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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-11-2019

Zapatos con polvo del que camina

Adrin Fernndez
Rebelin


Si l ve lo que veo yo en la foto, no la debe estar pasando bien. Pas por tantas, es cierto, pero como esta nunca. Adelante, en primera lnea y junto a las vallas, decenas de reporteros apiados confirman que se trata de un personaje pblico de alta relevancia periodstica. Algunos metros detrs, un par de aviones en plataforma y entre ellos uno muy pequeo del que se acaba de bajar despus de 12 horas sin siquiera estirar las piernas. Lleg a Mxico volando sobre aguas internacionales porque los presidentes de Ecuador y Per le negaron el espacio areo y la carga de combustible. Su primera noche tras el golpe durmi en el piso con unas mantas y la segunda, en este avin en el que ni siquiera entran las maletas. Sigo con la foto. Desde su perspectiva, detrs del atril y muy a la distancia, debe estar viendo un paisaje que no es el suyo.

Una vez lo tuve cerca y le mir los zapatos. Estaban con el polvo del que camina. Es humano, dije. Zapatos como los que le veo puestos ahora en la foto, asomando bajo el pantaln negro y una chomba que hasta descolorida parece. O ser yo, que por estos das me cuesta ver los colores. Otra vez le estrech la mano y lo sent campesino, indio, como l mismo lo record cada uno de los casi 5.000 das que gobern. Un da lo escuch contar que pas su niez y su infancia comiendo maz. Tortilla de maz, guisos en base a maz, tortas de maz, caramelos de maz y as.

Ya s que el anlisis debe ser fro antes que visceral; que corresponde desmenuzar los factores polticos, sociales, econmicos, internos y externos, para entender el contexto del golpe de Estado en Bolivia. Ya s que un cronista no debe escribir con las vsceras ni desde las entraas (aunque sucede de vez en cuando, me dijo un da un gran periodista). Pero miro esta foto y mientras escribo, recuerdo. No s si alguna vez tom vacaciones. S s que desde las cinco y pico de la maana desfilaban sus ministros por el Palacio de Gobierno que ahora ocupa un fascista al que nadie eligi.

Si l ve lo que veo yo en la foto, al lado lo tiene al hermano lvaro, que lo mira con orgullo y con las manos en los bolsillos. El intelectual al que los fascistas le quemaron la biblioteca; el acadmico que llev consigo a Mxico un pedazo de tierra boliviana que prometi devolver ms pronto que tarde. lvaro, su compaero inseparable que un da, antes de asumir el Gobierno, le aconsej que se cuidara, porque a m le dijo Garca Linera- me reemplaza cualquiera pero a ti no te reemplazar nadie.

Ya como presidente, empez a hablar de la dignidad de las personas. S, de la dignidad de los indios y los campesinos. Esos que, de a miles, vi desfilar por la ladera de los cerros para ir a votar a uno de los suyos. La primera vez que lo entrevist, junto a otros periodistas, me llam la atencin cmo sudaba y su voz temblaba por los nervios de enfrentar un grabador y una cmara de TV. Es humano, dije. Luego se le fue pasando, a tal punto que le habl de igual a igual a los principales lderes del mundo, pero siempre con humildad. Convivi con los opositores que quisieron matarlo ms de una vez pero que nunca dejaron de hacer negocios con sus polticas econmicas basadas en una fuerte presencia del Estado. Raro dictador que no persigui a quienes quisieron derrocarlo. Acord con la OEA que, en definitiva, efectuara el primer disparo para ponerle fin a su Gobierno. Nunca le declar la guerra a nadie pero cierto da expuls al embajador de Estados Unidos porque Washington lo acusaba de cultivar la droga que ellos consumen en el norte.

Vuelvo. En primer plano, pero casi fuera de la foto, asoma un brazo del canciller de Mxico, el mismo que un rato antes recibi a Evo con varios abrazos, le palme la espalda y le toc la cara como hubisemos querido hacer muchos de nosotros. Ah estn los dos, en una tierra histricamente generosa que no es la suya, 12 horas despus de haber dejado su pas, llorando y siendo llorados. Endiosar a los lderes daa los procesos colectivos, pero se me ocurre que para los tiempos que corren, Evo y lvaro son imprescindibles.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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