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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2019

A propsito del libro de Thomas Coutrot Librer le travail. Pourquoi la gauche sen moque et pourquoi a doit changer
Para una poltica del trabajo

Juan Sebastian Carbonell
Contretemps


[En el discurso patronal y gubernamental, a menudo, liberar el trabajo, quiere decir liberar el capital de las obligaciones del derecho laboral y favorecer la autorregulacin de las empresas. A diferencia de este discurso, Thomas Coutrot sostiene que la liberacin del trabajo puede ser un futuro deseable del que la izquierda debera apropiarse. CT]

La organizacin capitalista del trabajo transforma las actividades productivas en un trabajo molesto, es decir, peligroso para los cuerpos y los espritus. Los testimonios sobre el sufrimiento en el trabajo son legin. De alguna manera, la ola de suicidios en las empresas solo es la expresin ms extrema de este fenmeno. Para el autor, no hay nada que esperar del Estado:

La estrategia del Estado emancipador fracas. En su versin socialdemcrata se hundi en el acompaamiento al neoliberalismo. Su visin leninista engendr una pesadilla peor que el capitalismo.

Mejor an: para cambiar la sociedad, hay que cambiar el trabajo: No es suficiente producir ms riqueza: es necesario determinar cul y producirla de otra forma. Es un criterio inapelable: ninguna corriente del movimiento obrero del siglo XX pens formas verdaderamente emancipadoras del trabajo y, paradjicamente, es la patronal la que habra obtenido el monopolio del discurso sobre la organizacin del trabajo.

No se producir el fin del trabajo

En la primera parte del libro, Thomas Coutrot traza una retrato de la situacin del trabajo y de las personas asalariadas hoy en Francia apoyndose en sus propios trabajos en la Dares 1/ y tambin en los trabajos ms recientes de economa y sociologa del trabajo.

Lo propio del trabajo es su inventiva: incluso en los contextos obligatorios en los que est prescrita, cuyo ejemplo paradigmtico es el trabajo industrial, hay improvisacin y creacin de reglas autnomas e informales. En esto, el trabajo puede ser una actividad satisfactoria o como dice Marx, desarrollar plenamente las capacidades humanas. Pero las estadsticas de Ministerio de Trabajo citadas por el autor dicen que que el trabajo solamente contribuye al bienestar de un tercio de las personas activas en Francia, mientras que contribuye al malestar para la mitad.

Adems los accidentes laborales y los problemas de salud -mental o fsica, contribuyen a que el trabajo se vea como una actividad penosa. Finalmente, la empresa neoliberal habra desplazado, inclinando las reformas gubernamentales a su favor, el eje de las relaciones profesionales desde la seccin a la propia empresa, favoreciendo la autoridad de la patronal en las opciones organizativas. Uno de los ejemplos es la introduccin de nuevas tecnologas que degradan las condiciones de trabajo y de salud de las personas trabajadoras como sucede con el reconocimiento de voz en los almacenes de logstica, bien documentado en los medias y en la sociologa del trabajo.

Qu lugar ocupa el trabajo en una economa en la que una de sus tendencias es la automatizacin del trabajo? En contra de los lugares comunes mediticos y polticos -desgraciadamente compartidos por una parte de la izquierda 2/ - Thomas Coutrot realiza un cuadro exacto de la extensin y de las consecuencias de la automatizacin del trabajo. Da un ejemplo esclarecedor: los cajeros automticos y el desarrollo del comercio en lnea hicieron temer la desaparicin de miles de empleos; sin embargo, el empleo en el sector del comercio aument ms del 20%.

En realidad, en el plano macroeconmico, en general, las fases de aceleracin de la productividad coinciden con un crecimiento an ms rpido de la produccin; por tanto, del crecimiento del empleo. Sin duda, con ello no quiere decir que algunos oficios no estn en peligro de extincin debido a la automatizacin de ciertas tareas; simplemente quiere decir que no se producir el fin del trabajo.

Desde la izquierda que se reclama de Marx, el fragmento sobre las mquinas de sus Grndrisse, ha alimentado su discurso sobre el fin del trabajo. Recordemos con Thomas Coutrot que se trata de un manuscrito de Marx que no tena un enfoque demostrativo (al contrario que El Capital), en el que buscaba poner sobre el papel sus propias reflexiones. Michael Heinrich invita con razn a una lectura prudente del fragmento e incluso ve este texto como un manuscrito en el que Marx comete varios errores que, finalmente, corregir en El Capital 3/ .

Para quienes sostienen el fin del trabajo, Marx defendera en este texto que con el desarrollo de los medios de produccin, el tiempo de trabajo ya no sera la medida del valor y que habra una desconexin entre trabajo y riqueza social. Sin embargo, a pesar del desarrollo de los medios de produccin, hay una permanencia inmediata del trabajo. El trabajo podr ser reducido al mnimo en ciertas industrias -como en las industrias manufacturera-, pero siempre est presente de una forma u otra:

Nada se produce sin trabajo humano: incluso en las fbricas ms automatizadas, es necesario personal para poner en marcha, supervisar y reparar las mquinas .

En las industrias de produccin en serie, el trabajo tambin est presente en la medida en la que automatizacin, a menudo, solo redistribuye el trabajo concreto.

Se constata tambin una extraa convergencia entre los discursos de la patronal sobre la innovacin tecnolgica de las Gafam (acrnimo de Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) y los discursos de algunos marxistas sobre el capitalismo cognitivo y el trabajo digital 4/ . Ambos estn de acuerdo en decir que estas empresas extraen sus beneficios del trabajo gratuito suministrado por quienes los usan. Sin embargo, el autor recuerda que la mayor parte de los beneficios de grupos como Google o Facebook no provienen del trabajo digital gratuito de quien los usa sino de la renta pagada por las empresas anunciantes.

Como lo recuerda Nick Srnicek, la mano de obra gratuita que seran las y los usuarios de las plataformas digitales solo es una fuente, entre muchas otras, de la produccin de datos 5/ . Adems, se pregunta Srnicek, si las interacciones sociales en Internet pueden ser asimiladas a una forma de trabajo, dnde estn los encargados? Cmo se mide el tiempo de ese trabajo? Cules son las formas de racionalizacin del proceso de produccin?

Los debates ms o menos metafsicos alrededor del trabajo de las y los usuarios de Internet, paradjicamente, enmascaran el verdadero trabajo detrs de las plataformas: el de los micro-trabajadores y trabajadoras, documentado recientemente por Antonio Casilli, con una remuneracin de algunos cntimos por esas micro-tareas, sin embargo, necesarias para el buen funcionamiento de los algoritmos 6/ .

Estas crticas dirigidas a quienes sostienen el fin del trabajo, sean de izquierdas o de derechas, son beneficiosas. No obstante, no compartimos sus palabras cuando afirma que algunas plataformas podran desempear un papel social y ecolgico til como AirBnb o BlaBlaCar.

Por una parte, favorecen la extensin de la mercantilizacin de algunos aspectos de la vida cotidiana como compartir trayectos de viaje o la vivienda y ms recientemente, experiencias como una velada compartida entre amistades o rituales religiosos indgenas. Por otra parte, lejos de estar en un posicin de compartir, quienes vendes estos servicios a travs de plataformas buscan encontrar una fuente de ingresos para paliar los bajos salarios 7/ . En resumen, las plataformas pueden tener efectos nefastos, como es el caso de AirBnb que contribuye a vaciar los centros de las ciudades de sus habitantes 8/ .

Los errores de la izquierda sobre el trabajo

Dos corrientes de la izquierda se reparten el discurso sobre el trabajo: una corriente productivista y partidaria de la organizacin cientfica del trabajo y una corriente cooperativista-autogestionaria preocupada por la democracia en el trabajo.

Para Thomas Coutrot, esta divisin remite a la tensin presente en Marx entre un enfoque emancipador y un enfoque crtico con el trabajo. Para el primer Marx, libre de la divisin del trabajo, el trabajo permita el desarrollo de las facultades humanas, mientras que para el segundo Marx, el trabajo sera lo que caracteriza al dominio de la necesidad, lo que hace de la lucha por la reduccin del tiempo de trabajo el corazn de la lucha de los trabajadores y trabajadoras. Es especialmente este ltimo Marx el que ha sido ledo por la izquierda del siglo XX.

Robert Linhart mostr cmo la joven Rusia sovitica abraz el taylorismo, visto como una forma de sacar el pas del marasmo econmico y como un medio para recuperar el atraso econmico del pas 9/ . En Europa del Oeste, el movimiento comunista se alinea con Mosc y defiende que la organizacin cientfica del trabajo (OCT) es un sistema aprovechable para el movimiento obrero porque iguala las condiciones de trabajo:

La abolicin de la libertad en el trabajo anuncia el triunfo de la libertad en la sociedad...

Ni la izquierda productivista, ni la izquierda autogestionaria se plantearon seriamente la cuestin de la organizacin del trabajo, de su contenido y de la democracia en la produccin. Sin embargo, Thomas Coutrot recuerda que algunas corrientes de la patronal quisieron repensar la organizacin del trabajo de modo diferente a los principios tayloristas 10/ . La escuela de recursos humanos es uno de sus principales ejemplos. Las experiencias llevadas a cabo por Elton Mayo muestran que prestar atencin al personal trabajador hace aumentar la productividad. Igualmente, el psiclogo Kurt Lewin demuestra que cuando la plantilla decide las modalidades de organizar la produccin, estas decisiones pueden ser mejores que las de la direccin. Ms recientemente, el discurso sobre la empresa liberada quiso erigirse como una alternativa al l eanmanagement (Gestin de proyectos sin prdidas. NdT) y a sus nefastas consecuencias sobre las personas asalariadas.

Reduccin de las prerrogativas de la direccin, ms autonoma en el entorno del trabajo y ms responsabilidades para las personas asalariadas son algunas de las caractersticas de estas empresas liberadas. Sin embargo, la palabra de las personas asalariadas solo se libera en la medida que converja con los intereses del accionariado. En realidad, la mayora de los modelos alternativos de la empresa chocan con el poder accionarial. En los diferentes ejemplos estudiados por el autor, la asimetra entre capital y trabajo se mantiene. Sin embargo, estos diferentes modelos de gestin representan para Coutrot un avance no insignificante para pensar en la organizacin del trabajo.

Qu poltica para el trabajo?

En la ltima parte del libro, Thomas Coutrot propone una poltica del trabajo. El movimiento obrero (partidos y sindicatos) habran prestado poca atencin a la cuestin del contenido del trabajo mismo. Habra sido incapaz de pensar un trabajo que no sea el trabajo fraccionado, centrndose, sobre todo, en el precio de la subordinacin salarial y en el momento de mayor poder en el tiempo de trabajo. Cmo se explica esto?

Para el autor, las razones de la incapacidad de la izquierda para pensar otra forma de trabajo son, ms que nada, tericas. Apoyndose en la relectura de Marx de Moishe Postone, dice que la izquierda se habra quedado prisionera de una concepcin del trabajo y del capitalismo en la que los dos estn imbricados: el trabajo depende del crecimiento del capital y la clase trabajadora depende del capitalismo para sobrevivir. El trabajo, en lugar de estar en la raz de la superacin del capitalismo, es uno de sus principales engranajes. Adems, volvindose abstracto, el trabajo domina al personal trabajador de manera impersonal y objetiva.

Thomas Coutrot se une a una larga tradicin de de trabajos sobre la crtica del trabajo 11/ , para las que el movimiento obrero, incluyendo las corrientes revolucionarias, son prisioneroa de la abstraccin del trabajo. Los estados obreros del siglo XX, aunque ya no son economas capitalistas, no habran abolido la abstraccin del trabajo. Al contrario, la habran impulsado ms lejos.

La democracia poltica y la democracia econmica (es decir, la democracia en los centros de trabajo) parecen opuestas en el discurso dominante. La primera se parara en la puerta de las empresas en nombre de la eficacia econmica. Sin embargo, el autor recuerda que no solamente la informacin circula ms libremente en una organizacin horizontal, sino que cuanto ms igualitaria es una organizacin, ms eficiente resulta . Adems, el autoritarismo de la esfera econmica se difundira en la esfera pblica. Cuanto menos autonoma tiene la gente asalariada, menos participa en la vida pblica de su comunidad. Algunos trabajos han comenzado a mencionar el posible vnculo entre el ascenso de la extrema derecha y las transformaciones del trabajo 12/ . Thomas Coutrot va en la misma direccin comparando el voto para el Rassemblement national y la autonoma del trabajo en los ayuntamientos que ms votaron a Marine Le Pen. Ms que cualquier inseguridad cultural, sera la inseguridad econmica y las condiciones de trabajo degradadas del sector asalariado popular las que favorecen la abstencin y el ascenso de la extrema derecha.

Sin embargo, las propuestas del autor suscitan prudencia en varios puntos. En varias ocasiones, destaca el hecho de que las organizaciones horizontales son ms eficaces econmicamente. Sin embargo, la bsqueda de esta eficacia econmica solo puede ser justificada en el marco de la competencia entre empresas. Precisamente, una verdadera crtica al trabajo abstracto no tendra que defender ms bien la bsqueda de otras finalidades? Si es necesario defender los efectos cualitativos del trabajo en el mundo social y no en una empresa guiada exclusivamente por la bsqueda de beneficios, esto nicamente puede entrar en contradiccin con la existencia del accionariado y la propiedad de la empresa. De la misma forma, Thomas Coutrot no dice nada sobre la forma en que estos islotes de organizaciones horizontales pueden y podrn sobrevivir en un ocano de trabajo abstracto.

En lugar de democratizar el trabajo democratizando la sociedad, de entrada, sera necesario intentar democratizar el trabajo -transformando las fbricas en laboratorios de participacin democrtica- para democratizar la sociedad. Sin embargo, las propuestas del autor parecen claramente insuficientes para poder establecer una verdadera poltica del trabajo. Para l, sera necesario que el comit de empresa (convertidos hoy en comit social y econmico) disponga de derecho a veto sobre las decisiones de la empresa o que negocie con el accionariado una acuerdo permanente sobre los objetivos fundamentales de la empresa.

Sin embargo, cabe recordar que la historia de la representacin de la parte asalariada en la empresa muestra que nunca hubo un verdadero modelo de control obrero en Francia; aparte de raras excepciones (como los delegados obreros en la seguridad de las minas a finales del siglo XIX), la patronal 13/ vea con muy malos ojos cualquier cuestin planteada por el sector obrero sobre la organizacin del trabajo. El propio autor dice que (las instituciones) del capitalismo tienen como caracterstica fundamental encerrar el trabajo vivo en el puo de hierro del trabajo abstracto. La gobernanza democrtica de la empresa que menciona el autor parece incompatible con la existencia misma de patronales y accionariados.

Democratizar la sociedad democratizando el trabajo no puede limitarse a reducir el tiempo de trabajo. Tambin hay que cambiar la forma cmo el tiempo transcurre en el trabajo, como dice Simone Veil citada por Coutrot. Pero el lugar que concede este ltimo al tiempo de trabajo puede causar asombro. A menudo, la organizacin del tiempo de trabajo no se limita a una simple divisin entre tiempo en el trabajo y fuera del trabajo, entre un tiempo sometido a la organizacin cientfica del trabajo y un tiempo liberado del trabajo. Ms bien, las transformaciones del tiempo del trabajo hacen que este debe ser pensado como un marco temporal ms amplio que incluya el tiempo fuera del trabajo y otras temporalidades sociales.

Para muchas personas asalariadas la jornada de trabajo ya no tiene sentido. Las modificaciones del tiempo de trabajo estos ltimos aos van hacia la flexibilidad y una disponibilidad temporal mayor, convirtiendo el tiempo fuera del trabajo en un tiempo potencialmente trabajado segn las necesidades de las empresas. En este sentido, las reivindicaciones sobre el tiempo de trabajo no se reducen a pedir reducir el tiempo durante el que ests sometido a la autoridad patronal, sino tambin a pedir que el trabajo no se apropie libremente de los cuerpos y los espritus.

En fin, para Thomas Coutrot, existen resistencias a la abstraccin del trabajo; especialmente, el trabajo colaborativo y el care ( www.care.com/es ). El trabajo colaborativo usado por las comunidades de hackers han producido experimentos interesantes de organizacin horizontal del trabajo. Algunas experiencias de trabajo colaborativo pueden ser origen de comunes, es decir, de experiencias colectivas a compartir alrededor de reglas ms o menos explcitas 14/ .

En cuanto a la tica del cuidado, desde el punto de vista del autor, esta es una forma de resistencia a la abstraccin del trabajo. Llama al reconocimiento y a su democratizacin. Sin embargo, cmo el cuidado va a poder resistir su puesta en venta en el marco del mercado laboral bajo la forma de nuevos empleos feminizados del sector terciario, y por tanto a su dominacin por el trabajo abstracto, sin que eso implique una vuelta delcuidado a la esfera domstica?

El libro de Thomas Coutrot es una aportacin importante a los debates sobre el lugar del trabajo en la sociedad. Las reformas gubernamentales de los ltimos aos van hacia una autorregulacin de la empresa, reforzando las prerrogativas de la patronal en la organizacin del trabajo. Con la idea de democratizar el trabajo, transformando lo lugares de trabajo en laboratorios de democracia, rehabilita una una tradicin injustamente olvidada por el movimiento obrero.

Adems, a contracorriente de las fuerzas polticas que anuncian de forma ritual el fin del trabajo, Coutrot sita el trabajo en el centro de la sociedad. Esta centralidad es para l de orden antropolgico. El trabajo est en el origen del vnculo social porque es la cooperacin en el trabajo la que crea ese vnculo. A pesar del malestar que provoca hoy (despidos, paro, enfermedad profesional, etc.), el trabajo sigue creando sociedad. Quizs hay que agarrarse a esta centralidad para convertirla en una palanca hacia la transformacin de la sociedad.

Notas:

1/ Direccin de animacin a la investigacin, estudios y estadsticas del Ministerio de Trabajo.

2/ Juan Sebastian Carbonell, 2018, La sociologie implicite du Comit invisible, LHomme & la Socit , n 208, p. 249-268.

3 Michael Heinrich, 2013, The Fragment on Machines : A Marxian Misconception in the Grundrisse and its Overcoming in Capital , en Bellofiore Riccardo, Starosta Guido et Thomas Peter D. (dir.), In Marxs Laboratory. Critical Interpretations of Grundrisse , Leiden, Brill, p. 197-212.

4/ Kylie Jarrett, 2018, Des salaires pour facebooker : del feminismo a la cyber-explotacin -entrevista con Kylie Jarrett, Priode : URL : http://revueperiode.net/des-salaires-pour-facebooker-du-feminisme-a-la-cyber-exploitation-entretien-avec-kylie-jarrett/

5/ Nick Srnicek, 2018, Capitalisme de plateforme. Lhgmonie de lconomie numrique , Lux diteur.

6/ Antonio A. Casilli, 2019, En attendant les robots. Enqute sur le travail du clic , ditions du Seuil.

7/ Alexandrea J. Ravenelle, 2017, Sharing economy workers: selling, not sharing, Cambridge Journal of Regions, Economy and Society , Volume 10, Issue 2, p. 281-295, https://doi.org/10.1093/cjres/rsw043

8/ Johanna Dagorn, Matthieu Rouveyre, 2018, La mixit sociale en prise avec la ralit AirBnb, Fondation Jean Jaurs.

9/ Robert Linhart, 2010[1976], Lnine, les paysans, Taylor , ditions du Seuil, Paris.

10/ El autor recuerda tambin que no es ningn altruismo lo que motiva la humanizacin del taylorismo , sino que las huelgas obreras obligan a la patronal a actuar o o porque busca nuevos mtodos de aumentar la productividad del trabajo.

11/ / Alastair Hemmens, 2019, The Critique of Work in Modern French Thought. From Charles Fourier to Guy Debord , Palgrave Macmillan.

12/ /Violaine Girard, 2013, Au-del du vote FN. Quels rapports la politique parmi les classes populaires priurbaines?, Savoir/Agir , vol. 26, no. 4, p. 23-27.

13/ / Jean-Pierre Le Crom, 2003, Lintrouvable dmocratie salariale : le droit de la reprsentation du personnel dans lentreprise, 1890-2002 , Paris Syllepse.

14/ / Esta teora aunque seductora est mal ilustrada por el autor. Toma la gestin de la alcalda de Barcelona por Ada Colau como un ejemplo de defensa de los comunes, gestin criticada por los movimientos sociales a la izquierda de Podemos.

Traduccin viento sur

Thomas Coutrot, 2018, Librer le travail. Pourquoi la gauche sen moque et pourquoi a doit changer, Paris, Seuil, 2018.

Texto original en francs: http://www.contretemps.eu/politique-travail-coutrot/?fbclid=IwAR1mfbiOEmN25s2m0PWeERHZ_do_PEGAAlK22qkstDCwZ1zl9hURABI0m5A

Fuente: https://www.vientosur.info/spip.php?article15276

 



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