre el golpe contra Evo

Jos Natanson
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El golpe contra Evo Morales es un golpe de Estado por el pronunciamiento militar: no hace falta que los tanques ingresen a la casa de gobierno para que un golpe sea un golpe y no alcanza tampoco con que el presidente presente su renuncia. Si as fuera, el golpe de 1955 sera simplemente la renuncia de Juan Pern y el de 1954 la renuncia de Jacobo rbenz. Este aspecto -la decisiva intervencin de las fuerzas armadas o de seguridad- marca una diferencia entre el golpe boliviano del domingo y los tantos ejemplos de renuncia anticipada de un presidente acorralado por manifestaciones, que es lo que sin ir ms lejos sucedi con los dos presidentes bolivianos anteriores, Gonzalo Snchez de Lozada y Carlos Mesa, en ese caso forzados por las protestas lideradas por Evo. A diferencia de los desplazamientos de Fernando Lugo (juicio poltico exprs sin posibilidad de defensa), Dilma Rousseff (impeachment sin delito) y Pedro Kuczynski (renuncia ante la inminencia de impeachment), esta vez no se trata de un golpe con adjetivos, por usar la definicin de Andrs Malamud, sino de un golpe clsico. A secas.

Una cronologa informada ayuda a entender mejor el desenlace. Aunque la historia puede remontarse a la rebelin de la Media Luna del 2008, al proceso insurreccional de 2000-2003 o a los 500 aos de dominacin colonial, la cadena de acontecimientos que deriv en el golpe comenz el 21 de febrero de 2016, cuando Evo perdi el plebiscito convocado para habilitar un nuevo mandato. En lugar de apelar al camino de Rafael Correa (designar un sucesor) o Hugo Chvez (llamar a otro plebiscito), prefiri impulsar un fallo del Tribunal Constitucional, integrado mayoritariamente por sus partidarios, que termin aceptndolo. La oposicin present un reclamo ante la OEA pero su secretario, Luis Almagro, lo rechaz, y respald la legalidad de la candidatura de Evo. Sin embargo, en un pas que segn el periodista Fernando Molina porta un rechazo casi gentico a la reeleccin, comenz a afianzarse una creciente resistencia, tanto de las elites tradicionales como de las nuevas clases medias cholas. El cuestionamiento no se centraba en la gestin presidencial, con altos ndices de aprobacin, sino en la permanencia en el poder, leda como anti-democrtica y que adems obturaba las posibilidades de ascenso social en un pas en el que las oportunidades de progresar se concentran en el Estado (Vctor Paz Estensoro sola decir que la Revolucin Nacional fracas por tener menos cargos para repartir que aspirantes a ocuparlos).

El domingo 20, cuando se celebraron las elecciones, Evo obtena el 45,28 por ciento de los votos contra 38,16 de Carlos Mesa, una diferencia menor a los 10 puntos necesarios para evitar la segunda vuelta. El conteo se interrumpi por la noche y se reanud horas despus, cuando los bolivianos amanecieron con un cambio de tendencia que consagraba al presidente ganador en primera vuelta. Frente a las crticas, el gobierno explic que el vuelco se deba al voto rural, favorable al oficialismo, y record que en las elecciones anteriores tambin se haba procesado ms tarde. Las razones que esgrimi el Tribunal Electoral fueron confusas y la renuncia de uno de sus integrantes no contribuy a esclarecer la situacin.

Comenz entonces una disputa en torno al resultado, que se fue intensificando con movilizaciones y protestas y que reaviv la idea de ilegalidad de la candidatura de Evo originada en el plebiscito de 2016. En un clima de tensin creciente, el gobierno acept la verificacin de la misin electoral de la OEA, que ya haba manifestado sus dudas sobre la transparencia de los comicios, y anunci que el dictamen sera vinculante. La oposicin, en cambio, la rechaz, creyendo que el veredicto sera favorable al gobierno, y hasta lleg a calificar de comunista a Luis Almagro. Qu pas realmente? Con los elementos a mano resulta difcil afirmar si hubo o no fraude, si se trat de pequeas trampas o de algo planificado para garantizar la diferencia de diez puntos, pero lo cierto es que la OEA as lo consider, en un informe emitido el domingo temprano en el que denunci graves irregularidades y recomend repetir las elecciones con un nuevo Tribunal Electoral. En un claro gesto democrtico, Evo acept.

Pero la situacin social se haba tornado a esa altura intolerable, con protestas cada vez ms masivas, episodios de racismo explcito y revancha social desatada contra partidarios de Evo y ataques de defensores del gobierno (hay muertos de ambos bandos). La oposicin, dominada por los sectores ms radicalizados, modific su reclamo, de la realizacin del ballotage a nuevos comicios y de ah a la renuncia del presidente. El ultraconservador Fernando Camacho reemplaz a Mesa, cuya figura se fue diluyendo. Ante la escalada, por decisin de Evo o como resultado de la burocratizacin tras 13 aos en el Estado, los movimientos sociales no lograron mostrar la fuerza de otras pocas, en tanto la Central Obrera Boliviana, hasta entonces aliada del presidente, sorprenda reclamando su renuncia. Las fuerzas armadas no iniciaron ni organizaron la sublevacin pero le dieron el empujn final: primero la polica, a la cual Evo le haba quitado prebendas como la emisin de las clulas de identidad, y despus los militares, a los que haba cultivado, cruzando la frontera ardiente que separa una democracia de una no-democracia.

Revisar la secuencia no implica desconocer el golpe pero ayuda a entender por qu logr imponerse y permite extraer tres conclusiones preliminares. La primera es boliviana: los sucesos de estas horas marcan el fin del ciclo de hegemona evista abierto en 2008 tras su victoria sobre las regiones separatistas (diez aos de crecimiento econmico, estabilidad poltica e inclusin social) y reabren un ciclo largo de sublevaciones populares, caos institucional y violencia poltica; en cierto modo, Bolivia recuperara su normalidad histrica. La segunda conclusin, latinoamericana, es la inquietante constatacin de a que a tres o cuatro dcadas de iniciado el perodo de recuperacin democrtica el poder militar sigue definiendo, en situaciones crticas, el destino de los pases: el hecho de que Nicols Maduro siga en el gobierno y Evo haya sido depuesto no se explica por la popularidad ni el respeto democrtico, mayores en el boliviano que en el venezolano, sino por el hecho de que el primero controla a los generales, sobre todo a los que cuentan con manejo de tropa, y el segundo no. Como la comunidad regional ha demostrado que el derecho internacional es accesorio, tal como demuestra la inslita renuencia de la Cancillera argentina a llamar golpe al golpe, al final lo que importa es quin controla el gatillo (y en menor medida la calle y el Parlamento).

La tercera conclusin es argentina y es que nuestro pas ha logrado mantenerse a salvo de estos traumas, aunque increblemente algunos prefieran ignorarlo: contra los que en 2015 argumentaban que si pierde por poco no pierde, el peronismo reconoci su derrota por menos de dos puntos y entreg el poder en tiempo y forma; contra los que en 2019 auguraban fraude y hasta atentados, el macrismo organiz unas elecciones impecables y acept los resultados aunque no lo favorecieran. El hecho de que Argentina logre tramitar sus cambios de gobierno de manera democrtica y pacfica constituye un activo invalorable en una regin saturada de proscripciones, institucionalmente alterada y en la que vuelan las balas.

Jos Natanson es Director de Le Monde Diplomatique, Edicin Cono Sur

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/230488-tres-conclusiones-sobre-el-golpe-de-estado-contra-evo-morale



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