Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2019

Renuncia de las Comunas de Cultura

Varios autores
Rebelin


Bogot, D.C., Octubre 20 de 2019

Seores

CONSEJO POLTICO DISTRITAL DE LOS COMUNES

Atencin: Sergio Marn

Consejero Poltico y Representante a la Cmara

La Ciudad.

Cordial Saludo.

Los abajo firmantes, integrantes del Partido Farc que militamos en Bogot haciendo parte de las comunas de cultura, despus de varias reuniones y en cada una de ellas analizar lo que ha venido pasando al interior del partido con nuestra presencia en l, hemos decidido renunciar de manera irrevocable.

No ha sido una decisin fcil, pero es la nica opcin que nos han dejado ustedes quienes dirigen al partido en Bogot, y tal afirmacin tiene sustento en cada una de las acciones que acometieron contra quienes slo queramos coadyuvar en la construccin del socialismo en Colombia a travs del partido que debera tener los principios enarbolados por Jacobo Arenas y Manuel Marulanda bajo los postulados marxistas.

Slo desebamos poner al servicio del nuevo partido toda nuestra capacidad creativa, nuestra experiencia en trabajo de masas, nuestra apuesta por la cultura popular y la infraestructura que, poca eso s, hemos construido cada quien con su propio esfuerzo sin haber recibido nunca un centavo del Movimiento.

Pero la tendencia que orienta el senador Carlos Antonio Lozada al interior del partido, desde antes, en el congreso fundacional y despus, en lo que va corrido de tiempo, mostr exceso de celo en aceptar que, como en todo partido, habra tendencias, habra diferencias en las formas de hacer y asumir las tareas y en las prcticas cotidianas. Convirtiendo la vigilancia en sobrecelo, en desconfianza manifiesta en todos los aspectos. Quisimos entender que esa actitud responda al miedo a ser y a hacer ante la nueva realidad, y como cremos que era normal que se sufriera ese trastorno, ante cada hecho en nuestra contra dbamos el comps de espera, esperanzados en que poco a poco la confianza entre cada una de las partes se ira consolidando y esta etapa sera superada. Empero, esta nunca lleg y por el contrario el volumen de exclusin, de aborrecimiento fue en aumento, hasta llegar al punto en que nos encontramos y que nos empuja a tomar la decisin de abandonar, como ya lo han hecho otros miles, el partido de la rosa.

Pudiramos dejar aqu, pero dada la importancia de este documento y de lo que de tal decisin se desprende, bstenos recordar algunos de estos ultrajes, que como dicen en el argot popular fueron sapos que nos toc tragarnos en pro de avanzar en la consolidacin del partido:

1. En la posesin del primer consejo distrital de los comunes, ocurrieron tantas irregularidades que da espanto recordarlas, tales como:

a) Haber hecho elecciones de los excombatientes por separado, bajo el supuesto que los civiles con un propsito mal sano, les bamos a dejar por fuera. Lo que a todas luces es prejuicioso;

b) El manejo de los tarjetones y el argumento que nadie poda hacer proselitismo al interior de la asamblea, porque en la guerrilla eso nunca estuvo permitido, como si fueran los mismo estatutos y slo hubiese habido un trasvase; manipulacin innecesaria a todas luces;

c) Decirnos la noche de la posesin que haba mejores cuadros para ser elegidos; afirmar que nuestra eleccin era fraudulenta; nombrar a dedo a otro organizador al lado de quien haba ganado en la respectiva votacin; amenazar con hacernos inteligencia y saber cules eran nuestras andanzas; acusarnos de patrocinar eventos contrarios al deber ser de los estatutos del partido, entre otras perlas.

2. Romper desde ese momento y hasta el da de hoy el consejo distrital en dos bloques: los del Oriental y el resto del Mundo (a este segundo, en el cual fuimos incluidos, le pusieron todos los eptetos posibles y se le acus de todos los males del Planeta). Y con ellos trastocar el buen funcionamiento del Consejo al:

a) Impedir con discusiones y gritos todas las sesiones del consejo distrital, bajo cualquier pretexto o ante cualquier reclamo.

b) Proclamar el reemplazo del consejero poltico sin que este fuera elegido por el mismo consejo; violacin estatutaria innecesaria, pues la inmensa mayora reconocamos que usted Sergio Marn, se haba puesto al frente del trabajo poltico del partido.

c) Darle responsabilidad poltica y de organizacin a alguien que no era miembro del Consejo Distrital de los Comunes, y que como se vio con el tiempo, no estaba preparado para asumir estas tareas que son de gran envergadura y para lo cual se requiere contar con acumulados en el trabajo popular. Designacin que por el contrario sirvi para generar confusin y altercados innecesarios.

d) Usurpacin de funciones y apaamiento de cargos por parte, especialmente de David Flrez, quien de pronto se convirti en el codirector del partido (en su pensamiento liberal as debi sentirse) y que acompaado de otras consejeras y consejeros de la ya antes mencionada tendencia, manipulaban los informes, negaban informacin, desestimaban propuestas y planes de accin, negaban la participacin de la militancia al escoger a dedo quien iba o no a este o aquel seminario o taller, citaban a Activos convocando el mismo da, etc.

3. Dividir al sector cultura en dos locales, que luego se convirti en tres: el de Fortich, el de Carreo y luego el de Liliana. El slo denominar a un local con el nombre de su consejero poltico, ya de por s es molesto y as lo expusimos en distintos encuentros, sin embargo nunca se corrigi, a pesar de que nuestro local haba tomado el nombre de Hernando Forero, a quien conocimos como Cristbal (hoy le llaman Cristbal San Roque). Estratagema que dio el presente resultado, pues se puso como sine qua non que se reconocera un solo local de cultura en Bogot, y por ende un solo plan de accin, lo que impela a rajatabla a la integracin de los tres en uno slo. En busca de esa unin se cit a cuatro (4) asambleas y se hicieron muchas reuniones entre nosotros con los consejeros polticos de los otros consejos, pero el resultado siempre fue negativo porque:

a) Liliana Castellano adujo que habiendo sido ella mando en la guerrilla no poda permitir que un civil fuera el consejero poltico, pues ella adems, en su condicin de responsable nacional de cultura, no poda recibir orientacin de un consejero de Bogot. Se le explic que en la asamblea era donde se escogeran de nuevo todos los cargos, de seguro ella quedara de consejera poltica, sin embargo ni ella ni los militantes de sus comunas hicieron presencia en la ltima asamblea, en la cual democrticamente se integrara la direccin del local. A cambio se nos excluy del encuentro nacional de cultura y ante el reclamo, adujo que no se nos estaba excluyendo, aunque las pruebas de tal acto son evidentes.

b) El consejo de cultura llamado de Carreo, a la postre se vino a saber que jams cumplieron con lo normado en los estatutos para serlo, pues el nmero de militantes y nmero de comunas no eran tantas como est estipulado; lo que ahora consideramos fue un engao, gestado para entorpecer nuestras propuestas, que inclua un plan nacional de cultura para el partido, documento que a propsito fue ocultado.

c) Al imponer la condicin ya dicha y no lograrse la unin a pesar de los esfuerzos hechos, pues nuestro consejo qued en una posicin extraa, ya que ramos el nico consejo de cultura del partido en Bogot, pero al mismo tiempo por circunstancias ajenas a nuestra voluntad (la perfidia del anterior literal) era desconocido y se nos daba tratamiento de gente en cuarentena, incluso en las marchas en las que procuramos participar al lado del resto de la militancia; salvo para cobrarnos la cuota estatutaria.

4. Como resultado de estas prcticas, todo se volvi de un practicismo aberrante, donde la palabra qued reducida a los dimes y diretes, a las consejas, a los eptetos, que generan todo tipo de malestar y desconfianza en los liderazgos y en los propsitos esenciales de un partido poltico del nuevo tipo. Jugando a confundir, trastocar, traslapar, suponemos que a propsito, con los conceptos, nociones y trminos. Es as como:

a) Se nos dijo en varios encuentros, en activos y en las mismas sesiones del consejo distrital que debamos suscitar el debate para hacernos escuchar y denunciar los atropellos. Nunca cremos que el derecho a nuestra pertenencia y permanencia en el partido mereca dar un debate, puesto que nuestra formacin marxista cientfica y esttica, con la que respaldamos nuestra creatividad, nos impide confundir un reclamo, una exigencia, un llamar la atencin, un deliberar con un debate; el cual se instaur como espacio para darle soluciones a las contradicciones ideolgicas, polticas, es decir, a los aspectos ms profundos del pensamiento, donde se hace necesario documentar, argumentar, proponer, escuchar la contraparte e insistir hasta la saciedad y un poco ms de ser necesario, lo que se postula o interpreta y derrotar, sin sofismas en la connotacin de esta palabra, al contrario, al opositor, que jams habr de ser visto como enemigo, pues el debate se hace entre pares, entre semejantes, entre camaradas; con sutiles diferencias en cada caso.

b) En ese mismo sentido est el concepto de crtica, al cual se le ha rebajado a la queja o de pedir algn cambio en el comportamiento o pedir un informe con mayor precisin, y a la autocrtica como un acto de contricin judeocristiana y as, con la autoinculpacin, sin explicar a fondo por qu se hizo o se asumi estar contra lo normado, lograr la disculpa por lo hecho, dejando de lado al sujeto poltico que enfrenta sus equivocaciones explicndole a los dems para explicarse a s mismo de donde surgieron los factores que le llevaron a ese estado de cosas.

c) Al centralismo democrtico que es la forma ms elevada de adoptar y materializar determinaciones se le ha expulsado del accionar del partido en Bogot y se redujo a dar informacin de lo que un grupo o una persona por s misma y bajo sus propios intereses, determin. Negndose con ello las instancias, los tiempos, los documentos donde se consigna la iniciativa puesta al anlisis colectivo para entre muchos alimentar, de muchas maneras, una toma de decisin que afectar a todo el conjunto de la militancia. Al no haber dicha fluidez, que es imprescindible en este mecanismo de participacin directa, nunca se sabe de qu forma y en qu momento se tom esta o aquella determinacin o a que plan o tctica pertenece lo que se hace.

d) Se presenta esta negacin del centralismo democrtico porque se sigue reclamando obediencia absoluta a los Mandos y no a los principios estatutarios actuales, lo que confunde y aferra al partido a tiempos de la guerra. Reduciendo al o la militante a slo obedecer, a estar presto para lo que requieran los seores y a esperar una mirada de aprecio en cien aos de quien lo manda.

5. Ese miedo a ser, dejar ser y ser en colectivo, con presencia de lo nuevo, se ha expresado de todas las formas posibles, que incluso llev a no usar el nombre del partido en la actual campaa poltica sino crear el mal hadado Soy Bogot, como si el resto de la ciudadana nacional fuera tonta, por un lado, y por el otro, como si nuestro inters fuera engaarles; cosa que por dems est lejos del pensamiento de la militancia nacional del Partido.

6. Miedo que llev al destrozo de la segunda asamblea distrital, donde se desconocieron nombres propuestos por consejos y comunas como candidatos a integrar el Consejo Distrital y el Comit de tica, y cuyos reclamos nunca fueron atendidos. Espacio dnde se insult a un precandidato a la alcalda (quien ahora gan la consulta interna del partido, como bofetada al tomar posturas aceleradas), para lo cual fueron acogidos los sealamientos interesados de la derecha. Aceptando en la misma asamblea que quien la coordinaba, (sin que en ningn momento hubiese sido nombrado como consejero poltico por el Consejo Distrital ni coordinador por la misma asamblea), se autoproclamara como candidato nico al Concejo de Bogot. Se le hizo saber del error en ese mismo instante, pero hizo odos sordos, con lo cual se rompieron los estatutos en su totalidad, pues es clarsimo que a un cuerpo colegiado se debe ir con una lista de aspirantes. Si se diera ms adelante la alianza con otro u otros partidos para conformar una lista de unidad, se estaba consciente que en dado caso, por lo menos deberan quedar dos de los nuestros en la integracin de esa nueva lista y estamos ms que seguro que los dems militantes hubiesen acatado el acuerdo con los otros movimientos, pero no, el miedo de David Flrez, hizo que se cayera en semejante error, que a la postre llev a su exclusin de la lista de convergencia que hubo de hacerse, por parte suya seor Representante Marn, a ltima hora.

7. Ampliando lo afirmado en el numeral 4, literal c, de este mismo documento, nos queremos detener en Las Tesis de Discusin de la II Asamblea en sus pgina 2 cuando cita: La mana que profesan algunos de discutirlo todo, en todo momento, incluso las decisiones de un Congreso y la autoridad de la direccin elegida en l, no puede tener cabida en un partido como el nuestro . Aqu se sinceran, develando la verdadera razn que nos ha llevado a miles a tomar la decisin de renunciar, de apartarnos, ya que los principios se desdibujaron totalmente. Nadie, y as lo ense Jacobo Arenas, avala que se insista en discutir cualquier asunto del cual se zanjaron diferencias y se tomaron decisiones, pero confundir Discutir con Debatir, con Criticar, es deplorable. La razn de ser del centralismo democrtico es justamente generar el escenario de discusin y de crtica, que permite corregir las cosas que van mal, proporcionando las condiciones a los militantes para que influyamos en la vida interna del partido; ahogar la discusin, es llevar el partido a un sin rumbo. No darle cabida en el partido a quienes dan la discusin alrededor de nuevos temas, de posibles desviaciones, de fallas individuales o colectiva, entre otras, es desdibujar el verdadero centralismo democrtico que por aos permiti que nuestro partido tuviera unidad, cohesin y fuerza, para dejarlo ah s, en manos del oportunismo, camarillas y en individuos, que siguen sin cuestionamiento, decisiones dictatoriales.

8. Con lo anterior ratificamos que la confianza en la direccin es dada por el centralismo democrtico, pero como lo plantean las tesis de la prxima asamblea al afirmar que se discute todo, hasta las decisiones tomadas en un congreso y su autoridad elegida, es faltar a la verdad en el sentido que las decisiones que se implementaron fueron contrarias a las que acordamos las mayoras (que hemos expuesto a lo largo de este documento), lo que en parte es otra de las razones de nuestra renuncia. La convocatoria se puede leer en su ttulo: tesis para la discusin, pero de entrada, desde el saludo se llama a no discutir y se maltrata a quien ose hacerlo, por lo que deviene en una profunda contradiccin, pues al disfrazar como centralismo democrtico la imposicin de unos pocos sobre la mayora, se enmudece la discusin, ya que quien discute no tiene cabida o an peor, y como se vino generalizando, quien discute y da el debate es disidente, sealamiento ste que tambin se manifest en las reuniones de pleno, con la prepotencia y soberbia, con puos golpeando las mesas y amenazas de listados de camaradas que hacamos parte de esa otra parte del consejo distrital que ustedes no aceptaron nunca, y con esto amenazaron con una cacera de brujas, que a lo nico que est llevando al partido es a su desaparicin.

9. En esa misma lnea, hemos quedado sorprendidos que en el documento de convocatoria a la II Asamblea Nacional, realmente no hay tesis polticas, no hay una propuesta del qu hacer en momentos tan difciles, pero que al mismo tiempo resultan la ms grande oportunidad para avanzar en los cambios estructurales y contra el imperialismo, el neocolonialismo, el injerencismo, el chantaje con la agresin militar por parte de la OTAN, contra el bloqueo a Cuba, Venezuela, Irn, Siria, Yemen, qu proponer ante las imposiciones del FMI, entre otros graves males. Es decir, todo el texto se queda en un plano meramente informativo y al no haber propuesta inicial, no hay nada que incentive a la construccin colectiva que nos lleve, ahora s, al debate de cmo asumir mejor las cosas y a preparar ese discurso con el cual. como resultado de la asamblea nacional de los comunes, se le proponga a la Nacin salidas a la crisis propia y aportar a las soluciones de Latinoamerica, por lo menos. Esto aumenta nuestra desazn y desconcierto.

10. Sobre todo cuando se insiste en confundir conceptos de cultura con civilizacin y, por el contrario, no se propone nada con respecto al ataque sistemtico contra los grupos culturales de izquierda, que han ido siendo menguados por la poltica segregacionista y de persecucin poltica del gobierno Santos y sobre todo del actual; cuando tampoco se dice nada con respecto a las industrias culturales y la llamada poltica naranja (que siendo un fracaso, es an ms peligrosa) y se llama a conciliar, a tolerar a la derecha, cuando la cultura tambin es un asunto de la condicin de clases. All mismo y de manera desinformada se llama a generar un movimiento, cuando estamos en medio de la refriega por salvar lo poco que queda del movimiento cultural y artstico que posibilit el avance que el pas ha tenido en esta materia y que fue hecho justamente por nosotros, la izquierda, con todos sus matices. Es decir, quien hizo el documento vive en otro planeta, no hay otra explicacin ante tantos y profundos desaciertos.

11. En este mismo sentido, y ya para el futuro, sigue habiendo una enorme confusin en cuanto a cmo debe ser en esta nueva fase la preparacin de los Cuadros, pues se tiende a pensar que los ttulos universitarios (no tenemos nada en contra de quienes los han adquirido, seguro con los mayores esfuerzos), que provienen de una educacin hegemnica capitalista y sus cnones de expoliacin y cosificacin del ser humano, espacio donde se ha impuesto expulsar del todo al marxismo, puedan dichos titulados por el sistema imperante y no por sus estudios profundos y concienzudos al interior del Movimiento revolucionario, ser los educadores y formadores de nuevos cuadros en cuanto a poltica marxista, dialctica, materialista. Al sobrevalorar el ttulo dado por el Ministerio de Educacin, se desconoce a quienes dedicaron su vida a aprender y ensear a ser y construirse de manera permanente como revolucionario, dentro de las mismas filas del movimiento guerrillero y del movimiento revolucionario internacionalista. No negamos la importancia del ser doctor, pero si bien en la universidad se reciben insumos e instrumentos para generar a posteriori el conocimiento como decantacin de un cmulo importante de informacin y experimentacin, la formacin poltica hasta el momento y sobre todo la nuestra, ha de provenir de un plan pedaggico detallado al mximo, con la exigencia cientfica que necesita el anlisis y las propuestas polticas para el cambio de estructuras y supraestructuras. Cambiando los cursos de pocas horas, llenos de ancdotas de cun valeroso fue el docente en la guerra, de su amistad con el Secretariado, por una metodologa que permita de manera urgente formar estadistas: personas que sepan gobernar, actuar frente y dentro del poder, sin dejarse torcer por los cnticos de sirena del enemigo de clase. En ese sentido hemos de insistir en que no basta con ser licenciado, pues a estos les educan para reproducir el modelo imperialista en sus alumnos, a los cuales ha de coadyuvar a formar como asalariados y jams como polticos transformadores (as) de su realidad concreta. Por tanto, el partido todo, en cada instante, en cada momento, debe ser una escuela y ver en Lenin a aquel que tuvo en la cabeza desde la organizacin macro, hasta detenerse en aspectos micro, como por ejemplo la organizacin de la correspondencia del Estado y la pronta respuesta a sus conciudadanos. Sin embargo, tanto en lo expuesto por la comisin de educacin como lo que se dice en el documento de la II Asamblea, se reduce a formar tcnicos para operar dentro del partido y no para la toma responsable del poder. De ah que en todo este tiempo en el partido (al menos en Bogot), no ha habido debate de tesis, de postulados, de lo complejo, de lo dialctico, que lleven a dilucidar lo geoestratgico y lo geopoltico; lo econmico supranacional, los alcances del injerencismo, las maniobra de la oligarqua para desconocer los Acuerdos de Paz; el estudio concienzudo de los alcances que puedan contemplar esta o aquella sentencia de alguna de las Cortes, para comprender desde lo jurdico, pero tambin qu significa y cmo incidencia en lo poltico este tipo de decisiones de un cuerpo colegiado, cuyos integrantes, por separado, tambin hacen poltica y usan su cargo para obtener ddivas de los partidos polticos, por lo cual no podemos jams confundir su progresismo con que han renunciado a ser oligarcas; la construccin a espaldas de la ciudadana, el engao y las consecuencias que conlleva el POT; el cmo irse deconstruyendo el machismo y patriarcalismo hacia eso que por no tener mejor propuesta se viene llamando nuevas masculinidades, etc. No se hizo y tal parece que no se har, pues nadie sabe a quin corresponde convocar para analizar-aprendiendo y aprender-enseando.

12. Nos vamos tambin porque no podemos dejar pasar los malestares que hemos sufrido al ver las actitudes vergonzantes del partido:

a) La ambigua posicin en el Congreso de la Repblica apoyando solapadamente el ascenso de militares comprometidos en falsos positivos;

b) Los acuerdos con los palmicultores y transnacionales mineras; El abandono de la solidaridad y el tardo respaldado frente a la detencin de Jess Santrich, ante lo cual bstenos recordar que a pesar de haber sido una orientacin Nacional apoyar la campaa #Santrich Libre, Sergio Marn dijo que nunca estara acompaando esa campaa, ya que quienes la coordinaban eran disidentes, (dicho en una reunin de pleno distrital), y a esto aadamos el silencio, ms que asombroso, ante el intento de sacar a Sonia del proceso de reincorporacin;

c) El nombramiento a dedo de candidatos a corporaciones pblicas sin una consulta interna;

d) El apoyo para que llegara a la presidencia de una comisin de la Cmara de Representantes, a un elemento del centro democrtico; as como los acuerdos a puerta cerrada con el Centro Democrtico en diferentes regiones, resaltando la de Frontino que se filtr a la prensa a travs de un video, para apoyar solapadamente los candidatos de dicho partido a las recientes elecciones.

e) La decisin de no acompaar las marchas populares como partido en contra del fascista y genocida lvaro Uribe Vlez, so pretexto de que tambin estamos en proceso de juzgamiento, cuando los asuntos son diametralmente opuestos; olvidando de paso que la guerrillerada tambin es vctima de la persecucin y de los crmenes de Estado y que el conflicto armado se da por la persecucin, la exclusin, el bombardeo, el robo de tierras, las violaciones de manera sistemtica y el asesinato, que llega hasta el genocidio, en quienes hacen oposicin y dan alternativas.

f) La poca contundencia en el reclamo al Estado por el asesinato de excombatientes y de lderes sociales;

g) Los pronunciamientos desafortunados de dos congresistas (Lozada y Calarc) a la campaa del artista Julin Conrado a la alcalda de Turbaco y la falta de solidaridad cuando se intent, y quizs lo vuelvan a hacer, de acusarlo de doble militancia por parte de la oligarqua regional;

h) Las incoherencias en la Comisin del Bicentenario, donde no hubo ningn tipo de acompaamiento a dicha Comisin, que fue nombrada por el mismo presidente del partido, a la cual se convoc para que se hicieran las propuestas y una vez se gener un plan de trabajo, se le dej a su suerte, pues se pretende (y no slo en este caso sino, por ejemplo, en las campaas polticas) que hagamos la cometa y al mismo tiempo nos convirtamos en cielo, en viento, seamos la cola, la piola y quien la eleva Sin acompaamiento en la gestin para conseguir los recursos, cualquier buen propsito ha de fracasar. Esta misma suerte corri el proyecto de comparsa de 120 personas y tantos otras propuestas que hiciramos.

Por lo hasta aqu expuesto y en concordancia con lo que se afirma en las Tesis de Discusin II Asamblea Nacional de los Comunes en su pgina 22, cuando reza: () Nuestra moral revolucionaria debe ser vigilante con la conducta de nuestros militantes, presta a combatir las manifestaciones de individualismo, egosmo o bsqueda de beneficios personales, queremos, slo en virtud de futuros debates, detenernos en la afirmacin: nuestros militantes uno puede a priori deducir que hay unos seores dueos del partido y una base social que son de su propiedad y que como el Gran Padre o Gran Hermano (del que habl Foucault) les vigilan, castigan, dominan, pues pertenecen a una estructura unidireccional y hegemnica. La segunda parte de la oracin en referencia: individualismo, egosmo o bsqueda de beneficios personales son postulados que en contrava de lo que las Tesis de la II Asamblea pretenden evitar, se practican en el partido con inusitada eficacia. Por lo tanto, al no tener esperanza de cambios, pero s de seguir aumentando el desprecio hacia nuestros planteamientos, decidimos renunciar, acogidos al Artculo 11 de los Estatutos del Partido Farc.

Por supuesto que vamos a seguir defendiendo la paz, a construir en colectivo desde los espacios culturales por revitalizar lo urbano y la dignidad humana; a trabajar con ahnco por la unidad de la izquierda, que sobreviene en este caso como una paradoja y no como un oxmoron, pues es contradiccin que slo dentro de la dialctica materialista se podr explicar. Seguimos siendo revolucionarios, seguimos amando el esfuerzo, enseanzas, valor y arrojo de quienes dedicaron su vida a luchar por este pueblo e incluso dieron su vida por transformar esta nacin y cuyos principios llevamos adheridos a la piel del hacer, como lo son Charro Negro, Jacobo, Manuel, Cano, Reyes, Mariana, Cristbal, Caballero, entre otros revolucionarios ejemplares.

Sin rencores, pues el Mundo es un pauelo, y porque estamos seguros que habremos de encontrarnos ms pronto que tarde en los espacios polticos y sociales, nos suscribimos.

En constancia,

LOCAL DE CULTURA HERNANDO CRISTBAL FORERO

WILLIAM FORTICH PALENCIA

CAMILO RAMREZ HACHE

DIANA GMEZ MATEUS

IVAN DAVID FORTICH VIVAS

DANIELA LUNA TORRES

DAYAN NATALY PRIETO MUOZ

ANGIE PAOLA CARDOZO RINCN

DANIEL CUENCA ORTIZ

CATALINA PULECIO VACA

ANA MARA PREZ

HECTOR ESCAMILLA ROJAS

RAUL ANTONIO SIERRA

ROSA MARA PREGONERO

NURI LIZETH RIAO

CYNDI ALEJANDRA BECERRA

RODOLFO BELTRN

OLGA LUCA ORJUELA

EDICSON BELTRN

DANIEL MENA

LVARO ANTONIO LPEZ

ERIKA MATIZ MENDEZ

JOS LUIS RODRGUEZ

KAREN RENE BORRERO PRADA

MATTEO ROJAS VARGAS

MARA JOS PREZ COLMAN

LAURA ANDREA BONILLA

CAMILA ROJAS

LUKAS MAHECHA

LUISA FERNANDA VARGAS

JHON FREDY VALENCIA

KARLA BONILLA

GELVER HUMBERTO MAHECHA




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter