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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2019

Un discurso radical desfasado

Antonio Lorca Siero
Rebelin


A pesar de que las ideologas polticas en general se han ido adaptando a los tiempos, algunas siguen ancladas en la retrica del pasado. De sus ideas para la accin, que esperan ser llevadas a la prctica, siguen empeados en sacar a escena temas tan trasnochados como el de expropiar a los ricos para repartir sus bienes entre los pobres. La pervivencia de tal proyecto viene a demostrar demagogia barata y falta de imaginacin. Lo que lleva a sus promotores a recurrir a argumentos de novela, fuera del contexto social, con el propsito de mantenerse en el escenario poltico a cualquier precio.

Que a los desfavorecidos de la fortuna se les vendiera en otros tiempos el sueo de ser ricos, quedaba bien para quien no tena donde caerse muerto. La leyenda de quitar el dinero a los ricos y repartirlo entre los pobres era un reclamo ocasional. En aquellas pocas, abusando de la candidez de algunos, podra tener acogida. Los prudentes pensaran que habra que unirse a la causa por si caa algo aprovechable. Los ms ambiciosos veran la oportunidad de desplazar a los ricos y situarse en su lugar y mejorar su situacin personal. La cosa ms o menos iba por ese camino.

Polticamente, en los comienzos de la aventura radical, el proyecto de los igualitarios en ltimo trmino era confeccionar una elite propia pese a la igualdad que predicaban, con su lder a la cabeza, para iniciar la cruzada y quitar el dinero a los ricos y repartirlo entre ellos, dejando algo para los afiliados. En cuanto a los dems, no afines a la ideologa del grupo, que se buscaran la vida como pudieran. Cuando los vendedores de ilusiones se hacan ricos expropiando a los otros, aprovechando el poder que les conceda dirigir a una masa de incondicionales, cambiaban de tercio y matizaban que eso de quitar el dinero a los ricos ya no era necesario o solo aplicable a sus competidores. Haba que respetar la propiedad y el nuevo lema era que, en todo caso, el dinero suyo era suyo y el de los dems ricos, si es que quedaba alguno, sera para repartir entre ellos mismos y los nuevos pobres. Fue el viejo modelo de justicia social.

Ahora, los pobres ya no parecen ser tan pobres como antao ni tan necesitados, porque antes era la cosa del comer, el techo y necesidades de pura subsistencia, mientras que en el momento actual otras necesidades consumistas aprietan y las empresas proveedores exigen el pago en efectivo. En todo caso, la situacin tampoco es tan apremiante, porque siempre estar para respaldar a los necesitados Pap Estado. En parte orientado en sus funciones por las ideologas avanzadas y, del otro lado, por el empresariado, dispuesto para aliviar sus penurias y ampararlos a todos, ya no a costa de los ricos, sino de los que tiene la dignidad de no declararse pobres, es decir, el resto de la sociedad que paga la factura como puede.

En cuanto a las elites radicales que se han enriquecido aprovechando las oportunidades que a veces concede la retrica poltica, siguen comulgando con la ideologa de la expropiacin y la igualdad, pero con matices. Ahora dicen los radicales que lo de repartir est bien, pero debe hacerse con las propiedades de los dems, por lo que mucho ojo con lo suyo, no se puede tocar, ya que est protegido por el derecho de propiedad. Aunque se haya defendido que la propiedad es un robo, viene resultando que no est de ms acumularla. Algo parecido sucede con acceder a un buen sueldo en el gobierno, dejando lo de abajo para las bases, que con posa cosa se conforman, para eso son militantes. Vamos que iguales de palabra s, pero sin llegar a ser tontos. Luego, en lo que se refiere a las lneas del discurso electoralista, poco han cambiado

Todo apunta a que la ideologa de la igualdad radical se enfra. Primero, porque sus patrocinadores van ascendiendo posiciones, dejan de ser iguales y el tema ya no les preocupa. Entonces no es preciso empobrecer a los ricos para aliviar la situacin de los pobres oficiales, eso solo queda para casos desesperados, mientras los otros son esos pobres de nuevo cuo que viven de ejercer la pobreza. Segundo, para aproximarse a la igualdad basta con empobrecer al Estado. Que se endeude para sufragar tanto las ocurrencias radicales como las demandas empresariales. Al final alguien tendr que pagarlo. Tercero, a esta situacin se ha llegado porque los ricos de apariencia ya han sido expropiados y los que son ricos de verdad estn demasiado arriba para expropiarles. A nivel de calle ya no quedan ricos de nombre ni medio ricos, aquellos a los que un da se llam clase media, solo contribuyentes resignados. El viejo discurso ya no sirve.

Vaca de contenido la propuesta de expropiacin, en los tiempos de los Estados benefactores, hay que modificar el discurso para contribuir a acortar las diferencias entre personas. Ah estn asuntos como el salario universal, el acceso a una vivienda digna, la atencin social, las mejoras del bienestar y mucho ms. Sin embargo el radicalismo se ha quedado rezagado en estos temas, mientras por delante han ido avanzando la planificada actividad del consumismo capitalista y la expropiacin impositiva. Capitalismo y Estado del bienestar han dejado poco espacio para el radicalismo.

Poniendo los pies en la tierra, resulta que como la sociedad global ha cambiado, a la poltica del radicalismo le queda poco por hacer, porque se han adelantado los capitalistas, previa obtencin de beneficios, y el Estado se encarga de casi todo. Parece que es hora de abandonar definitivamente el viejo discurso de pobres y ricos, dejando a un lado la demagogia y lo de incitar al personal a que practique la envidia del vecino porque seguro que en eso cualquiera es experto. Si el radicalismo aspira a gobernar de verdad y abandonar las ocurrencias absurdas, basta con que se dedique a abordar realidades subsanables y lo haga con seriedad, aparcando definitivamente el viejo proyecto de clientelismo barato. Se impone menos retrica y ms soluciones, sin caer en temeridades econmicas. Todo ello porque la potencial clientela en su mayora reclama intuitivamente modernizar el discurso y abordar otros asuntos en lnea con las demandas sociales del momento, acudiendo a algo esencial que es la racionalidad o incluso bastara con algo menos, hacer poltica con sentido comn.


 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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